Novedades editoriales

25 de febrero de 2020

El Ayuntamiento de Madrid cambia de opinión y acelera el plan para cubrir el Templo de Debod


El pleno municipal del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este martes a propuesta del PSOE abrir un concurso de ideas a partir de 2021 para cubrir el Templo de Debod. La proposición firmada por PP, PSOE, Más Madrid y Ciudadanos ha sido respaldada por unanimidad (también con los votos de Vox) y se desbloquea una situación de parálisis burocrática de dos años y de incumplimiento legal de más de cuatro décadas. El templo egipcio debía haber estado cubierto desde el día en que se inauguró, el 18 de julio de 1972. De esta manera, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, asume la urgencia y acepta un trámite que licitará la obra de la nueva estructura en esta legislatura para construirla en la siguiente. La idea del futuro museo saldrá del informe técnico sobre el estado de conservación que elabora un grupo de trabajo, convocado en 2018 por el ejecutivo de Manuela Carmena.

Hace una semana Luis Lafuente, director general de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento, informó de que durante los cuatro años de este mandato se dedicarían a analizar y conocer cómo se encuentra el templo. “Y la siguiente legislatura lo cubriremos”, aseguró. Los plazos se han visto acelerados por las críticas de Jaled El-Enany, ministro de Antigüedades y Turismo de Egipto, y la presión en la Cámara del grupo socialista, que ha reclamado una intervención de urgencia una vez se conozcan los resultados del estudio de conservación.

El texto firmado por los tres partidos municipales demanda la implicación del Ministerio de Cultura, con la participación del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), “una vez sean adoptadas las medidas urgentes y realizado el diagnóstico completo del estado de conservación del templo”. El Ayuntamiento deberá redactar un Plan Director para el templo y entonces iniciará los trámites necesarios para la convocatoria del concurso de ideas que permitirá cubrir el templo de Debod, “con la solución más apropiada según los informes emitidos al respecto”. Para Mar Espinar, concejala del grupo municipal socialista de Madrid y portavoz, la aprobación es importante porque están los tres grupos implicados en la conservación del monumento. “No se parará un proceso iniciado por el equipo de gobierno anterior y haremos un frente común para favorecer el templo”, sostiene.

El edificio, que se construyó hace más de 2.200 años, entre Asuán y la primera catarata al sur, lleva casi medio siglo expuesto a condiciones climáticas inexistentes en su localización original y esto afecta a su integridad. Por eso la Unesco determinó en 1959, como condición para asumir el regalo de Egipto, que la donación sucedería si se garantizaba la conservación y seguridad. De los otros templos regalados, Dendur, Taffa, Ellesiya y el portal del templo de Kalabsha, solo el situado en Madrid no está a cubierto. España pidió una moratoria porque no tenía las condiciones financieras para afrontar el proyecto, un plazo provisional que se ha prolongado más de cuatro décadas.

23 de febrero de 2020

Madrid planea cubrir el Templo de Debod en “la próxima legislatura”


El plan del Ayuntamiento de Madrid para salvar el Templo de Debod y salir del paso ante las críticas del ministro de Antigüedades y Turismo de Egipto, Jaled El-Enany y, antes, del egiptólogo Zahi Hawass y consiste en monitorizar el estado de salud de la piedra. “Lo más urgente, como apuntaron los expertos reunidos en las jornadas en 2018 [El Templo de Debod y su conservación], es conocer cómo se encuentra el templo”, explica Luis Lafuente, director de patrimonio cultural del Ayuntamiento de Madrid. “Dedicaremos una legislatura [por un mandato municipal] a analizarlo y la siguiente lo cubriremos. Sin cubrir, el edificio sufre, aunque no se encuentra en un estado grave de conservación”, asegura el responsable de los monumentos de la ciudad.

