Novedades editoriales

9 de agosto de 2017

''A veces uno encuentra lo que no está buscando: eso es serendipia''


Según José Manuel Galán, la vida del egiptólogo puede no ser tan emocionante como uno se imagina: este científico dice que dedica mucho más tiempo a buscar dinero para su proyecto que a excavar.

Cuando empezó a excavar la tumba, buscaba alguna pista sobre su dueño. Encontró eso y mucho más: la biografía del difunto (un noble egipcio con inquietudes literarias), una cámara sepulcral con las paredes cubiertas de inscripciones, cientos de momias de animales y hasta un jardín funerario. José Manuel Galán, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dirige el Proyecto Djehuty en Luxor desde 2000.

En busca de la tumba de la esposa de Tutankamón


El incombustible Zahi Hawass ha vuelto por sus fueros. El egiptólogo más mediático de la tierra de los faraones prepara un proyecto para seguir las huellas de Anjesenamón, la esposa de Tutankamón (1336-1327 a. C.) hasta su posible tumba en la necrópolis de Tebas, la actual Luxor.

"Durante una excavación en el valle de los reyes encontramos junto al enterramiento de Ay los depósitos de fundación, una oquedad llena de objetos como cerámica, retos de comida, herramientas y otros materiales", relata Hawass, ex ministro egipcio de Antigüedades.

"Cuando los antiguos egipcios hacían eso, sólo podía significar que se estaba construyendo una nueva tumba", desliza el arqueólogo, un rostro conocido en todo el mundo por sus documentales de egiptología que accede a explicar a este diario sus primeras pesquisas.

"Quiero dejarlo claro porque se han publicado informaciones erróneas en los últimos días. La excavación no ha comenzado ni se ha producido ningún hallazgo aún. Yo confío en poder lanzar pronto la misión y que los trabajos nos lleven a ese enterramiento oculto", precisa Hawass.

En los últimos tiempos ha dirigido una misión italiana que ausculta con ayuda del radar la árida geografía del Valle de los Reyes en busca de "cavidades no conocidas hasta la fecha". "Concluimos la campaña el mes pasado y regresamos en septiembre. Hasta ahora no se ha producido ningún hallazgo".Su tesis parte de la presencia en las inmediaciones de estos depósitos de la tumba de Ay, el faraón con el que se esposó Anjesenamón tras la prematura muerte del "faraón niño". "Pero, de momento, es solo un presentimiento", matiza el investigador, involucrado en mil batallas.

Sin la supervisión de Hawass, el equipo de expertos italianos también asumirá la tarea de comprobar la teoría de Nicholas Reeves que hace dos años sugirió la existencia de dos espacios ocultos en los muros oeste y norte de la tumba de Tutankamón. Según su tesis, una de las cavidades albergaría la cámara funeraria de la esquiva Nefertiti.

Descubren en un faraón egipcio al “gigante” más antiguo del mundo


Un grupo de científicos anunció haber descubierto los restos de un antiguo faraón egipcio, que a su vez representa el caso más antiguo de gigantismo conocido.

El soberano, de nombre Sa-Nakht, perteneció a la III dinastía (alrededor del año 2700 a.C.) y según indican investigadores de la Universidad de Zurich, sus restos fueron hallados en una tumba cerca de Luxor en 1901, destacando por sobre todos los huesos a su cráneo.

En la investigación, el equipo examinó diferentes medidas del cráneo y las comparó con datos antropológicos, anotando los promedios de altura contra los antiguos plebeyos y poder apreciar la diferencia, descubriendo que aunque la realeza era generalmente más alta que la gente común, el rey Sa-Nakht era mucho más alto que cualquier otra persona.

Así, tras algunos análisis, llegaron a la conclusión que el faraón, poco conocido hasta ahora, medía 1,87 centímetros aproximados, mucho más que los 1,65 cm. de la mayoría de los egipcios de la época.

Según el estudio, publicado en el Lancet Diabetes & Endocrinology, Sa-Nakht padecía de gigantismo, una condición hormonal que resulta en crecimiento anormal y excesivo. Si bien otros esqueletos anteriores han sido diagnosticados con acromegalia y tienen una causa similar al gigantismo, la acromegalia ocurre en la edad adulta y el gigantismo en la infancia. Además, es posible que otro faraón, Akenatón, haya sufrido de un síndrome similar, pero sólo enfocado en sus extremidades.

