Novedades editoriales

4 de diciembre de 2018

La faraona de Egipto que fue casi exterminada de la historia es tan importante como Cleopatra


Como suele suceder con la mayoría de los cargos de poder a lo largo de la historia, los faraones del Antiguo Egipto eran hombres. Sin embargo, algunas intrépidas mujeres llegaron a ese lugar, como es el caso de Hatshepsut. Aunque el trono le correspondía desde un comienzo, fue relegada varias veces frente a sus parientes y esposo, para finalmente ocupar el lugar.

En Egipto, los faraones tenían esposas secundarias, mujeres de harén con las que tenían hijos. En caso de no engendrar un heredero con la esposa principal, uno de esos niños podía acceder al trono. Hatshepsut era la única hija sobreviviente del matrimonio principal del faraón Tutmosis I, pero al ser mujer se prefirió a uno de sus medio hermanos para suceder al padre.

A los 12 años tuvo que casarse con Tutmosis II, su medio hermano, como forma de consolidar el reinado de este. Ser hijo de una esposa secundaria no daba demasiado prestigio y su padre, Tutmosis I, había tenido el mismo problema porque su padre no había engendrado heredero en su matrimonio inicial. Al unirse Hatshepsut con Tutmosis II el poder se hacía mayor para él, teniendo un vínculo más fuerte con la familia real.

La cuestión se complicó cuando no lograron tener un heredero varón, porque Tutmosis II murió al poco tiempo y su hijo con una esposa secundaria era muy pequeño para reinar. Así es que Hatshepsut se convirtió en reina regente, algo bastante común en esos casos. Manejó los asuntos de estado en nombre de su hijastro. Luego, en un momento dado, decidió nombrarse a sí misma como faraona aunque legalmente Tutmosis III debía serlo.

Hubo otras antes que ella, pero fue la primera en ser faraona cuando el heredero aún estaba vivo. En un comienzo los historiadores y arqueólogos tuvieron la teoría de que era por ansias de poder, pero con un poco de investigación es fácil darse cuenta que no era así. Más bien parecía ser una forma de proteger a Tutmosis III quien corría peligro de perder el trono por el mismo motivo que su padre al no ser hijo de una esposa principal. Hatshepsut le dio una educación ejemplar y completa que lo prepararía mucho más que cualquier otro faraón en el pasado.

Estando en el poder ella podría haberlo asesinado, pero no lo hizo. Cuando Tutmosis III fue adulto se convirtió en militar y ella lo nombró comandante supremo de los ejércitos. Incluso con todo ese poder estratégico el joven no decidió quitarla del poder.

Así se destapa en directo un sarcófago de una momia egipcia intacta de hace 3.000 años


Un equipo de arqueólogos francés descubría a principios de mes dossarcófagos de hace 3.000 años en El-Asasef, una conocida necrópolis que se encuentra en la orilla occdiental del Nilo. Una de ellas ya fue abierta y examinada por las autoridades egipcias, que, con la segunda, han decidido realizar estaproceso frente a las cámaras por primera vez.

«Uno de los sarcófagos tiene un estilo rishi, propio de la XVII Dinastía egipcia, mientras que el otro correspondía a la XVIII», ha afirmado Khaled Al Anani, ministro de Antigüedades. «Las dos tumbas -continuaba Al Anani- fueron descubiertas con las momias en su interior».

La XVIII Dinastía data del siglo 13 antes de Cristo y en ella reinaron algunos de los faraones más famosos, como Tutankamón y Ramsés II.

Antes de abrir este sarcófago, que pertenecía a una mujer identificada como Thuya que estaba envuelta en lino, frente a las cámaras, las autoridades egipcias ya habían hecho lo propio con el otro ataúd, cuyos restos han sido identificados como los de Thaw-Irkhet-if, supervisor de la momificación en el citado lugar sagrado.

