Novedades editoriales

19 de abril de 2018

Los secretos de Cleopatra, expuestos en Egipto


El ministerio de Antigüedades egipcio ha inaugurado una exposición en la que se muestran las piezas de la misión arqueológica egipciodominicana que busca, desde hace más de una década, la tumba de Cleopatra en el templo de Taposiris Magna, junto a la ciudad mediterránea de Alejandría.

Es la primera vez que se exhiben las piezas clave que ha desenterrado esta misión, que lleva casi 12 años excavando e investigando para intentar dar con la tumba de Cleopatra VII (69 a.C- 30 a.C.) y su amante, el general Marco Antonio.

"Hemos descubierto 15 catacumbas con momias cubiertas con hojas de oro, tenemos evidencias importantes de que las momias que tenemos, los restos humanos, las vasijas, las lámparas y todo lo que tenemos de las tumbas son del periodo de Cleopatra", ha explicado a Efe la arqueóloga dominicana que encabeza la misión, Kathleen Martínez.

La exposición contiene un total de 350 artefactos de la dinastía Ptolemaica, que gobernó en Egipto durante tres siglos, y que han sido dispuestas en la sala principal del museo egipcio, en el centro de El Cairo.

Entre las piezas, una estela magna escrita en jeroglífico y egipcio demótico se erige como el corazón de la exposición, ya que revela la fecha de la construcción del templo, entre el 221 y el 203 a. C., y demuestra, según la experta dominicana, la importancia de dicha construcción religiosa dedicada a la diosa Isis.

Asimismo, otras piezas halladas durante las más de diez temporadas arqueológicas se mantendrán expuestas en diferentes vitrinas, como la medalla de oro de un militar de alto rango, restos de estatuas de la diosa Isis, pendientes de sacerdotisas y anillos de la época.

Esas obras maestras "son un testimonio de las actividades administrativas, de la vida cotidiana, religiosa, real y social que prosperaron al final del período ptolemaico", explicó el ministerio de Antigüedades.

Tras cortar la cinta que daba paso a la exposición, Martínez explicó los hitos de la excavación al ministro egipcio de Antigüedades, Jaled al Anani, y al destacado arqueólogo Zahi Hawas, quien en el 2005, siendo el director del Consejo Supremo de Antigüedades, creyó en la arqueóloga dominicana y le concedió los permisos para arrancar los trabajos que continúan hasta hoy.

16 de abril de 2018

Tutankhamón 95 años después


Cuando estamos a punto de celebrar los 100 años del descubrimiento de la tumba de Tutankhamón, en este cortometraje de 30 minutos, Nacho Ares se acerca a conocer la historia del hallazgo, sus protagonistas y cómo ha vivido este hito de la arqueología desde que era un niño.

Los misterios de la Esfinge: ¿un fanático musulmán destruyó la nariz a finales de la Edad Media?


¿Fue un cañonazo ordenado por Napoleón el que destrozó la nariz de la Esfinge de Guiza, como reza una anécdota recurrente en las guías de viaje? No pudo ser así, ni tampoco pudieron ser soldados ingleses de la época colonial como otra hipótesis sugiere. Unos dibujos realizados en 1737 por el arquitecto danés Frederick Lewis Norden ya mostraban a una Esfinge carente de apéndice nasal. Antes de estas hipótesis, el historiador del siglo XV al-Maqrizi atribuía la desaparición a MuhammadSa'im al-Dahr, un fanático religioso Sufí, que, en 1378, al ver que los campesinos hacían ofrendas a la Esfinge para conseguir mejores cosechas, decidió dañar el monumento. Es la teoría más sólida pero, como en todo lo relacionado con esta enigmática construcción, también pertenece al terreno de lo incierto.

