Novedades editoriales

16 de julio de 2018

Descubren en Egipto un taller de momificación y una cámara funeraria común de hace 2.500 años


Arqueólogos egipcios han descubierto una antigua cámara funeraria común y un taller de momificación cerca de la necrópolis de Saqqara, al sur de El Cairo.

Situado a treinta metros bajo el suelo, los investigadores esperan que el taller de momificación arroje una nueva visión acerca de la composición químicade los aceites usados por los antiguos egipcios para enterrar a sus muertos.

La cámara funeraria común, de 2.000 años de antigüedad, data del período sata-persa, aproximadamente entre 664-404 a.C. El enclave fue descubierto en abril y contiene 35 momias además de varios sarcófagos de piedra.

«Este descubrimiento añade dos cosas muy importantes: la primera, eltipo de aceites usados (en la momificación) y su composición química. Con ello podremos identificar la clase exacta de aceites que usaban», relata Ramadan Badry Hussein, al frente de la expedición egipto-germana que ha hallado el sitio.

Entre los cientos de pequeñas estatuas de piedra, jarras y vasijas usados en el proceso de momificación que se encontraron dentro de las cámaras funerarias, se encuentra el segundo gran hallazgo: una máscara de plata bañada en oro, el segundo hallazfo.

«Es un objeto muy poco común», confirmaba el ministro de Antigüedades de Egipto, Khaled al-Anany said, que relataba que solo existen otros dos con las mismas características.

Los arqueólogos han excavado hasta el momento un número de reliquias que incluyen una tumba de 4.400 años en la meseta de Giza y una antigua necrópolis en Minya, al sur de El Cairo.

12 de julio de 2018

Pasión coleccionista por el Antiguo Egipto, del nazi al nefrólogo


Una figura de un ibis de bronce (715-332 aC.), que poseyó Illa Kodicek, fundadora de una tienda de ropa interior que vestía a “princesas, duquesas y actrices”, primero en Praga y tras 1939 en Londres, y una estatuilla de una portadora de ofrendas con un pato (2040-1640 aC.), que perteneció al peletero polaco Joseph Klein, comparten vitrina con el amuleto de un escarabajo alado (715-332 aC.) en la nueva exposición del Museu Egipci de Barcelona. A priori no resulta extraño, pero sí quizá un tanto sacrílego o al contrario, con un punto de justicia poética, al leer en las cartelas que los dos primeros lograron huir in extremis de la persecución nazi durante la segunda guerra mundial y que el dueño del escarabeo, que murió en 1942, fue el barón alemán Hans Wolfang Herwarth von Bittenfeld, quien redactó por encargo del ministro de Propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, un panfleto sobre la profecía de Nostradamus que auguraba la victoria alemana y que se publicó en ocho idiomas.

Con las 105 piezas de esta nueva muestra, ‘Pasión por el Egipto faraónico’, comisariada por Luis Gonzálvez y que podrá visitarse hasta el 31 de diciembre, la Fundación Arqueológica de Jordi Clos, que en 1994 inauguró el museo, celebra 25 años y rinde homenaje a las pequeñas y a menudo desconocidas historias que se esconden tras la cincuentena de coleccionistas, la mayoría privados, que poseyeron las obras que hoy conforman la propia Colección Clos.

Una figura de un ibis de bronce (715-332 aC.), que poseyó Illa Kodicek, fundadora de una tienda de ropa interior que vestía a “princesas, duquesas y actrices”, primero en Praga y tras 1939 en Londres, y una estatuilla de una portadora de ofrendas con un pato (2040-1640 aC.), que perteneció al peletero polaco Joseph Klein, comparten vitrina con el amuleto de un escarabajo alado (715-332 aC.) en la nueva exposición del Museu Egipci de Barcelona. A priori no resulta extraño, pero sí quizá un tanto sacrílego o al contrario, con un punto de justicia poética, al leer en las cartelas que los dos primeros lograron huir in extremis de la persecución nazi durante la segunda guerra mundial y que el dueño del escarabeo, que murió en 1942, fue el barón alemán Hans Wolfang Herwarth von Bittenfeld, quien redactó por encargo del ministro de Propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, un panfleto sobre la profecía de Nostradamus que auguraba la victoria alemana y que se publicó en ocho idiomas.

“Como empresario es importante la idea del retorno a la sociedad”


Empresario hotelero, aventurero, coleccionista, mecenas y contumazegiptómano,  Jordi Clos (Barcelona, 1950) comenzó su colección de arte egipcio con 16 años, sin un duro en el bolsillo, cuando en el mercado de Sant Antoni encontró un lote de libros, mapas, revistas y fotografías antiguas y convenció a la propietaria del puesto de que se lo dejara comprar a plazos.

