Novedades editoriales

13 de junio de 2017

Las momias egipcias del Museo Arqueológico Nacional desvelarán hoy sus secretos


Secretos guardados celosamente por las momias egipcias del Museo Arqueológico Nacional (MAN) serán desvelados hoy. Hace un año exactamente el MAN realizó una exploración pionera de las momias que guarda, tres egipcias y una guanche, en los equipos del Hospital Universitario Quironsalud Madrid (HUQSM). Al igual con lo ocurrido en el British Museum, se esperan grandes sorpresas en el informe final de un trabajo multidisciplinar que ha utilizado la última tecnología disponible.

La noche del 5 de junio de 2016, ABC fue testigo del viaje de las momias desde el MAN hasta las salas del hospital. Era la medianoche cuando ingresaron. Los restos momificados del importante médico del faraón Nespamedu, que vivió entre 300 y 200 a. C., iba a ser el primero en entrar en el TAC. Allí el equipo médico esperaba con todo lo que la medicina posee hoy para explorar el interior del cuerpo humano. Pero a este paciente no iban a poder curarlo, sino conocerlo de un modo inédito.

Capa a capa, como si de una excavación se tratase, los rayos X entraron en la momia. Aquella noche, los doctores Vicente Martínez de Vega, jefe del servicio de Diagnóstico por la Imagen; Javier Carrascoso, jefe de la sección músculo-esquelética de dicho servicio y la doctora Silvia Badillo Rodríguez-Portugal, afinaron hasta donde la tecnología puede, los impresionantes equipos de su hospital.

Asistimos junto al director del MAN, Andrés Carretero, y la gran egiptóloga Carmen Pérez Die, acompañados por la jefa de Restauración, Teresa Gómez Espinosa, al asombro y la curiosidad con los que contemplaron el despliegue de imágenes que el TAC iba enviando a las pantallas de los ordenadores del HUQSM.

De inmediato, aparecieron detalles misteriosos, como una diadema en la frente de Nespamedu. Un año después, la promesa de que esa excavación haya arrojado detalles reveladores parece asegurada. Los equipos del MAN y el hospital han trabajado codo con codo todo este tiempo para revelar e interpretar cada detalle oculto en el interior de la momia.

Amarna, la capital egipcia de Akenatón, pudo haber sido construida con mano de obra infantil


El faraón Akenatón la llamó Amarna, «El horizonte del Sol», y trasladó la capital de Egipto hasta esta nueva ciudad a mitad de camino entre Tebas y Menfis. Había ordenado su construcción hacia el quinto año de su reinado para escenificar el nuevo culto a Atón, con un gran templo al dios solar y grandiosos palacios para el faraón y Nefertiti, edificios administrativos, viviendas... Nuevas evidencias descubiertas ahora apuntan a que esta gran ciudad, abandonada poco después de la muerte del faraón (c. 1332 a.C.), fue construida con mano de obra infantil.

Las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en el cementerio situado al sur, donde se estima que hay unos 6.000 enterramientos, revelan el trabajo duro, la mala salud y la muerte relativamente temprana de los escalones más bajos de la sociedad egipcia. El análisis de los restos humanos muestran que existía una alta mortalidad infantil y las causas habituales de muerte en la edad adulta: por enfermedad, durante el parto, por lesiones o por edad. «Nada particularmente inusual», explica la arqueóloga del Proyecto AmarnaMary Shepperson, en «The Guardian».

Los trabajos de excavación que se iniciaron en 2015 en otro de los cementerios de Amarna, en el Norte, detrás de una serie de tumbas de cortesanos, mostraron unos enterramientos aún más simples que en el cementerio del Sur, sin apenas ajuar. Casi todos los esqueletos allí exhumados corresponden a niños, adolescentes y jóvenes, sin rastro alguno de bebés o adultos. Más del 90% de los esqueletos pertenecieron a personas de entre 7 y 25 años, y la mayoría tenía menos de 15 años, paradójicamente la edad de mayor salud y con menos probabilidades de morir. «Se trata de un lugar de enterramiento para adolescentes», resalta Shepperson.

El estudio de sus restos muestran que la mayoría tenía algún tipo de lesión traumática y alrededor del 10% habían desarrollado osteoartritis. Incluso en menores de 15 años se encontró que el 16% tenía fracturas de columna, junto a otras anomalías asociadas con grandes cargas de trabajo. Eran restos de niños y adolescentes que tenían que realizar trabajos pesados habitualmente.