Todo en la Esfinge de Guiza irradia misterio. Su origen, los motivos de su construcción, su función e incluso su nombre. La voz «esfinge» procede del griego «sfigx», que significa estrangulador y se emplea para designar a un demonio de destrucción y mala suerte que la cultura helena representa como una criatura con cuerpo de león y alas de ave. La esfinge griega era la guardiana de la ciudad de Tebas, que solo dejaba pasar a los viajeros que acertaran a responder al enigma: «¿Qué criatura de una sola voz camina con cuatro piernas por la mañana, con dos al mediodía y con tres al anochecer, y es más débil cuantas más piernas tiene?». En caso de errar, la esfinge estrangulaba al viajero y se lo comía. No obstante, pese a la notoriedad de la versión helena, la figura de Guiza es muy anterior a estas creencias griegas y, más bien, es la que inspiró al resto de esfinges.

¿La cara del faraón Kefrén?


La Esfinge de Guiza se ubica cerca del Río Nilo, a pocos kilómetros de la que hoy es la capital egipcia, El Cairo. Su construcción se ha emplazado tradicionalmente bajo el periodo del faraón Kefrén (aproximadamente hace 4.500 años) quien habría colocado un centinela de caliza frente a su famosa pirámide en el valle de Jafra. Los arqueólogos, sin embargo, no han sido capaces de concluir quién fue exactamente su patrocinador y cómo fue su proceso de construcción. Su vinculación con Kefrén está basada en las similitudes de estilos arquitectónicos, pero no cuenta con respaldo documental de ningún tipo.

La Gran Esfinge, y restos de su templo. Detrás, la pirámide de Kefrén.

Su construcción no se menciona en los textos del Reino Antiguo y su existencia es omitida por el historiador griego Herodoto, que sí describe con detalle las características de las pirámides de Guiza, lo cual ha llevado a pensar que durante largos periodos de tiempo la Esfinge permaneció enterrada por completo en la arena. En tiempos del romano Plinio «El viejo» volvió a ser visible y éste recogió en sus textos que allí permanecía enterrado el Rey Harmais (u Horemheb). Se equivocaba. El autor romano, además, anota otra falsa creencia de la población local: el que la Esfinge había sido tallada y transportada luego hasta la meseta. La cercanía de una cantera con el mismo material empleado en su construcción descarta esta teoría.

La estructura, de una altura de 20 metros, está formada por una cabeza humana mirando hacia el Este (por donde sale el sol por la mañana), vestida con el «nemes» (una prenda a rayas blancas y azules), y por un cuerpo de león tumbado. La cara exhibe restos de pintura roja y se muestran ciertos vestigios de rojo y negro por la zona del cuerpo. Esta cara humana sería la del faraón Kefrén o tal vez la de su padre, Khufu (Keops), según las escasas menciones que se han podido encontrar. En la Estela del Sueño, una piedra tallada un milenio después por el faraón Tutmoses IV, aparece el único testimonio directo de que fue Kefrén el creador de la Esfinge. Si bien aquellas partes del texto también se perdieron durante una excavación en 1925.

La expedición científica de Napoleón


En medio de todas estas especulaciones emergió la creencia popular de que fueron las tropas napoleónicas las que, usando la Esfinge como blanco en sus prácticas de artillería, dejaron sin nariz a la escultura. La teoría, no obstante, choca con el espíritu de una expedición, entre lo militar y lo científico, que sirvió a Europa para redescubrir la civilización egipcia. Con el objetivo de liberar Egipto de las manos turcas, el prometedor general Bonaparte, victorioso en Italia, desembarcó en el país del Nilo durante el verano de 1798 con más de treinta mil soldados franceses poniéndose por objetivo avanzar en dirección a Siria.

Óleo sobre la batalla entre las tropas de Napoleón y las fuerzas mamelucas en 1798. Museo de Bellas Artes, Valenciennes.

