Novedades editoriales

25 de julio de 2017

Descubren un gran sepulcro faraónico en una zona de construcción de viviendas en Egipto


El Egipto moderno se asienta sobre los restos de arqueológicos de civilizaciones de miles de años, cubiertos de arena y tierra: fragmentos de un enorme coloso fueron descubiertos entre la basura y el barro de un suburbio cairota, mientras que en Luxor las casas rurales se construyeron sobre necrópolis. Esta vez, un gran sepulcro de piedra de época faraónica ha sido hallado durante los trabajos de prospección para la ampliación de una vivienda en la provincia de Al Sharquiya, en el noreste de Egipto, según ha informado el Ministerio de Antigüedades egipcio.

Se trata de un sepulcro de piedra con un peso aproximado de 65 toneladas, tallado en un único bloque y apoyado sobre una base de losas también de piedra, lo que puede indicar que «fue tallado en una montaña, luego trasladado durante la época faraónica a su lugar actual», según ha detallado el director de los trabajos de Restauración, Garib Sonbul.

En el interior del pesado bloque se ha encontrado un ataúd de un material que «podría ser basalto o diorita», adornado con los restos de un texto jeroglífico que podría ofrecer más pistas sobre la época o para quién estaba destinado. Una vez desenterrado, el sepulcro ha sido trasladado a los almacenes del museo provincial para su estudio y conservación.

Según ha detallado el director del Departamento de Antigüedades, Ayman Ashmaui, el sepulcro ya había sido descubierto en los años cincuenta por el arqueólogo británico Flinders Petrie. El hallazgo fue desestimado y pronto quedó enterrado de nuevo, hasta su redescubrimiento un equipo de arqueólogos egipcios. Los egiptólogos estudiaron el terreno a petición de un vecino de la ciudad moderna de Al Husayniya, que pretendía ampliar su vivienda adyacente al lugar donde se encontró el sepulcro.

20 de julio de 2017

Zahi Hawass halla una nueva tumba en el Valle de los Reyes


El egiptólogo Zahi Hawass y su equipo creen haber encontrado en el Valle de los Reyes una nueva tumba que podría pertenecer a Anjesenamón, hija de Akenatón y Nefertiti y esposa de Tutankamón.

Cerca de la tumba del faraón Ay, Hawass encontró cuatro depósitos de fundación que apuntan a la existencia de una tumba hasta ahora desconocida. Es un indicio claro, porque los antiguos egipcios solían hacer cuatro o cinco de estos escondites o agujeros en el suelo que llenaban de objetos votivos, antes de comenzar a construir una tumba.

«Estamos seguros de que hay una tumba allí, pero no sabemos a quién pertenece», señaló el arqueólogo a Live Science en un correo electrónico.

El mapeo tridimensional de la zona realizado entre febrero y mayo bajo la dirección de Gianfranco Morelli con una técnica geofísica de resistividad eléctrica de positrones ERT también reveló anomalías conductoras en la roca donde Hawass ha identificado los depósitos de fundación, según indicó en una entrevista a National Geographic Italia el director de documentales Brando Quicili, coautor junto a Hawass del libro «Enigma Nefertiti».

«El radar detectó una subestructura que podría ser la entrada de una tumba», añadió Hawass.

El famoso egiptólogo, que fue ministro de Antigüedades en el país de los faraones, cree que la tumba podría pertenecer a la joven esposa de Tutankamón que, al quedar viuda en el año 1327 a.C., contrajo de nuevo matrimonio con su abuelo Ay.

La cercanía de esta nueva tumba con la de Ay refuerza esa idea, aunque habrá que esperar a las futuras excavaciones que Hawass dirigirá en el Valle de los Reyes.