4 de junio de 2017

Hallan 10 tumbas en una colina de la ciudad egipcia de Asuán


Una decena de tumbas excavadas en una rocosa colina a orillas del Nilo. Una misión de arqueólogos egipcios se ha topado en la cálida Asuán, a 900 kilómetros al sur de El Cairo, con nuevos enterramientos que conservan aún los sarcófagos, las momias y la colección de objetos funerarios de sus propietarios.

Las oquedades estarían fechadas en época tardía (664-332 a.C.), el período que precede a la conquista de Alejandro Magno y en el que monarcas egipcios se alternaron en el trono con libios y persas. Según Naser Salama, director general de las antigüedades en Asuán y Nubia, los primeros estudios señalan que se trataría de una extensión de la cercana necrópolis de Qubbet el Hawa, el descanso eterno de nobles de los imperios Antiguo y Medio, en su mayoría, gobernadores de la cercana isla de Elefantina.

El principal argumento es que los enterramientos hallados esta semana presentan un diseño arquitectónico similar a los del cementerio próximo donde, desde hace una década, excava una misión española de la Universidad de Jaén. "Están formados por unas escaleras que conducen a la entrada de la tumba y una pequeña cámara funeraria donde se han descubierto sarcófagos de piedra, momias y una colección funeraria del difunto", indica el funcionario en un comunicado divulgado por el Ministerio de Antigüedades egipcio.

Los nuevos nichos han aflorado en el trascurso de las tareas de excavación en los alrededores del mausoleo de Agha Khan (1877-1957), un sencillo edificio de arenisca rematado con una cúpula donde descansa un líder religioso de la secta musulmana de los ismaelíes. La tarea en la zona se reanudará el próximo septiembre con el objetivo de examinar los objetos hallados, continuar la excavación en el yacimiento e iniciar el proceso de restauración en busca de nuevas pesquisas.

Hace dos años la misión egipcia localizó seis sencillas tumbas de época faraónica tardía en la misma zona. El hallazgo de los enterramientos -huérfanos de decoración y con tres o cuatro cámaras- revolucionó el mapa de la zona. Las encontradas entonces también correspondían al mismo período histórico, un tiempo en el que la corte estableció su sede en la ciudad de Sais -en el delta del Nilo, en el otro extremo de Egipto-, donde resistió hasta la conquista de los persas.

1 de junio de 2017

El genoma de las momias egipcias al descubierto


Un equipo internacional de científicos, dirigido por investigadores de la Universidad de Tübingen y el Instituto Max Planck, ambos en Alemania, ha recuperado y analizado ADN antiguo de momias egipcias a partir de tres individuos que datan de entre el año 1400 a.C y el 400 aproximadamente.

El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, revela que los antiguos egipcios estaban más estrechamente relacionados con las poblaciones de Oriente Próximo, mientras que los egipcios modernos comparten más ancestros con los africanos subsaharianos.

Los recientes avances en el estudio del ADN antiguo presentan una buena oportunidad de probar los conocimientos existentes sobre la historia egipcia usando datos genéticos antiguos. Sin embargo, los análisis genéticos de estas momias son raros debido a problemas metodológicos y de contaminación.

”La preservación potencial del ADN tiene que ser considerada con escepticismo”, afirma Johannes Krause, director del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana y coautor del estudio. “El caluroso clima egipcio, los altos niveles de humedad en muchas tumbas y algunos de los químicos utilizados en las técnicas de momificación, contribuyen a la degradación del ADN y se cree que hacen que su supervivencia a largo plazo sea poco probable”, añade.

Aunque algunas de las primeras extracciones de ADN antiguo fueron de restos momificados, los científicos han planteado dudas sobre si los datos genéticos –especialmente los del genoma nuclear de las momias– serían fiables, incluso que pudieran ser recuperados.

La capacidad de los autores para extraer el ADN nuclear de estas momias y para demostrar su fiabilidad, usando métodos robustos de la autentificación, abre la puerta al estudio directo adicional de restos momificados.

Egipto es un lugar prometedor para el estudio de poblaciones antiguas. Tiene una historia rica y bien documentada, y su ubicación geográfica y así como muchas de sus interacciones con poblaciones de áreas circundantes, en África, Asia y Europa, la convierten en una región dinámica.

Resucitar los tesoros faraónicos


Y las tres dimensiones obraron, al fin, el milagro. En las arenas de Asuán, a 900 kilómetros al sur de El Cairo, una misión arqueológica española ha comenzado a escanear los tesoros de sus nueve años de excavaciones con el propósito de crear réplicas que sirvan a la divulgación científica.

"La legislación de patrimonio prohíbe sacar del país las piezas halladas. El 3D soluciona ese problema", explica Alejandro Jiménez, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Jaén y director del proyecto que horada la montaña de Qubbet el Hawa, una necrópolis de nobles de los reinos Antiguo y Medio a orillas del Nilo.