Un grupo de investigadores de distintas disciplinas (matemáticos, físicos, químicos, biólogos, ingenieros, arqueólogos, geógrafos, historiadores...), más de un centenar, acompañó a Napoleón para estudiar al detalle aquel país de las pirámides maravillosas y los dioses milenarios. Entre ellos figuraban los matemáticos Gaspard Monge, fundador de la Escuela Politécnica; el físico Étienne-Louis Malus; y el químico Claude Louis Berthollet, inventor de la lejía. Es decir, algunos de los científicos más brillantes de su generación acudieron a la llamada del general, de 28 años, sin conocer siquiera el destino del viaje hasta que navegaron más allá de Malta: «No puedo decirles adónde vamos, pero sí que es un lugar para conquistar gloria y saber».

Allí, Napoleón halló a una Esfinge ya sin nariz y sepultada en la arena; se internó en la Gran Pirámide en un extraño viaje espiritual; y sus hombres encontraron la llave para conectar Occidente con Egipto. Mientras un soldado cavaba una trinchera en torno a la fortaleza medieval de Rachid (un enclave portuario egipcio en el mar Mediterráneo), halló por casualidad la conocida como la piedra Rosetta, la cual sirvió para descifrar al fin los ininteligibles jeroglíficos egipcios. Se trataba de una sentencia del rey Ptolomeo, fechada en 196 a. C, escrita en tres versiones: jeroglífico, demótico y griego. A partir del texto griego fue posible encontrar las equivalencias en los jeroglíficos y establecer un código para leer los textos antiguos.

La puerta secreta al interior


Los soldados de Napoleón no causaron daño alguno a la construcción. De hecho, ni siquiera los eruditos franceses dedicaron gran atención a la Esfinge durante su expedición. Trazaron mapas de la meseta y limpiaron de arena la zona trasera del monumento. Poco más.

Los supuestos descubrimientos llegaron más tarde. Auguste Mariette, fundador del Museo Egipcio de El Cairo, aseguró tiempo después que Napoleón había encontrado una puerta que permitía acceder al interior de la Esfinge. La Estela de Benermerut, del reinado de Tutmosis III, revela también una puerta abierta en el costado de la base, lo cual ha animado a sucesivos arqueólogos a buscar cámaras interiores sin grandes resultados hasta hoy.

Dibujo del arquitecto danés Frederick Lewis Norden, en 1737, de la Esfinge sin nariz.

Según el historiador Muhammed al-Husayni Taqi Al-Din, el único responsable de causar la destrucción de la Esfinge fue un fanático religioso que, en 1378, destrozó su nariz y parcialmente sus orejas. Por este ataque fue finalmente condenado a muerte por las autoridades locales. Lo que no está claro es si también tuvo la culpa del desprendimiento de su barba, cuyos restos se hallaron durante unas excavaciones modernas y hoy se conservan parcialmente en el Museo Británico de Londres. Una barba de piedra que fue añadida después de la construcción del monumento, dado que no se aprecian muestras de daño en la quijada como deberían aparecer si hubiera formado parte de la estructura original.

Tal vez se cayó de forma natural como otras partes de la estructura. La caliza del monumento es de tan escasa calidad que se ha ido deteriorando de forma más evidente que otras construcciones de su misma meseta. A finales del siglo XX cayeron fragmentos de caliza en dos ocasiones: se hundió en 1981 un pedazo del revestimiento de la pata trasera izquierda; y en 1988 se desmoronó un fragmento de tres toneladas del hombro derecho.

Artículo: César Cervera.

15 de abril de 2018

Descubren 4500 nuevos fragmentos de una gran estatua de faraón egipcio


Una misión arqueológica conjunta de Alemania y Egipto ha descubierto 4 500 nuevos fragmentos de una estatua de dimensiones colosales del faraón Psamético I en la antigua Heliópolis, anunció hoy, 11 de abril del 2018, el Ministerio de Antigüedades.

El jefe del Departamento de Antigüedades Egipcias, Aymán Ashmaui, aseveró, en un comunicado, que los nuevos hallazgos revelan un aspecto inusual en la escultura egipcia: se retrata al rey con el brazo izquierdo flexionado hacia adelante, sobresaliendo del torso, en lugar de su habitual posición perpendicular al cuerpo.