Tres años después viajó por primera vez al país de los faraones, y en los bajos del Winter Palace, en Luxor, adquirió a un anticuario la que sería su primera pieza, un ushebti (pequeña estatua que se depositaba en la tumba de los difuntos) a la que durmió abrazado toda la noche. “Las sensación fue increíble, ¡aquella maravilla que yo veía en los museos ¡era mía!”. Hoy está expuesta en el Museu Egipci de Barcelona, la colección privada abierta al público más importante de Europa, que celebra el 25 aniversario de la Fundació Arqueològica Clos.

8 de julio de 2018

Hallada la cocina que dio de comer a mil trabajadores de la Pirámide de Micerinos


Mark Lehner, director de la excavación de Guiza, junto a su equipo de arqueólogos han descubierto en las proximidades de las famosas pirámides dos casas de dos funcionarios responsables de cocinar y dar de comer a los trabajadores que levantaban la pirámide de Micerinos, hace más de 4.500 años. Esta pirámide es la menor de las tres famosas construcciones. Las residencias se encontraron en el antiguo puerto de la ciudad.

En una de ellas, se mataba animales para alimentars. La otra residencia albergaba al sacerdote, que formaba parte de una institución llamada "wadaat" explican los arqueólogos. El wadaat era una antigua institución egipcia cuyos sacerdotes podrían ser funcionarios de alto rango en el gobierno.

Esta casa está unida a una estructura que se usó para maltear, lo que sugiere que su ocupante además de ser funcionario y sacerdote se dedicaba a la supervisión de las semillas y la cocina de alimentos.

Las dos viviendas están ubicadas próximas a una serie de galerías, que acogían al ejército de Guiza, afirma Lehner. Estas galerías tenían la posibilidad de cobijar a más de 1.000 personas. Cualquier comida que se llevase a cabo cerca de las dos residencias probablemente estaba destinada a las personas que vivían en esas galerías. Calcula Claire Malleson, arqueobotánica de Ancient Egypt Research Associates, que la cantidad de trigo que requerían los 1.000 habitantes fue de unos 877,54 kilogramos al día.

Las dos casas se encontraban en lo que Lehner cree que fue "el puerto nacional de su tiempo", por donde recibían bienes y materiales procedentes de todo Egipto y Este del Mediterráneo. Los mismos arqueólogos encontraron en otras excavaciones otras residencias en el mismo lugar, incluida una residencia de 21 habitaciones utilizada por los escribas que trabajaban ahí.

El puerto se construyó para llevar a cabo la Gran Pirámide de Guiza, la del faraón Keops. Un libro de registro escrito por un inspector llamado Merer y que vivió durante el año 27 del reinado de Keops, hacía referencias a este lugar. Aunque este libro aún está en proceso de descifrado.

Keops, los misterios del faraón que prostituyó a su hija para pagar la Gran Pirámide


Desde que un grupo de arqueólogos del proyecto Scan Pyramids afirmaran que existe una sala oculta en la Gran Pirámide (una cámara en la que podrían estar los desaparecidos restos del faraón Keops), los misterios de esta gigantesca construcción edificada en Guiza vuelven a estar de moda.

Sin embargo, lo que tiende a olvidarse es que -además de los enigmas que ya atesora de por sí esta tumba- existen otros tantos atribuidos al monarca que la mandó edificar. Y es que, de él se dice que fue un soberano cruel y que estaba tan obsesionado con terminar su mausoleo, que llegó a prostituir a su hija para poder pagar los gastos. Una teoría que no comparte Aroa Velasco, historiadora especializada en el Antiguo Egipto y autora de la página Web «Papiros perdidos»: «Existen mucha leyenda negra en relación a Keops».

Rodeado de misterios

Poco se sabe realmente sobre Keops más allá de lo que escribió el historiador griego Heródoto (quien visitó Egipto en el siglo I a.C. para tratar de recopilar sus vivencias). Su desconocido paso por este mundo ayudó a generar ese halo de ocultismo que, desde hace miles primaveras (cuando el primer faraón Narmer tomó el poder en el 3050 a.C.), sobrevuela la historia del Antiguo Egipto.

Los datos que han logrado atravesar las perdidas arenas del desierto y llegar hasta nuestros días nos dicen que fue alumbrado a lo largo de los años finales del 2.400 a.C. con el nombre de Jhufu o Jnum-Jufu.Un término este último que, para algunos investigadores como el popular José Ignacio Velasco Montes, vendría a significar «Jnum [el dios creador] me protege».

