Novedades editoriales

4 de febrero de 2019

Hallan 50 momias de la época ptolemaica en la necrópolis de Tuna El-Gebel de Egipto


Funcionarios del Ministerio de Antigüedades dieron a conocer en la sureña Minya el descubrimiento de más de 40 momias en una tumba antigua de la región central de Egipto.

La tumba fue encontrada a nueve metros bajo la superficie en un sitio arqueológico y al parecer las momias son de hace dos mil años, de las cuales 12 eran niños, se encontraron en cuatro cámaras funerarias en el sitio de Tuna El-Gebel en Minya, al sur de la capital, El Cairo.

Según los expertos las momias están embalsamadas en papiro y tienen decoraciones sencillas, lo cual indica que pertenecen a gente de clase media.

Los arqueólogos también descubrieron una vasija en la que al parecer se almacenaron alimentos. Asimismo, había un chacal momificado, del cual se piensa que tiene un significado religioso.

Se espera que los artículos descubiertos sirvan para comprender mejor cómo era la vida de la gente común en esa era, así como sus costumbres religiosas.

En estas tumbas las momias están conservadas en buen estado, entre ellas algunas de niños envueltos en lino.

El ministro de Antigüedades, Khaled al-Anani, dijo que la excavación acaba de empezar y expresó su deseo de que haya más descubrimientos.

Se trata del primer descubrimiento de 2019 en esa zona de una misión conjunta egipcia que comenzó la excavación en febrero de 2018.

Egipto se planteará reducir a 25 las visitas diarias a la tumba de Tutankamón


La egiptología se ha convertido en la mejor fuente de buenas noticias para un país deprimido por la grave situación económica, la amenaza del grupo yihadista Daesh, fuertemente arraigado en el Sinaí, y la fuerte represión del Gobierno del presidente Abdel Fatah Al Sisi. Una semana después de que Zahi Hawass, uno de los expertos sobre el Antiguo Egipto más célebres y ex ministro de Antigüedades de Egipto durante la era de Hosni Mubarak, anunciara por enésima vez el descubrimiento del lugar donde fueron enterrados Cleopatra y Marco Antonio, el Instituto de Conservación Getty (GCI) anunció el final de los trabajos de investigación y conservación en la tumba de Tutankamón.

La tumba del faraón más mediático de todos los tiempos ha necesitado casi una década de cuidados para intentar paliar los daños sufridos, sobre todo, por culpa de la entrada masiva de turistas, que ha ocasionado el deterioro de sus pinturas murales. La revista «The National Geographic» informó de que en esta tumba, emitió un comunicado en el que recogió que «se creía que podían estar creciendo manchas marrones, proliferaciones microbiológicas en las pinturas murales de la cámara funeraria». Para mejorar la conservación del enterramiento, el instituto Getty va a proponer al Gobierno egipcio que limite las visitas de turistas, a un máximo de 25 personas al mismo tiempo, una cifra muy inferior a la que actualmente se ve expuesto el diminuto recinto. En la misma línea, Zahi Hawas advirtió, en declaraciones a periodistas, de que si no se cambia el modelo de gestión del Valle de los Reyes, «no durará otros 500 años».

Los expertos alertaron de que «la humedad y el dióxido de carbono generados por los visitantes propician el desarrollo microbiológico y pueden dañar las pinturas murales cuando fluctúa la cantidad de vapor de agua en el aire». Las pinturas también habían sufrido «arañazos y abrasión y otros daños accidentales causados probablemente por los equipos de filmación en los espacios reducidos de la cámara». Los expertos del GCI han trabajado codo con codo con el Ministerio de Antigüedades de Egipto en este que califican como «el estudio más exhaustivo del estado de la tumba desde los tiempos de Carter». Hawass expresó su satisfacción por el final de un trabajo que «es importante para el futuro y el patrimonio de una gran civilización que debe vivir para siempre».

Los visitantes que acudan a partir de ahora al Valle de los Reyes, en Luxor, se encontrarán con una tumba en la que también se han mejorado «pasarelas, plataforma de observación, rotulación, iluminación» y se ha instalado «un sistema de ventilación y filtración para mitigar la humedad, el dióxido de carbono y el polvo», detalló el GCI.

27 de enero de 2019

El Gran Museo Egipcio ya está completado en un 88%


El Gran Museo Egipcio (GEM) ya ha completado un 88% de su proyecto de construcción y ha trasladado con éxito más de 46.000 de las 50.000 piezas arqueológicas que expondrá en sus salas, que se espera pueda abrir al público el próximo año.

"Ahora mismo estamos en la fase en la que la construcción del proyecto se ha completado en un 88% y más de 46.000 piezas han llegado con éxito al centro de conservación del museo", aseguró hoy el director general del GEM, Tarek Tawfik en una entrevista con Efe.

