Novedades editoriales

15 de septiembre de 2019

Dos arqueólogos de la Costa del Sol, elegidos para trabajar en Egipto


A la convocatoria del pasado año mandaron la solicitud fuera de plazo, pero, para la de este, «nos pusimos una alarma», enviaron la petición en tiempo y forma y, entre más de 4.000 aspirantes de España y el resto del mundo, han resultado seleccionados para integrar un grupo de unos 40 especialistas con el que el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto realizará la X campaña de un proyecto con el que profundizar en el conocimiento de una de las civilizaciones más importantes de la Historia.

Elisabet Sepúlveda y Salvador Naranjo, dos arqueólogos que desarrollan su labor en la Costa del Sol, viajarán a Lúxor -la antigua ciudad de Tebas- para incorporarse en noviembre al Proyecto Visir Amen-Hotep, Huy, cortesano del rey Amen Hotep III y visir del Bajo Egipto. «El Instituto de Estudios suele presentar la convocatoria a principios de año. Este año me puse la alarma para no llegar fuera de plazo y que no se nos pasara la oportunidad», explica la arqueóloga.

La tumba tiene una superficie de unos 900 metros cuadrados, lo que la convierte en una de las mayores de la necrópolis de Tebas, y data de la época de Imperio Nuevo, uno de los periodos más importantes de la Historia de Egipto. La tumba, además, se encuentra en la zona del templo funerario de Hatshepsut, donde se han hallado más de 900 objetos, entre los que destacan dos sarcófagos.

Elisabet y Salvador estarán un mes en la ciudad egipcia, aunque su objetivo es prolongar su estancia y repetir la experiencia en futuras convocatorias. «El primer mes es de prueba. Hay personas que no logran adaptarse, debido a circunstancias como el clima o el propio trabajo», explica la arqueóloga.

Las actuaciones previstas para noviembre serán las primeras que los dos profesionales de la Costa del Sol realizarán en el país africano. «Hasta ahora, sólo hemos ido a Egipto de vacaciones y para conocer el país», explica Elisabet.

Los dos arqueólogos han realizado trabajos en diferentes municipios de la Costa del Sol, como Marbella, Istán o Estepona, a las que se suman diferentes proyectos que Salvador ha realizado en el municipio aragonés de Calatayud y otros que ambos han desarrollado en Ceuta.

El Instituto de Estudios del Antiguo Egipto realiza cursos y seminarios en La Térmica, en Málaga, a algunos de los cuales han asistido los dos arqueólogos.

Egiptólogas: las mujeres avanzan en el estudio de papiros, tumbas y faraones


A los 9 años, Andrea Zingarelli vio, por primera vez, la película Indiana Jones y los cazadores del arca perdida y quedó fascinada. Con el tiempo, ese mundo que mostraba el arqueólogo que interpretaba Harrison Ford en la pantalla de cine se convertiría no sólo en su objeto de estudio, sino sobre todo en su pasión. Hoy Zingarelli es doctora en Historia y especialista en el Antiguo Egipto y ya lleva diez viajes a ese país de mitos, tumbas y dioses.

Como ella, las historias de egiptólogas -como se les llama a las especialistas en este campo- se multiplican en toda la Argentina. Aunque el argentino más conocido en la disciplina era un hombre, Abraham Rossenvaser (1896-1983), una nueva generación de mujeres empieza a pisar fuerte en el área de estudio. A pesar de que no hay cifras en el Conicet al respecto, cada vez más equipos cuentan con mayoría femenina. Como el grupo de investigadoras que próximamente viajará con Zingarelli a Egipto a estudiar una tumba.

Rosenvasser fue el iniciador de la egiptología en el país y quien logró que parte de los tesoros del sitio arqueológico de Aksha (actual Sudán) se encuentren ahora en el Museo Nacional de La Plata. Gracias a su trabajo, la Argentina fue el primer país sudamericano en enviar una misión arqueológica al Antiguo Egipto entre 1961 y 1963.