Keops fue el término griego con el que le denominó Heródoto después de haber investigado en primera persona la vida del que, a la postre, sería el segundo faraón de la Cuarta Dinastía. «Keops fue, probablemente, hijo de Snefru y Heteheres», explica Aroa Velasco. Su ascendencia a nivel paterno no podía ser mejor, pues su progenitor era amado por el pueblo (que lo consideraba un buen y un bondadoso gobernante) y había dirigido además varias expediciones militares exitosas contra los nubios y contra los libios. Por el contrario, su madre no era una mujer de alta cuna.

Más allá de la nobleza de sus padres (algo, con todo, básico para poder liderar al pueblo) Keops creció en un Egipto a caballo entre la III y la IV dinastía de Faraones. Un tiempo en el que la nobleza del Nilo comenzaba a cobrar importancia y se empezaba a hacer un hueco en las altas esferas de la región. «[Alrededor del rey se mantenía] una élite que, bien preparada, influía sobre la monarquía, pues deseaba asegurarse una vida, cómoda y agradable, sin necesidades en el presente y también en el ”Más Allá”. El rey era el eje del sistema y ejercía un poder “absoluto” sobre el país y las personas, las cosechas, etcétera», explica Montes en su obra.

Keops también vivió una época en la que el culto funerario había cobrado una importancia desmesurada para el desarrollo egipcio. Y es que, la obsesión de los líderes de la región de ser inhumados en mastabas primero, y pirámides después, provocó que se creara toda una economía alrededor de los enterramientos. «No eran solo ya el ajuar funerario, los sarcófagos, el lino para embalsamar, las joyas, los barcos para trasladar piedras, y un largo etcétera. Todo ello precisaba de una mano de obra especializada que, empujada por la demanda de objetos, se creaba y se multiplicaba», completa el experto.

La verdad de Keops


A la sombra de esta nueva mentalidad funeraria se crió Keops, quien vio con sus propios ojos como su propio padre construía varias pirámides (algunas de las cuales se vinieron abajo) hasta hallar una que estuviera a la altura de su grandiosidad. Al final, Snefru tuvo que hacer uso de su tumba cuando Jhufu contaba (dependiendo de los historiadores) entre 23 y 27 años. Fue entonces cuando dejó este mundo para partir hacia el más allá. Su relevo político lo tomó nuestro protagonista, que inició un reinado que se extendería entre 23 años (de 2589 a 2566 a.C. o de 2551 a 2528 a.C.) y más de 40. Este campo es otro que se debate entre el misterio y la realidad.

Uno de los datos objetivos que existe sobre su reinado es que Keops se casó hasta cuatro veces. Entre sus esposas destacaron –como determina Aroa Velasco- Henutsen y Meretites I. Ambas, hermanas suyas o mediohernanas. Con ellas llegó a tener varios hijos. Una práctica, con todo, habitual entre los faraones, quienes la entendían como una forma de evitar que su linaje se manchase con sangre plebeya. «Entre sus múltiples hijos hay que reseñar a Micerinos y a Khaefra», determina la historiadora especializada en Egipto.

En vida, además, se destacó como un gran líder militar. Un ejemplo de ello es que envió partidas militares fuera de los territorios de Egipto para mantener a raya a los nubios y a los nómadas que se dedicaban a atacar (de una forma sumamente molesta) a las caravanas de comercio egipcias.

Pero eso no significa, ni mucho menos, que fuera un santo. Y es que, también dirigió contingente de soldados dispuestos a extender los territorios del faraón al sur de su país. Además, reforzó las defensas ubicadas en la frontera con Nubia (principalmente una fortaleza iniciada por su padre) para evitar las amenazas constantes que sufrían los comerciantes que se desplazaban hasta la zona.

Otro de los datos verdaderos más destacados sobre su persona es que ordenó construir una gigantesca pirámide en Guiza(la futura «Gran Pirámide») para enterrarse cuando falleciera. Su construcción fue una de las grandes obsesiones del faraón, quien organizó varias expediciones militares a los alrededores de Egipto con el objetivo de conseguir ricos materiales con los que su complejo funerario pasase a la eternidad. «De [estas expediciones] hay estelas [que afirman que estuvo] en las canteras del Sinaí (buscando turquesas y otros materiales) o en Nubia (sobre todo en busca de oro)», añade Montes.

Keops también favoreció el comercio con regiones lejanas como el Líbano para poder construir con materiales exóticos el edificio que debería llevarle hasta el más allá. Algo para lo que fortaleció la ya de por sí imponente flota de buques que había construido su padre. «Más allá de estos datos biográficos, el resto son principalmente leyendas o mitos sobre su persona», añade Velasco en declaraciones en exclusiva a este diario.

Leyenda negra

Una vez comenzado su reinado, Keops pasó a la historia como un rey tirano y cruel que dirigía al pueblo con mano dura. Esta actitud contrastaba sumamente con la de su padre. Sin embargo, la realidad es que esta visión tan negativa del monarca ha llegado hasta nuestros días de la mano de Heródoto de Halicarnaso. Un historiador griego que, deseoso de recopilar la historia de los faraones, viajó hasta Egipto dos milenios después de la muerte de Jhufu y se dedicó a crear un perfil de nuestro protagonista en base a los testimonios locales.