"En los próximos meses vamos a empezar con la fase de sincronización entre el edificio y las piezas", añadió Tawfik en referencia al proceso de presentación de los más de 50.000 objetos que se exhibirán en un espacio de 480.000 metros cuadrados.

El director del Gran Museo Egipcio, una edificación a apenas un par de kilómetros de las pirámides de Guiza, dijo que de estas 46.000 piezas, "más de 40.000 han pasado ya los procesos de conservación, restauración y ya están listos para exhibir".

La exposición incluirá 20.000 piezas que jamás han sido expuestas al público por falta de espacio en otras salas o de condiciones para ser mostradas.

El GEM tendrá como una de sus mayores joyas la colección de restos de Tutankamón, faraón que ya cuenta con su espacio en el que será uno de los museos más grandes del mundo.

"Las galerías de Tutankamón ya están listas y las vitrinas, que se están produciendo en Italia y Alemania, ya nos están llegando", explicó Tawfik.

El Gran Museo Egipcio exhibirá las más de 5.400 piezas descubiertas en la tumba del faraón por el arqueólogo británico Howard Carter en 1922.

Hasta ahora, la máscara, las sandalias, las joyas o el único trono de oro que se conserva del Antiguo Egipto, perteneciente al faraón niño, estaban desperdigados por los almacenes del Museo Egipcio de la plaza cairota de Tahrir y el de Luxor.

Todas estas reliquias se exhibirán en un único espacio dividido en galerías que, según Tawfik, permitirán al visitante "tener una fotografía completa de la vida, el sufrimiento y el drama durante la época de Tutankamón".

Aunque Tutankamón es el principal aliciente que los turistas tienen para visitar el museo, Tawfik se muestra convencido de que el tesoro del faraón no minimizará el resto de piezas.

Finalizan los trabajos de investigación y conservación en la tumba de Tutankamón


La tumba de Tutankamón fue descubierta en 1922 por Howard Carter (1874-1939) y hasta los años 30 no se retiraron todos los magníficos tesoros que contenía. Hoy todavía custodia varios objetos originales: la misma momia de Tutankamón en una caja exenta de oxígeno, el sarcófago de cuarcita con su tapa de granito en el suelo y junto al sarcófago, el ataúd de madera dorada más externo y las increíbles pinturas murales de la cámara funeraria, que representan la vida y la muerte del faraón.

Desde su descubrimiento, la tumba de Tutankamón suscitó un entusiasmo mediático que continúa a día de hoy. Sin embargo, la afluencia de turistas desde hace décadas ha ocasionado el deterioro de sus pinturas murales: la humedad y el dióxido de carbono generados por los visitantes propician el desarrollo microbiológico y pueden dañar las pinturas murales cuando fluctúa la cantidad de vapor de agua en el aire.

"Se creía que podían estar creciendo manchas marrones, proliferaciones microbiológicas en las pinturas murales de la cámara funeraria", destaca en una nota de prensa el Instituto de Conservación Getty (GCI), ubicado en Los Ángeles, que anunció ayer la finalización de los trabajos de investigación y conservación en la tumba de Tutankamón, después de casi una década. El proyecto, una colaboración entre el GCI y el Ministerio de Antigüedades de Egipto, "es importante para el futuro y el patrimonio de una gran civilización que debe vivir para siempre", expresa Zahi Hawass, el célebre egiptólogo, quien también inició el proyecto con el GCI.

Las pinturas murales de la tumba de Tutankamón también han sufrido daños directos: arañazos y abrasión y otros daños accidentales causados probablemente por los equipos de filmación en los espacios reducidos de la cámara. Por otro lado, el polvo traído en los zapatos y la ropa de los visitantes ha creado un manto gris en las superficies irregulares de los muros que, entre otras cosas, oscureció el brillo de las pinturas.

Dicho proyecto ha conllevado "el estudio más exhaustivo del estado de la tumba desde los tiempos de Carter", señala el GCI. Además de la conservación de las pinturas murales, el GCI ha mejorado las infraestructuras de la tumba: pasarelas, plataforma de observación, rotulación, iluminación y un sistema de ventilación y filtración para mitigar la humedad, el dióxido de carbono y el polvo. La tumba de Tutankamón se encuentra actualmente abierta al público.

Egipto y Escocia, en 'guerra' por una piedra


Basta una piedra para desatar una guerra. Más, si cabe, si la pieza en cuestión no es un canto cualquiera sino un fragmento del extraviado revestimiento de la Gran Pirámide de Giza, la última de las siete maravillas del mundo antiguo. El anuncio del Museo Nacional de Escocia de exhibir en sus vitrinas la joya ha suscitado una respuesta airada e inmediata en la tierra de los faraones, especialmente sensible tras décadas de expolio.