17 de julio de 2017

Una sevillana en la corte de Tutmosis III


Sevillana de 1967, Myriam Seco regresó recientemente a su tierra para recibir el premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos por su libro Tutankhamón en España. Howard Carter, el duque de Alba y las conferencias de Madrid (Fundación José Manuel Lara), escrito en colaboración con Javier Martínez. El volumen rememora las dos visitas de Howard Carter a Madrid, en 1924 y 1928,para explicar sus avances en el estudio de la tumba y el ajuar funerario de Tutankhamón, visitas que estuvieron amparadas por el entonces duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart. Pero Myriam Seco no solo demuestra ser una competente ensayista. Doctora en Historia por la Universidad Hispalense, desde 2008 dirige las excavaciones y restauraciones del templo de Millones de Años de Tutmosis III en Luxor, lo que hacen de ella una de las profesionales de la arqueología más destacadas de nuestro país.

Según Seco, lo más necesario para su profesión «es tener una gran pasión, una vocación muy fuerte. Eso es lo que te mueve para insistir y poder conseguir tu objetivo. Y tener mucha paciencia, ser perseverante, insistir en lo que quieres conseguir, porque a veces excavas un tiempo y no consigues nada», afirma.

El factor suerte, reconoce, influye, pero no lo es todo. «Antes de solicitar el proyecto del templo de Tutmosis III llevaba diez años trabajando en Luxor, en otros templos. Nosotros hemos tenido la suerte de que los hallazgos hayan sido muy por encima de nuestras expectativas, hemos encontrado informaciones mucho mayores de las que podíamos imaginar. Todo implica un estudio y una preparación previa a empezar a trabajar».

«En el templo de Tutmosis III trabajamos tres meses cada año. En esa campaña tú generas una gran cantidad de material que tienes que clasificar, estudiar, investigar... Algunas piezas interesantes exigen una investigación en profundidad, y para ello necesitas ir a una buena biblioteca. Nosotros vamos un mes al año a la biblioteca de Tubingen a consultar la biblioteca del departamento de Egiptología. Tenemos también personas haciendo tesis doctorales sobre ese material que sale de la excavación. Cada una de esas campañas de tres meses implican meses y meses, incluso años de trabajo, para poder publicar la correspondiente información. Pero eso lo disfrutamos también», agrega.

15 de julio de 2017

La Universidad peruana San Ignacio de Loyola nombra Doctor Honoris Causa al arqueólogo Zahi Hawass.


La Universidad San Ignacio de Loyola nombró el pasado mes de julio, Doctor Honoris Causa al arqueólogo egipcio Zahi Hawass, responsable de la muestra sobre el faraón Tutankhamón, que respaldó las gestiones del gobierno peruano para repatriar las piezas arqueológicas de la colección de Machu Picchu de la Universidad de Yale.

Las autoridades de la universidad peruana impusieron la medalla a Hawass y le entregaron el diploma que lo reconoce como Doctor Honoris Causa por su larga trayectoria en la arqueología y a favor de la cultura mundial.

El exministro de Antigüedades de Egipto declaró estar “muy honrado” por el reconocimiento y aseguró que tiene al Perú en su corazón. Hawass explicó que Egipto vive del turismo, por sus monumentos arqueológicos, y que ahora “necesita que los turistas vuelvan” pues la seguridad ha retornado, tras la crisis política de los últimos años en ese país. Agregó que actualmente está guiando “una búsqueda y excavación de tumbas en El Valle de los Reyes”.

El presidente de la Universidad San Ignacio de Loyola, Raúl Diez Canseco, dijo que la “magnífica exposición” de Hawass “nos recuerda no solo lo que hizo por Egipto, sino también por la humanidad”. El también exvicepresidente peruano agregó que Perú y Egipto comparten “el ser exponentes de las civilizaciones más antiguas”.

4 de julio de 2017

Arqueóloga dominicana asegura encontrará tumba de Cleopatra


La arqueóloga y abogada dominicana Kathleen Martínez declaró este domingo que está segura de que encontrará la tumba de Cleopatra, la última faraona del imperio egipcio que se suicidó el 14 de agosto del año 30 a. C., después de ver morir a su amante Marco Antonio en sus brazos.