Después del especialista, los nombres de mujeres en el campo de estudio no dejaron de sonar, como Perla Fuscaldo, que dirigió la Misión Arqueológica Argentina a Sinaí en la década del noventa; la siguió hasta la actualidad Silvia Lupo; Alicia Daneri fue vicedirectora durante diez años del programa de Estudios de Egiptología de Conicet y Violeta Pereyra es la directora de la misión a Luxor en la tumba de Neferhotep desde 1999 hasta el presente.

El primer viaje que hizo Zingarelli fue en 1995, de la mano de Fuscaldo. En 1999, estediario publicaba el hallazgo de dos edificaciones del siglo VII a.C por parte de 17 especialistas argentinos. Quien dirigía esa misión era Fuscaldo. La vicedirectora también era una mujer, Violeta Pereyra. "El primer día a 10 centímetros de la superficie encontramos una estatuilla del dios Bes", decía rn aquellos años Pereyra.

Viajaban con el Programa de Estudios de Egiptología, que dependía de Conicet. Zingarelli se formó con esas referentes. "En el mundo hay muchísimos egiptólogos, pero en la Argentina son más mujeres que varones", cuenta.

Las tumbas del sacerdote y el escriba, las nuevas joyas faraónicas de Luxor


Hace 3.500 años dos nobles faraónicos se construyeron su descanso eterno en una de las colinas sagradas de Tebas, la actual Luxor, a un tiro de piedra de las tumbas de los monarcas a los que sirvieron. Su morada había permanecido lejos del escrutinio público. Una prolongada restauración permite ahora escudriñar sus entrañas de coloridos frescos.

Las autoridades egipcias, con la fanfarria habitual, acaban de presentar dos enterramientos que van completando el mapa de sepulturas que anidan en el árido montículo de Dra Abu el Naga, en la orilla occidental de la actual Luxor, a unos 600 kilómetros al sur de El Cairo.

La primera de las tumbas pertenece a Raya, el cuarto sacerdote de Amón -el dios de la creación- y en su interior horadado en la tierra también fue enterrada su esposa Mutemwia. El segundo, en cambio, albergó el descanso de Niay, el conocido como "escriba de la tabla" de ofrendas.

"Ambas tumbas, la primera de la dinastía XIX y la segunda de la XX, tienen cerca de 3.500 años y se hallan en muy buenas condiciones de conservación tras estos años de trabajo, restauración, arreglo de los colores y retirada del hollín", reconoce Mustafa el Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades.

Sobre las paredes de las oquedades, que serán abiertas al público próximamente, se suceden bellas representaciones del Libro de las Puertas -un texto sagrado que relata el viaje que debe recorrer el espíritu del difunto en el otro mundo- y escenas funerarias y de la vida diaria. A pesar de las huellas evidentes del tiempo y los usos posteriores, los frescos aún conservan las tonalidades originales.

Sin fondos ni estrategia cierta para preservar el vasto patrimonio faraónico desperdigado por el país, el régimen egipcio ha fiado el examen médico y la cura de ambas tumbas al Centro de Investigación Estadounidense de Egipto. La agencia estadounidense para el desarrollo internacional ha sufragado la misión con 2,14 millones de dólares (1,9 millones de euros). Una inversión que ha permitido, además, dotar a las tumbas de suelos de madera y habilitar una pasarela para el acceso de los turistas.

La colina de Dra Abu el Naga se ha convertido en un auténtico filón para las misiones arqueológicas, locales y extranjeras, que excavan la zona. El pasado abril se descubrió una tumba de grandes dimensiones que pertenecía a Shedsu-Djehuty, un maestro de la corte encargado de velar por los conos funerarios del faraón. La sepultura, de 450 metros cuadrados, tenía hasta 18 puertas.

27 de agosto de 2019

Tecnología permitió descubrir que famoso faraón egipcio murió asesinado por su esposa


El misterio que rodeaba la muerte de un antiguo faraón egipcio, Usermaatre Ramses III, se resolvió gracias a una tomografía computarizada que demostraba que le habían abierto la garganta. ¿La asesina?: su propia esposa.