Fuentes del Ministerio de Antigüedades egipcio confirman que su departamento dedicado a la repatriación de objetos ha enviado ya una petición al museo para que "presente los documentos de propiedad y los certificados de exportación de la piedra arqueológica" y proporcione información sobre el procedimiento de salida de la pieza así como la fecha de inclusión en su catálogo.

"Si se demuestra que fue obtenida de manera ilegal, se tomarán todas las medidas necesarias para recuperarla", advierte Shaaban Abdel Gawad, director de una sección que ha conseguido que miles de piezas arqueológicas regresen a casa en los últimos años en virtud de una ley promulgada en 1983 que prohíbe el tráfico de antigüedades y batalla con museos, casas de apuestas y coleccionistas en los tribunales y las embajadas en busca de la repatriación del vasto patrimonio egipcio.

La pieza es uno de los tesoros que el Museo Nacional de Escocia, ubicado en Edimburgo, mostrará desde el próximo 8 de febrero en una nueva galería titulada El antiguo Egipto redescubierto. Con 54,6 centímetros de altura y 68,5 de anchura, la piedra pesa 298 kilogramos. Procede del revestimiento de la Gran Pirámide, el monumento de 149,98 metros de altura que desde hace 4.500 años se alza imponente sobre la meseta de Giza, a unos 20 kilómetros al suroeste de El Cairo.

Desde el centro escocés explican que el bloque es uno de los pocos vestigios que ha sobrevivido de la capa que recubría la pirámide construida por el faraón Keops y el único que se halla actualmente fuera del país árabe. Una rara avis que una vez formó parte de la capaz exterior de piedra caliza blanca -extraída de la canteras de Tura, a unos 15 kilómetros de la necrópolis- que lograba que los lados aparecieran completamente lisos, muy lejos del estado actual.

Zahi Hawass afirma que está a punto de hallar la tumba de Cleopatra sin aportar pruebas


De una reina a otra. Tras una temporada sugiriendo que había encontrado la tumba de Ankesenamón, la esposa de Tutankamón, en el ramal occidental del Valle de los Reyes (Luxor), junto al sepulcro de su segundo esposo Ay, Zahi Hawass, el paradigma de egiptólogo egipcio, el hombre del sombrero, otrora todopoderoso responsable de las antigüedades de Egipto, ha soltado que está a punto de descubrir la tumba de Cleopatra VII (la famosa última reina de Egipto) en el otro extremo del país. Lo ha hecho, el anuncio, en una conferencia en Palermo, sin aportar de momento ninguna prueba.

Ha dicho que el sepulcro estaría en la antigua Taposiris Magna, hoy Abusir, a 45 kilómetros al oeste de Alejandría. Situar ahí la última morada de la más famosa reina del Nilo no es ninguna novedad, y de hecho es la hipótesis, y la obsesión, de la arqueóloga dominicana Kathleen Martínez (inicialmente una protegida de Hawass, precisamente), que la busca allí desde 2002 entre el escepticismo general. Martínez siempre ha asegurado tener indicios de que en la antigua ciudad portuaria, en el complejo del famoso templo de Osiris o sus cercanías, está enterrada la reina, y no solo ella sino también su amante Marco Antonio.

"Espero encontrar la tumba de Cleopatra y Antonio pronto", ha declarado Hawass, según Egypt Today. "Creo que están enterrados en la misma tumba. Estamos muy cerca de descubrir el lugar exacto, estamos en el buen camino, sabemos exactamente dónde excavar".

En estos años, se han hallado distintas estructuras y tumbas grecorromanas con momias en su interior, pero hasta ahora nada conclusivo sobre la presencia de Cleopatra. Martínez aseguró en su día haber excavado un templo dedicado a Isis y haber encontrado monedas con la efigie de Alejandro Magno, así como pozos funerarios que podrían pertenecer a personajes relevantes. También afirmó haber descubierto una cabeza de Cleopatra y monedas con la imagen de la soberana. Ninguno de esos hallazgos ha sido concluyente.

Por qué Cleopatra debería haber sido enterrada en Taposiris y no en una tumba real con los demás Ptolomeos, su familia, en el cementerio de la realeza en Alejandría (la opción más lógica), tiene varias posibles respuestas. Quizá por la asociación de Taposiris con Osiris, dios de los difuntos; para marcar distancias, precisamente con sus antepasados; para darse un enterramiento original e incluir a Marco Antonio... O fue una decisión política de Octavio (Augusto), vencedor de la pareja: llevarlos fuera de la revoltosa y famosa metrópoli evitaba que se creara un punto de peligroso recuerdo, añoranza y veneración de la última reina de Egipto, enemiga de Roma.

