Novedades editoriales

16 de junio de 2019

La egiptología española se abre paso en el panorama mundial de la especializada disciplina


Egiptología, un nombre que evoca sentimientos de misterio y de tradiciones antiguas, es realmente una prestigiosa rama del estudio de la historia que ha tenido una extensa tradición en países como Francia, Reino Unido o Alemania. España se ha quedado más atrás en el desarrollo de estos estudios, pero ahora da un paso adelante. La Universidad de Alcalá de Henares acoge entre los días 17 y 21 de junio el prestigioso congreso ‘Current Research in Egyptology’, uno de los eventos más influyentes en esta disciplina. Su presidente es el joven investigador de la universidad, Raúl Sánchez Casado. El comité organizador del Congreso está formado también por los investigadores Marta Arranz, Jónatan Ortiz, Albert Planelles, Patricia Mora y Sergio Alarcón.

En el Congreso participarán más de 150 investigadores que tratarán distintas temáticas, como la arquitectura, religión, literatura, cerámica o artefactos, además de arqueología. También habrá sesiones para que los investigadores ‘junior’ puedan presentar sus póster y se han organizado actividades paralelas de ocio y tiempo libre. Los investigadores e investigadoras podrán conocer así el entorno de Alcalá de Henares, Madrid y también visitarán Toledo, también Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Sánchez Casado explica que el ‘Current Research in Egyptology’ nace en la ciudad de Oxford en el año 2000, para poder dar difusión a las investigaciones de doctorandos y postgrados. Primero sólo incluía a los académicos de la universidad, pero luego se fue expandiendo hasta llegar a nivel internacional en el 2010. En esta edición, la Universidad de Alcalá de Henares se enfrentaba a rivales como la Universidad de Humboldt o la Universidad Libre de Berlín, que son “centros madre” de la egiptología desde el siglo XIX.

“En España nos incorporamos en el siglo XX y con profesores que comenzaron en los años 60’. Somos la cuarta generación de egiptólogos en España y por eso es una gran victoria. Somos un equipo joven y con humildad, pero necesitábamos el espaldarazo para consolidar la egiptología en Alcalá como disciplina seria”, explica el profesor. Sánchez explica que es la primera vez que viene a España un congreso de esta magnitud en esta disciplina y que esto ayuda a fortalecer las expectativas que está creando el departamento de la Universidad. También concede que la ubicación es privilegiada: “Estamos en una Ciudad Patrimonio de la Humanidad en el centro de un país lleno de sol y de luz”.

El congreso es un punto de inflexión para el departamento en la Universidad. “Creo que es muy importante, porque a la UAH van llegar los principales investigadores jóvenes del mundo que, en gran parte de los casos, serán los grandes egiptólogos en un futuro próximo. Por tanto, estamos poniendo la Universidad de Alcalá en el mapa de la Egiptología y es también una forma de atraer a nuevos talentos, a nuevos estudiantes que quieran dedicarse a esta disciplina”, asegura Raúl Sánchez.

Egipto lucha por detener la subasta en Christie's de un busto de Tutankamón de 3.000 años de antigüedad


La puja está prevista para principios de julio en Londres y se espera que la escultura, probablemente saqueada del templo de Karnak, en Luxor, alcance un precio de venta final superior a los 5 millones de dólares.

Las autoridades de Egipcio han exigido que la casa de subastas Christie's detenga la venta de una escultura que representa la cabeza del faraón Tutankamón que será vendida en Londres el próximo mes, informan medios locales.

De acuerdo con Christie's, el busto tiene más 3.000 años de antigüedad. La puja está prevista para el 4 de julio y se estima que el precio final supere los 4 millones de libras esterlinas (algo más de 5 millones de dólares).

El Ministerio de Antigüedades de Egipto contactó con la casa de subastas y la UNESCO para resolver la cuestión y exigió a Christie's que proporcione los documentos que demuestren su derecho a poseer el objeto. Mientras tanto, la Embajada de Egipto en Londres ha pedido al Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido que frene la venta y se devuelva el busto junto con otras piezas egipcias que serán subastadas el 3 de julio.

Mientras, el arqueólogo egipcio Zahi Hawass contó a ABC News que el busto de Tutankamón podría haber sido saqueado del templo de Karnak, en Luxor.