“En la antigüedad, no habría tratamiento quirúrgico o farmacéutico disponible; por lo que es muy probable que sólo pueda ser producto de la degeneración de la glándula pituitaria. Pudo morir de un infarto”, explica el estudio.

6 de agosto de 2017

La tecnología al acecho de los misterios del antiguo Egipto


Desde las pirámides de Guiza hasta las tumbas de Luxor, los secretos del antiguo Egipto siguen desafiando a la humanidad, pero científicos equipados con instrumentos cada vez más sofisticados intentan desentrañar los misterios de esta extraordinaria civilización. El 1 de julio de 1798, el general Bonaparte desembarcaba en Alejandría junto a 40 000 hombres para intentar cerrar el paso de la ruta de Indias a los ingleses. Llegó acompañado por decenas de científicos y artistas, que sentaron las bases de la egiptología moderna.

Desde hace ya más de 200 años, los egiptólogos utilizan la ciencia para revelar secretos sepultados desde hace milenios bajo las arenas del desierto egipcio. Para lograr su ambiciosa meta, hoy los científicos instalan aparatos repletos de electrónica o hacen uso de las últimas técnicas químicas. Aunque la química aún necesita muestras -por muy ínfimas que sean- los nuevos métodos no invasivos permiten preservar los vestigios arqueológicos.

Misterios y especulaciones Utilizando termografía a infrarrojos, muografía -tecnología basada en la detección de partículas muones- y simulación 3D, ScanPyramids es uno de los proyectos más ambiciosos que apuntan a revelar los misterios de la pirámide de Keops, en la meseta de Guiza cerca de El Cairo, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, construida hace 4 500 años. ScanPyramids reveló en octubre pasado que la gran pirámide podría contener cavidades desconocidas. “Todos los dispositivos instalados (...) están destinados a ubicar con precisión la cavidad. Sabemos que existe, pero lo que buscamos es localizarla con exactitud”, explica Mehdi Tayoubi, presidente y cofundador del Hip Institute, que dirige el proyecto ScanPyramids.

Los dispositivos de muones son emulsiones químicas desarrolladas por la Universidad de Nagoya, o bien captores electrónicos del laboratorio de investigación sobre partículas japonés KEK, o telescopios de muones fabricados en Francia. Los resultados obtenidos deben luego ser confrontados a la observación mediante rayos infrarrojos y 3D. Un insondable misterio sigue rodeando desde hace siglos la construcción de las pirámides. Lo mismo ocurre con Nefertiti, la reina egipcia de legendaria belleza, esposa de Akenatón, nacida hace cerca de 3 400 años. Nunca se encontró su momia y cada cual tiene su teoría acerca de la localización de sus restos.

Las huellas de Oxirrinco


La misión española en Egipto dirigida por Josep Padró se encarga de descubrir los restos de Oxirrinco, una antigua ciudad por donde pasaron varias culturas y en la que todas dejaron su huella. Gracias a la labor del equipo que allí trabaja, esta ciudad se ha convertido en uno de los yacimientos más importantes para los arqueólogos dedicados a la egiptología.

30 de julio de 2017

«Solo conocemos una quinta parte de lo que debió de ser el Antiguo Egipto»


El escritor Nacho Ares dedica la mítica Isis, uno de los personajes más interesantes de ese periodo, su nueva novela, 'La hija del sol'.

El escritor y divulgador Nacho Ares (León, 1979) habla con pasión del Antiguo Egipto. A una de las protagonistas más importante de este periodo, la mítica Isis, hija y esposa de Amenofis III, le dedica su nueva novela, 'La hija del sol' (Grijalbo).

27 de julio de 2017

Los misteriosos huesos negros de Set


Los antiguos egipcios recogían fósiles de animales extintos que veneraban como reliquias sagradas de Set, dios de la oscuridad y del caos, y que colocaban, envueltos en lino, en las tumbas. A partir de los años 1300 y 1200 antes de Cristo, cerca de tres toneladas de pesados fósiles negros, pulidos por la arena de los ríos, fueron llevados a santuarios en el Nilo, según relató Adrienne Mayor, historiadora de la Universidad de Stanford, en la web «Wonders & Marbels».