7 de enero de 2019

Egiptología 2.0 nº14 (enero 2019)


Iniciamos 2019 con el Nº 14 de la Revista Egiptología 2.0, correspondiente al mes de enero de 2019. Abrimos este nuevo número con un gran artículo de Hipólito Pecci Tenrero: ‘‘ El monarca, Egipto y el Exterior.’’

En estas fechas, Madrid acoge una gran exposición en el Centro Cultural CaixaForum, denominada “Faraón. Rey de Egipto”, llevando a que, ante nosotros, se abra una gran parte del conocimiento que, sobre la antigua sociedad egipcia, se tiene en la actualidad.

Recorriendo una a una las piezas, nos adentraremos en el arte e historia de los períodos de mayor esplendor de Egipto. Una historia que tuvo sus comienzos lejos de las riberas del Nilo, y que presenció el asentamiento de las primeras poblaciones hacia el 5500 a. C., cuando, tanto en el Norte como en el Sur, florecerían una serie de culturas que constituyeron los cimientos del gran estado y civilización egipcia.

Así, en el territorio que posteriormente sería conocido como Alto Egipto, se sucederían las poblaciones Tasienses, Badarienses, y Amratienses, ésta última también conocida como Nagada I, sustituida más tarde por la cultura Gerzeense, proveniente del Delta, mientras que las tierras septentrionales serían testigo del desarrollo de las culturas Merindense, El-Omari o Fayum A, Gerzeense y Maadiense, y aunque, cada una de ellas dejó su impronta en el posterior reino de Egipto, no sería hasta Nagada II, etapa ubicada en el periodo Predinástico Medio, y conocida también como Gerzeense, cuando comenzarían los procesos que finalizarían con la unificación del espacio durante el Predinástico Final, hacia el 3100 a.C.

En la sección de entrevistas hablaremos con Mari Carmen Pérez Díe. Doctorada en Egiptología, Directora del Proyecto arqueológico: Heracleópolis Magna, desde 1984 y de forma ininterrumpida hasta la actualidad, siendo ésta la primera excavación que Egipto concedió a España y Conservadora-jefe del Departamento de antigüedades Egipcias y del Próximo Oriente del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Julio López Saco nos hablará de los elementos mítico-religiosos en los Textos de las Pirámides y los Textos de los Sarcófagos, con Alfonso Daniel Fernández Pousada conoceremos los canales astronómicos de la Gran Pirámide, Sandra Pajares nos narrará la increíble historia del traslado del Obelisco de Luxor a París, de la mano de Javier Sánchez conoceremos los panteones neoegipcios del Cementerio de Los Remedios en Cartagena, Heródoto de Halicarnaso nos desvelará todos los secretos de los enigmáticos retratos de El Fayum, con Cláudia Barros desmitificaremos el Harén Real, Gerardo P. Taber nos hablará de arte Egipcio 2.0 bajo la mirada al Realismo Aspectivo de Marc Erwin Babej, recorreremos las salas de la exposición temporal: ‘‘ Dioses de Egipto’’ y finalizaremos visitando Tanis en San el-Hagar, de la mano de Bartomeu Egea Resino. Todo ello junto con nuestros contenidos habituales y un artículo especial de Valeria Salgado-Marín: ‘‘ De sincretismos, conflictos y desbalances en el Egipto Helenísitco. Una aproximación al panorama socio-religioso desde Zeus- Amón hasta Serapis.’’

Sumario

6. Entrevistas - Mari Carmen Pérez Díe: ‘‘Cada pieza tiene un mensaje diferente. Lo importante es saberlos interpretar.’’

9. Testimonios del pasado - Estela Metternich.

14. Faraones - El monarca, Egipto y el Exterior.

26. Textos religiosos - Elementos mítico-religiosos en los Textos de las Pirámides y los Textos de los Sarcófagos.

31. Astronomía - Los canales astronómicos de la Gran Pirámide.

59. Arquitectura - El traslado del Obelisco de Luxor a París.

63. Arquitectura - Breve estudio iconográfico de los panteones neoegipcios del Cementerio de Los Remedios. Cartagena.

70. Momificación - Los retratos de El Fayum.

75. Vida cotidiana - Desmitificando el Harén Real.

81. Arte - Arte Egipcio 2.0. Una mirada al Realismo Aspectivo de Marc Erwin Babej.

90. Exposiciones - Dioses de Egipto (Goden van Egypte).

94 - Hoy viajamos a... - Tanis en San el-Hagar.

99. Notas egiptológicas - El tesoro de Beacon Hill.

102. Especiales - De sincretismos, conflictos y desbalances en el Egipto Helenísitco. Una aproximación al panorama socio-religioso desde Zeus- Amón hasta Serapis.

110. Novedades editoriales - La inmortalidad en el Antiguo Egipto / La arquitectura metafísica del Antiguo Egipto.

112. Noticias - Noticias destacadas del trimestre.

Descargar - Egiptología 2.0 nº14 (enero 2019).