La primera expedición en busca de la tumba de Cleopatra la envió Napoleón, los egipcios tardaron más de 20 años buscando y no lo lograron, los alemanes y húngaros también lo intentaron y fracasaron, pero esta dominicana que tiene más de diez años desarrollando una teoría sobre esta historia dice sentirse segura de estar cada vez más cerca del hallazgo del siglo.

Entrevistada por la periodista Lorenny Solano para Lo Que Pasó en siete días, de Telefuturo, Martínez dijo que lo más difícil que le ha tocado enfrentar es la incomprensión de su familia, la burla de los que la conocen y la desconfianza en que pueda lograr su meta de encontrar la tumba de Cleopatra.

En diez años de expedición, Kathleen y su equipo han hecho importantes hallazgos como el descubrimiento de 980 piezas con estatuas, bustos, vasijas y monedas con el rostro de Cleopatra, Marco Antonio, Alejandro Magno y de toda la dinastía griega. Han descubierto estelas con inscripciones en jeroglífico en demótico y en griego y encontraron la placa de la fundación del templo al igual que valiosa joyería en oro, mucha información que por siglos ha estado oculta.

“No solo se trata de la búsqueda de la tumba de Cleopatra, es sobre todo lo que había en ese templo, y hemos descubierto el cementerio griego más grande de Egipto con más de 1200 osamentas y más de 14 momias, lo que ha significado un trabajo gigantesco”, expresó la arqueóloga.

Destacó que están en el proceso de la parte final y lo que les falta de su teoría es encontrar la tumba de faraónica, pero que de la dinastía griega que comienza con Alejandro Magno y termina con Cleopatra ninguno de sus restos mortales ha sido encontrado, por lo que tienen la oportunidad no solo de encontrar la tumba de Cleopatra, sino de cualquiera de estos faraones.

3 de julio de 2017

"La vocación le da atractivo a la vida, es lo más importante"


"Desde Egipto, la destrucción del patrimonio por parte de los radicales islámicos se ve como una barbaridad, una aberración".

Myriam Seco (Sevilla, 1967) prepara su décima campaña de excavaciones en el Templo de Millones de Años de Tutmosis III, en Luxor (Egipto). La egiptóloga acude esta tarde (20.15 horas) a la Casa de Cultura de Noreña, invitada por la asociación Contigo, para hablar de la excavación.

1 de julio de 2017

Egiptología 2.0 nº8 (julio 2017)


Os presentamos la octava entrega de la Revista Egiptología 2.0, correspondiente al mes de julio de 2017.

Abrimos este nuevo número, con un artículo de Verónica Reyes Barrios: ‘‘Literatura funeraria en el Antiguo Egipto: El libro de los muertos’’. El Libro de los Muertos, un texto religioso egipcio que se escribía en las paredes de las tumbas o en rollos de papiro, qué se depositaba junto al fallecido. Realmente los egipcios no lo denominaban así, sino que hacían referencia al Pert em hru, que se ha traducido como el Libro de la salida al día, Saliendo del día o Manifiesto a la luz. Tampoco escribieron un libro como tal, sino que eran una serie de papiros y capítulos extraídos en los frescos de las tumbas y pirámides, sarcófagos y envoltorios de las momias.

Como norma general ilustra cuatro fases tras la muerte: La protección del cadáver, el viaje al mundo de ultratumba, el juicio de los dioses y el Más Allá. Los principales dioses que se mencionan son Ra, Seb, Nut, Osiris, Isis, Horus, Set, Nephthys, Ptah, Thot, Khnemun y Tum, y se habla de cuatro versiones: La editada por los sacerdotes de la escuela de Annu, la versión tebana: Escrita sobre papiro en jeroglífico, otra versión escrita en papiro con caracteres hieráticos y jeroglíficos, y la versión saïta, donde los capítulos se ordenaron y fue usada desde la dinastía XXVI hasta los Ptolomeos.