Así fue como Heródoto formó opiniones como la que afirmaba que Keops era un déspota. Algo que deja sobre papel en sus textos: «Hasta el reinado de Rampsinito, según los sacerdotes, estuvo el Egipto en el mejor orden y en gran prosperidad; pero Keops, que reinó después, precipitó a los egipcios en total miseria. Primeramente,cerró todos los templos y les impidió ofrecer sacrificios; ordenó después que todos trabajasen para él».

Herótodo, quien afirmó en sus textos que Keops reinó 50 años, se atrevió incluso a señalar que nuestro protagonista prostituyó a su propia hija para poder pagar la finalización de su «Gran Pirámide».

«A tal extremo de maldad llegó Keops que, por carecer de dinero, puso a su propia hija en el lupanar con orden de ganar cierta suma, no me dijeron exactamente cuánto. Cumplió la hija la orden de su parte, y aun ella por su cuenta quiso dejar un monumento, y pidió a cada uno de los que la visitaban que le regalara una sola piedra; y decían que con esas piedras se había construido la pirámide que está en medio de las tres, delante de la pirámide grande, cada uno de cuyos lados tiene pletro y medio».

El historiador egipcio, tal y como explica Aroa Velasco, dijo también que Keops esquilmó absolutamente Egipto con la única obsesión de terminar su gigantesca pirámide y dejar su impronta para la posteridad. Todo ello, después de haberse proclamado dios. «Se identificaba como Ra, el dios del Sol, Esto se sabe gracias a que algunos de sus hijos se llamaron “hijos de Ra”. El inauguró esta tendencia en una época en la que la religiosidad solar estaba en pleno auge. Es como, si ahora, una persona se proclamase Papa», completa la historiadora a este diario.

Rompiendo mitos

¿Era Keops un tirano?

La visión más extendida sobre Keops es la que afirma que era un déspota. Sin embargo, la realidad es que esta visión fue ofrecida a Heródoto por los sacerdotes egipcios de la época. Los herederos de aquellos religiosos a los que el monarca arrebató el poder en el momento en que sucedió a su padre. «La documentación más fidedigna nos dice que Keops centralizó el poder sobre su persona de una manera brutal y eliminó muchos de los privilegios que tenían los sacerdotes, lo que provocó gran aversión hacia él y generó una leyenda negra que ha llegado hasta hoy», señala Aroa Velasco.

Montes es exactamente de la misma opinión. El autor, concretamente, señala en su obra que Keops tomó las riendas del país con «mano dura» hacia el clero, pues sustituyó a muchos de los sumos sacerdotes de Egipto para poner, en su lugar, a familiares de su confianza o personas afines a él.

«Fue un rey rígido que no permitió que el gremio le utilizara, sino que los colocó en su sitio. Posiblemente recuperara una gran parte del poder que estaba en manos del clero y, sobre todo, debió recoger gran parte de las riquezas, exageradas, que tenían en cientos de templos a lo largo de todo el Nilo», determina el experto.

Keops, de hecho, cargó contra los sacerdotes no solo de forma económica, sino también a nivel religioso. Más concretamente, afirmó que él era el máximo exponente religioso de Egipto gracias a su divinidad. Esta forma de entender el culto aumentó, todavía más si cabe, las tensiones existentes entre el faraón y templos destacados como los dedicados a las divinidades de Path y On. «Keops adopta una actitud muy especial sobre estas influencias y resuelve las situaciones a su modo. Para ello inicia una etapa de nepotismo familiar y de amistades fiables», destaca Montes.

¿Llevó Keops a Egipto a una crisis económica brutal?

Según Aroa Velasco, nada más lejos de la realidad: «Es una leyenda que escribió Heródoto y que, posteriormente, han ido replicando los historiadores. La documentación fidedigna nos dice que no esquilmó Egipto. De hecho, sus sucesores pudieron construir dos pirámides más después de su muerte. La realidad es que Keops fue un muy buen administrador que concentró mucho el poder en su persona».

Al final, se podría decir que este faraón hizo algo que, posteriormente, se generalizaría: dedicar todos sus esfuerzos y los del pueblo egipcio a edificar un monumento funerario que pasaría a la historia. Algo que ya había hecho su padre.

¿Prostituyó a su hija para pagar la Gran Pirámide?