17 de diciembre de 2018

Los vivos colores de la tumba de un alto sacerdote egipcio de hace 4.400 años


Wahtye sirvió como notable sacerdote en la corte faraónica de hace 4.400 años. Su biografía había permanecido desde entonces oculta. Hasta este sábado. Una misión egipcia ha hallado su tumba, ricamente decorada, en las arenas de la necrópolis real de Saqqara. Y las autoridades le han otorgado el título del "enterramiento más bello" de un año que agoniza.

"Es el hallazgo del año: una tumba privada excepcionalmente bien conservada y colorida, con estatuas incluidas, que pertenece a un sacerdote de la élite que trabajó durante la quinta dinastía", ha proclamado Jaled el Anani, el ministro de Antigüedades egipcio, durante el transcurso del tradicional boato con el que el régimen ha presentado en sociedad a Wahtye.

El difunto ostentó importantes cargos durante el reinado de Neferirkara (2458-2438 a.C.), el tercer faraón de la dinastía V. El equipo de arqueólogos egipcios se topó con su relación de títulos el pasado noviembre al retirar los escombros que cubrían la entrada a la tumba. Fue en el dintel de la puerta donde aparecieron las tres líneas de jeroglíficos que le rescataron del olvido.

Según la memoria escrita en la piedra, Wahtye fue sacerdote de la purificación real, supervisor del rey e inspector de la barca sagrada. La identidad del finado también asoma por los muros de la oquedad cuyo plano está formado por una sala rectangular de 10 metros de largo, tres de ancho y tres de alto que contiene un sótano al final. El páramo tiene, además, cinco pozos de enterramiento aún por excavar y dos puertas falsas que corresponden al difunto y su madre.

Los frescos -exultantes de color como si hubieran sido pintados ayer- le muestran junto a su madre Merit Meen y algunos miembros de su familia. Las paredes dibujan, además, un fascinante universo, una ventana en el tiempo para descubrir los secretos de la producción de cerámica, la elaboración de vino, las actuaciones musicales, la creación de ofrendas religiosas, la caza o la producción de muebles funerarios.

"Vais a disfrutar viéndolo", avisaba el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafa al Waziri, a la comitiva de diplomáticos y periodistas que suele asistir al anuncio de hallazgos. Uno de los tesoros de la tumba es la serie de 24 estatuas esculpidas en la roca que acompañan a 18 nichos.

Con el color aún intacto, las figuras representan al propietario de la sepultura y su familia. Un imponente legado al que se suman otras 31 de una persona aún por identificar que aparece de pie o sentada en la posición de escriba y que escoltan 26 nichos de menor tamaño. "Podría ser del difunto o de algún pariente", sugiere Al Waziri.

La necrópolis de Saqqara -el principal complejo funerario de Menfis, a unos 25 kilómetros al sur de la meseta de Giza- se ha convertido en un filón para unas autoridades ansiosas por anunciar hallazgos y promocionar, de paso, un turismo que está regresando gradualmente tras más de un lustro de agitación política.

Las seis joyas de la egiptología española


Son maravillas rescatadas durante sucesivas y arduas campañas de excavación. La cuidada selección de un inventario que suma decenas de miles de piezas, desde sarcófagos, momias o estelas hasta vasijas, papiros, figurillas funerarias y materiales de embalsamamiento. Un gigantesco puzzle que avala la labor reciente de la egiptología española, una recién llegada si se compara con la tradición centenaria de franceses, alemanes o británicos. La selección aquí presentada -firmada por equipos multidisciplinares donde conviven arqueólogos, arquitectos, restauradores, topógrafos o antropólogos- abarca milenios de historia, a menudo agazapados entre los estratos de cada uno de los yacimientos.

Como en Heracleópolis Magna -a unos 150 kilómetros al sur de El Cairo-, la más veterana de las expediciones españolas en Egipto. "Nuestro hallazgo más espectacular es, sin duda, la tumba de Hotep-Uadjet. Sus paredes están pintadas con escenas funerarias, mostrando al difunto sentado delante de una mesa de ofrendas", explica Carmen Pérez Die, su máxima representante desde hace décadas. Un recorrido por el tiempo que también evoca Myriam Seco, quien codirige desde 2008 la tarea de rescatar el templo funerario de Tutmosis III. "Nuestras expectativas iniciales se han ampliado. En un mismo lugar vamos a poder contar más de 1.000 años de la historia de Egipto porque hemos encontrado hasta una necrópolis de época tardía".