En la sección de entrevistas, hablaremos con Nacho Ares de su nueva novela: ‘‘La hija del sol’’. Ambientada hace más de mil años antes de Cristo, en Uaset, la próspera capital del imperio Egipcio. Azotada por una plaga inclemente que estaba diezmando a la población y por la corrupción de los sacerdotes del culto a Amón, hábiles manipuladores de la letal enfermedad, donde la ciudad vivía sumida en la desgracia.

Julio López Saco nos hablará del tiempo y la mitologización de la historia en el Egipto antiguo, conoceremos al dios Sobek ‘‘señor de las aguas’’, Sandra Pajares nos guiará por la gran Esfinge de Guiza, jugaremos al Mehen, el juego de la serpiente, desvelaremos la segunda parte del antiguo Egipto durante el período ptolemaico, Irene Santamaría nos explicará en que consiste la denominada ‘‘llave de la inmortalidad’’, nos adentraremos en las tumbas privadas de la colina tebana de la XVIII dinastía, María Isabel Cubas nos hablará de las antiguas egipcias y el trabajo, desvelaremos las consecuencias de Actium, hablaremos de ciencia y Egiptología, conoceremos los aspectos simbólicos de la representación del faraón sobre el carro de guerra durante el Reino Nuevo, continuaremos con los 100 años de gestión francesa del Consejo Supremo de Antigüedades, recorreremos las antiguas salas del Museo de antigüedades egipcias de El Cairo, visitaremos la exposición: Visiones de Egipto. Oxirrinco: Ayer y hoy, y finalizaremos viajando al Medamut, donde Bartomeu Egea nos mostrará todos sus rincones.

Todo ello, junto con nuestros contenidos habituales y un artículo especial de Alberto Fernández Boo: El Horizonte de Keops y la meseta de Gizeh.

Sumario

6. Entrevistas - Nacho Ares: ‘‘Egipto me ha fascinado desde niño. Es casi una atracción fatal.’’

9. Testimonios del pasado - Estatua sedente de Kefrén.

13. Textos religiosos - Literatura funeraria en el Antiguo Egipto: El libro de los muertos.

18. Historia - El tiempo y la mitologización de la historia en el Egipto antiguo.

24. Mitología - Sobek ‘‘el señor de las aguas’’.

27. Arquitectura - La Esfinge de Guiza, Horus en el Horizonte Khepri-Ra-Atum.

35. Vida cotidiana - Mehen, el juego de la serpiente.

39. Faraones - Egipto durante el período ptolemaico (II).

46. Dioses - Anubis, la llave de la inmortalidad.

52. Sociedad - Las tumbas privadas de la colina tebana de la XVIII dinastía.

57. Mujer en el Antiguo Egipto - Las antiguas egipcias y el trabajo: de Señoras de la casa a prostitutas.

62. Historia - Las consecuencias de Actium. Roma en Egipto.

70. Egiptología - Ciencia y Egiptología. El buen uso del método.

74. Historia militar - Restaurar Ma’at a galope. Una mirada a los aspectos simbólicos de la representación del faraón sobre el carro de guerra durante el Reino Nuevo (II).

86. Colecciones - 100 años de gestión francesa del Consejo Supremo de Antigüedades (CSA).

91. Museos - El Museo de antigüedades egipcias de El Cairo.

103. Exposiciones - Visiones de Egipto. Oxirrinco: Ayer y hoy.

108. Hoy viajamos a... - El Medamut.

112. Especiales - El Horizonte de Keops y la meseta de Gizeh.

123. Novedades editoriales - Cuando la naturaleza hablaba a los egipcios / La hija del sol.

124. Noticias - Noticias destacadas del trimestre.

Descargar - Egiptología 2.0 nº8 (julio 2017).