Es imposible corroborar esta leyenda, aunque es cierto que la pequeña pirámide que se halla cerca de la de Keops (la que presuntamente se habría construido con cada una de las piedras que los clientes del prostíbulo habrían ofrecido a la hija del faraón) parece pertenecer a una hermanastra de Jufu. Velasco entiende que todo es una invención de los sacerdotes en un nuevo intento de volver negro el recuerdo de Keops.

¿Se identificaba Keops con un dios?

El último mito sobre Keops es el que afirma –como ya hemos explicado- que instauró un culto propio. Son varios los autores que corroboran este hecho. Sin embargo, otros tantos no están de acuerdo.

La primera opción es la más aceptada. De hecho, algunos expertos como el profesor especialista en egiptología Robert M. Schochdeterminan que se llegó a considerar el nombre de este faraón como sinónimo de santidad y buena suerte. Incluso se llegó a escribir en las tumbas de los fallecidos como «símbolo de santidad y protección». Sin embargo, también señala que esta religión centrada en el monarca cayó en desuso «durante el Imperio Medio y Nuevo».

El enigma de la pirámide

Además de por todos sus misterios anteriores, si por algo destacó Keops fue por ordenar edificar la Gran Pirámide. Una tumba de gigantescas proporciones (una de las antiguas 7 maravillas del mundo) levantada en la meseta de Guiza. Este mausoleo, sin embargo, guarda a día de hoy multitud de enigmas. Muchos de ellos, avivados de forma absurda por los seguidores de lo oculto.

El primero de ellos viene heredado, una vez más, desde los tiempos de Heródoto. Y es que, cuando este historiador visitó Egipto, fue informado por los sacerdotes de que el faraón había tardado solo 20 años en finalizarla.

«Los unos tenían orden de arrastrar piedras desde las canteras del monte Arábigo hasta el Nilo; después de transportadas las piedras por el río en barcas, mandó [Keops] a los otros recibirlas y transportarlas hasta el monte que llaman Líbico. Trabajaban por bandas de cien mil hombres, cada una tres meses. […] Para construir la pirámide, se emplearon veinte años […] En la pirámide está anotado con letras egipcias cuánto se gastó en rábanos, en cebollas y en ajos para los obreros; y si bien me acuerdo, al leerme el intérprete la inscripción, me dijo que la cuenta ascendía a mil setecientos talentos de plata», determina Heródoto.

Según algunos estudios, es imposible que únicamente se tardaran 20 años en construir la pirámide de Keops, así como los edificios colindantes y el camino de piedra que da acceso a la misma. Y es que, de ser cierto las jornada habrían sido maratonianas y tendrían que haber trabajado cientos de miles de hombres (algo imposible, según se dic,e para la época por la falta de mano de obra) Por ello, se ha barajado la posibilidad de que los egipcios no construyeran esta tumba, sino que se la hubieran encontrado y, posteriormente, hubiera sido reutilizada por el faraón.

Sin embargo, hace pocos meses se desveló al mundo en el museo de El Cairo un papiro que, por primera vez en la historia, destrozó este mito. ¿La razón? Que en él, un inspector de obras llamado Mener detallaba pormenorizadamente la forma en la que se construyó la Gran Pirámide durante el mandato de Keops.

Así lo afirmaron, al menos, los arqueólogos Pierra Tallet y Gregory Marouard. Las anotaciones fueron realizadas en el año 27 del reinado de Keops. «Los faraones comenzaban a contar los años desde el momento en que empezaban a reinar», explica Aroa Velasco. Además, la experta nos ofrece su opinión en relación a esta disputa: «Tardaron poco tiempo en construirla porque eran antiguos, pero no tontos. Tenían conocimientos muy avanzados en geometría, astronomía y matemáticas».

El faraón perdido

Además del misterio de la construcción de la Gran Pirámide, Keops dejó un enigma más después de morir. Y es que, cuando los arqueólogos entraron en la tumba, no hallaron la momia del faraón en ninguna de las tres cámaras de la edificación (la del rey, la de la reina o la subterránea). Como explicación se han barajado varias teorías. Entre ellas, la que afirma que existe una cuarta sala en la que se encuentran los restos del gobernante acompañados de un gigantesco tesoro. Algo que apoya Zahi Hawass, ex ministro de Antigüedades de Egipto.

Con todo, la idea más extendida es que los cazadores de tesoros lograron acceder a la Cámara del Rey desde la parte superior de la pirámide y, tras descolgarse, expoliar la sala. A su vez, algunos arqueólogos mantienen que la momia de Keops fue sustraída por estos ladrones.