Para sacar a la luz la tumba fue necesario remover trescientos metros cúbicos de tierra a lo largo de cinco meses. Fue construida durante el Reino Medio -hace 4.000 años- y reutilizada en el último periodo, contenía cinco máscaras coloreadas y cerca de mil estatuas Ushebti, las pequeñas figuras se depositaban junto al difunto para servirlo en el Más Allá. También había momias, esqueletos y calaveras, y los techos estaban pintados con dibujos del propietario y su familia.

Egipto ha dado a conocer una docena de descubrimientos desde comienzos de año. El país espera que estos hallazgos hagan reavivar el interés de los turistas por los templos de los faraones y sus pirámides, que buscan otros destinos desde el levantamiento político de 2011.

25 de noviembre de 2018

Descubren una tumba en Egipto de 3300 años


Una misión de arqueólogos egipcios y franceses localizó una tumba casi intacta que contenía las momias de un sacerdote y su mujer. Procede del siglo XIII AC.

En el interior de la tumba en una necrópolis de la antigua ciudad de Luxor además de dos imponentes sarcófagos policromados había cerca de mil estatuillas.

Khaled el-Anani, ministro egipcio de Antigüedades, destacó la riqueza del enterramiento y la variedad de objetos: "Encontraron una nueva tumba del periodo Ramesside con pinturas muy hermosas, pinturas en color, con una representación de la Reina Ahmose-Nefertari y su hijo Amenhotep I ambos deificados durante el período de Ramesside.

Encontraron muchas piezas de interés, los hallazgos más destacados por supuesto, son los dos sarcófagos que estaban dentro de la tumba".

Según los responsables de la excavación, en el sur de Egipto, en la necrópolis de Al-Assassifla, la importancia del descubrimiento radica en la posición destacada que ocupaba el propietario de la tumba, sacerdote en la que fue capital del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto, pero sobre todo en el hecho de que se encuentra intacta.

Las autoridades egipcias anuncian regularmente descubrimientos arqueológicos, para contrarrestar las acusaciones de falta de rigor científico y negligencia en la conservación de sus antigüedades.

Hallan inscripciones de la era del faraón Ramsés II


Los arqueólogos que efectúan excavaciones en El Cairo hallaron dos bloques de piedra caliza con inscripciones de un ingeniero de la época del faraón Ramsés II, uno de los monarcas más longevos de la antigüedad.

El Ministerio de Antigüedades dijo que los artefactos fueron hallados en el templo de Ra, el dios egipcio del sol, en el barrio cairota de Matariya.

Según el egiptólogo Mamdú el-Damaty, las inscripciones revelan que el ingeniero supervisó la construcción de una cabina con asiento usada por Ramsés II en festejos y reuniones públicas. Este faraón reinó durante más de 60 años, entre 1279 y 1213 a.C., aproximadamente.

Egipto suele anunciar los descubrimientos arqueológicos para despertar interés en sus tesoros e impulsar el turismo, fuertemente afectado por la inestabilidad política tras la insurrección de 2011.

19 de noviembre de 2018

La joven egipcia que permaneció 3.700 años con el feto "cabeza abajo" dentro de su tripa


Hace 3.700 años una madre murió poco antes de dar a luz al hijo que había gestado durante meses. El óbito de ambos acaba de aparecer en una pequeña tumba en el sur de Egipto, fruto de las excavaciones de una misión italo-estadounidense que horada las entrañas del lugar desde más de una década en busca de respuestas a la vida en tiempo de los faraones.

La progenitora, cuyo nombre se desconoce, tenía alrededor de 25 años y estaba cercana al parto. Su cadáver permanecía en una estrecha oquedad en posición contraída y envuelto en cuero. El bebé descansó durante milenios en el interior de su madre, alojado en su área pélvica. Según los primeros análisis, el feto ya se hallaba cabeza abajo, por lo que los estudiosos barruntan que madre e hijo pudieran fallecer durante el nacimiento.

El esqueleto de la parturienta también revela que sufría una desalineación pélvica, "probablemente resultado de una fractura que no se curó correctamente", según la nota divulgada por el ministerio de Antigüedades egipcio. Un achaque que, a juicio de la misión liderada por la egiptóloga italiana Maria Carmela Gatto, de la universidad británica de Leicester, podría haber provocado complicaciones durante el parto y desembocado en la muerte de ambos.