Lafuente reconoce que cuando Egipto regaló el templo en 1968 se hizo con la condición de cubrirlo para garantizar su conservación y seguridad, pero “se reclamó una moratoria por problemas financieros”. “Zahi Hawass y Jaled El-Enany tienen razón porque España aceptó la condición de cubrir el templo y habría que haberlo asumido”, declara Lafuente. Sin embargo, no es la prioridad del consistorio dirigido por José Luis Martínez-Almeida. Primero quieren estudiarlo y luego ya lo cubrirán, a pesar de que reconocen que “meter un edificio ahí es complejo, porque alteraría mucho el paisaje urbano al que acuden muchas personas para disfrutar”.

Entre las opiniones de consenso de aquellas jornadas de 2018 se aclaró que no puede haber un proyecto científico de conservación sin diagnóstico. “Cualquier decisión de calado, sea la cobertura del templo o su restauración, solo puede plantearse tras un análisis exhaustivo de todos los problemas”, determinaron los expertos. Además reclamaban instalaciones anejas para la atención de las visitas. Lafuente aclara que no plantea limitar las visitas, aunque se reducirá el aforo de personas en el interior y se levantará un centro de interpretación a la entrada del parque, en el paseo Pintor Rosales.

Sin embargo, la piedra arenisca del Templo de Debod, inaugurado en 1972 y convertido en un monumento urbano que no puede moverse de su lugar por ser un Bien de Interés Cultural (BIC), no tiene capacidad para soportar los contrastes de temperatura del clima continental de Madrid. Tampoco fue hecho para soportar el CO2 que produce esta ciudad, ni la lluvia ácida que cae sobre sus muros. El vandalismo no estaba en los planes de los arquitectos que levantaron este edificio hace más de 2200 años: los muros están dañados, repletos de rayones y de nombres rascados sobre los sillares, hay zócalos partidos y en el interior de la salas, las piedras están erosionadas por el roce y los golpes de los visitantes (casi 240.000 visitas el año pasado). Es una situación que CCOO denunció en 2015, cuando el sistema de climatización no funcionaba y las temperaturas hacían peligrar el conjunto. Lafuente asegura que lo han arreglado.

¿Está Nefertiti enterrada en la tumba de Tutankamón? El hallazgo que resucita la teoría


La célebre tumba de Tutankamón, el faraón niño, sigue arrojando nuevos secretos. Los últimos análisis con georradar que han radiografiado la cámara funeraria, situada en el Valle de los Reyes (Luxor), han revivido las teorías de que existen estancias hasta ahora no identificadas. En una de ellas, según las hipótesis que defienden algunos arqueólogos, podría estar enterrada la faraona Nefertiti.

Estos nuevos estudios, revelados por la revista Nature y dirigidos por el arqueólogo Mamdouh Eldamaty, exministro de Antigüedades de Egipto, han escaneado el área inmediatamente alrededor de la tumba del rey de la Dinastía XVIII. Según las primeras informaciones, se ha identificado un espacio secreto, en forma de pasillo, de unos dos metros de alto y al menos diez de largo, aledaño a la habitación en la que se descubrieron el sarcófago y la momia de Tutankamón.

Se trata de unas sospechas lanzadas inicialmente en 2015 por el arqueólogo británico Nicholas Reeves que se basan en la documentación de grietas pintadas en la habitación donde fue sepultado el faraón y en la conjetura de que el muro norte es una pared falsa, una argucia a la que recurrieron habitualmente los antiguos egipcios para ocultar enterramientos. Sin embargo, varias expediciones arqueológicas han descartado este postulado en los últimos años al no encontrar sus estudios ninguna prueba de otras estancias detrás de los muros conocidos.

El Consejo Superior de Antigüedades de Egipto ya ha sido informado de los hallazgos, según informa la revista especializada. Sin embargo, algunos sectores del mundo de la egiptología han acogido con escepticismo esta sorprendente vía de investigación. Zahi Hawass, que tiene un equipo de casi 300 personas a sus órdenes trabajando en el Valle de los Reyes en busca de la tumba de Nefertiti, ha señalado que estas tecnologías solo han ofrecido en el pasado falsas esperanzas. "El georradar nunca ha descubierto nada en Egipto", ha asegurado el egiptólogo, que hace unas semanas en una entrevista se mostró confiado en poder descubrir la cámara funeraria de la faraona en 2020.