Shaaban Abdel Gawad, responsable de la recuperación de objetos arqueológicos del Ministerio de Antigüedades de Egipto, señaló que el país norteafricano siempre lucha contra la venta de objetos robados. "Nunca permitiremos que nadie venda ningún artefacto egipcio antiguo", declaró.

Mientras, desde la casa de subastas afirman que consiguieron comprobar la propiedad del busto y el derecho legal a venderlo, sosteniendo que "no ofrecerían para la venta ningún objeto si existiera alguna preocupación sobre la propiedad".

11 de junio de 2019

Los gatos como deidad, los egipcios los amaban por el mismo poder que tienen hoy


Majestuosos, ladinos, taimados pero cariñosos. Cuando ellos quieren, claro. Los gatos nos acompañan no sólo en esa ficticia rivalidad con los perros, sino desde tiempos inmemoriales en la historia de la humanidad. Tanto que la civilización egipcia siempre les dio un lugar preponderante erigido en históricos monumentos.

Y ese amor felino, que empezó hace no menos de 5,000 años -según sabemos por un estudio que indica que hay registros desde el período predinástico- y hoy sigue hasta en los videos de YouTube, tiene una explicación bastante mundana: los gatos eliminaban a los roedores que se comían las cosechas. Y muchas otras cosas molestas (y sobre todo peligrosas).

El vínculo fue reforzado cada vez más por antropólogos e historiadores: el año pasado se descubrió, en el milenario Saqqara, cerca de El Cairo, una tumba de al menos 4,500 años con decenas de gatos momificados, en perfecto estado. Fue sólo un ladrillo más en una pared que se construyó desde hace mucho tiempo, y que es un clásico: es casi imposible pensar en el antiguo Egipto y que no se nos venga un gato a la cabeza.

Las distintas implicancias que tenían los felinos, además de sus usos, siguen siendo hoy objeto de debates a partir de estudios recientes.

Además de las cuestiones prácticas que podemos pensar (gatos ahuyentando roedores) había implicancias religiosas: ¿quién no ha visto a su peludo amigo tirado panza arriba tomando sol en el living? Bueno, precisamente ese tipo de comportamiento fue, en más de una ocasión, asociado con Ra, el dios del Sol.

Lo cierto es que este vínculo es muy fuerte: según el antropólogo James Allen Baldwin, “la evidencia arqueológica del Egipto predinástico (antes del 3100 a.C.) revela que la familiaridad del hombre con el gato antecede incluso a la domesticación”. Sucede que en los casos en los que se encontraron gatos enterrados con humanos no necesariamente hay domesticación, debido a que la costumbre de enterrar animales con hombres antecede estas prácticas.

La conexión divina con los gatos tiene que ver mucho con cómo concebían a los dioses en la cultura egipcia: no eran seres espirituales, sino más bien “inteligencias” -idea que tomarían luego los griegos- y por esto les asignaban un rol preponderante.

Las razones del vínculo gato-egipcio van mucho más allá de lo divino. Debido a la gran importancia de la agricultura en la economía del Nilo, los gatos tomaron, según estos estudios, un rol preponderante: naturalmente se sintieron atraídos por los roedores, que a su vez merodeaban por las zonas de plantaciones muy importantes para la subsistencia egipcia.

Pero no sólo oficiaban de guardianes económicos. También se han encontrado pintadas donde los gatos protegen a las casas de serpientes, como asistentes de cazadores de aves y, por supuesto, en muchos casos como mascotas. Es decir, pululando por las casas de los egipcios.

Egipto descubre unas despensas de Ramsés II en el Delta del Nilo


Una misión arqueológica egipcia ha descubierto en el Delta del Nilodos cámaras con diseño de colmena que se usaron como grandes almacenes para conservar la cosecha así como carne y pescado, durante el reinado del célebre faraón Ramsés II.

Junto a un edificio residencial, del que el ministerio no ha dado más detalles, estos restos han sido hallados en el yacimiento de la fortaleza militar de Al Abqaín, ubicada en la ciudad de Hosh Eissa en la provincia de Beheira, al norte de Egipto, anunció este lunes el Ministerio de Antigüedades egipcio en un comunicado.