«Heródoto, durante su viaje, ya afirmó que la momia no estaba dentro de la pirámide. Él explicó que se había ordenado la construcción de una meseta subterránea para enterrar al faraón. A partir de ese punto, las teorías son muchas Y todas se basan en que hay un gran sarcófago vacío en la cámara del rey que fue puesto durante la construcción de la pirámide, pues es más ancho que los corredores. La idea más extendida es que la pirámide fue abierta por los musulmanes en los siglos X y XI, aunque otros dicen que fue saqueada incluso antes. Personalmente soy partidaria de esta última. En el Valle de los Reyes, de las dinastías XVIII a XX, las tumbas se saqueaban nada más enterrar al faraón. ¿Por qué en estas no se iba a hacer algo parecido?», añade Velasco a este diario.

Artículo: Manuel P. Villatoro.

4 de julio de 2018

Egiptología 2.0 nº12 (julio 2018)


Bienvenidos al No 12 de la Revista Egiptología 2.0, correspondiente al mes de julio de 2018. Abrimos este nuevo número, con un interesante artículo de Julio López Saco: ‘‘Esencias divinas en el mito egipcio’’.

No se puede asegurar con claridad si las divinidades egipcias moraban en algún reino divino más allá del espacio y el tiempo o si habitaban el mundo humano. Algunos textos religiosos mencionan el dios creador Amun como una fuerza incognoscible e invisible que existe más allá de los límites del cosmos. Otros, por el contrario, enfatizan que algo de la esencia del creador estaba presente en los elementos con los que se configuraba el cosmos y en todos los seres que había generado.

Los dioses vivían en el pasado. La mayoría de las narraciones míticas hablan de una remota era cuando una dinastía de dioses gobernaba Egipto. Tal edad dorada llegó a su fin debido a los primeros actos de rebelión y asesinato. Gradualmente, los dioses se retiraron a sus reinos divinos más allá de la tierra, o debajo de la misma, en donde vivían con sus misteriosas verdaderas formas de seres radiantes. La mayoría de los mortales solamente podrían entrar en el reino de lo divino tras la muerte, si bien las deidades podían interactuar con el mundo humano en una cierta variedad de formas diferentes.

En la sección de entrevistas, hablaremos con un apasionado del Antiguo Egipto: Andy García. Nacido en Málaga en 1969, cursó sus estudios en la escuela Salesianos “San Bartolomé” de la misma ciudad, para dedicarse por completo a los estudios arqueológicos, especializándose en la cultura del Antiguo Egipto.

Alfonso Daniel Fernández Pousada nos hablará de la revisión de las Apocatástasis del Ciclo Sotíaco, Irene Santamaria nos ayudará a entender el arte egipcio y no desistir en el intento, mediante la escena de caza de la tumba de Nebamón, con Valeria Salgado conoceremos las cartas de Amarna y el principio colonizador del periodo nuevo en el Imperio egipcio, Amairani Avid Nava nos hablará de la La presunta invariabilidad del arte egipcio, Alberto Fernández Boo nos explicará como los antiguo egipcios entendían la creación del mundo, comeremos como los antiguos egipcios de la mano de Claúdia Barros, Marta Pérez nos hablará de los Petrie y su Legado, conoceremos la segunda parte del artículo: Reinas-faraón: soberanas de Egipto, César Guerra nos mostrará el tesoro egipcio conservado el Museo de Pontevedra, conoceremos todos los entresijos de la escritura jeroglífica, Hipólito Pecci nos hablarádel descubrimiento realizado por Pierre Montet, pasearemos por las salas del Museo Calvet en Avignon (Francia), visitaremos la exposición temporal: ‘‘Faraón. Rey de Egipto’’ y finalizaremos viajando al oasis de Kharga, donde visitaremos de la mano de Bartomeu Egea Resino, el templo de Hibis y la huella de Dario I.

Todo ello junto con nuestros contenidos habituales y un artículo especial de Rubén Alberto Calvino: ‘‘Gnomón solar, nudos y triángulos en el Antiguo Egípto’’.

Sumario

6. Entrevistas - Andy García: ‘‘Desde la escuela leía todo lo que caía en mis manos sobre el Antiguo Egipto...’’.

9. Testimonios del pasado - Pectoral de Tutankhamón entre Path y Sekhmet.

12. Mitología - Esencias divinas en el mito egipcio.

19. Astronomía - Revisión de las Apocatástasis del Ciclo Sotíaco.

35. Arte - Entender el arte egipcio y no desistir en el intento: La escena de caza de la tumba de Nebamón.

40. Estado - Las cartas de Amarna y el principio colonizador del periodo nuevo en el Imperio egipcio: El inicio de la Diplomacia en Oriente Medio.

