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22 de septiembre de 2011

Destapan el secreto XXX del Papiro Erótico de Turín


A lo largo de la historia, se ha conocido parte de lo que fue el erotismo en la antigua Grecia y Roma, pero poco se ha hablado de la sexualidad que se vivía en la cultura egipcia.

Los dos primeros pueblos tenían varías similitudes en cuanto a sus prácticas sexuales, debido a que los helénicos heredaron a los romanos parte de su cultura; sin embargo, también existían diferencias, por ejemplo:

Los helénicos basaban sus hábitos sexuales en cuestión de género, siendo los hombres los que tenían derecho a disfrutar, mientas que las mujeres servían para dar placer y para traer al mundo a los hijos de los varones. Así lo publicaalmacendeclasicas.com.

Por otro lado, en Roma, la libertad sexual dependía de la clase social a la que se pertenecía. La élite tenía carta abierta, podía estar con prostitutas y esclavos no importando su género (hombres o mujeres). "En esa época, un ciudadano libre podía hacer prácticamente de todo en lo referente al sexo", menciona Alfonso Cuatrecasas, doctor en filología clásica y autor de "Amor y sexualidad en la antigua Roma".

En especifico, "En Grecia la mujer no tenía ningún peso y era un tanto servil. En Roma seguía estando reprimida sexualmente en el matrimonio, pero tenía vida social, participaba en cenas y conversaciones", expresa Cuatrecasas.

Pero, ¿qué pasaba en Egipto en cuanto al sexo? Los egipcios visualizaban a las relaciones sexuales como un rito que los conectaban con sus dioses, acto en el que el hombre era el principal elemento, dejando, una vez más, de lado a la mujer.

Esto se debe al mito de que el dios del Sol, Atum, al verse solo en la Tierra, creó a más Dioses, esto a través de la masturbación.

El sitio arqueoegipto.net menciona que los egipcios practicaban con plena libertad sus sexualidad; sin embargo, también tenían claro que todo exceso en el placer sufría una deformación, al grado de ya no ser satisfactorio, por tal razón, en cuanto a sexo se refiere, no llegaron al libertinaje como otras culturas.

Una de sus peculiaridades es que en un principio, ellos no se besaban en la boca, pero realizaban otra muestra de afecto: la pareja aproximaba la nariz e intercambiaban el aire respirado, ya que creían que con esta acción, de que aspirar el aliento de otro ser, era como adquirir una parte de su esencia.

Uno de los rituales eróticos que practicaban, era mostrar las partes genitales e incluso copular con un toro en honor de Osiris; este rito también era realizado por Cleopatra.

Para esta cultura era muy importante el arte, mismo en el que también se plasmó su sensualidad; tal es el caso del "Papiro Erótico de Turín", una de las muestras más importantes de la sexualidad que reinaba en Egipto.



Durante el periodo del Imperio Nuevo, fue que se pintó este documento, el cual describe en 12 escenas una orgia egipcia.

Muchos señalan que estas imágenes fueron como el Kamasutra para los indios, donde la postura erótica primordial era la flor de loto.


La obra de arte erótico fue descubierta en el poblado de Deir el-Medina, en el siglo XVI a.C., el cual se caracteriza por la riqueza de objetos encontrados allí, como tumbas, trozos de piedra o cerámica con dibujos eróticos y por supuesto, el "Papiro Erótico de Turín".


Las dos caras del papiro están grabadas. En un lado se muestran dibujos de animales haciendo tareas humanas como, arreando un rebaño y conduciendo un vehículo; mientras que en dos tercios, están las 12 escenas de sexo explícito, con prostitutas, diversas posturas, hombres con penes enormes y mujeres muy bellas.


Se ha mencionado que el "Papiro de Turín" narra la visita de un varón a un burdel de la ciudad de Tebas.

El documento erótico fue dado a conocer hasta el año 1973, debido a su alto contenido sexual; actualmente, se exhibe en el Museo de Turín.

Artículo: Cinthya Sánchez.

Revista Egiptología 2.0


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