En la sureña Luxor, a un tiro de piedra de los muros que el empeño de esta sevillana han vuelto a erigir, se cita cada febrero el proyecto "Djehuty", a las órdenes de José Manuel Galán. Desde 2002, la misión escudriña una necrópolis excavada en la falda de una colina rocosa. Su último hallazgo, un jardín funerario, acaeció el pasado año. "Se conservan en muy buen estado las semillas que se plantaron hace 4.000 años. El jardín promete ofrecer una información interesante y prácticamente única sobre el uso de las plantas con fines religiosos y funerarios e, indirectamente, sobre el medio ambiente en la antigua Tebas", pronostica su "mudir" (director, en árabe).

En la orilla occidental de Luxor ha hallado refugio, además, el equipo de Antonio Morales, con un prometedor futuro. "Nuestra excavación se ubica entre la meseta de Asasif y la colina septentrional de Deir el Bahari, donde se levantan los complejos funerarios de los principales oficiales de finales de la XI y principios de la XII dinastía. En los últimos dos años hemos conseguido extender la concesión, incluyendo una docena de tumbas en varios sectores de trabajo", comenta esperanzado. Una misión detectivesca que comparte con el proyecto de Miguel Ángel Molinero, también en los pliegues áridos de Luxor. "Cuando empezamos a trabajar, uno de los objetivos era identificar el nombre del propietario, pues sabíamos que el que se le daba entonces era incorrecto. En la tercera campaña, en 2014, apareció un relieve que lo representa. En años posteriores, otros textos de la tumba añadieron más información sobre él. Se llamaba Nisemro y no era egipcio sino nubio", desliza.

Precisamente, enfrascado en la aventura de descifrar la historia de Nubia, cava más al sur, en Asuán, el ejército de Alejandro Jiménez. Su necrópolis de gobernadores de Elefantina guarda aún secretos por doquier. "Para llegar, por ejemplo, al pozo norte de la tumba QH33 tuvimos que excavar doce metros cúbicos de cenizas, cerámicas, huesos, maderas y restos diversos de ajuar", rememora este jiennense. Las seis misiones y sus joyas aquí expuestas son una proeza más de la comunidad científica española, ignorada por las autoridades -a diferencia de otros países europeos, la diplomacia de nuestro país no ofrece ayuda alguna en Egipto-; víctima de los apuros financieros -entre los miembros de estos proyectos, figuran investigadores precarios, doctorandos afincados en el extranjero, científicos en paro o autónomos que aprovechan su período vacacional-; y ejemplo, en fin, de una tenacidad a prueba de burocracia egipcia, aduanas y contratiempos. Un esfuerzo titánico que tiene como recompensa desempolvar joyas como éstas, auténticos retazos de la historia de la Humanidad.



El ataúd de Neb que regresó de entre los muertos

José Manuel Galán Investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y director de la misión.

El ataúd de Neb data aproximadamente del año 1600 a.C. Es tipo "rishi", antropomorfo y con la tapa reproduciendo las alas que le servirían al difunto para volar y poder salir y entrar de su tumba. El finado saldría al amanecer para disfrutar de las ofrendas que le pudieran invocar y regresaría a la cámara sepulcral al anochecer. Estaba acompañado por figurillas funerarias de madera y de barro halladas en una capilla de adobe muy próximas al pozo donde se encontró el ataúd, que se exponen desde 2015 en el Museo de Luxor. El ataúd de Neb está tallado en un solo tronco de sicomoro. El exterior se recubrió con una fina capa de mortero blanquecino que luego fue enteramente pintada de negro (el color asociado con la resurrección, al evocar la tierra fértil y, por tanto, al dios Osiris). La tapa reproduce la momia del difunto, con las piernas, pies, brazos y manos envueltos junto con el cuerpo, dejando sólo visible la cara. El cuerpo de Neb mide 1,65 metros de altura y tendría alrededor de 45 años. La tapa incluye una fórmula de invocación de ofrendas: "Una prerrogativa que el rey concede y (también) Osiris, señor de Abidos, que otorgue una invocación de ofrendas de ungüentos e incienso, carne de vacuno y ave, alabastro y lino, ungüentos e incienso, todo tipo de alimentos y todo lo apropiado y puro de lo que vive un dios, (para) el ka del osiris Neb".


Heryshef y su esposa la diosa Hathor, en relieve

Carmen Pérez Die, conservadora jefe del departamento de antigüedades egipcias y Oriente Próximo del Museo Arqueológico Nacional de Madrid y directora de la excavación.