Hawass descarta que la tumba de Tutankamón, fallecido a los 19 años por causas que todavía se están desentrañando, especialmente pequeña para tratarse de un rey y descubierta en 1922 por el británico Howard Carter —en Espacio 5.1 de Ifema se puede visitar actualmente una exposición que reconstruye milimétricamente el espacio y sus tesoros—, esconda también los restos de su madrastra Nefertiti. Esta reina, esposa de Akenatón, reinó brevemente el Antiguo Egipto en algún momento del siglo XIV a.C.

Otros egiptólogos como Ray Johnson, de la Universidad de Chicago, han tildado este (re)hallazgo de "tremendamente emocionante". Este experto, consultado por Nature, es de los que no descarta que Nefertiti pueda estar en ese supuesto espacio desconocido de la KV62 del Valle de los Reyes, como se conoce a la tumba de Tutankamón. Pero tampoco desecha que de hallarse una nueva sepultura corresponda a la mujer y hermanastra del faraón niño, cuyos restos tampoco han sido desenterrados: Anjesenamón.

18 de febrero de 2020

El egiptólogo Zahi Hawass critica el mal estado del templo de Debod


El templo de Debod se ha convertido en objeto de discordia tras la visita este lunes del egiptólogo Zahi Hawass a Madrid. El arqueólogo y ex ministro de Antigüedades egipcio pedía mayor protección para un monumento que "ha sufrido más" en la capital en décadas "que en toda su vida: más de 2.000 años".

"Me gusta esta ubicación, es muy bonita y puedo sentir que estoy en Egipto. Lo único que digo es que el resto de regalos están protegidos, y este templo, no", señalaba en declaraciones recogidas por Efe comparando con el resto de monumentos cedidos a Estados Unidos, Holanda e Italia.

Desde el Ayuntamiento de Madrid, el director general de Patrimonio, Luis Lafuente, afirmaba que "en unas semanas" se procederá a "reparar la cubierta para evitar cualquier tipo de filtración" mientras que al mismo tiempo se trabaja en "un estudio perimetral de humedades".

Además tanto el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, como la vicealcaldesa, Begoña Villacís, coincidían en que desde la corporación municipal "encontrarán las medidas necesarias para la protección del templo" trabajando con los expertos técnicos en conservación.

"Tiene que haber una forma para cubrirlo sin deformarlo", incidía el egiptólogo que recordaba a los dirigentes madrileños que a estas donaciones "hay que darles valor" porque sino "en cien años se caerá abajo".

Desde el Área de Cultura estudian asimismo implantar un centro de acogida e interpretación en el templo para "potenciar sus servicios museísticos". Un proyecto que desde el departamento que dirige Andrea Levy se prevé poder desarrollar a lo largo de este mismo año y donde tampoco descartan proceder a su cubrimiento pese al elevado coste presupuestario.

2 de febrero de 2020

Descubiertas veinte momias de altos mandatarios y miles de amuletos


El año de descubrimientos arqueológicos en Egipto, que según los investigadores ha de culminar con la localización de la tumba de la reina Nefertiti, ha arrancado con un hallazgo de dimensiones considerables. Según ha anunciado este jueves el Ministerio de Turismo y Antigüedades, un total de dieciséis tumbas de sacerdotes con veinte sarcófagos y más de 700 amuletos de distintos tipos y materiales han sido desenterradas en el área de Al-Ghoreifa, localizada en la provincia de Menia, al sur de El Cairo.

Los ataúdes contienen los cuerpos momificados de sacerdotes y altos mandatarios de la Dinastía XXVI, que gobernó en torno al 672 y 525 a.C. En las cámaras funerarias, encontradas a ocho metros bajo tierra, destacan cinco sarcófagos con forma humana tallados en piedra caliza y grabados con jeroglíficos y otros tantos decorados con los nombres y títulos de las personas que conservan.