O al menos así lo afirmaron los expertos en el programa de Channel 5 “Los grandes tesoros de Egipto”.

Se cree que Ramsés III reinó como el segundo faraón de la XX Dinastía del antiguo Egipto desde alrededor de 1186 hasta 1155 a. C.

Su muerte a menudo se debatía entre los expertos porque las Escrituras decían que una de sus esposas y funcionarios de alto rango habían tratado de asesinarlo en un complot conocido como la Conspiración del harén.

La esposa de Ramses, Queen Tiye, y su hijo Pentaweret, estuvieron muy implicados en el complot porque se dice que Tiye quería poner a su hijo en el trono.

Sin embargo, no había ninguna herida obvia en la momia de Ramsés III, por lo que los arqueólogos nunca pudieron confirmar si el complot de asesinato había sido frustrado o no. Hasta ahora.

El misterio fue finalmente resuelto cuando los expertos notaron que el cuello de la momia estaba muy vendado. Una tomografía computarizada reveló que Ramsés III tenía una herida profunda en la garganta.

La herida era tan profunda que cortaba directamente las vértebras del cuello.

La doctora y egiptóloga Bettany Hughes explicó que “Ramses era un hombre con muchos enemigos. Tuvo que luchar contra los ejércitos invasores de Medio Oriente para defender Egipto. Pero el verdadero problema vino del interior del reino, su esposa, la reina Tiye, quería a su hijo en el trono, por lo que tramó un plan para asesinar a su esposo”.

Ella continuó explicando que algunas escrituras afirman que la trama fue frustrada, los culpables fueron condenados a muerte y Ramsés III desapareció de los libros de historia.

Una desaparición como esta a menudo está vinculada a una muerte por causas naturales, por lo que cuando los expertos descubrieron que el complot del asesinato había sido un éxito, se sorprendieron mucho.

La resurrección del pan de los faraones, una historia con miga


El pan que un día alimentó a los faraones ha resucitado. La tozuda determinación de un egiptólogo aficionado ha quebrado el descanso eterno de los últimos restos de levadura que, hasta ahora, habían permanecido agazapados en los poros de unos recipientes de cerámica donde una vez, hace cinco milenios, se elaboraron las hogazas. "Sabemos mucho sobre el pan del antiguo Egipto y su cocción pero hay muchos interrogantes aún pendientes de responder", reconoce la egiptóloga Serena Love, uno de los científicos que ha cooperado en la tarea de revivir la miga de los faraones.

La aventura nació de la voluntad de Seamus Blackley, uno de los inventores de la consola Xbox, empeñado en maridar dos de sus pasiones más allá del universo tecnológico: su fascinación por el antiguo Egipto y su pasión por la panificación, descubierta hace un par de años. En su periplo contó con la ayuda de Love, que batalló con museos estadounidenses que poseen colecciones faraónicas para lograr las pruebas del fermento. "Los museos son muy protectores de sus colecciones y sospechan de cualquier solicitud de investigación inusual, como era la nuestra. Obtener el acceso fue un reto. Nadie parecía entusiasmado cuando le hicimos llegar la propuesta", reconoce la académica de la universidad estadounidense de Queensland.

La misión fue aún más arriesgada porque hubo de convencer a los conservadores. "Nuestro método no se ha publicado aún y tuvimos que garantizar que no era destructivo y que no causaría ningún daño a los objetos", confirma Love. Al final, dos museos de la ciudad de Boston concedieron el plácet para que Love y el microbiólogo Richard Bowman desfilaran por sus pasillos y reunieran muestras de vasijas del antiguo Egipto usadas para la elaboración de pan y cerveza.

Escudriñando en sus entrañas, Bowman identificó el microorganismo que da cuerpo al pan, que había hibernado en los poros de la cerámica. Inyectó con una jeringa nutrientes en el objeto y extrajo el líquido resultante. "No tardan mucho tiempo en despertarse", apunta Bowman. Con ayuda de agua, granos antiguos y recipientes esterilizados, el experto cultivó el fermento durante una semana.