46. Arte - La presunta invariabilidad del arte egipcio.

51. Mitología - La creación del mundo según los antiguos egipcios: las cosmogonías.

58. Vida cotidiana - Comer como un egipcio.

64. Egiptología - Los Petrie y su legado.

72. Mujer en el Antiguo Egipto - Reinas-faraón: soberanas de Egipto, parte II.

77. Colecciones - Un tesoro egipcio en el Museo de Pontevedra.

85. Escritura - La escritura jeroglífica en el Antiguo Egipto.

90. Faraones - “El de la piel argéntea”.

97. Museos - Museo Calvet (Avignon).

109. Exposiciones - Faraón. Rey de Egipto.

120. Hoy viajamos a... - El Templo de Hibis y la huella de Dario I, en el oasis de Kharga.

124. Especiales - Gnomón solar, nudos y triángulos en el Antiguo Egípto.

136. Novedades editoriales - La civilización del Egipto faraónico / Faraón. Rey de Egipto.

138. Noticias - Noticias destacadas del trimestre.

Descargar - Egiptología 2.0 nº12 (julio 2018).

2 de julio de 2018

Un sarcófago ptolemaico intacto y una estatuilla de Osiris


Una tumba del periodo ptolemaico ha sido descubierta durante una inspección arqueológica previa a la construcción de un edificio en un terreno de propiedad privada en el barrio de Sidi Gaber, en Alejandría, en el norte de Egipto, según anunció ayer el Ministerio de Antigüedades de Egipto. Mustafá Waziri, el secretario general de dicho ministerio, ha explicado que la tumba contiene un sarcófago de granito negro, considerado el más grande que se ha descubierto en Alejandría.

Una capa de mortero entre la tapa y el cuerpo principal del sarcófago indica que no ha sido abierto desde que fue sellado en época antigua. La tumba, excavada a unos 5 metros de profundidad, también contenía una cabeza de alabastro que probablemente pertenecía o representaba al propietario de la tumba y que parece haber sido desfigurada de forma intencionada.

El Ministerio de Antigüedades de Egipto anunció, además, el hallazgo de una estatuilla de bronce de Osiris, el dios de los muertos, durante unos trabajos de restauración en el lado este de la pirámide escalonada de Zoser en la necrópolis de Saqqara. Sabri Farag, el jefe del sitio arqueológico de Saqqara, ha comentado que la estatuilla fue hallada en una pequeña grieta situada entre los enormes bloques de la fachada este de la pirámide.

La estatuilla representa a Osiris, el dios de la resurrección y de la eternidad, con la corona doble, sosteniendo el flagelo nejej con una mano y el cayado heka con la otra. "La escultura probablemente fue escondida en esta zona por un sacerdote de Saqqara en época antigua", según Farag. La pieza está siendo restaurada.

28 de junio de 2018

Ven la luz los recipientes que guardaban las vísceras de un difunto faraónico


Una colección de vasos canopos, donde los antiguos egipcios guardaban las vísceras de los difuntos, ha emergido en una tumba en la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas. Enterrado durante milenios, el hallazgo arroja nueva luz sobre la castigada sección sur de una de las necrópolis de la que fuera capital de los faraones.

El descubrimiento estaba depositado en un nicho de 60 centímetros que había sido horadado en el suelo cerca del muro sur de la sala de columnas de la sepultura de Karabasken (TT391), alcalde de Tebas y cuarto sacerdote de Amon que habitó la actual Luxor durante la dinastía XXV, en el tercer periodo intermedio, alrededor del 700 a.C.

Las jarras, fabricadas en alabastro, debieron contener las vísceras del finado que -siguiendo la tradición faraónica- tuvieron que ser lavadas y embalsamadas. Un fragmento del difunto del que no queda rastro. El agua ha hecho desaparecer sus restos y ha causado estragos en los recipientes.

Uno de ellos ha sobrevivido roto en pedazos y desde su hallazgo se halla sometido a una cura de urgencia por un equipo del ministerio de Antigüedades egipcio. La veterana egiptóloga Elena Pischikova, directora del proyecto de conservación de Asasif sur, indica que los vasos guardan aún la inscripción "Señora de la casa Amenirdis", tallada durante la dinastía XXVI.

Los vasos -que miden entre 35,5 y 39,4 centímetros de altura- mantienen en su interior una gran cantidad de resina. Las tapas fueron modeladas por el talento de al menos tres orfebres diferentes y presentan formas humanas, de babuino, chacal y halcón.

Esta preciada colección añade nuevas pesquisas a un enterramiento que el equipo egipcio-estadounidense que lidera Pischikova ha auscultado durante años. En 2016 la misión localizó la cámara funeraria y el monumental sarcófago de granito rojo de Karabasken. "El propietario de la tumba fue alcalde de Tebas y cuarto sacerdote de Amon, probablemente durante el reinado del faraón kushito Sabaco", relata la egiptóloga.

"Aunque no hay inscripciones en el sarcófago, la arquitectura de la estancia de culto, la rampa y la cámara funeraria sugieren que el sarcófago fue parte de un enterramiento original excavado para Karabasken", agrega Pischikova, defensora de la hipótesis de que el regidor supervisó la construcción de edificios reales en el imponente templo de Karnak.