Heryshef fue el dios principal de Heracleópolis Magna y en su honor se levantó un templo encontrado por Henri Édouard Naville a finales del siglo XIX y excavado por William Matthew Flinders Petrie y por la misión española que lleva en el yacimiento desde hace más de medio siglo. Heryshef [vinculado en el periodo helenístico de Egipto con el Heracles griego] se representa como una deidad con cabeza de carnero y cuerpo humano. Las menciones a este dios en la mitología egipcia datan de muy antiguo y pronto se convirtió en un dios universal con especiales atributos de fertilidad y poder. En el relieve, procedente del templo de Heryshef, el dios está acompañado por la diosa Hathor, que fue su esposa fiel. Delante de ambos aparece una mano extendida, posiblemente del faraón Ramsés II, ya que los cartuchos con su nombre están inscritos. Por su situación en el templo este relieve pudo estar colocado en la puerta de acceso al patio peristilo, formando parte de la cara interior del pilono. El monumento se halla a unos 15 kilómetros del Nilo y la influencia del río en la orientación del templo puede considerarse nula. En cambio, el aspecto astronomico parece haber jugado un papel fundamental en la orientacion del templo. El sol, en su cenit diario coincide exactamente con el eje longitudinal del santuario.


La ''titulitis'' del Visir Dagi


Antonio J. Morales es profesor de la Universidad de Alcalá de Henares y director de la expedición.

El sarcófago pertenece al visir Dagi. En su interior, en la parte superior, hay una inscripción monumental que detalla sus nombramientos y, más abajo, textos religiosos escritos en jeroglíficos cursivos que plasman los rituales necesarios para su resurrección. Durante el reinado del faraón Mentuhotep II, el visir Dagi acumuló una gran cantidad de títulos y se convirtió en uno de los oficiales más importantes de la época. Fue nombrado visir, alcalde, juez, director de trabajos, supervisor del tesoro, entre otros cargos. Sin embargo, la preparación y decoración de su sarcófago en caliza debió realizarse pronto en su carrera, pues el único título oficial que aparece inscrito en el mismo es el de "supervisor del portal", un cargo de carácter religioso o administrativo. Con la decoración de su sarcófago, Dagi deseaba asegurarse la vida eterna. Para ello se inscribieron en un registro superior su nombre, sus cargos y la licencia del rey y Osiris, que permitía enterrarse en la necrópolis tebana. En su pared frontal, la famosa lista de ofrendas reflejaba los múltiples donativos que se establecían para su culto funerario y para la preservación de su persona como espíritu (ka). El resto de inscripciones incluían numerosos ensalmos de protección y regeneración que debían garantizar la resurrección del difunto y su vida eterna como un ser.


Las alhajas de una dama sin nombre


Myriam Seco es directora del Proyecto de excavación del templo funerario Tutmosis III.

En 2014 comenzamos a excavar el sector sur de la sala hipóstila del templo. Localizamos dos tumbas y en una de ellas nos llevamos la sorpresa de hallar una colección de joyas de oro que pertenecían a una dama de la clase alta tebana. Una de las piezas más destacadas, en perfecto estado, es una pulsera con dos cables conectados por un nudo que lucía en ambas muñecas y que tenía una misión protectora. También llevaba un colgante dorado con forma de concha, muy típico del reino Medio y un amuleto cilíndrico formado por la combinación de pequeñas cuentas de amatista y oro. Además, portaba una tobillera plateada en cada tobillo, con características similares a los brazaletes. Su preservación fue un hecho muy especial porque todas las tumbas cercanas fueron saqueadas ya en la antigüedad. La salvó que el techo del enterramiento cediera por la humedad. Cuando los ladrones entraron a robar, no lograron acceder al sarcófago, que con el tiempo y la acción de las termitas se fue desintegrando. Tras retirar los bloques del derrumbe, lo que encontramos fue un esqueleto con algunos restos de momificación colocado en un ataúd de madera deshecho. Al limpiarlo, nos percatamos de que llevaba joyas. No sabemos la identidad de la que llamamos "la dama de la tumba número 14" porque desapareció el sarcófago y la estela funeraria familiar que sí hemos encontrado en otras tumbas fue robada. Las únicas certezas es que era joven y bajita.


Los misterios de Heqab III


Alejandro Jiménez es profesor de la Universidad de Jaén y director del proyecto.

Durante nuestra tercera campaña, seguimos excavando el gran complejo funerario QH33. Soñábamos con hallar una cámara y así fue. Lo que no esperábamos es que estuviera sellada y que ese cierre fuera original. Nadie había abierto el enterramiento desde 1825 a.C. Tras una apertura parcial y un reconocimiento preliminar documentado fotográficamente, volvimos a sellar la sepultura hasta que la capilla funeraria estuviera completamente excavada. Un objetivo que nos llevó tres campañas más. En 2013, abrimos definitivamente la cámara y accedimos al magnífico ataúd de madera de cedro así como al ajuar. Allí apareció Heqaib III. Es muy posible que fuera el último gobernador de Elefantina enterrado durante la Dinastía XII en la necrópolis, ya que los siguientes gobernadores parece que fueron enterrados en la necrópolis real. Una de las cuestiones más interesantes que encontramos en el enterramiento de Heqaib III fue una ofrenda de la madre del gobernador Sattjeni V, que le dejó una fuente cerámica con ofrendas a su hijo. Esta dama, ante una crisis en la que desaparecieron los herederos masculinos, se convirtió en la portadora de los derechos dinámicos. Ellas, como descendientes directas de la línea de los gobernadores, solucionaron la crisis a través de matrimonios, cuyo resultado fue el aumento de la descendencia, asegurando su continuidad.