27 de junio de 2017

La “falsa puerta” entre los vivos y los muertos que resalta la figura de Keops


La “falsa puerta”, el umbral entre el mundo de los vivos y los muertos, es uno de los elementos más comunes en los complejos funerarios del Egiptode los faraones, además de ser una de las piezas arquitectónicas más importantes de las tumbas del Imperio Antiguo. La mayoría de estas puertas están ubicadas en la pared oeste (la coordenada en la que asociaba la tierra de los muertos) de la capilla y se creía que las entidades espirituales de los difuntos podían atravesarlas.

Una de las más excepcionales de estas “falsas puertas” es la de Juenptah y Meritites, que exhibe a partir de este martes 27 de junio -y de forma permanente- la Sala de los Faraones del Museu Egipci de Barcelona. Su superficie está llena de jeroglíficos dedicados a los dos difuntos, además de incluir peticiones de ofrendas a divinidades de la época.

Se estima que esta estela de piedra caliza de 72 centímetros de alto proviene de Guiza y fue realizada en la última etapa del Imperio Antiguo, durante la dinastía VI (alrededor del año 2200 a.C.). Su mayor atractivo es que hace referencia a Keops (o Jufu, en egipcio antiguo), el segundo faraón de la cuarta dinastía (2551-2528 a.C.) y uno de los grandes gobernantes de la historia de Egipto.

Durante su mandato, de la que aún se conserva la gran pirámide erigida en la meseta de Guiza, la más antigua de las siete maravillas del mundo y la única que aún perdura, la monarquía disfrutó de un poder difícilmente superable. Keops lideraba Egipto desde su posición de faraón-dios y estaba apoyado por su entorno familiar más inmediato.

Los investigadores consideran que ese poder absoluto se transformó con los años, y gracias al papel de los sacerdotes que transmitían la historia, en una imagen pésima de este faraón tan “acaparador”. Incluso el historiador griego Herodoto retrata a Keops como un monarca cruel, que sumió a Egipto en la miseria, que cerró los templos y que llegó incluso a prostituir a su hija para financiar la construcción de su pirámide.

Estudiando las fuentes primarias egipcias, sin embargo, la imagen del faraón es muy distinta. Su culto funerario, por ejemplo, se mantuvo en activo y de manera intensa hasta el final del Imperio Antiguo, más de cuatrocientos años después de su muerte.

24 de junio de 2017

Arqueólogos descubren los más antiguos jeroglíficos monumentales egipcios


Una expedición conjunta, de la Universidad de Yale y de los Museos Reales de Arte e Historia de Bruselas, que explora la antigua ciudad egipcia de El Kab acaba de hacer público el descubrimiento de inscripciones previamente desconocidas.

Junto a ellas se encuentran los jeroglíficos monumentales más antiguos descubiertos hasta el momento, que los arqueólogos estiman en 5.200 años de antigüedad.

Según el egiptólogo John Coleman Darnell, del Departamento de Lenguas y Civilizaciones del Cercano Oriente de Yale, que codirige el proyecto, estas nuevas inscripciones no han sido registradas anteriormente por ninguna otra expedición, y tienen una gran importancia para la historia de los antiguos sistemas de escritura egipcios.

Los hallazgos se realizaron en las paredes de roca de El-Khawy, y muestran algunos de los signos más grandes y antiguos de una etapa en que la escritura jeroglífica todavía estaba formándose. La importancia del hallazgo reside en que puede ayudar a entender como los egipcios inventaron su sistema de escritura.

Además de las inscripciones se encontró también un panel de cuatro signos datados en torno al 3250 a.C., escritos de derecha a izquierda, la dirección dominante en los textos egipcios posteriores. Aquí aparecen imágenes de animales, una cabeza de toro, dos cigüeñas y un pájaro ibis.

La disposición de los símbolos es similar a la de las representaciones posteriores del ciclo solar y, según Darnell, podrían expresar el concepto de autoridad real sobre el cosmos ordenado. Pero lo sorprendente es la escala masiva a que están realizados. Cada uno de los símbolos mide más de medio metro de altura, y el panel completo alcanza los 70 centímetros.