La elaboración de la hogaza y su horneado corrió a cago del desarrollador. Para obrar el milagro, Blackley mezcló la levadura con cebada, kamut y espelta pequeña, domesticados hace unos 10.000 años y los mismos ingredientes usados en el país del Nilo cuando los faraones aún regían sus designios. "El trigo moderno fue inventado mucho después de que estos microorganismos se fueran a dormir", bromea Blackley.

La labor de la UJA llega a América


La publicación Archaeology, del Instituto Arqueológico de América, se hizo eco en su último número de los hallazgos realizados por el Proyecto Qubbet el-Hawa, de la Universidad de Jaén, en la necrópolis de Asuán (Egipto), bajo la dirección de Alejandro Jiménez.

En concreto, y bajo el título “La cámara de la momia invisible”, la revista da a conocer entre los amantes y aficionados de la arqueología cómo cerca del final de la décima campaña de excavaciones en una necrópolis en la orilla occidental del Nilo, un equipo dirigido por Antonio Mozas-Calvache descubrió una tumba en un ataúd sin abrir. La publicación describe cómo la cámara, de aproximadamente dos por ocho pies —60 centímetros por 2,43 metros—, estaba en gran parte cerrada y su entrada era demasiado estrecha para que los arqueólogos pudieran pasar. Unas limitaciones que obligaron a Mozas-Calvache y su equipo a improvisar. Y es que montaron una cámara con control remoto en el extremo de un poste de 12 pies de largo —3,65 metros—, la empujaron dentro de la cámara y la usaron para fotografiar el contenido.

El equipo utilizó las imágenes para generar modelos tridimensionales de la tumba, incluida una representación detallada del ataúd, de 3.800 años de antigüedad. También pudieron leer jeroglíficos en el ataúd, que revelaron que la identidad de la momia era Shemai, un hermano previamente desconocido del gobernador de finales de la XII Dinastía (1981–1802 antes de Cristo) Sarenput II. Incluso recoge unas declaraciones de Mozas-Calvache, en la que reconoce que esa labor habría sido imposible de realizar hace diez años sin los avances tecnológicos actuales.

Pero no es la primera vez que los trabajos que realiza la Universidad de Jaén en Asuán tiene ecos internacionales. Y no solo en revistas. De hecho, en febrero de este año, los trabajos arqueológicos que la UJA dirige desde hace once años en la necrópolis de Qubbet el-Hawa fueron protagonistas de una serie documental realizada por National Geographic que primero se emitió en Australia y Sudáfrica, y que pocas semanas después pudo verse en el resto del mundo.

La serie, denominada “Tesoros perdidos de Egipto” (“Lost Treasures of Egypt”), consta de seis episodios en los que se muestran los trabajos arqueológicos más importantes que se realizan en Egipto, entre los que se encuentran los realizados por el Proyecto Qubbet el-Hawa. Entre otro contenido relacionado con las excavaciones realizadas en la necrópolis de Asuán, en cuatro de los seis capítulos que forman esta serie documental se puede ver el descubrimiento de una cámara intacta de hace 3.800 años en la que había una mujer enterrada en un sarcófago de cerámica. Además, también aparece la excavación de la cámara intacta de Y-Shemai, hermano del gobernador de Elefantina Sarenput II, y que vivió hace 3.900 años.

La trágica historia del lord que descubrió la tumba de Tutankamón, pero no pudo disfrutar su éxito


Lord Carnarvon logró lo que parecía imposible: descubrir, en pleno siglo XX, una tumba intacta de un milenario faraón egipcio. Se obsesionó con la egiptología, logró un permiso para excavar en el Valle de los Reyes y financió la exploración que llevaría a cabo en el lugar un tal Howard Carter. Pero no tuvo tiempo de disfrutar de su éxito y fama mundial, porque apenas cinco meses después del gran hallazgo, murió sorpresivamente.