Las misión arqueológica, liderada por Mustafa Waziri, el secretario general del Consejo Superior de Antigüedades, ha hallado también más de 10.000 figuras de ushbetis —pequeñas esculturas que se depositaban en las tumbas y que servían a los muertos en el viaje al más allá—. Entre los amuletos y la cerámica encontrada destacan los de oro puro, un escarabajo en forma de corazón y otro que tiene apariencia de cobra con alas.

Pero el descubrimiento no termina ahí: se han desenterrado, además, numerosos recipientes de distintas formas que eran utilizados para los rituales funerarios y religiosos y herramientas probablemente utilizadas durante las labores de sepultura, como martillos de madera y otros utensilios para mover los ataúdes y cortar piedras.

En cualquier caso, lo más destacable de este primer hallazgo del año se circunscribe a los sarcófagos. Uno de ellos pertenece al hijo del faraón Psamético I, que era el encargado del tesoro real y a quien le concedieron los títulos de sacerdote de los dioses Osiris y Nut. Otro de los ataúdes, que según los expertos es uno de los más importantes que se han descubierto en los últimos años por tener inscritos los nombres de los gobernantes de la región central de Egipto, corresponde a un hombre llamado Djed of Djehuty Luf Ankh.

En la misma tumba, donde también han aparecido cráneos y esqueletos humanos, se han documentado cofres sellados de dos nobles de nombre Hr y Epy, además de otro de tamaño más reducido que podría ser el de alguno de sus hijos.

Zahi Hawass: “Tengo pruebas de que el busto de Nefertiti fue robado”


De tanto estudiarlos, el arqueólogo Zahi Hawass se ha vuelto faraón. Lleva décadas dedicado al estudio de sus antepasados, como arqueólogo, como director de documentales y, entre el 2002 y el 2011, como director del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Es, como Jane Goodall o James Cameron, investigador residente de National Geographic, uno de los grandes financiadores de excavaciones en Egipto. Hawass está hasta este sábado en Madrid, donde desde noviembre se mantiene abierta, en Ifema, la muestra Tutankamon, la tumba y sus tesoros , y donde este sábado pronuncia una conferencia sobre hallazgos del pasado y del futuro. Ayer concedía entrevistas en un hotel de Madrid, una tras otra.

“La tumba de Cleopatra está en la ciudad de Alejandría, bajo el agua”


El hombre teme al tiempo pero el tiempo teme a las pirámides, y las pirámides temen a… “¡Zahi Hawass!”. El propio egiptólogo, el más famoso del mundo, acaba con una sonora carcajada la frase, un dicho popular en el mundo de la disciplina. Hawass ( 1947), que hoy no lleva sombrero, se ha puesto de buen humor con la conversación y aunque sigue mostrando un carácter fuerte y acostumbrado al mando digno de un comandante de carros del faraón (o incluso del propio faraón), presenta su cara más amable. Se encuentra en Madrid con motivo de la exposición Tutankamón: la tumba y sus tesoros, compuesta por réplicas del sepulcro y los objetos hallados en él (hasta el 19 de abril en Ifema), y en ese contexto ofrece el sábado una conferencia sobre sus últimos descubrimientos.