Las incógnitas de la mesa de ofrendas

Miguel Ángel Molinero Profesor de Historia Antigua de la Universidad de la Laguna y director del proyecto.

Es uno de los ejemplos más bellos aparecidos de mesas de ofrendas. Más allá de la calidad en su ejecución y de la originalidad de alguna de las imágenes que lo componen, como el oryx, su interés está en los interrogantes históricos que plantea: cuál es su cronología y, desde una perspectiva más amplia, dónde fue elaborada y para quién. Nuestro problema es que el último estudio general sobre mesas de ofrendas tiene un siglo y ya no responde a las preguntas que nos hacemos hoy. La mesa apareció en un contexto arqueológico claro, pero no puede aclarar nuestras dudas. La tumba TT 209 fue construida para Nisemro hacia fines del siglo VIII a.C., pero fue abierta cuatro siglos después para albergar nuevos enterramientos. Como la mesa apareció sobre el suelo podríamos pensar que corresponde al propietario original, pero está rodeada por recipientes cerámicos de época persa y, por tanto de un momento de reutilización ¿se hizo para el primer ocupante o para los que fueron enterrados en la segunda fase? Para complicar la situación, la materia prima sobre la que está elaborada, una arenisca anaranjada de grano grueso, es muy semejante a la utilizada en las mesas nubias y su estilo también recuerda el de los ejemplares de esta procedencia ¿pudo haber sido tallada en la región de la que era originario Nisemro y haber sido traída como parte de un ritual de enterramiento en el que se combinaron las tradiciones egipcias y nubias?.

Artículo: Francisco Carrión.

4 de diciembre de 2018

La faraona de Egipto que fue casi exterminada de la historia es tan importante como Cleopatra


Como suele suceder con la mayoría de los cargos de poder a lo largo de la historia, los faraones del Antiguo Egipto eran hombres. Sin embargo, algunas intrépidas mujeres llegaron a ese lugar, como es el caso de Hatshepsut. Aunque el trono le correspondía desde un comienzo, fue relegada varias veces frente a sus parientes y esposo, para finalmente ocupar el lugar.

En Egipto, los faraones tenían esposas secundarias, mujeres de harén con las que tenían hijos. En caso de no engendrar un heredero con la esposa principal, uno de esos niños podía acceder al trono. Hatshepsut era la única hija sobreviviente del matrimonio principal del faraón Tutmosis I, pero al ser mujer se prefirió a uno de sus medio hermanos para suceder al padre.

A los 12 años tuvo que casarse con Tutmosis II, su medio hermano, como forma de consolidar el reinado de este. Ser hijo de una esposa secundaria no daba demasiado prestigio y su padre, Tutmosis I, había tenido el mismo problema porque su padre no había engendrado heredero en su matrimonio inicial. Al unirse Hatshepsut con Tutmosis II el poder se hacía mayor para él, teniendo un vínculo más fuerte con la familia real.

La cuestión se complicó cuando no lograron tener un heredero varón, porque Tutmosis II murió al poco tiempo y su hijo con una esposa secundaria era muy pequeño para reinar. Así es que Hatshepsut se convirtió en reina regente, algo bastante común en esos casos. Manejó los asuntos de estado en nombre de su hijastro. Luego, en un momento dado, decidió nombrarse a sí misma como faraona aunque legalmente Tutmosis III debía serlo.

Hubo otras antes que ella, pero fue la primera en ser faraona cuando el heredero aún estaba vivo. En un comienzo los historiadores y arqueólogos tuvieron la teoría de que era por ansias de poder, pero con un poco de investigación es fácil darse cuenta que no era así. Más bien parecía ser una forma de proteger a Tutmosis III quien corría peligro de perder el trono por el mismo motivo que su padre al no ser hijo de una esposa principal. Hatshepsut le dio una educación ejemplar y completa que lo prepararía mucho más que cualquier otro faraón en el pasado.

Estando en el poder ella podría haberlo asesinado, pero no lo hizo. Cuando Tutmosis III fue adulto se convirtió en militar y ella lo nombró comandante supremo de los ejércitos. Incluso con todo ese poder estratégico el joven no decidió quitarla del poder.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Pasión por el Egipto faraónico (Museo Egipcio de Barcelona). Del 12 de julio al 31 de diciembre de 2018.