George Edward Stanhope Molyneux Herbert, que pasaría a la historia como Lord Carnarvon, nación el 26 de junio de 1866, Hampshire, Inglaterra. Era de familia noble, hijo de un político conservador llamado Henry Herbert, conde de Carnarvon, razón por la cual recibió inmediatamente el título de Lord Porchester.

Cuando comenzó su formación académica, dejó su residencia, nada más ni nada menos que el fastuoso Castillo de Highclere (inmortalizado en la serie televisiva Downtown Abbey), para estudiar en los prestigiosos colegios de Eton y Trinity, en Cambridge, donde se educa la realeza. Y sucedió a su padre como titular del condado en 1890.

Las cuantiosas deudas que dejó su padre al morir, pusieron a Lord Carnarvon en aprietos. Pero pronto pareció encontrar la solución: se casó con Almina Victoria Maria Alexandra Wombwell, hija ilegítima del banquero Alfred de Rothschild, que aportó una dote de medio millón de libras.

Al encontrarse nuevamente con los bolsillos llenos, invirtió fuerte en caballos de carreras purasangre y logró enriquecerse aún más. "Eso le permitió llevar una vida degentleman, que incluía dos aficiones: ser lo que se llamaba un sportsman e interesarse por la egiptología, rama arqueológica que vivía un período de esplendor desde la expedición de Napoleón a Egipto", comenta Agustín Saade, profesor de Historia de la Universidad de Buenos Aires. Ambas aficiones se combinarían para cambiarle la vida.

Resulta que, al practicar automovilismo, el deporte de moda a principios del siglo XX, tuvo un accidente que le dejó secuelas y los médicos le aconsejaron cambiar de clima. Así fue cómo apareció la tierra de los faraones como destino ideal. Carnarvon empezó a viajar allí cada año para pasar el invierno y, de paso, aprovechaba para adquirir antigüedades con las que iba formando una colección.

Su sueño máximo era lograr explorar en el Valle de los Reyes, el gran cementerio de tumbas reales que se encuentra en las cercanías de lo que hoy es Luxor. Lo que le faltaba en formación como arqueólogo, le sobraba en influencias, así que pronto consiguió una licencia para excavar.

Pero aún le faltaba un eslabón más: para explorar en la zona, necesitaba un hombre sobre el terreno, alguien que tuviera los conocimientos y aptitudes de los que él carecía. Fue ahí cuando Gastón Maspero, un egiptólogo francés que dirigía el Servicio de Antigüedades Egipcias, le recomendó a un tal Howard Carter.

Con todo listo, mecenas y arqueólogo empezaron la búsqueda en 1907, pero la Primera Guerra Mundial los obligó a parar hasta 1917. Volvieron a la actividad ese año y siguieron un tiempo más hasta que Carnarvon, acobardado por la falta de resultados, le dio un ultimátum a Carter: si no aparecía nada, el último día de 1922 pondría fin a la aventura.

Languidecía 1922 y parecía que todo iba a terminar sin pena ni gloria, pero el 4 de noviembre de ese año cambió la historia: Carter encontró una tumba. Inmediatamente, el arqueólogo le envió un telegrama a su mecenas, que justo estaba en su casa de Londres, anunciándole que había hecho un maravilloso descubrimiento, una magnífica tumba con los sellos intactos.

Carnarvon viajó lo más rápido que pudo y cuando ambos estuvieron en la tumba, se emocionaron al leer en sus paredes el nombre de Tutankamón, un faraón del que se sabía poco y nada. Pero pronto se desilusionaron, al darse cuenta de que ya habían entrado ladrones al lugar (algo muy común, por otra parte).

Pero al día siguiente recuperaron el optimismo al descubrir otra puerta; tenía el sello roto, pero por el hueco practicado resultaba imposible que hubiera pasado un ladrón. Carter amplió ese hueco con un martillo y se asomó al otro lado con una vela. La escena que vino después ha sido rememorada miles y miles de veces, pero aún sigue emocionando: Carnarvon preguntó: -¿Ve usted algo que merezca la pena? Carter, como pudo, respondió: -Sí, cosas maravillosas.