Para los investigadores el hallazgo es una evidencia de que la escritura jeroglífica estaba más geográficamente extendida de lo que se pensaba hasta ahora, y de que su desarrollo no se produjo solo en el ámbito burocrático.

22 de junio de 2017

¿Por qué se escondieron las momias reales en ese valle hoy olvidado de Luxor?


A José Ramón Pérez-Accino le brillan los ojos cuando habla de la expedición arqueológica que le llevará el próximo octubre al Valle de las Momias Reales, en Luxor. En este olvidado paraje de la necrópolis tebana se encontró en 1881 una tumba escondida con unas 40 momias de faraones de las dinastías XVIII y XIX tan conocidos como Amenhotep, Amenofis II, Tutmosis II, Tutmosis III, Tutmosis IV, Seti I o Ramsés II. Aquel fue uno de los grandes hitos en la historia de la egiptología, junto al descubrimiento de la tumba de Tutankamón en el vecino Valle de los Reyes. Siempre se ha creído que las momias fueron ocultadas en este pequeño valle durante la dinastía XXI para protegerlas, pero el egiptólogo de la Universidad Complutense está convencido de que este escondite no fue elegido al azar.

«Una foto que me enseñó un amigo hace unos años levantó mis sospechas, pero no te la puedo enseñar, lo siento», dice excusándose en la cautela y rigurosidad que requiere el proyecto. Con cierto halo de misterio, explica que en esta imagen del valle, apreció «algo» en las paredes de una de las laderas que quiso comprobar por sí mismo. En diciembre de 2014, aprovechó un viaje con alumnos de la universidad para acercarse al lugar a echar un vistazo. «Me presenté allí y de primeras no me pareció nada espectacular», admite antes de señalar que si fuera algo evidente, alguien lo habría visto antes. El valle, aunque apartado, está enclavado en una zona repleta de tumbas y de trabajos arqueológicos. Las equipos que dirigen Myriam Seco o José Manuel Galán, por citar solo a algunos egiptólogos españoles, no están lejos de este lugar en la orilla oeste del Nilo.

De este viaje, Pérez-Accino regresó con unas 300 fotografías del lugar que examinó con atención en Madrid junto a su equipo. Sus primeras sospechas se confirmaban. «Nos ha parecido ver marcas en las paredes del "wadi" (valle) que implicarían que ha habido más actividad humana. Aquí hay más de lo que se ha descrito y, como nunca se ha explorado, es más que probable que encontremos algo», subraya.

Vaciado exprés

El hallazgo del escondite de las momias reales fue de película, literalmente. «La momia» (1969), dirigida por Shadi Abdel Salam, está basada en aquella increíble sucesión de acontecimientos. Unos ladrones, los hermanos Abd el Rasul, descubrieron la tumba tras la caída de una cabra por el pozo que servía de acceso. Durante diez años la fueron saqueando en secreto, pero la aparición en el mercado negro de piezas que no se sabía de dónde salían, de faraones de los que no había noticias, hicieron saltar la alarma del entonces incipiente Servicio de Antigüedades egipcio. Los hermanos Abd el Rasul fueron detenidos y tras ser «enérgicamente» interrogados, terminaron revelando el emplazamiento de la llamada tumba TT320 en la que se encontraron unos 40 enterramientos.

«Tenían tanto miedo a los ladrones de momias que la vaciaron en una noche», relata Pérez-Accino. Las momias se salvaron y afortunadamente hoy se conservan en el Museo de El Cairo, pero en aquel precipitado vaciado no se documentó debidamente el lugar. «Nadie tomó notas de cómo estaban, en ese sentido fue una tragedia para la egiptología», se lamenta el profesor de la Complutense.

Grabado del vaciado de la tumba.

La tumba se ha vuelto a reestudiar hace apenas diez años por un equipo germano-ruso y en los años 70 otra misión franco-egipcia estudió las inscripciones de las paredes del wadi, pero salvando estos trabajos y unos sondeos arqueológicos realizados bajo la dirección de H. E. Winlock en 1919, nadie ha puesto sus ojos allí. Nunca ha sido explorado como valle y para Pérez-Accino, «hay todavía mucha información» aún por descubrir en el Valle de las Momias Reales.