En 1922, los arqueólogos Guy Brunton y Flinders Petrie, descubrieron toneladas de huesos fósiles de color negro apilados en los santuarios de Qau el-Kebir y Matmar. El hallazgo de estos fósiles era una evidencia de que los egipcios los veneraban como reliquias sagradas de Set, a juicio de la autora de «El secreto de las ánforas». Esta deidad egipcia se asoció a menudo con el hipopótamo, de ahí que muchos de los fósiles pertenecieran a estos animales, pero también se encontraron restos de cocodrilos extintos, jabalíes, caballos, antílopes gigantes y búfalos.

Cuatro años después, el geólogo KS Sandford exploró 500 millas alrededor del santuario de Qau en busca del origen de «esta extraña colección de animales», aunque sin éxito. Los fósiles «parecen ser de la era Plioceno-Pleistoceno», señala Mayor. Los estudios continuaron y en 1927, el arqueólogo Guy Brunton escribió que las toneladas de fósiles serían «objeto de una memoria especial». Prometió en 1930 un libro dedicado a estos fósiles, pero aquello fue lo último que se supo sobre los huesos negros de Set. Los fósiles fueron olvidados por la comunidad científica hasta que en 1998, Adrienne Mayor se puso en contacto con el paleontólogo Andrew Currant, conservador de Mamíferos Cuaternarios en el Museo de Historia Natural de Londres, para saber si había registros de los fósiles descubiertos por Brunton y Petrie.

Una gran «colección indocumentada» de fósiles de Qau había sido almacenada en un almacén en Wandsworth, respondió Currant. Aún permanecían en las cajas originales que Brunton y Petrie enviaron desde Egipto. «Los fósiles reunidos por los antiguos egipcios hace más de 3.000 años languidecen en cajas sin abrir en Londres desde 1920», denunciaba la historiadora de Stanford, que consideraba que éstos merecían un estudio científico de paleontólogos y egiptólogos.

25 de julio de 2017

Descubren un gran sepulcro faraónico en una zona de construcción de viviendas en Egipto


El Egipto moderno se asienta sobre los restos de arqueológicos de civilizaciones de miles de años, cubiertos de arena y tierra: fragmentos de un enorme coloso fueron descubiertos entre la basura y el barro de un suburbio cairota, mientras que en Luxor las casas rurales se construyeron sobre necrópolis. Esta vez, un gran sepulcro de piedra de época faraónica ha sido hallado durante los trabajos de prospección para la ampliación de una vivienda en la provincia de Al Sharquiya, en el noreste de Egipto, según ha informado el Ministerio de Antigüedades egipcio.

Se trata de un sepulcro de piedra con un peso aproximado de 65 toneladas, tallado en un único bloque y apoyado sobre una base de losas también de piedra, lo que puede indicar que «fue tallado en una montaña, luego trasladado durante la época faraónica a su lugar actual», según ha detallado el director de los trabajos de Restauración, Garib Sonbul.

En el interior del pesado bloque se ha encontrado un ataúd de un material que «podría ser basalto o diorita», adornado con los restos de un texto jeroglífico que podría ofrecer más pistas sobre la época o para quién estaba destinado. Una vez desenterrado, el sepulcro ha sido trasladado a los almacenes del museo provincial para su estudio y conservación.

Según ha detallado el director del Departamento de Antigüedades, Ayman Ashmaui, el sepulcro ya había sido descubierto en los años cincuenta por el arqueólogo británico Flinders Petrie. El hallazgo fue desestimado y pronto quedó enterrado de nuevo, hasta su redescubrimiento un equipo de arqueólogos egipcios. Los egiptólogos estudiaron el terreno a petición de un vecino de la ciudad moderna de Al Husayniya, que pretendía ampliar su vivienda adyacente al lugar donde se encontró el sepulcro.