Estas dos cámaras de conservación de alimentos están separadas por un patio amurallado y se encuentran custodiadas por dos casetas: una reservada a un vigilante encargado de proteger la cosecha del faraón de la dinastía XIX, y otra para los guardias de la fortaleza.

Cada almacén, diseñado en forma de colmena, se divide en pequeñas celdas en las que se guardaba todo tipo de alimentos, así como vasijas, azulejos o incluso amuletos de piedra grabados con el ojo de Horus, un talismán al que se le atribuían poderes curativos y de protección.

Según el comunicado, que cita al jefe del departamento de monumentos egipcios, Ayman Ashmawy, los almacenes se encontraron “completos” y alrededor de cada unidad aparecieron restos de paredes y contramuros de adobe. La nota también apunta que durante las tareas de restauración del nuevo descubrimiento también se hallaron hornos de barro que se usaron para tostar el grano hace más de tres milenios.

“Esto significa que en el Antiguo Egipcio se tuvo la idea de tostar el grano para limpiarlo de insectos y de la humedad antes de guardarlo dentro de los almacenes para garantizar su conservación y evitar plagas”, apunta en la nota el presidente de la administración central de monumentos del Norte de Egipto, Nadia Jedr.

La misión arqueológica ya descubrió en el mismo yacimiento los muros exteriores de la fortaleza, así como las torres de vigilancia y un falso patio de acceso que se utilizó para engañar a cualquiera que quisiera irrumpir en el edificio militar.

6 de junio de 2019

Sale a subasta un excepcional busto de Tutankamón de hace 3.000 años


Se espera que una escultura de hace 3.000 años de Tutankamón, el faraón más famoso del Antiguo Egipto, supere los cuatro millones de euros en la subasta que se llevará a cabo elpróximo mes de julio en la sede londinense de Christie's.

A juicio del Financial Times, la enorme cuantía del precio se explica por la excepcionalidad que supone que una estatuta del faraón niño salga al mercado, ya que la mayoría se encuentran en museos.

Además de la escasez de piezas similares, las casas de subastas se enfrentan cada vez más a menudo a demandas de repatriación cuando salen a la venta. La misma Christie's tuvo problemas el año pasado cuando vendió un relieve asirio del palacio real de Nimrudpor 31 millones de dólares. En su día el ministerio de Cultura de Irak había denunciado la venta, solicitando su repatriación, pero la casa negó que existiera base legal alguna para llevarlo a cabo.

Egipto, por su parte, ha endurecido recientemente su legislacióncon respecto al comercio ilegal de antigüedades. Además, está prohibido la exportación de piezas desde 1983 y ha regulado la venta de su patrimonio cultural desde 1835.

Es la primera vez que este busto, perteneciente a la Colección Resandro-una de las más reputadas en arte egipcio-, sale al mercado desde 1985. Los expertos de la Christie's creen que estuvo en el Templo de Karnak, donde se han encontrado otras piezas dedicadas al faraón niño. Se trata de la cabeza de una estatua del dios Amón (deidad egipcia del sol y el aire» y es «una destacada representación del legendario rey Tutankamón como el dios Amón», ha afirmado Laetitia Delaloye, especialista en antigüedades de Christie's.

La cabeza es «reconocible por la cara magníficamente modelada -ha continuado esta especialista- que muestra ojos, cejas y labios sensuales, tallados con sensibilidad, un estilo heredado del importante Período de Amarna».

Las piezas de esta etapa, que duró veinte años y precedió al reinado deTutankamón, son muy apreciadas, ya que se produjo una revolución religiosa y artística en la que los escultores de la corte rechazaron los motivos estandarizados para capturar rasgos individuales de una manera mucho más realista.

30 de mayo de 2019

Recuperan la cerveza que los faraones bebieron hace 5.000 años


Hay evidencias de que la cerveza ha estado con el ser humano desde hace al menos 13.000 años, cuando la cultura natufiana, un grupo de cazadores-recolectores que vivió en el levante mediterráneo, elaboraban el brebaje para venerar a los muertos en celebraciones rituales. Según algunos investigadores, es posible incluso que la cerveza impulsase la agricultura. Sea como sea, está claro que más tarde el destino de la cerveza corrió en paralelo al de los primeros asentamientos y civilizaciones humanas. En Mesopotamia se bebía una cerveza, a la que llamaban «kas» en el 4.000 a.C.. Antes incluso, en el 5.000 a.C., se sabe que los egipcios fabricaban el líquido dorado a partir de una mezcla de cebada y agua hervida.