Aunque, tras haberlo sido todo en Egipto en el campo de la arqueología, ya no ostenta ningún cargo oficial, Hawass sigue en el centro de la egiptología mundial y sus recientes excavaciones en el exclusivo Valle de los Reyes (Luxor) han despertado enorme interés, al igual que lo hacen sus opiniones sobre todo lo relacionado con la actividad en este campo. Busca, en ambos ramales del valle, el este y el oeste (valle de los Monos), tumbas de época amarniana (fin de la dinastía XVIII, hace 3.350 años), especialmente las de las reinas Neferiti y Ankesenamón, la esposa de Tutankamón. Ha hallado una que denomina KV 65 (la denominación de las tumbas del Valle de los Reyes lleva las letras KV, por King Valley, y el número de hallazgo); la KV 62 es la de Tutankamón, la KV 63 el depósito de momificación hallado por Otto Schaden en 2006 y KV 64, el sepulcro de la cantora del templo Nemes Bastet, hija de un sacerdote, encontrada por en 2012 por una misión de la Universidad de Basilea. ¿Es la tumba de Ankesenamón KV 65? “No, en ella hay material de construcción de tumbas, herramientas, cerámica, material de momificación, semillas, parece un almacén como KV 64, pero más grande. Estamos pendientes de ver qué sale”. Entonces, la de la mujer de Tutankamón… “Creemos que la de Ankesenamón debe estar cerca de la de Ay, con el que se casó tras morir su marido y frustrase la operación de conseguir como esposo un hijo del rey hitita. De momento henos encontrado una interesantísima zona industrial, que servía para los trabajadores que acampaban en el área durante su labor en las tumbas. Entre los muchos hallazgos hay material para decorar sarcófagos y pozos con residuos de un taller de momificación”.

La reina de Tutankamón sin embargo no estaría en el sepulcro, porque Hawass la identifica con una de las dos momias de mujer, la descabezada, hallada por Belzoni en 1817 en otra tumba, la KV 21. “Tenemos que hacer más pruebas, pero los análisis de ADN muestran que esa mujer es la madre de los dos fetos hallados en la tumba de Tutankamón”. La otra momia, afirma, sería nada menos que Nefertiti. Lo que quiere decir que su tumba, desconocida, también estaría sin ocupante. Como se ve, la búsqueda de reinas perdidas no se realiza solo sobre el terreno sino en los almacenes.

La momia de la joven con un diente extra y el corazón intacto que murió acuchillada


En las películas de terror con guiones predecibles, fantasmas y espíritus de personas asesinadas se manifiestan (habitualmente con las malas costumbres de desordenar habitaciones, lanzar objetos por los aires o dejarse ver en la oscuridad) para que los vivos hagan justicia y los aparecidos puedan, por fin, descansar en paz. La momia de una joven egipcia que se exhibe en el Museo Ulster en Belfast (Irlanda del Norte) también ha desvelado una muerte violenta, aunque lo ha hecho de una forma mucho más discreta. Científicos de diferentes universidades e instituciones británicas han descubierto que murió acuchillada cuando solo tenía 20 años. También han observado en su ADN una ascendencia europea inesperada y en sus restos, un par de rarezas físicas: tenía un diente y una vértebra extras. Además, su corazón, que se creía ausente, permanece intacto.

Takabuti, como se llama la joven momificada, vivió hace más de 2.600 años en Tebas, lo que hoy es Luxor. Los expertos creen que era una mujer casada, probablemente la señora de una gran casa. Su padre, llamado Nespare, ejercía como sacerdote del dios Amón. Su momia fue adquirida por un particular y trasladada a Belfast en 1834. Un año después fue desenvuelta por primera vez, intrigando a egiptólogos y al público por igual y suscitando un buen número de preguntas. ¿De qué murió? ¿Cómo fue en vida? El equipo de investigación ha utilizado algunas de las tecnologías más avanzadas para contestarlas y ha hecho públicas las respuestas en el 185 aniversario del desenvolvimiento de la momia.

Las exploraciones muestran que Takabuti fue acuchillada en la parte superior de la espalda cerca de su hombro izquierdo, lo que provocó su muerte rápida. Al parecer, un enigmático objeto en la cavidad de su cuerpo, que antes se creía que era su corazón, es de hecho el material utilizado para empacar la herida del cuchillo. Como señala Eileen Murphy, bioarqueóloga en la Universidad de Queen's en Belfast, «con frecuencia se comenta que (la joven) se ve muy tranquila acostada dentro de su ataúd, pero ahora sabemos que sus últimos momentos fueron todo menos tranquilos y que ella murió a manos de otro».