Las piezas de cuarcita encontradas en el sitio de excavaciones, unas 6 400, muestran al faraón en posición erguida. Entre otros fragmentos se ha descubierto un pilar posterior tallado que muestra una escena del faraón arrodillado en frente del creador, el dios Atum.

La estatua, cuyo tamaño original era de nueve metros de altura y que pertenece a Psamético I (654-525 a.C.), faraón fundador de la XXVI dinastía, fue hallada en el popular barrio cairota de Matariya, donde en la antigÜedad se levantaba la ciudad de Heliópolis. En esta zona se encontraban varios templos, entre ellos el de Heliópolis, dios Sol, que era uno de los mayores de Egipto y del que quedaron muy poco vestigios ya que sus bloques y obeliscos fueron saqueados desde la época del Imperio Romano y durante las sucesivas dinastías musulmanas para construir edificios. Los arqueólogos también han encontrado un gran número de fragmentos de la puerta de cuarcito de los templos de Ramsés II y Nektanebo I.

Algunas de estas piezas son de valor "extraordinario", como un friso de halcones, partes de una esfinge de granito rojo y parte de una puerta del templo de Nektanebo, según explicó en la nota el jefe de la misión arqueológica, el egiptólogo y profesor de la Universidad de Leipzig Dietrich Raue. ​ Las excavaciones también han descubierto que este templo fue reutilizado en épocas posteriores, según agregó el comunicado.

El misterio de la cabeza amputada del antiguo Egipto, resuelto por el FBI


En 1915, los arqueológos George Reisner y Hanford Lyman Story de la expedición del Museo de Bellas Artes de la Universidad de Harvard descubrieron la entrada a una antigua necrópolis egipcia en Deir el-Bershaque les llevó hasta una tumba oculta. Dentro de la cámara abarrotada de enseres, se dieron de bruces con una visión espantosa: la cabeza cortada de una momia sobre un ataúd de cedro. La sala, que los investigadores llamaron Tomb 10A, fue el lugar mortuorio para un gobernador de nombre impronunciable llamado Djehutynakht y su esposa, según informa 'The New York Times'. En algún momento de su descanso eterno, unos ladrones de tumbas penetraron en el interior de la morgue egipcia y saquearon la cámara funeraria.

Pero entre los elementos que sobrevivieron salió a la superficie una cabeza decapitada que los arqueólogos enviaron al Museo de Bellas Artes de Bostonen el año 1921. La mayor parte de la colección permaneció expuesta desde octubre de 2009 a junio de 2010. Nada más inaugurarla, el cráneo ilustre se convirtió de inmediato en la estrella de la exposición. "Sus cejas pintadas, su expresión sombría y su pelo castaño ondulado asomándose a través de sus vendas hechas jirones colocaron a los espectadores frente al mismo rostro del misterio", describe Nicholas St. Fleur en 'The New York Times'. Pero había una duda, y es que no se sabía si realmente era la cabeza del gobernador Djehutynakht. Por ello, el personal del museo decidió someterla a una prueba de ADN.

Pero dicha prueba fue en vano. El clima abrasador del desierto fue el responsable de que no quedara nada de la sustancia genética, por lo que decidieron recurrir al FBI que, como es evidente, nunca se había topado con un espécimen tan viejo en sus investigaciones. Ellos se lo tomaron como un reto: si eran capaces de extraer el material genético de una criatura de hace 4.000 años, hallarían un nuevo método de descifrar el pasado remoto de Egipto y desentrañar sus profundos e insólitos misterios.

9 de abril de 2018

Egiptología 2.0 nº11 (abril 2018)


Bienvenidos al Nº 11 de la Revista Egiptología 2.0, correspondiente al mes de abril de 2018. Abrimos este nuevo número, con la primera parte de un artículo de María Isabel Cubas Contreras: ‘‘Reinas-faraón: soberanas de Egipto’’.