Los restos de madre e hijo han asomado en un enterramiento casi intacto excavado en un pequeño cementerio usado inicialmente por nómadas que se trasladaron a Egipto desde una zona desértica de la vecina Nubia durante el Segundo Período Intermedio (1750-1550 a.C.).

En la sepultura, dos vasijas de cerámicas acompañaron a la pareja en su viaje hacia la otra vida: una pequeña jarra bellamente modelada y desgastada por años de uso y un tazón con una superficie pulida roja y un interior negro manufacturado por comunidades nómadas siguiendo como patrón el estilo nubio.

La sorpresa que ha captado el interés de los arqueólogos es una ofrenda que completaba el ajuar de la tumba, elaborada a partir de cáscaras de huevo de avestruz sin terminar de ensamblar. Algunas de ellas aún conservan el orificio central que debía atravesar el collar. La razón de su hallazgo desconcierta a la expedición. Algunos sostienen que podría proporcionar algún dato de la difunta, como su trabajo como reputada fabricante de cuentas y el deseo de su familia de colocar en su enterramiento el material en el que trabajaba para honrar su memoria.

El proyecto arqueológico Asuán-Kom Ombo -que horada desde 2005 zonas arqueológicas próximas a la sureña ciudad de Asuán, a 800 kilómetros al sur de El Cairo- ha firmado investigaciones que desvelan una "época histórica crucial" anterior a la unificación del valle del Nilo en la que se establecieron los fundamentos políticos sobre los que se construyó el fascinante Egipto de los faraones.

12 de noviembre de 2018

Dos momias de escarabajos, un hallazgo único en las arenas de Egipto


Asomaron en pareja, escondidos en un pequeño ataúd de caliza, y son un hallazgo tan singular como desconcertante. Una misión egipcia ha hallado en las arenas de la necrópolis de Saqqara las momias de dos escarabajos, las primeras de la que se tiene constancia en el antiguo Egipto, junto a decenas de gatos momificados que hallaron sepultura en el principal complejo funerario de Menfis, la primera capital de Egipto.

"Es un hallazgo singular. Hemos descubierto los ataúdes de dos escarabajos momificados. Son únicos", reconoce Sabri Farag, director general de la necrópolis de Saqqara, a unos 25 kilómetros al sur de la meseta de Giza. Es mediodía y bajo un sol radiante una comitiva de diplomáticos y periodistas se desliza por los alrededores de la pirámide de Userkaf para asistir al anuncio del enésimo descubrimiento de la tierra de los faraones.

La misión arqueológica que firma el hallazgo comenzó a horadar el terruño hace ocho meses. Y los resultados no han tardado en aparecer en una árida geografía en la que conviven humanos y animales. "Saqqara se convirtió en un gran centro para animales sagrados durante el antiguo Egipto", admite Farag desde el interior de la una de las siete tumbas desveladas por la expedición. Tres pertenecen al reino nuevo y fueron usadas siglos después como cementerio de gatos. De las otras cuatro descuella la de Khufu-Imhat, el supervisor de la construcción de edificios en el palacio real.

"Estamos ante un descubrimiento muy importante. Durante las tareas de excavación localizamos dos cajas. Uno de los sarcófagos, de caliza y con un insecto tallado en su exterior, contiene más de 200 escarabajos mientras que el segundo, rectangular y con tapa decorada con tres insectos en negro, alberga dos escarabajos momificados", detalla Mustafa al Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades. "Desde que dimos con ellos, hemos preguntado a museos de Estados Unidos, Italia, Francia, Bélgica o Reino Unido en busca de ejemplares similares. Y la respuesta ha sido que no existen. Tienen ataúdes de escarabajos pero no momias. Estamos muy orgullosos", añade.