Los registros históricos de los primeros días de la momia en Belfast dejan claro que causó una sensación mediática. Fue la inspiración de un poema y de una pintura, y la prensa irlandesa se hizo eco de los relatos sobre cómo se le retiraron las vendas. Una investigación realizada hace diez años mostró cómo su cabello castaño rojizo fue deliberadamente rizado y peinado. Esto, según los investigadores, pudo ser una parte muy importante de su identidad, ya que rechazó el típico estilo de cabeza rapada.

Científicos hacen hablar a una momia de 3.000 años


Las momias del antiguo Egipto son los únicos testigos de una civilización que ya no existe. Sus sarcófagos proporcionan a los arqueólogos una información muy valiosa sobre cómo sus coetáneos entendían la vida y la muerte. Y las nuevas técnicas no invasivas, como las tomografías computarizadas (TC), desvelan, sin siquiera desenvolverlas, intimidades como sus sufrimientos físicos y enfermedades. Pero, hasta ahora, esos testigos eran mudos.

Un equipo de las universidades británicas de Londres y York les ha dado voz por primera vez. Literalmente. Ha conseguido recrear con precisión cómo sonaba el habla de Nesyamun, un sacerdote y escriba que vivió durante el reinado del faraón Ramsés XI hace más de 3.000 años. Para ello, han impreso en 3-D un tracto vocal a partir de las dimensiones de la boca y la garganta de su momia, conservada en el Museo de la Ciudad de Leeds (Reino Unido). De esta manera, han creado una laringe electrónica que reproduce un solo sonido. El lector puede escucharlo en el vídeo sobre estas líneas. Recuerda a las palabras en inglés «bed» y «bad» («cama» y «malo»).

«El sonido de un tracto vocal del pasado ha sido sintetizado para ser escuchado nuevamente en el presente, permitiendo a las personas interactuar con el pasado de formas completamente nuevas e innovadoras», dicen los investigadores en su estudio, que forma parte de un proyecto llamado «Voces del Pasado».

Como explican los autores en «Scientific Reports», las dimensiones precisas del tracto vocal (que incluye la cavidad oral, nasal, la faringe y la laringe) de un individuo, producen un sonido único. Si se pueden establecer esas dimensiones, los sonidos vocales se pueden sintetizar utilizando un tracto vocal impreso en 3D y una laringe electrónica. Claro que para que eso sea factible, el tejido blanco del tracto vocal debe estar razonablemente intacto. Es imposible llevarlo a cabo con momias cuyos restos son solo esqueléticos. E incluso cuando el tejido blando sobrevive, el tracto vocal puede faltar o estar distorsionado.

Utilizando una TC no destructiva, los investigadores confirmaron que una parte significativa de la estructura de la laringe y la garganta del cuerpo del sacerdote permanecía intacta como resultado del proceso de momificación. Sin embargo, la lengua había perdido su masa muscular con el tiempo y el paladar blando no estaba presente. Los autores midieron la forma del tracto vocal, curiosamente bastante más pequeño que el los hombres adultos actuales y, en base a esas mediciones, imprimieron el de Nesyamun en 3D. Empleado como una laringe artificial comúnmente utilizada en la síntesis del habla, reprodujeron un solo sonido que recuerda a las palabras inglesas «bed» o «bad». Lamentablemente, dicen los investigadores, no es posible reproducir el habla en ejecución.

12 de enero de 2020

El templo de Debod, un puzle que volvió locos a los arqueólogos


Se conocía como el “país de oro”. No en vano, la región de Nubia, situada en el estrecho corredor originado por la prolongación del Alto Egipto hacia la desembocadura del Nilo, constituía una de las principales fuentes de oro y materias primas (pieles, ébano, marfil, incienso...) del antiguo Egipto. La riqueza y variedad de sus recursos convirtió la zona en un destacado lugar de intercambio comercial y cultural entre los pueblos del África negra y los mediterráneos.

Una de sus aldeas, Debod, en la llamada Baja Nubia (hoy entre la primera y la segunda cataratas del Nilo), marcaba uno de los límites naturales de Egipto. Justamente allí, hace dos milenios, Adijalamani, rey de Meroe, ordenó levantar un pequeño templo en honor a Amón, padre de todos los dioses. Que en la actualidad podamos contemplar ese monumento en el parque del Oeste de Madrid es fruto de una larga historia, nacida de la voluntad de unas naciones por conservar el patrimonio cultural mundial.

