Novedades editoriales

12 de noviembre de 2018

Dos momias de escarabajos, un hallazgo único en las arenas de Egipto


Asomaron en pareja, escondidos en un pequeño ataúd de caliza, y son un hallazgo tan singular como desconcertante. Una misión egipcia ha hallado en las arenas de la necrópolis de Saqqara las momias de dos escarabajos, las primeras de la que se tiene constancia en el antiguo Egipto, junto a decenas de gatos momificados que hallaron sepultura en el principal complejo funerario de Menfis, la primera capital de Egipto.

"Es un hallazgo singular. Hemos descubierto los ataúdes de dos escarabajos momificados. Son únicos", reconoce Sabri Farag, director general de la necrópolis de Saqqara, a unos 25 kilómetros al sur de la meseta de Giza. Es mediodía y bajo un sol radiante una comitiva de diplomáticos y periodistas se desliza por los alrededores de la pirámide de Userkaf para asistir al anuncio del enésimo descubrimiento de la tierra de los faraones.

La misión arqueológica que firma el hallazgo comenzó a horadar el terruño hace ocho meses. Y los resultados no han tardado en aparecer en una árida geografía en la que conviven humanos y animales. "Saqqara se convirtió en un gran centro para animales sagrados durante el antiguo Egipto", admite Farag desde el interior de la una de las siete tumbas desveladas por la expedición. Tres pertenecen al reino nuevo y fueron usadas siglos después como cementerio de gatos. De las otras cuatro descuella la de Khufu-Imhat, el supervisor de la construcción de edificios en el palacio real.

"Estamos ante un descubrimiento muy importante. Durante las tareas de excavación localizamos dos cajas. Uno de los sarcófagos, de caliza y con un insecto tallado en su exterior, contiene más de 200 escarabajos mientras que el segundo, rectangular y con tapa decorada con tres insectos en negro, alberga dos escarabajos momificados", detalla Mustafa al Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades. "Desde que dimos con ellos, hemos preguntado a museos de Estados Unidos, Italia, Francia, Bélgica o Reino Unido en busca de ejemplares similares. Y la respuesta ha sido que no existen. Tienen ataúdes de escarabajos pero no momias. Estamos muy orgullosos", añade.

El culto a la fauna en el Egipto de los faraones alcanzó su cenit entre los periodos tardío (656-332 a.C.) y ptolemaico (332-30 a.C.) cuando, ajenos a su destino como súbditos romanos, decenas de miles de peregrinos adquirían animales embalsamados y los depositaban en enormes catacumbas con la esperanza de que el dios encarnado por los restos escuchara sus ruegos. Así, junto a los insectos envueltos en lino, el equipo ha rescatado de las entrañas decenas de momias de gatos.

"El lugar estaba dedicado a Bastet, una deidad con forma de gato. Durante el período tardío las tumbas horadadas en la roca en el Reino Nuevo fueron reutilizadas como catacumbas para los felinos", apunta el ministro de Antigüedades, Jaled el Anani, a unos metros de la pedregosa sepultura. Entretanto, en el interior de una de las tumbas, Osama Saber limpia aún los gatos recubiertos de lino que permanecen esparcidos sobre la arena.

Un tesoro que ha permanecido durante milenios bajo tierra acompañado por al menos un centenar de estatuas de gato talladas en madera y una efigie en bronce dedicada a la diosa Bastet. Entre los restos del naufragio, también se han salvado dos estatuas de cobras cuyos sendos cuerpos momificados se guardan en el interior de las figuras y el ataúd de madera de un cocodrilo que esconde "un ejemplar en muy buen estado de conservación", según El Waziri.

Del páramo también han emergido una colección de estatuas doradas esculpidas en madera que asemeja las características de un león, una vaca y un halcón y más de un millar de amuletos fabricados en fayenza (cerámica con un acabado vítreo) de deidades como Apis, Anubis -el guardián de las necrópolis y patrón de los embalsamadores que suele representarse como un hombre con cabeza de cánido-, Horus, Isis o Djehuty. Un pequeño tesoro que se completa con el hallazgo de tres vasos canopos de alabastro, donde se depositaban las vísceras del difunto; instrumentos de escritura y varios capítulos del Libro de los Muertos.

La ingente cantidad de esqueletos encontrados revela el lucrativo negocio de las granjas emplazadas en los alrededores de la necrópolis y dedicadas a sacrificar a los recién nacidos para satisfacer la frenética demanda de momias votivas. La fiebre por la momificación -que se propagó por todo el Nilo alcanzando a cocodrilos, caballos, peces o serpientes- no solo cumplió la función de regalo a los dioses, similar al fervor con el que los cristianos compran y encienden un cirio.

Las reliquias sirvieron además para que las mascotas acompañasen a su amo en la vida de ultratumba, proporcionasen bocado en la eternidad -especialmente los restos de reses, patos o palomas- o fuesen la encarnación de los atributos de una deidad, tal y como sucedía con los bovinos primorosamente seleccionados en calidad de manifestación terrenal de Osiris.

Las técnicas de momificación fueron variadas pero consistían básicamente en extraer las vísceras, disecar el cuerpo con sal común o natrón, ungirlo con aceites y envolverlo. El acabado final se adaptaba al bolsillo del peregrino. Para los clientes acaudalados, se despachaban momias embaladas en máscaras de cartón frente a la sencilla presentación de las más baratas. Se empleaban también sarcófagos de piedra y madera o envoltorios de cartón con la forma del animal que albergaba.

"La misión comenzó sus trabajos hace ocho meses y seguimos excavando porque nuestra labor no ha concluido", reconoce Farag. Un terruño plagado de sorpresas en el que las autoridades egipcias depositan todas sus esperanzas. "Hace dos días, cuando estábamos limpiando el último nivel de los escombros para el anuncio de hoy, encontramos una tumba que podría estar intacta. Es una zona muy prometedora que arrojará luz sobre muchos secretos". La nueva sepultura, que data de la dinastía V, podría desvelar sus misterios en cuestión de semanas.

Artículo: Francisco Carrión.

Revista Egiptología 2.0


Curso on-line



Exposición temporal: Pasión por el Egipto faraónico (Museo Egipcio de Barcelona). Del 12 de julio al 31 de diciembre de 2018.