La sociedad del Antiguo Egipto estaba dominada por la figura del faraón, que debía ser por norma general un hombre. Sin embargo, algunas mujeres de la realeza egipcia pudieron llegar a reinar como faraón, principalmente en momentos de inestabilidad política y crisis dinásticas.

Debemos tener claro que para los antiguos egipcios era fundamental el respeto a Maat , es decir, el Orden establecido desde el principio del tiempo. Y ese orden había establecido, ya con los propios dioses, que sobre el trono egipcio debía sentarse un hombre, y junto a él debía haber una mujer, la ‘‘Gran Esposa Real’’, dedicada a ejercer unas funciones sacerdotales que contribuyen a mantener ese Maat , y por supuesto tener al heredero. Por tanto, que una mujer fuese faraón no dejaba de ser una ruptura de esa Maat , pero en ciertos momentos fue preferible a que accediera al trono un hombre que no tuviera sangre real. De ahí que ciertas mujeres de la realeza, con el apoyo de determinados cortesanos, accedieran brevemente al trono en tiempos de inestabilidad política.

En la sección de entrevistas, hablaremos con Rosa Pujol. Presidenta de la Asociación Española de Egiptología. Diplomada en escritura jeroglífica, profesora habitual de los cursos de la Asociación, conferenciante en multitud de cursos y seminarios, colaboradora en diversas publicaciones y páginas web y miembro del equipo de coordinadores de Amigos de la Egiptología.

Verónica Reyes nos hablará de la vivienda de los antiguos egipcios, Cláudia Barros nos desvelará todo lo referente al perfume utilizado por los antiguos pobladores del Nilo, Julio López Saco nos explicará las relaciones entre el Egeo, Egipto y el Próximo Oriente en la Edad del Bronce, Alfonso Daniel Fernández Pousada nos explicará qué repercusión tuvo el ciclo de Calipo en el Calendario Alejandrino, de la mano de Sandra Pajares, recorreremos todos los rincones de la pirámide Kefrén, Heródoto de Halicarnaso nos hablará de la gran Cleopatra VII, la última reina de Egipto, Marta Pérez Torres nos deleitará con la música y la danza en el Antiguo Egipto, José Luis Azorín nos comentará todo lo relacionado con el culto y evolución iconográfica de Khepri, conoceremos el simbolismo de los escarabeos de la mano de Lucía Inés Merino, Hipólito Pecci Tenrero nos hablará del inicio de la estructura egipcia, con Gerardo P. Taber iremos tras el oro líquido de los faraones y recrearemos una cerveza del Antiguo Egipto desde la arqueología experimental, pasearemos por las salas de la Biblioteca Museo Víctor Balaguer, visitaremos la exposición: ‘‘ Músicas en la antigüedad’’ y finalizaremos viajando a Tuna el-Gebel, la que fue necrópolis de Hermópolis Magna, donde Bartomeu Egea nos mostrará todos los rincones menos conocidos.

Todo ello junto con nuestros contenidos habituales y un artículo especial de Sabina Espejel Nonell: Las visitas a las excavaciones de G.A. Reisner durante la Primera Guerra Mundial.

Sumario

6. Entrevistas - Rosa Pujol: ‘‘Me gustaría hacer el mismo viaje que hizo Amelia Edwards...’’

10. Testimonios del Pasado - Estatua de Kaaper.

14. Mujer en el Antiguo Egipto - Reinas-faraón: soberanas de Egipto, parte I.

20. Sociedad - Arquitectura en el Antiguo Egipto: La vivienda egipcia.

24. Vida cotidiana - Perfume en el Antiguo Egipto. Su uso en la sociedad, desde lo cotidiano hasta la religión.

28. Historia - Relaciones entre el Egeo, Egipto y el Próximo Oriente en la Edad del Bronce: una aproximación textual e iconográfica.