El proyecto, pionero entre las misiones arqueológicas que trabajan en la tierra de los faraones, es aún más ambicioso. "Se trata de una tecnología con muchas posibilidades. El 3D nos permitirá llevar los objetos en formato digital a España y, una vez allí, poder trabajar con ellos. Si falta algún dato, siempre podremos recurrir al archivo", comenta Jiménez mientras observa la labor del ingeniero José Molinero, el alma de una iniciativa que en dos campañas ha logrado digitalizar más de un centenar de preciadas antigüedades.

En las oscuras entrañas de una de las tumbas, cavada en la piedra de la colina, Molinero se afana en inmortalizar los recovecos del ataúd de Sattjeni, madre de dos de los gobernantes de Elefantina durante el reinado de Amenemhat III, hacia el 1800 a.C.

A su lado, el escáner de luz estructurada captura la forma y características de las maderas que conforman el sarcófago mediante la proyección de un patrón de luz. "La resolución depende de cómo se configuren las cámaras pero puede fotografiar objetos con una resolución de 30 micras. El dispositivo se comporta como el zoom de una cámara. Si separo las cámaras, los píxeles se reparten por un campo de trabajo mayor y la resolución disminuye", explica el experto. A lo largo de la mañana, las joyas que sus colegas de misión han ido desenterrando, pasan por sus manos sin pausa. "Ayer escaneé 19 objetos. Varias máscaras funerarias, vasijas, cuencos, amuletos y un ushabti (una figurilla funeraria colocada en las tumbas del Antiguo Egipto con la creencia de que sus espíritus trabajarían para el difunto en la otra vida) que apareció esta campaña junto a una miniatura de sarcófago", detalla.

En cambio, para los objetos más menudos -que no superan el par de centímetros- el ingeniero emplea un picoproyector, un dispositivo portátil y manejable. "Es ideal para escanear, por ejemplo, un sello de adobe del tamaño de un pulgar. Proporciona detalles muy exactos de todas las imprecisiones de las piezas", asevera Molinero.

23 de mayo de 2017

El leonés Nacho Ares bucea en el Egipto corrupto en su nuevo libro


A Nacho Ares le fascinan los misterios. Y Egipto es un lugar mágico para investigar. El historiador leonés regresa a la tierra de los faraones en su última novela, La hija del sol (Editorial Grijalbo), que acaba de llegar a las librerías.

Ares se adentra en uno de los períodos más oscuros, corruptos y fascinantes del país del Nilo. La trama de la novela transcurre hace 3.500 años con Akhenatón como protagonista. El faraón está dispuesto a suprimir los privilegios de un clero que se ha vuelto ingobernable y para ello contará con el apoyo de su hermana, la bella y sabia Isis, quien le animará a instaurar un nuevo culto a Atón, el dios del sol.

«Además, deja la capital, Tebas, que se traslada a una nueva ciudad situada en el Egipto Medio, de diseño nuevo. Es una revolución que duró 17 años. Una época difícil, con una plaga de peste que tal vez fue la que acabó con la vida del faraón», explica Ares, conocido por su participación en el programa de televisión Cuarto Milenio y en Ser Historia.

Ares, que sostiene que «la historia no es aburrida si te la cuentan bien», engancha desde la primera línea al lector con una sorprendente historia de traiciones y luchas de poder.

Ares, que ha sido profesor en el Museo Bíblico y Oriental de León hasta su clausura, es autor también de El sueño de los faraones y La tumba perdida. Detrás de todas sus novelas hay una ardua labor de documentación. «Me nutro de documentos históricos, de investigaciones arqueológicas, de viajar y visitar los lugares para recrear luego los espacios que describo...», dice. Un libro en el que no todo es historia, sino que hay buenas dosis de fición, porque hay muchas lagunas en torno a la figura de Akhenatón. «Es poco lo que se sabe.

Al haber sido un faraón herético, en el momento en el que desaparece del trono los faraones que vienen después persiguieron su memoria y borraron cualquier huella relacionada con él. Por ello, dejo volar la imaginación dentro de los parámetros de la lógica. Pero es la propia historia la que marca el destino de este libro sobre una época perdida», confiesa Ares, quien se hizo historiador, precisamente, por Howard Carter, el descubridor de la tumba de Tutankamón. Ares se inició en la egiptología con sólo 13 años.