El culto a la fauna en el Egipto de los faraones alcanzó su cenit entre los periodos tardío (656-332 a.C.) y ptolemaico (332-30 a.C.) cuando, ajenos a su destino como súbditos romanos, decenas de miles de peregrinos adquirían animales embalsamados y los depositaban en enormes catacumbas con la esperanza de que el dios encarnado por los restos escuchara sus ruegos. Así, junto a los insectos envueltos en lino, el equipo ha rescatado de las entrañas decenas de momias de gatos.

5 de noviembre de 2018

Egipto reabre la pirámide de Guiza tras su restauración


La segunda de las tres famosas pirámides de Guiza será reabierta al turismo esta semana tras culminar el trabajo de restauración que duró unos dos meses, dijo el miércoles el Ministerio de Antigüedades de Egipto.

A través de un comunicado señaló que la pirámide del rey Kefrén, una de las tres grandes pirámides que engalana la provincia de Guiza, al sur de El Cairo, reabrirá el jueves.

Ashraf Mohi al-Din, director de la Meseta Guiza, dijo que el proceso de restauración incluyó las escaleras que dan a la pirámide.

De igual manera se realizaron cambios a su sistema de alumbrado interno y el refuerzo de partes débiles de los corredores y el templo funerario.

El ministerio dice que cerrará la tercera pirámide, la del rey Mikerinos, para comenzar a restauraciones.

Las pirámides de Guiza, patrimonios culturales de la humanidad según la UNESCO, datan de la cuarta dinastía durante el Imperio Antiguo.

Las pirámides de Guiza es el nombre genérico que se da a las tres grandes pirámides: la de Keops, la de Kefrén y la de Micerinos, construidas por los antiguos egipcios hace unos 4,500 años en la necrópolis del mismo nombre, a las afueras de la actual ciudad de El Cairo.

Tan solo la pirámide de Keops, conocida también como la Gran Pirámide, la más antigua y mayor de todas, y la única de las Siete Maravillas del mundo clásicas que aún perdura, está construida con unas 170,000 toneladas de piedra caliza, más de 2.3 millones de bloques de piedra con un peso medio de dos toneladas y media por bloque, que tuvieron que ser movidos cada día durante al menos 20 años.

31 de octubre de 2018

Descubren sistema para mover grandes rocas con rampas en época de pirámides


Unos restos arqueológicos y unas inscripciones jeroglíficas halladas en una cantera de alabastro cerca del valle del Nilo han permitido a un equipo de arqueólogos descubrir cómo los antiguos egipcios transportaban grandes bloques de roca en la época de la construcción de las pirámides.

Tras estudiar unas cien inscripciones y haber descubierto restos de instrumentos de madera, los expertos han deducido que los antiguos egipcios empleaban una rampa central con una gran inclinación para extraer los bloques de alabastro de la cantera de Hatnub.

El Ministerio de Antigüedades egipcio anunció hoy el hallazgo hecho por una misión conjunta del Instituto Francés de Arqueología Oriental (IFAO), con sede en El Cairo, y de la Universidad británica de Liverpool en el sitio arqueológico de Tel al Amarna, ubicado en la provincia de Minia (centro).

El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafa Waziri, destacó en un comunicado que esta es la "primera vez que se descubre el sistema de traslado de bloques desde la cantera y cómo se lograba levantar esos bloques de varias toneladas, lo cual cambia completamente la comprensión sobre la construcción de las pirámides" de Guiza.

El director del IFAO, Laurent Bavay, explicó a Efe que para sacar las rocas desde el interior de la cantera, que tenía unos diez metros de profundidad, las arrastraban por la rampa y empleaban maderas y cuerdas de origen vegetal para sujetarlas y ayudarse en este proceso.

"Esta es la evidencia arqueológica de que eran capaces de mover grandes piedras por una pendiente de 20 grados, que es muy aguda", agregó Bavay.

El egiptólogo señaló que, en el caso de las pirámides, los expertos aún se preguntan qué inclinación tendrían las rampas que se pudieron emplear para levantar los enormes sillares que las componen.

En las pirámides se usó piedra caliza, material un poco más ligero que el alabastro, pero "muy probablemente" se empleó el mismo método para levantar los bloques con los que se construyeron los monumentos más conocidos de Egipto.