35. Astronomía - Repercusión del ciclo de Calipo en el Calendario Alejandrino.

43. Arquitectura - La pirámide de Kefrén.

50. Faraones - Cleopatra VII, la última reina de Egipto.

56. Vida cotidiana - Música y danza en el Antiguo Egipto.

62. Mitología - Culto y evolución iconográfica de Khepri.

70. Amuletos - Escarabeos: La simbología egipcia y su significado.

72. Religión - El inicio de la estructura egipcia.

79. Egiptología - En busca del oro líquido de los faraones. Recreación de una cerveza del Antiguo Egipto desde la arqueología experimental, parte I.

93. Museos - Biblioteca Museo Víctor Balaguer.

107. Exposiciones - Músicas en la antigüedad.

117. Hoy viajamos a... - Tuna el-Gebel, la que fue necrópolis de Hermópolis Magna.

121. Especiales - Las visitas a las excavaciones de G.A. Reisner durante la Primera Guerra Mundial.

145. Novedades editoriales - Ramsés II. La verdadera historia / Músicas en la antigüedad.

147. Noticias - Noticias destacadas del trimestre.

Descargar - Egiptología 2.0 nº11 (abril 2018).

2 de abril de 2018

El amor por Egipto y las momias, una pasión que desató Napoleón


De la momia en blanco y negro de Boris Karloff al malvado Imhotep de los filmes de Stephen Sommers. El Antiguo Egipto ha inspirado algunas de las películas más famosas del cine, demostrando que la fascinación por el país de las pirámides es un negocio rentable cuando reaviva una fiebre que nació a finales del siglo XVIII, que se prolongó por el XIX y el XX y que perdura en la actualidad: la egiptomanía. Antonio Pérez Lagarcha (Madrid, 1962), profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, dio hace dos semanas una charla en el Museo Arqueológico Nacional, «La visión del antiguo Egipto en el Romanticismo», para explicar ese fenómeno. En la concedida, repasa la historia de una pasión que ha convivido con el desarrollo científico de una disciplina, la egiptología, que tardó en llegar a España, pero que hoy goza de buena salud.

La visión "liberal" de las relaciones conyugal en el antiguo Egipto


Los antiguos egipcios vivieron hace miles de años, pero en algunos sentidos fueron más "modernos" que nosotros. O por lo menos más liberales.

Eso es lo que puede concluirse al analizar las costumbres sexuales y de pareja de esta civilización que nació más de 3.000 años antes de Cristo.

En el sitio de la BBC "History extra", la arqueóloga británica y experta en el antiguo Egipto Charlotte Booth explica que mientras en muchas partes del mundo hoy el sexo sigue siendo un tema tabú, para los antiguos egipcios era una parte natural de la vida "a la par de comer y dormir".

La lengua egipcia, de hecho, tenía muchas palabras para describir el acto sexual. La más común era "nk".

Y la poesía de esa época estaba llena de referencias sexuales, indica Booth.

Según el periodista del diario español ABC y experto en historia, César Cervera, parte del motivo por el cual la sexualidad era "algo muy familiar" para los antiguos egipcios era que "la benévola climatología del país obligaba a que la ropa fuera ligera y a veces fueran directamente desnudos".

Cervera señala que son ciertos los mitos de que realizaban orgías, pero aclara que estas tenían un trasfondo religioso: las prácticas de sexo en grupo eran ceremonias relacionadas con los ritos de la fertilidad.

26 de marzo de 2018

Los Ángeles acoge una exposición con más de 150 objetos de la tumba de Tutankamón


Los Ángeles acoge desde este sábado en el California Science Center la exposición "King Tut: Treasures of the Golden Pharaoh", una muestra que presenta más de 150 objetos reales relacionados con el faraón Tutankamón en conmemoración del centenario del descubrimiento de su tumba.

La muestra, que estará en la ciudad californiana hasta enero de 2019, presenta la mayor colección de artículos procedentes de la tumba del "faraón niño" que se haya exhibido de forma pública fuera de Egipto.

De hecho, el 40 por ciento de esos artefactos han salido por primera vez de tierras egipcias para esta ocasión y será la última vez que lo hagan antes de que regresen definitivamente al Gran Museo Egipcio, actualmente en construcción, para ser parte de una muestra permanente.