¿Qué ocurrió? ¿Por qué pusieron allí las momias? Al egiptólogo español la respuesta canónica del escondite no acaba de convencerle porque duda de que en la pequeña comunidad egipcia de la orilla occidental se pudiera mantener en secreto algo así en aquel entonces. Además, el valle se encuentra en el camino que comunicaba dos de las poblaciones importantes de esta orilla del Nilo, Deir el Medina y Deir el Bahari. ¿Eligieron esconderlas en un lugar habitual de paso?

«A lo mejor sí, pero nosotros creemos que hay probablemente más razones, y razones que tienen que ver con el paisaje», indica el egiptólogo español cuya tesis doctoral, presentada hace ya casi 30 años, versó precisamente sobre cómo «las formas del paisaje son significativas para los egipcios». Su hipótesis es que para la tumba de las momias reales se buscó un lugar con una especial significación. «Si podemos descubrir por qué estaban allí, sería un vuelco significativo porque si no es un mero escondite, quiere decir que el paisaje es muy importante y si es así, este un factor con el que no se había contado hasta ahora», subraya el profesor.

Una forma natural del paisaje, semejante a una pirámide, curiosamente justo al lado del Valle de los Reyes.

El egiptólogo Anthony Donohue defendió en 1992 que el templo de Hatshepsut en Deir el Bahari se encuentra, no por casualidad, bajo una forma rocosa en la montaña que se asemeja a una enorme cobra coronada por el disco solar. «Sus conclusiones fueron muy controvertidas, como lo fue también mi tesis, pero si tenemos éxito estaríamos en condiciones de demostrar que Donohue tenía razón», resalta Pérez-Accino.

Mapeo del valle

Una vez que ya cuentan con el visto bueno del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto para su proyecto, Pérez-Accino viajará en octubre a Luxor junto con el arqueólogo y también profesor de Historia Antigua la Complutense Francisco Moreno Arrastio, la decana de los egiptólogos españoles y conservadora de Egipto y Extremo Oriente del Museo Arqueológico Nacional, Carmen Pérez Die, y la fotógrafa María Belchi. A ellos se sumará en la necrópolis tebana un arqueólogo egipcio, dependiente del Consejo de Antigüedades de Luxor. En esta primera fase, documentarán fotográficamente las «marcas» que creen haber visto y realizarán un mapeo de las paredes del valle.

En esta campaña, que cuenta con financiación de la Fundación Gaselec, participa desde Madrid un amplio equipo de geólogos, documentalistas y estudiantes. Con la información recabada se realizará un modelo digital del terreno y que servirá de base para, si todo se desarrolla según lo previsto, para futuras acciones en el valle.

«Trabajar en un lugar como el Valle de las Momias Reales es un desafío y una responsabilidad, pero estamos confiados en que hemos hecho una buena apuesta», afirma Pérez-Accino, ilusionado con este proyecto, el primero liderado por profesores de la Universidad Complutense desde los años 60, desde que el catedrático Martín Almagro dirigió una expedición al sur de la presa de Assuan, en la campaña de salvamento de Nubia. «La campaña de salvamento de Asuán, parte de la colección del Museo Arqueológico Nacional (MAN), el yacimiento de Heracleópolis Magna y el templo de Debod, todo parte de Martín Almagro, que fue catedrático de esta Universidad, pionera en las campañas en Egipto y que, sin embargo, en los últimos años ha tenido poca presencia allí (no así en Sudán)», recuerda el egiptólogo que con este proyecto se siente «heredero del legado de Martín Almagro».

Artículo: Mónica Arrizabalaga.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Animales sagrados del Antiguo Egipto (Museo Egipcio de Barcelona). Del 22 de febrero al 30 de septiembre de 2017.