14 de junio de 2018

“Ser faraón no era un chollo, no podía ni tener sexo cuando quería”


Aunque 3.000 años parezcan una eternidad, el Egipto de los faraonestambién tuvo su inicio. Esta génesis no demasiado conocida ha sido la encargada de inaugurar el ciclo de conferencias organizado con motivo de la exposición ‘El Egipto de los faraones’ en el CaixaForum de Barcelona con piezas procedentes del British Museum.

A cargo del egiptólogo Josep Cervelló, director del Institut d’Estudis del Pròxim Orient Antic de la UAB, este primer encuentro con el antiguo Egipto se ha desarrollado bajo el cartel de ‘todas las entradas vendidas’, una situación que se repetirá en las próximas conferencias del ciclo, que ha coordinado la revista Historia y Vida para celebrar su 50 aniversario. “El mérito de este éxito es de los faraones”, bromeó Cervelló antes de entrar en materia y de dar la bienvenida también al centenar de personas que seguían la conferencia desde una pantalla en una sala anexa al auditorio.

¿Y por qué el mundo del antiguo Egipto genera esta expectación? No hay una única respuesta a tal fascinación, aunque, sin duda, vale la pena adentrarse a sus inicios para encontrar las primeras explicaciones, tal y como hizo el egiptólogo catalán este miércoles en Montjuïc.

Para ello, rebobinó en el tiempo hasta llegar al 5.000 a.C, época neolítica, cuando el valle del Nilo inició una economía de producción basada en la agricultura y la ganadería, en la que la sociedad todavía era igualitaria, sin jerarquía social. En ese momento empieza a forjarse una cultura unitaria en el alto Egipto que acabará imponiéndose en todo el país y que ya apunta aspectos identificativos de la civilización, como el culto a los difuntos, elajuar funerario, la momificación (aunque era natural, producida por la propia arena del desierto), e incluso la creencia en el más allá (tal y como demuestran los restos de comida encontrados en los entierros para garantizar la vida post mortem del fallecido). Y todavía más: los cuerpos se enterraban con la mirada hacia occidente, donde en época histórica se encontraría la entrada al reino de Osiris. Sin duda, todo tiene su inicio.

El origen de la figura del faraón no parece ser tan remota, aunque 4.000 a.C. tampoco son cuatro días. En esa época, conocida como la cultura de Nagada, empieza la jerarquización social. Unas estatuillas de barbudos y el hallazgo de algunas tumbas y ajuares más lujosos que el resto son signos inequívocos de ello, aunque solo se pude hablar de líderes, ya sean espirituales o de cacería.

Descubren una serie de pinturas rupestres en el desierto de Egipto


Una misión de arqueólogos egipcios y estadounidenses ha descubierto varias pinturas rupestres y tumbas prehistóricas en una excavación en una zona desértica del sur de Egipto, informó hoy el Ministerio de Antigüedades.

El yacimiento está ubicado en un antiguo oasis al este del Nilo, el área del valle Um Tineidba, cerca de la localidad Al Kab, en la provincia de Asuán, y alberga restos arqueológicos de varios periodos, en su mayoría anteriores a las dinastías faraónicas, pero también incluye un asentamiento de la época romana.

Los arqueólogos han encontrado tres concentraciones de arte rupestre de la época de la civilización Naqada, que datan de entre el 3500 y el 3100 a.C., en un momento inmediatamente anterior a la invención de la escritura jeroglífica, según un comunicado del Ministerio.

Las ilustraciones de gran tamaño representan a animales de la zona, entre ellos un toro, una jirafa, un adax (antílope), un arruí o carnero de berbería y varios burros.

El jefe de la misión arqueológica, John Coleman Darnell, de la Universidad de Yale, aseguró en el comunicado que el dibujo del adax, en especial, merece ser incluido en los logros artísticos del primer Egipto.

El arte rupestre proporcionará a los arqueólogos importantes pistas sobre la religión y la comunicación simbólica de los egipcios en la época anterior a la primera dinastía faraónica.

En la zona también se han encontrado varias tumbas que parecen pertenecer a habitantes del desierto que tenían vínculos tanto con el valle del Nilo como con el mar Rojo, pues se han encontrado tanto figuras funerarias habituales de los pueblos que habitaban el valle, como conchas y corales procedentes de la costa.

Al sur de este yacimiento se ha descubierto un «enigmático» asentamiento romano de época tardía, según afirmó el director del sector de Antigüedades del Ministerio, Ayman Ashmaui.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Faraón. Rey de Egipto (Caixa Forum Barcelona). Del 8 de junio al 16 de septiembre 2018.