Allí, en el antiguo Egipto, la cerveza era parte de la dieta diaria, se relacionaba con la adoración a los dioses y se consideraba que tenía propiedades curativas. Pero, ¿a qué sabía? ¿Podríamos beber hoy en día la misma cerveza que los faraones? Podría ser. Un grupo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén ha sido capaz decrear cerveza a partir de levaduras recuperadas en la superficie de vasijas que fueron enterradas por los antiguos egipcios hace 5.000 años. El logro y toda la metodología empleada, que podría ser útil en otras investigaciones, se acaban de publicar en la revista mBio.

«Lo más maravilloso es que las colonias de levaduras sobrevivieron dentro de esos envases durante milenios», ha dicho en un comunicado Ronen Hazan, uno de los líderes de la investigación, junto a Michael Kutstein. «Gracias a estas levaduras antiguas hemos creado una cerveza que nos ha permitido averiguar cómo sabía la cerveza filistea y egipcia. Y no está mal», ha apuntado el investigador.

Los expertos han sido capaces de extraer las levaduras y de cultivarlas para elaborar la bebida. Aparte de lo curioso que puede resultar, Ronen Hazan ha dicho que este trabajo es importante en el campo de la arqueología experimental: «Nuestra investigación ofrece nuevas herramientas para estudiar los métodos antiguos».

Los hongos han permanecido durante milenios en el interior de nanoporos de recipientes que en su día se emplearon para elaborar cerveza e hidromiel. En concreto, los envases se enterraron en la época del faraón Narmer, que reinó en el 3.000 a.C., al rey arameo Hazael (del 800 a.C.) y al profeta Nehemías (del 400 a.C.).

23 de mayo de 2019

María José López: ''Las mujeres transmitían la legitimidad en el Egipto faraónico''


«La función de la mujer en el Antiguo Egipto era muy importante porque era ella quien transmitía la legitimidad dentro de la realeza. Un hombre para ser faraón tenía que estar casado con la princesa primogénita, es decir la primera hija nacida de la unión del faraón anterior y su esposa principal. Eso suponía que a veces se diera el caso que se unieran hermanos o medio hermanos entre sí». Lo explicó el pasado lunes la arqueóloga María José López-Grande (Madrid, 1958) en su primera conferencia dentro del ciclo 'Tardes amb la història', organizado por la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera (Amaef) en el Museo Monográfico de Puig des Molins.

En esta charla, la profesora del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid habló del papel de las reinas, las princesas reales, las esposas extranjeras y las concubinas. En el Antiguo Egipto «los faraones podía tener innumerables mujeres, lo que no significaba que a todas las conocieran carnalmente. A veces solo eran matrimonios nominales, fruto, por ejemplo, de acuerdos diplomáticos para estrechar lazos entre estados», detalló. Era el caso de las llamadas esposas extranjeras, «que venían de muy lejos acompañadas de un gran séquito que podía rondar entre las 150 y las 300 personas, lo que suponía un gran aporte cultural en cuanto a lengua, costumbres e indumentaria».

En esta primera charla sobre las mujeres en la realeza, López-Grande se refirió a figuras femeninas destacadas de la antigüedad egipcia como Mutenmuya, una princesa de Mitanni que llegó a Egipto como esposa diplomática y acabó convirtiéndose en esposa principal de Tutmosis IV. De esa unión nació Amenhotep III. «Este faraón lo que hizo fue inscribir en el templo de Lúxor unos textos y unas escenas que hacían ver que su madre había sido fecundada por el dios y no por el faraón y por eso, a pesar de ser una princesa real, tuvo legitimidad para gobernar», aclaró la arqueóloga. A esa estrategia había recurrido tiempo atrás la que fue la única faraón mujer de Egipto, Hatshepsut. De ella, la egiptóloga explicó que «era princesa real, se casó con un faraón medio hermano suyo y cuando murió asumió la regencia de un pequeño príncipe nacido de una esposa secundaria». En el templo de Deir el-Bahari inscribió en textos jeroglíficos que era hija del dios Amón, lo que la legitimó para ser faraón de la dinastía XVIII de Egipto.