Lo que vio Carter en ese momento fue algo que ningún ojo humano había visto en 3500 años: la cámara sepulcral intacta del joven faraón Tutankamón, con todo el ajuar funerario que debía acompañarlo en su viaje a la otra vida, y la cámara del tesoro, donde estaba el resto de objetos preciosos. En pocas palabras, oro por todas partes.

La noticia dio la vuelta al mundo y el sensacional hallazgo se le atribuyó a Carnavon. Así que el lord, con 55 años se convirtió en uno de los hombres más famosos del planeta, tenía la gloria de haber encontrado una tumba egipcia intacta y se había asegurado un lugar en los libros de historia. Estaba tocando el Cielo con las manos. Pero. siempre hay un "pincelazo" que lo arruina todo.

El 18 de marzo de 1923, Lord Carnarvon fue picado en la mejilla por un mosquito y luego él, al afeitarse, se cortó justo en esa picadura. A la mañana siguiente, amaneció con 40 grados de fiebre, algo que atribuyó a una infección causada por esa picadura y ese corte. Desoyó los consejos médicos de reposar, no beber alcohol y tomar la medicación prescripta, así que no hizo más que empeorar a lo largo de la semana, hasta que debió ser trasladado a El Cairo.

Finalmente, el 5 de abril de 1923, apenas cinco meses después de haber alcanzado la gloria, Lord Carnarvon murió en una habitación del Hotel Continental-Savoy, de El Cairo, dando inicio así a una de las más famosas leyendas del siglo XX: la de la maldición de Tutankamón.

Artículo: Carlos Manzoni.

13 de agosto de 2019

Exposición: Egipto 1909. El viaje de los Amatller a la tierra de los faraones


El 4 de febrero de 1909, Antoni Amatller i su hija Teresa emprendieron un viaje de seis semanas a Egipto y Sudán, acompañados de su amigo Jose Garí, su hija Mercedes, y la criada y persona de confianza de la familia Amatller, Justa Sanz Sanjuan.

A principios del siglo XX, aunque eran una minoría, eran ya muchas las personas que podían permitirse realizar este tipo de viaje. La singularidad del viaje de los Amatller radica precisamente en la cantidad de información que ha llegado hasta nuestros días.

Gran viajero, y aficionado a la fotografía, este próspero industrial chocolatero viajaba a menudo acompañado de su cámara fotográfica. La Fundació Institut Amatller d’Art Hispànic, creada por su hija, conserva los dos centenares de negativos que el empresario hizo durante este viaje.



Esta exposición es una selección de estas instantáneas que recogen la experiencia de los Amatller, desde la travesía a bordo del vapor Malwa, hasta su regreso el 17 de marzo.

Como complemento a esta exposición, se ha producido un catálogo con las imágenes del viaje, que incluye la transcripción del manuscrito de la conferencia, ilustrada con las diapositivas de su padre, que Teresa Amatller dio el 2 de enero de 1910.

Un viaje por el espacio y el tiempo para descubrir las maravillas de Egipto a través de los ojos de estos pioneros del turismo con cámara fotográfica, que se podrá visitar del 19 de septiembre al 9 de noviembre.

Grandes Viajeros

Antoni Amatller fue un gran viajero, tal como demuestran sus fotografías de Londres, Rotterdam, los Alpes, Venecia, Roma, Nápoles, Sicília o París. Tres años más tarde, él y su hija se dirigieron hacia el sur de la Península Ibérica, visitando Granada y Sevilla, antes de saltar al continente africano para hacer una corta estancia en Tánger. En 1905 su destino fue Istanbul y Bursa, por lo que volvieron a París para coger el Orient Express, haciendo paradas en Viena y Budapest. La vuelta, la hicieron via Praga, Berlín y Frankfurt.



Actualmente, viajar se ha convertido en una actividad normal, ya sea por trabajo o por turismo. Pero antes no era así. Y menos a lugares considerados «exóticos» o «menos civilizados», como es el caso de Egipto. Era necesario, independientemente de los medios económicos, tener un espíritu aventurero, diferente del que mueve al turista actual.