20 de julio de 2017

Zahi Hawass halla una nueva tumba en el Valle de los Reyes


El egiptólogo Zahi Hawass y su equipo creen haber encontrado en el Valle de los Reyes una nueva tumba que podría pertenecer a Anjesenamón, hija de Akenatón y Nefertiti y esposa de Tutankamón.

Cerca de la tumba del faraón Ay, Hawass encontró cuatro depósitos de fundación que apuntan a la existencia de una tumba hasta ahora desconocida. Es un indicio claro, porque los antiguos egipcios solían hacer cuatro o cinco de estos escondites o agujeros en el suelo que llenaban de objetos votivos, antes de comenzar a construir una tumba.

«Estamos seguros de que hay una tumba allí, pero no sabemos a quién pertenece», señaló el arqueólogo a Live Science en un correo electrónico.

El mapeo tridimensional de la zona realizado entre febrero y mayo bajo la dirección de Gianfranco Morelli con una técnica geofísica de resistividad eléctrica de positrones ERT también reveló anomalías conductoras en la roca donde Hawass ha identificado los depósitos de fundación, según indicó en una entrevista a National Geographic Italia el director de documentales Brando Quicili, coautor junto a Hawass del libro «Enigma Nefertiti».

«El radar detectó una subestructura que podría ser la entrada de una tumba», añadió Hawass.

El famoso egiptólogo, que fue ministro de Antigüedades en el país de los faraones, cree que la tumba podría pertenecer a la joven esposa de Tutankamón que, al quedar viuda en el año 1327 a.C., contrajo de nuevo matrimonio con su abuelo Ay.

La cercanía de esta nueva tumba con la de Ay refuerza esa idea, aunque habrá que esperar a las futuras excavaciones que Hawass dirigirá en el Valle de los Reyes.

17 de julio de 2017

Una sevillana en la corte de Tutmosis III


Sevillana de 1967, Myriam Seco regresó recientemente a su tierra para recibir el premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos por su libro Tutankhamón en España. Howard Carter, el duque de Alba y las conferencias de Madrid (Fundación José Manuel Lara), escrito en colaboración con Javier Martínez. El volumen rememora las dos visitas de Howard Carter a Madrid, en 1924 y 1928,para explicar sus avances en el estudio de la tumba y el ajuar funerario de Tutankhamón, visitas que estuvieron amparadas por el entonces duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart. Pero Myriam Seco no solo demuestra ser una competente ensayista. Doctora en Historia por la Universidad Hispalense, desde 2008 dirige las excavaciones y restauraciones del templo de Millones de Años de Tutmosis III en Luxor, lo que hacen de ella una de las profesionales de la arqueología más destacadas de nuestro país.

Según Seco, lo más necesario para su profesión «es tener una gran pasión, una vocación muy fuerte. Eso es lo que te mueve para insistir y poder conseguir tu objetivo. Y tener mucha paciencia, ser perseverante, insistir en lo que quieres conseguir, porque a veces excavas un tiempo y no consigues nada», afirma.

El factor suerte, reconoce, influye, pero no lo es todo. «Antes de solicitar el proyecto del templo de Tutmosis III llevaba diez años trabajando en Luxor, en otros templos. Nosotros hemos tenido la suerte de que los hallazgos hayan sido muy por encima de nuestras expectativas, hemos encontrado informaciones mucho mayores de las que podíamos imaginar. Todo implica un estudio y una preparación previa a empezar a trabajar».

«En el templo de Tutmosis III trabajamos tres meses cada año. En esa campaña tú generas una gran cantidad de material que tienes que clasificar, estudiar, investigar... Algunas piezas interesantes exigen una investigación en profundidad, y para ello necesitas ir a una buena biblioteca. Nosotros vamos un mes al año a la biblioteca de Tubingen a consultar la biblioteca del departamento de Egiptología. Tenemos también personas haciendo tesis doctorales sobre ese material que sale de la excavación. Cada una de esas campañas de tres meses implican meses y meses, incluso años de trabajo, para poder publicar la correspondiente información. Pero eso lo disfrutamos también», agrega.

Revista Egiptología 2.0


Curso on-line



Exposición temporal: Animales sagrados del Antiguo Egipto (Museo Egipcio de Barcelona). Del 22 de febrero al 30 de septiembre de 2017.