López-Grande citó otras reinas del Antiguo Egipto como Tiyi, «que alardeó siempre del poder que tenía», Nefertiti, la esposa real de Akenatón, y Nefertari, que tuvo un papel «muy importante en la historia», al propiciar el cese de las hostilidades entre Egipto y el Imperio Hitita con su correspondencia diplomática al emperador Hattusili III y a su esposa, la también influyente emperatriz Puduhepa. Por supuesto, también habló de Cleoplatra VII, la última reina de Egipto, perteneciente a la dinastía de los Ptolomeos, «que defendió como pudo la independencia de Egipto frente al aplastante poder de Roma». Tras su muerte, en el año 30 a.C, Egipto se anexionó al Imperio Romano.

20 de mayo de 2019

El penúltimo misterio de Tutankamón


Hongos u orín de murciélago? Cuando la arqueología mundial empieza a prepararse para el centenario (en 2022) del descubrimiento más célebre de la arqueología, el de la tumba de Tutankamón, un nuevo misterio rodea al mausoleo. ¿Qué son esas manchas escampadas por todo el recinto?

Un equipo de especialistas del Getty Conservation Institute (GCI), poderosa organización cultural radicada en Los Angeles, emitió hace poco un informe en el que afirma que esos puntos oscuros que salpican las pinturas de la tumba real corresponden a hongos. De ser así, podría estar en peligro el estado de conservación de la fastuosa cavidad del Valle de los Reyes. ¿Qué hongos son? ¿Son nocivos para las maravillosas pinturas?

Sucede que esas mismas manchas ya fueron estudiadas en los años 90 por un profesor y químico barcelonés, Eduard Porta, que determinó que son orines de murciélagos oxidados, aunque también haya hongos.

En aquella época, la Egyptian Association of Antiquities (EAO) comisionó al experto catalán para investigar las condiciones de conservación de la tumba de Tutankamon de cara a su futura restauración. “Visité la tumba de Tutankamón varias veces, para discutir las necesidades de conservación y restauración de las pinturas y para preparar un programa sobre las acciones a realizar; primero, estábamos de acuerdo en que el tema más importante era conocer la composición y la procedencia de las manchas marrones que se ven por todas las paredes de la tumba. Esas manchas espeluznantes de color marrón son muy duras, sólidas, compactas y están bien adheridas a la pintura y las paredes originales, y presentan cristalizaciones sobre las pinturas cuando se observan con una lupa. Además, realizamos una prueba y nos dimos cuenta de que estas manchas eran extremadamente duras”. Las muestras fueron analizadas en los laboratorios de la Universitat de Barcelona, donde Porta era profesor.

Estas investigaciones fueron presentadas y publicadas en 1994 en un congreso de internacional sobre pintura egipcia en la Université Libre de Bruselas, por invitación de la Fundación Egyptologique Reine Elisabeth.

El científico también se preocupó de comparar el estado de la tumba en aquella época con las fotografías tomadas por los equipos del descubridor, Howard Carter, en 1922. Las manchas ya estaban, y fue el propio Carter quien dijo entonces que aquellas manchas eran hongos. Esta afirmación se ha ido replicando durante décadas por expertos y no tan expertos.

Hace ahora diez años, en 2009, el Supreme Council of Antiquities (SCA) egipcio, la máxima administración cultural del país, junto al instituto Getty, anunciaron el inicio de nuevos trabajos de restauración en la tumba de Tut. Porta les remitió su informe. Sin respuesta, pese a la buena relación que mantienen: durante seis años, Porta fue coordinador de la restauración de la tumba de Nefertari, esposa de Ramsés II, financiada por el GCI.

La fortaleza oriental del ejército del faraón, al descubierto


Los faraones no contaron con un ejército profesional y nacional hasta el reino nuevo, hacia el 1500 a.C. Hasta entonces las tropas eran más bien milicias controladas y armadas por patriarcas familiares, ya fueran alcaldes de pueblos o gobernadores de provincia. Cuando el monarca les necesitaba para emprender una campaña, sus cabecillas cedían a sus uniformados. Retazos de la historia castrense de los faraones acaban de aparecer en el norte de la península del Sinaí, la frontera oriental del imperio.