De Amón a Isis

Levantado entre 200 y 180 a. C., el templo de Debod constituía un lugar de paso para los peregrinos que recorrían la ruta sagrada hacia el gran centro religioso dedicado a la diosa Isis en la cercana isla de Filé. El edificio era conocido como “capilla de los relieves” debido a las escenas rituales representadas en sus muros. En ellas podían leerse proclamas como “El rey Adijalamani hace el monumento a su padre Amón” o “Amón que habita en Debod”, claros certificados de la razón de ser del templo, honrar a Amón, “el oculto”.

Pero la posterior intervención de tres reyes de la dinastía ptolemaica (Ptolomeo VI Filómetor, Ptolomeo VIII Evérgetes II y Ptolomeo XII Neo Dioniso) fue reorientando el culto de este santuario en beneficio de la diosa Isis, a la que se dedicó una nueva sala añadida al núcleo original.

Más tarde, tras la anexión de Egipto al Imperio romano, los emperadores Augusto y Tiberio realizaron nuevas obras de ampliación en el templo. Entre ellas destacan la construcción de un pronaos (vestíbulo) de fachada columnada, con un acceso flanqueado por otras dos columnas, y la decoración de los muros internos del mismo.

Algunos siglos después, entre 535 y 537 d. C., el emperador Justiniano decretó el cierre de los templos egipcios –entre ellos el de Debod–, una de sus medidas para cristianizar la región de Nubia. A partir de entonces, el templo de Debod sería visitado tanto por nómadas como por peregrinos paganos, cristianos e incluso por musulmanes.

Inevitable decadencia


La primera referencia moderna al templo de Debod corresponde a una breve descripción del lugar realizada por el danés Frederic-Louis Norden en 1737. Pero la más extensa y detallada la ofrecería en 1813 el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt, que fue enviado a inspeccionar la zona por orden de Napoleón Bonaparte.

A lo largo del siglo XIX, el templo continuaría recibiendo numerosas visitas de occidentales –entre ellas la del considerado padre de la egiptología, Jean-François Champollion–. Ellas permitirían documentar la evolución del deterioro del santuario, agudizado en 1868 por el efecto de un fortísimo terremoto.

En 1907, la construcción de la primera presa de Asuán (conocida como la presa baja) constituyó un serio revés para el templo: este pasaba a permanecer bajo el agua entre ocho y diez meses al año, quedando libre tan solo en verano. Su estado de conservación era cada vez peor, y la piedra arenisca, así como la policromía y algunos de sus relieves, sufrió daños poco menos que irreparables.

A la vista de su deterioro, el Servicio de Antigüedades de Egipto, de la mano del arquitecto egipcio Al Barsanti, realizó una primera reconstrucción del santuario. Tras la conclusión de la obra, el alemán Günther Roeder llevó a cabo un estudio exhaustivo con documentación fotográfica, dibujos de planos, alzados y comentarios. Su trabajo sigue siendo, un siglo después, la principal referencia bibliográfica del templo de Debod.

A finales de los años cincuenta, Egipto planteó la ejecución de una nueva y gigantesca presa en el curso alto del Nilo, capaz de almacenar más de 150 millones de metros cúbicos de agua. A raíz de la presentación del proyecto, la Unesco se apresuró a poner en marcha la bautizada como Campaña de Nubia en abril de 1959. Había que salvaguardar los monumentos y yacimientos arqueológicos de aquella región antes de que fueran sumergidos bajo las aguas para siempre.

Un año después, bajo la dirección del profesor Martín Almagro Basch, se constituía el Comité Español para el salvamento de los tesoros arqueológicos de Nubia. Además de aportar fondos para el salvamento de los templos de Abu Simbel y Filé, el gobierno español colaboró en la excavación de yacimientos de la Nubia sudanesa y egipcia. Se llevaron a cabo hasta siete campañas arqueológicas, cuyos resultados se detallaron en once volúmenes de memorias.