Un viaje a otro país raramente se improvisa, y a principios del siglo veinte, con un destino como Egipto, todavía menos. Los preparativos deberían de inclir una información previa sobre los lugares y monumentos a visitar. Los viajes a lugares casi ignotos para una mayoría, llegaron a constituir, en los años veinte del siglo pasado, casi una especie de género literario.

De la afición a la fotografía a la Fundació Institut Amatller d’Art Hispànic

Entre las aficiones de Antoni Amatller, además de viajar y del coleccionismo de objetos de vidrio antiguos, se encontraba la fotografía. Gran amigo del fotógrafo profesional Pau Audouard Deglaire, juntos fundaron en 1891 la Sociedad Española de Fotografía. Así mismo, se relacionó con la Society of Amateur Photographers of New York y la Societé Belge de la Photographie.

Aunque la fotografía no era su trabajo habitual, Antoni Amatller no tenía nada de aficionado, tal y como demuestran sus excelentes fotografías, con encuadres y tomas de luz dignas del mejor profesional.


Esta pasión por la fotografía quedó plasmada también en la célebre casa del Paseo de Gracia, donde el arquitecto Puig i Cadafalch ignoró las ordenanzas municipales de la zona, sobrepasando la altura permitida para situar, bajo la apuntada cubierta, el laboratorio fotográfico del propietario. Además, un divertido detalle de la fachada pasa inadvertido para muchos visitantes: en la jamba derecha de la salida central del balcón de la planta noble, un perro enfoca con su cámara fotográfica de mancha, mientras otro retira la tapa del objetivo para la exposición.

No es de extrañar, pues, el hecho de que Teresa Amatller cediera la casa y los medio económicos que hicieron posible la creación de la Fundació Institut Amatller d’Aty Hispànic. Fundada en 1941 por Josep Gudiol, esta institución provada ejerce una importante tarea en el ámbito de la historia del arte.


Uno de sus recursos principales es precisamente su archivo fotográfico, compuesto por más de 360.000 copias fotográficas procedentes de diferentes archivos (entre los cuales destacan el Archivo Mas y el Archivo Gudiol) y por un banco de más de 90.000 imágenes digitales.

Información

Del 19 de septiembre al 9 de noviembre de 2019. B the travel brand Xperience. Av/ Diagonal nº 512 (Barcelona).




Actividades paralelas

Miércoles 25 de septiembre a las 19h: ''El arte de los Faraones''

Martes 1 de octubre a las 19h: “Viajeros, aventureros y pioneros de la egiptología”

Martes 8 de octubre a las 19h: ''La religión en el Antiguo Egipto''

Martes 15 de octubre a las 19h: “La aventura de descubrir a Tutankhamon”

Martes 22 de octubre a las 19h: ''El Egipto de los Ptolomeos: de Alejandro Magno a Cleopatra''

Jueves 24 de octubre a las 19h: “Antoni Amatller: industrial chocolatero, fotógrafo viajero y coleccionista de obras de arte”

Martes 29 de octubre a las 19h: “El salvamento de los monumentos de Núbia”

Martes 5 de noviembre a las 19h: “La mujer en el Antiguo Egipto”

Más información en:

B the travel brand Xperience

12 de agosto de 2019

Nesi, momia y reina (o rey) de Vilanova


Nesi, oh Nesi, quién iba a decirte que acabarías reinando, treinta siglos después, a 5.627 kilómetros de casa, quién iba a decirte que serías finalmente reina (¿rey?) y protectora de una capital (de comarca), a tus apenas cinco añitos eternos.

Nesi, la momia egipcia, es la gran estrella de una entidad –laBiblioteca Museu Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú– que es en sí misma un pequeño gran tesoro, visitado por apenas alrededor de 11.000 personas cada año: un tesoro por descubrir. Una maravilla, una heroicidad sustentada únicamente por el presupuesto municipal.