"Hay piezas que el mismo Howard Carter, quien descubrió la tumba en 1922, puso en vitrinas en el Museo de El Cairo y nunca habían sido abiertas", explicó a Efe Andrés Numhauser, director del proyecto.

"La exposición presenta una combinación de la maravilla de los objetos con la tecnología de hoy. Es una experiencia única para el visitante", agregó el responsable de contenido de la exposición, que destacó la inclusión de visualizaciones en 3D, contenido digital, proyecciones en 360 grados y una visita guiada en varios idiomas, incluido el español

Egipto lleva una década construyendo ese Gran Museo en Giza, a las afueras de El Cairo, que dispondrá de más de 7.000 metros cuadrados dedicados exclusivamente a los tesoros de Tutankamón, cuyas posesiones nunca más saldrán del país, según quedó establecido por ley.

"El objetivo de esta exposición es recaudar fondos para terminar la construcción del museo", señaló Numhauser.

Los organizadores se han puesto como objetivo que la muestra sea vista por más de un millón de personas. Para atraer al público hispano, las informaciones que acompañan a cada pieza vienen detalladas tanto en inglés como en español.

El arqueólogo formoseño que sigue los pasos de Tutankhamon


La fascinación de Juan Friedrichs por el Antiguo Egipto se despertó aún antes de que aprendiera a leer y escribir. Delante de la pantalla de la televisión quedaba en suspenso ante cualquier imagen de esa civilización. Y mientras otros chicos jugaban al fútbol, él se entretenía reproduciendo con plastilina el deslumbrante sarcófago de Tutankhamon.

Unos 12.000 kilómetros separan a Egipto de Formosa, donde vive Friedrichs. En cambio es incalculable la distancia que mediaba entre sus febriles fantasías infantiles y la posibilidad de integrar un equipo que practicara excavaciones en uno de los sitios arqueológicos más ricos de ese país. Sin embargo, hoy Friedrichs es parte del Amarna Project, una misión arqueológica que realiza excavaciones en Amarna, la ciudad fundada por el faraón Akhenaton y su reina Nefertiti.

"Esta ciudad es conocida como la Pompeya de Egipto, porque tras su abandono y posterior desmantelamiento, en el siglo XIV AC, todo quedó en su lugar: los hornos de pan, los utensilios, las herramientas de agricultura", explica Friedrichs, de 49 años, nacido en Buenos Aires, doctorando en Artes Visuales de la UNA y responsable del Museo Provincial de Ciencias Naturales de Villa Escolar, en Formosa.

Cubierta desde hace 3000 años por la arena, Amarna fue abandonada por la corte real poco después de la muerte de Akhenaton. Luego los edificios de piedra fueron desarmados y sus partes fueron reutilizadas para otros templos en otros lugares, pero el sitio de la ciudad nunca más fue reocupado. Entonces los vestigios de aquella capital quedaron ocultos por el desierto.

"Al nivel del piso, con un pincel vamos quitando la arena hasta dejar al descubierto la piedra de los cimientos de los edificios. Después reproduzco esas líneas en un plano y de esta manera cada año se va a agregando un sector más al plano general del Gran Templo al Aton", dijo Friedrichs, y contó que en Amarna se edificó empleando la técnica de los 'talatats': un método de construcción con bloques de piedra de unos 53 centímetros de largo y 30 de alto, que eran fáciles de acarrear para una persona.

Friedrichs llegó a esta ciudad el 20 de febrero para sumarse por cuarta temporada al Proyecto Amarna, liderado por el egiptólogo británico Barry Kemp, profesor de la Universidad de Cambridge, que trabaja en el yacimiento arqueológico desde hace 40 años. Además, conforman el equipo interdisciplinario una decena de especialistas internacionales.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: King Tut: Treasures of the golden pharaoh (California Science Center, Los Angeles). De marzo de 2018 hasta enero de 2019.