Manipulación precipitada


En 1961 el templo de Debod fue trasladado piedra a piedra hasta la isla de Elefantina, frente a la ciudad de Asuán, y se realizaron algunas excavaciones de los cimientos de la construcción y en los alrededores del templo. Estos trabajos, ejecutados a expensas de la Unesco, los dirigió el Servicio de Antigüedades de Egipto, asistido por una misión arqueológica polaca.

Según el profesor Almagro, se llevaron a cabo con demasiada precipitación, renunciando a salvar elementos esenciales de la construcción: “No se recuperó ninguna de las piedras del fundamento de la construcción, ni siquiera aquellas sobre las cuales arrancaban los muros, que tenían un interés por su labra. Solo a base de los antiguos planos y secciones que dejaron los estudios llevados a cabo por los arqueólogos que se ocuparon del templo se pudo reproducir la forma de la moldura que ofrecían los bloques sobre los que se cimentó”.

El 30 de abril de 1968, la presidencia de la República Árabe Unida (el nombre oficial de Egipto por entonces) certificaba la adjudicación de este templo egipcio a España. En su decreto anunciaba que se ofrecía “el templo de Debod al gobierno español y a su pueblo, en consideración por sus esfuerzos en la contribución a la salvaguarda de los templos de Abu Simbel”. Era una gran noticia.

Viaje a una nueva casa

El templo de Debod quedó almacenado en la isla de Elefantina hasta abril de 1970, momento en que sus bloques, embalados en cajas, fueron transportados hasta el puerto de Alejandría. Un mes más tarde, el vapor Benisa zarpaba de esta ciudad costera egipcia en dirección a España con los bloques del templo a bordo. Desde Valencia se transportaron por carretera hasta Madrid, donde fueron almacenados en el alto que ocupaba el antiguo Cuartel de la Montaña.

En el momento de la entrega, el Servicio de Antigüedades de Egipto facilitó al profesor Almagro un plano del santuario, un croquis de los alzados con una numeración de la situación de los bloques y una colección de fotografías hechas sin referencia alguna. Pacientemente, el equipo de reconstrucción español tuvo que interpretar el plano y subsanar algunos errores .

Algunos bloques compartían referencia topográfica, alrededor de cien habían perdido su numeración y fue preciso averiguar la verdadera ubicación de otros cuatrocientos, lo que complicó enormemente los trabajos de reconstrucción.

Mientras tanto, se decidió en qué lugar de la capital se situaría el templo egipcio. Sería cerca de la plaza de España, junto al paseo del pintor Rosales, en el parque del Oeste.

Manuel Herrero Palacios, arquitecto jefe de los servicios de jardines y parques del ayuntamiento de Madrid, se encargó del proyecto. El templo de Debod debía constituirse en elemento central del parque.

Para su emplazamiento, Herrero diseñó una plataforma que permitiría conservar la orientación este-oeste que el templo tenía originalmente. Tras montar los bloques sobre una base de piedra, que aislaba el conjunto del contacto con el suelo, el templo fue recuperando su aspecto.

Se completó con piedra blanda de diferente color, traída de Salamanca, de forma que pudiera distinguirse la parte original de la añadida. La terraza se cubrió para proteger el templo de las inclemencias del tiempo, y se trataron químicamente algunos bloques exteriores para garantizar su buena conservación. Se intentó, además, recrear una atmósfera similar al clima nubio mediante la instalación de aire acondicionado caliente en el interior del templo.

Luego se reconstruyeron dos de los tres portales de piedra de acceso al templo, a los que rodearon de un estanque poco profundo para evocar el ambiente fluvial original. Tras dos años de intenso trabajo, el 18 de julio de 1972 quedó inaugurado el “nuevo” templo de Debod. Tal como lo podemos visitar en la actualidad.

Artículo: Carles Padró Sancho.

Revista Egiptología 2.0


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