Es una institución, con vocación de academia, creada por el político del mismo nombre a fines del siglo XIX, con una fabulosa biblioteca de 60.000 volúmenes y –hoy– con una notable colección de pintura catalana, con Casas, Fortunys y otras grandes firmas y que además es casi desde su fundación un minimuseo del Prado, con un depósito permanente de fabulosos Grecos, Murillos y Goyas, entre otros ­maestros, del museo madrileño.

Fue el propio Balaguer quien logró dicha cesión, y ello fue un imán para las donaciones posteriores de obras de arte. También fue un imán para el célebre ladrón de arte Erick El Belga, que en 1981 desvalijó esta institución; los cuadros que se llevó fueron rescatados, no así algunas piezas precisamente egipcias.

Pero volvamos a Nesi, la momia de apenas 83 centímetros de altura, embalsamada en lino y cartón y verdadera estrella del museo.

Es Nesi la primera pieza a la que acuden, corriendo, los grupos escolares que visitan el museo, pero es también presidenta de honor de La Unió Vilanovina, una entidad cultural local.

Un día al año, una representación de La Unió le rinde un delicioso homenaje: tras el cierre del museo al público, rodean a su querida “inmigrante ilegal”, le piden disculpas por interrumpir su sueño eterno, le ruegan que vele por la salud y el vigor de la entidad y de la cultura, y le ofrecen unas flores, unos aplausos y unas carcajadas.

La Unió la tiene como presidenta, aunque las últimas tesis cuestionan que Nesi fuera niña. Posiblemente fue un niño de cinco años. Así lo sugiere la dentición, de leche, pero con presencia de los gérmenes de la edad adulta.

29 de julio de 2019

Jaén reunirá a expertos egiptólogos de más de treinta países en 2021


El alcalde de Jaén, Julio Millán, ha brindado toda la colaboración del Ayuntamiento a la propuesta de celebración en 2021 del Congreso Internacional sobre Egiptología que se celebra cada cuatro años y que reunirá en el mes de junio en Jaén a egiptólogos de entre 30 y 40 países bajo el título “Arqueología y Arte en el Reino Antiguo de Egipto”. La iniciativa, que cuenta con el empuje de la Universidad de Jaén, se la ha presentado al alcalde.

El investigador Alejandro Jiménez, que lleva desde hace 15 años la bandera de Jaén y la UJA por el país de las pirámides con el proyecto “Qubbet el-Hawa” por el que se han hecho hallazgos de valor incalculable, entre ellos nueve tumbas intactas en la zona de Asuán. La próxima expedición, con un equipo compuesto casi en un 75 por ciento por mujeres, partirá hacia Egipto el próximo octubre.

Jiménez ha señalado que la propuesta de celebración del congreso surgió en la última edición celebrada en Milán y es una gran oportunidad de promover a nivel internacional el trabajo en esta área que realiza la UJA “y que la ciudad vea de forma tangible cómo se puede beneficiar de este proyecto”.

Jiménez se ha mostrado agradecido a que el Ayuntamiento de Jaén lo reciba por vez primera desde que se desarrolla esta investigación. “Es un orgullo llevar la bandera de nuestra universidad y de Jaén por Egipto y queremos presentar al alcalde nuestro trabajo y cómo podemos ayudar a atraer talento a Jaén con la colaboración del Ayuntamiento”.

Por su parte, el alcalde, Julio Millán, ha mostrado su absoluta colaboración con la UJA y con el proyecto que desarrolla Jiménez. “La universidad nos brinda con ejemplos como este su capacidad de excelencia y cuánto talento alberga. Tenemos que establecer una coalición necesaria con la institución porque el trabajo de personas como Alejandro Jiménez y su equipo aporta prestigio a la capital y no podemos dejar escapar ni una sola oportunidad de las que nos brindan”, ha señalado el alcalde.

Millán ha recordado que este es un ejemplo más que justifica la puesta en marcha del Consejo Local de Universidad, una iniciativa con la que estrechar sinergias con la institución docente, en especial el talento de los equipos investigadores.

Revista Egiptología 2.0


Curso on-line