El egiptólogo Roland Enmarch, experto en inscripciones de la Universidad de Liverpool, dijo a Efe que la cantera de alabastro fue explotada en la misma época en la que fue edificada la Gran Pirámide de Keops, faraón de la IV Dinastía (2550 a.C. a 2527 a.C.).

28 de octubre de 2018

Descubierto el podio que usó el faraón Ramsés II durante la celebración del Heb Sed


Cuatro peldaños que conducen a una plataforma rectangular elevada. Esto es lo que queda del podio del faraón Ramsés II en el barrio de Matariya, al noreste de El Cairo, una plataforma elevada que situaba al rey egipcio en un lugar preeminente durante la celebración del Heb Sed, un rito de rejuvenecimiento en beneficio del faraón.

Estos ritos mágicos celebrados por el faraón eran de trascendencia nacional y dicho podio no fue utilizado únicamente durante el reinado de Ramsés II, sino durante todo el periodo ramésida (dinastías XIX y XX).

El descubrimiento "del compartimento de las celebraciones del rey Ramsés II", como lo definió el Ministerio de Antigüedades de Egipto en un comunicado, ha sido realizado por una misión arqueológica de la Universidad Ain Shams, que también ha excavado otras piezas como escarabeos, amuletos, vasijas de arcilla, dinteles y bloques con inscripciones jeroglíficas.

Por otro lado, en 2016 se excavaron los restos de un templo de Ramsés II en el barrio de Matariya. "Los hallazgos confirman la hipótesis según la cual Ramsés II mostró un interés especial en Heliópolis [la ciudad estaba situada al noreste de El Cairo, en el actual barrio de Matariya] durante las últimas décadas de su reinado de casi setenta años", explicó Aymen Ashmawi, el codirector de la misión arqueológica.

22 de octubre de 2018

Egipto conmemora el 50º aniversario del traslado del templo de Abu Simbel


Egipto conmemoró el 50º aniversario del exitoso traslado del templo faraónico de Abu Simbel, que fue desmontado y movido en 1968 para evitar que quedara sumergido en las aguas del lago de la presa de Asuán.

Reubicado unos 60 metros más arriba, el templo sobrevivió gracias a una iniciativa internacional liderada por la UNESCO a petición de Egipto, en la que participó un gran número de países, que aportaron fondos y expertos, según recordó Tatiana Villegas, representante del organismo de la ONU en Egipto.

“Es la primera vez que tantos países se reunieron de forma conjunta y solidaria” en el ámbito del patrimonio cultural, explicó Villegas a Efe durante una visita al templo, organizada por el Ministerio de Antigüedades egipcio.

Villegas destacó que la campaña para salvar Abu Simbel y otra veintena de monumentos de la región de Nubia, en el extremo sur de Egipto, “mostró el potencial de la cooperación internacional” en este campo.

El traslado de los monumentos de Abu Simbel, de 3.000 años de antigüedad, se realizó en una campaña desarrollada entre 1960 y 1980 que implicó la participación de 40 misiones de países de todo el mundo.

Medio siglo después de esa hazaña, la experta de la UNESCO subraya que es “impresionante” ver cómo se conserva el templo y la estructura que fue creada para sostenerlo: un monte artificial en el que se encuentra encajado, ya que originariamente estaba excavado en la propia montaña y eso fue recreado.

El ministro de Antigüedades egipcio, Jaled al Anani, guió a un grupo de diplomáticos extranjeros y representantes de organismos internacionales a través de las estancias del templo y también por el interior de la cúpula de cemento que lo cubre.

La visita privada fue el preludio de las celebraciones que, tal y como prometió el titular, tendrán su punto cumbre mañana lunes al amanecer, cuando los rayos del sol penetren en el templo e iluminen la estatua del faraón Ramsés II, que mandó a construir el templo en su honor poco después de su ascenso al trono, en el año 1279 a.C.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Pasión por el Egipto faraónico (Museo Egipcio de Barcelona). Del 12 de julio al 31 de diciembre de 2018.