El corazón momificado del visir Ipi


El visir Ipi, un importante funcionario y alcalde de Tebas, capital del Antiguo Egipto, merecía el mejor enterramiento. Su tumba fue excavada en la roca en una posición privilegiada, en la necrópolis de Deir el Bahari, frente al ahora casi destruido templo del faraón Mentuhotep II de la dinastía XI. Su cuerpo fue tratado con deferencia, y su momificación no reparó en gastos: un equipo español ha descubierto varias docenas de ánforas y paños utilizados en su embalsamamiento, en lo que se trata de «la mayor colección de material de momificación» del Reino Medio jamás encontrada, ha señalado el director de la misión española, Antonio Morales. Un descubrimiento que ayudará a comprender mejor el proceso de momificación décadas antes de que alcanzara su esplendor en el Reino Nuevo.

Las 56 ánforas encontradas, llenas de casi 300 paquetes de material de momificación utilizados en el proceso de embalsamamiento del visir fueron halladas en un pozo de metro y medio de profundidad a pocos metros de la entrada al sepulcro en Deir el Bahari, necrópolis en la orilla oeste de la moderna ciudad de Luxor.

Metros y metros de vendajes de lino impregnados de resinas y aceites, restos biológicos como sangre y coágulos, decenas de bolsas de entre seis y diez centímetros de diámetro empapadas en natrón (la mezcla de sal utilizada para desecar el cadáver) y atadas con vendajes de lino, otros paquetes más pequeños e incluso un órgano humano que según las primeras indagaciones sería un corazón fueron colocados por los sacerdotes en una cámara construida expresamente en un extremo del amplio patio que precede a la TT315, donde también se almacenó la mesa donde descansó su cuerpo durante el proceso. «Como no son "puros", no pueden ir en la cámara del sarcófago, pero al haber sido utilizadas para la momificación de alguien que irá al más allá, tampoco se pueden tirar sin más», explica Morales.

Los materiales hallados en el depósito eran ingentes, cuenta el egiptólogo, y su extracción se demoró durante varias semanas el pasado marzo. El equipo, auspiciado este año por la Universidad de Alcalá de Henares y financiado por las fundaciones Gaselec y Palarq, seguía los pasos del egiptólogo Herbert Winlock (1884 -1950), que en los años 20 dirigió en Deir el Bahari una expedición del Metropolitan Museum of the Art de Nueva York. Sin embargo, el estadounidense pasó por alto la magnitud del descubrimiento desvelado ahora por los españoles: «Sólo se llevó cuatro jarras. Buscaba el valor estético, no el científico», explica Morales.

18 de mayo de 2017

Empaquetan y trasladan una de las camas funerarias de Tutankamón


La cama funeraria ha sido examinada científicamente y restaurada parcialmente para garantizar su transporte seguro al Gran Museo Egipcio, que está actualmente en construcción.

Un equipo de especialistas japoneses y egipcios ha empaquetado una de las tres camas funerarias de Tutankamón, que está hecha de madera y recubierta de oro. La cama funeraria, decorada con cabezas de Sejmet, la diosa con cabeza de leona, ha sido examinada científicamente y restaurada parcialmente para garantizar su transporte seguro al Gran Museo Egipcio, que está actualmente en construcción y cuya inauguración está prevista para mediados de 2018. Todas las piezas de la tumba del rey Tutankamón están siendo trasladadas al futuro museo, situado junto a las pirámides de Gizeh.

El Ministerio de Antigüedades de Egipto ha informado hoy que el proceso de empaquetado, que se ha desarrollado en colaboración con un equipo científico japonés, se prolongará durante unas ocho horas. Los científicos utilizarán un material de embalaje libre de acidez y que contrarresta las vibraciones del transporte.

Una conferencia sobre Tutankamón se ha celebrado a comienzos de mayo en El Cairo con el fin de evaluar los riesgos que supone el traslado de los tesoros del faraón niño, entre ellos el trono, los cofres y las camas funerarias. En las otras dos aparecen representados, respectivamente, una vaca y un hipopótamo.

El Templo de Debod cerrará por tercera vez a partir de julio


El cartel de «cerrado por avería técnica» volverá a colgar por tercera vez en el Templo de Debod (calle Ferraz, 1) a partir de julio. Los problemas de climatización que arrastra el monumento obligarán a volver a clausurarlo de nuevo en verano por las altas temperaturas que se alcanzan en su interior. Además, a lo largo de noviembre comenzarán las obras en el edificio para, por fin, cambiar todo el sistema. El cierre se aplica para cumplir con el real decreto que especifica las «recomendaciones relativas a las condiciones de seguridad en los lugares de trabajo». Según esta norma, los empleados públicos deben trabajar en espacios donde las temperaturas se encuentren por encima de los 17 grados centígrados y por debajo de los 30.