Una misión egipcia ha firmado el hallazgo de las ruinas de una fortaleza militar. Fueron levantadas durante la dinastía XXVI (664-525 a.C.), en tiempos de la última estirpe de faraones nativos que gobernaron el país antes de la conquista de los persas en el 525 a.C. Un siglo que la historia bautizó como período saita, porque la corte estableció su sede en la ciudad de Sais, emplazada en el delta del Nilo.

El descubrimiento ha arrojado luz sobre nuevas zonas del yacimiento de Tell el Kadwa. La labor de los arqueólogos ha rescatado los vestigios de lo que fueron las torres norte y sur de la fortaleza militar, construida en ladrillo de barro. Hace una década, otra expedición había desenterrado ya el muro oriental de la fortificación, considerado entonces el más antiguo de la historia egipcia.

La misión, no obstante, está aún lejos de concluir. El último castillo construido en el páramo llegó a tener 16 torres, de las que de momento solo han aparecido cuatro. Los vestigios de los castillos previos también ha comenzado a aflorar. Según Nadia Jedr, jefa del departamento del Bajo Egipto en el ministerio de Antigüedades, las tapias de las fortificaciones más vetustas tenían siete metros de anchura en comparación con los once metros de las más recientes.

El proyecto ha desvelado, además, que intramuros del recinto más antiguo se crearon estancias colmadas de arena, restos de cerámica y escombros con la intención más probable de mitigar la presión de los muros. A juicio de Jedr, las salas pudieron ser usadas también como almacenes de agua, un rasgo distintivo de la arquitectura saita.

La aparición de ambos muros ha dejado al descubierto otras partes del callejero del enclave, que habían permanecido más de dos milenios ocultas bajo la arena. Los miembros del equipo se han topado con restos de viviendas edificadas en el lado occidental del castillo. En el área, ha aparecido un fragmento de amuleto de fayenza (cerámica con un acabado vítreo) que lleva el nombre del rey de Psamético I, el fundador y primer rey de la dinastía.

13 de mayo de 2019

Piezas egipcias jamás vistas, en exhibición en Río de Janeiro


El Museo Nacional de Río de Janeiro presentó 27 piezas egipcias jamás vistas por el público, entre ellas los amuletos de la momia de Sha-amun-en-su, recuperadas tras el incendio que consumió al inmueble el año pasado y que acabó con buena parte de la memoria histórica de Brasil.

La colección egipcia del Museo, con 700 piezas, era considerada la mayor de América Latina, y hasta el momento solo se recuperó poco más de la tercera parte de la muestra.

Entre los objetos más representativos presentados hoy por el Museo están los amuletos de la sacerdotisa Sha-amun-en-su, cuyo féretro estuvo cerrado por más de 2,700 años, hasta el incendio de septiembre pasado.

Gracias a una tomografía de 2005 se identificó a los amuletos que acompañan a la sacerdotisa y reconocerlos de entre las piezas reencontradas durante las búsquedas adelantadas entre los escombros.

Los investigadores también recuperaron varias estatuillas, entre ellas la de la “Dama egipcia”, elaborada en piedra caliza entre los años 1,500 y 1,450 antes de Cristo y que representa a una mujer de élite trabajando.

Hasta el momento, el equipo de investigadores ya recuperó más de 2,700 piezas del museo, de las cuales 200 de la colección egipcia.

Luciana Carvalo, paleontóloga y una de las coordinadoras del núcleo de rescate del acervo científico del Museo, dijo que la mayor parte de las piezas encontradas estaba en el primer piso.

“No teníamos idea de cuánto podríamos rescatar. Pensamos que sería poca cosa”, aseguró la científica, quien señaló que el panorama cambió cuando el material acumulado tras el incendio comenzó a retirarse.

“Tuvimos la sorpresa de que las colecciones que estaban en el primer piso, y que eran constituidas por material un poco más resistente, sobrevivieron. Eso dio un aliento, una esperanza de que podríamos rescatar una gran parte de ese material”, explicó.

Revista Egiptología 2.0


Curso on-line