Esta circunstancia se produce de forma reiterada desde hace años, ya que, según sostienen fuentes municipales, las máquinas de ventilación «no están rotas, sino obsoletas». Por este motivo, no basta con una reparación puntual. Este problema ha impedido su apertura en los meses más cálidos e incluso en invierno. En concreto, el pasado enero, se tuvo que clausurar de forma indefinida hasta que los termómetros marcasen más de 17 grados centígrados. La joya nubia también echó el cierre desde el pasado 3 de julio hasta el 20 de septiembre por la subida del termómetro a más de 30 grados en el interior del complejo.

En aquella ocasión, se trató de reparar el ventiloconvector, un dispositivo con batería de frío o de calor y un ventilador, aunque sin éxito, ya que se concluyó que el problema requería el cambio de «todo el sistema de climatización». Tal y como explicaron a ABC fuentes del Área de Cultura y Deportes, el proyecto de sustitución y los pliegos de condiciones para el concurso de licitación ya están redactados. El coste de la obra ascenderá a los 200.000 euros. El expediente de este contrato se retrasó debido a la prórroga de 46 días los presupuestos del Ayuntamiento de Madrid para 2017. Las cuentas de la capital para este año no se aprobaron hasta el Pleno del pasado 15 de febrero.

Si el trámite burocrático no se retrasa más, las obras comenzarán en noviembre y se extenderán a lo largo de cuatro meses. Según matizaron desde la Concejalía de Cultura, «se está estudiando la manera de que el templo no tenga que cerrar durante los trabajos de reparación». No obstante, insisten las mismas fuentes, el monumento «no estará fuera de servicio más de seis meses: los dos de verano (julio y agosto) y los cuatro de las obras de la sustitución del sistema de climatización». Si estos plazos se cumplen, podrá abrir a pleno rendimiento a partir de marzo de 2018.

13 de mayo de 2017

Egipto halla un escondite con 17 momias intactas


Una cachette, un escondrijo de momias, acaba de sumarse a la retahíla de tesoros que despiertan de las entrañas de la tierra de los faraones. Con el boato habitual, Egipto ha anunciado el hallazgo de una oquedad en pleno desierto que alberga 17 momias envueltas en lino. Una colección que, según la misión egipcia que la ha desenterrado, goza de buena salud.

El enclave, horadado a ocho metros bajo tierra y sin señalizar para evitar la rapiña de los ladrones, se halla en el yacimiento de Tuna el Guebel, el cementerio de la antigua ciudad de Hermopolis Magna ubicado en la provincia de Minya, a unos 300 kilómetros al sur de El Cairo. "Es la primera necrópolis humana con tantas momias hallada en el centro de Egipto", ha reconocido el ministro de Antigüedades, Jaled al Anani, en una ceremonia repleta de autoridades locales que ha servido para presentar el hallazgo en sociedad.

El descubrimiento fue fruto del más absoluto azar. El año pasado, la expedición de la Universidad de El Cairo que trabaja en el lugar auscultó el páramo con un radar y detectó la presencia de una cavidad al este de las catacumbas que acogen miles de momias sagradas de halcones o ibis. El vacío, sin embargo, solo reveló su interior esta semana durante las tareas de excavación de la zona. "Hemos localizado unas nuevas catacumbas con una gran cantidad de momias", ha detallado Salah al Juli, el profesor que lidera la misión.

La cantidad precisa de difuntos que hospeda la cueva resulta todavía un enigma. Según Al Juli, la cifra podría alcanzar las 32 e incluiría momias de mujeres, niños y recién nacidos. Su hallazgo es -advierte- solo el principio. La red de pasillos excavados bajo la arena que conducen hasta la sepultura abre la puerta a nuevos descubrimientos. De momento, el escondite localizado contiene ocho sarcófagos tallados en piedra caliza y arcilla. Al menos dos son ataúdes antropoides. "Uno de los sarcófagos de arcilla está dañado mientras que el otro se halla en buenas condiciones", ha agregado el egiptólogo.

Aunque la fecha no ha sido determinada, el equipo la enmarca en el periodo tardío (672-332 a.C.), cuando la civilización egipcia comienza su declive y acaba conquistada por las tropas de Alejandro Magno. Junto a los finados, que no pertenecen a la familia real, también se han encontrado dos papiros escritos en demótico, que serán trasladados al Gran Museo Egipcio para su restauración, y una pluma dorada. "Podría ser un elemento decorativo para el pelo usado por alguno de los muertos", ha sugerido Al Juli.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Animales sagrados del Antiguo Egipto (Museo Egipcio de Barcelona). Del 22 de febrero al 30 de septiembre de 2017.