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10 de agosto de 2012

Menat


Collar egipcio de carácter ceremonial. Originariamente estaba compuesto de varias vueltas de cuentas anudadas en cada extremo a sendas cuentas, más resistentes, cada una de las cuales finalizaba en un contrapeso

Las representaciones más tempranas de este collar, que no está atestiguado con anterioridad a la VI Dinastía, muestran cómo colgaban estos dos contrapesos de la parte trasera del cuello de sus portadoras. Sin embargo, es a comienzos del Reino Nuevo, cuando ambos contrapesos se funden en uno solo, pero no se olvida su origen pudiendo comprobarse en la mayoría de los menat votivos de este período, los cuales llevan incisa una fina ranura en el borde exterior similando ser dos contrapesos, en lugar de uno, apoyados uno encima del otro.

El Menat está conectado estrechamente con la diosa Hathor: sus sacerdotisas son normalmente representadas con este emblema. Esta diosa egipcia, Hathor, fue conocida como la “Gran Menat”: la palabra “menat” (mnAt) tiene la misma raíz que el término “nodriza” y que “vaca lechera” (Urkunden IV 72, 77…; Textos de los Sarcófagos; Budge, Egyptian Magic”; Lefébure, G. (1891), “Le Menat et le Nom de l’Eunuque”, Proc. Soc. Bibl. Arch., pp. 333 y ss.), lo que sería lo mismo que decir la “Gran Nodriza” o la “Gran Vaca”.

Las representaciones del Menat son numerosas no sólo como elemento inherente a algunas deidades o personajes, sino también por sí mismo. Buen ejemplo de este hecho lo tenemos en Dendera. El collar es representado en varias de las criptas subterráneas del templo: en la cripta en la que se narra el Ciclo de Harsumtus las hileras de cuentas están rematadas en ambos extremos con otras dos más gruesas que acaban en sus extremos con la cabeza de Hathor. En la base de los recogidos hilos de cuentas del lado derecho, una barca solar. Más llama la atención la representación de este collar como objeto personificado: del collar salen dos brazos que agarran a un joven con las características de tal, esto es, el dedo índice llevándoselo a la boca y la coleta o trenza caída sobre su hombro derecho. Es la representación del dios Ihy, hijo de Hathor, de la “Gran Menat” y, en Dendera, fruto de la unión de esta diosa con el dios Horus.

Una de las primeras imágenes que nos han llegado del Menat, aunque no se aprecie excesivamente bien, es la representación de Nebet (Aka-Ibi-Ihy) llevando en su cuello este collar. La escena se ha hallado en la mastaba de Meri de la VI Dinastía en Saqqara, en la estela de falsa puerta que se encontraba en el exterior de la misma. Nebet, esposa de Meri, tiene, entre otros, el título de “Sacerdotisa de Het-Hert (Hathor) en todos Sus Lugares”.

De aquí es sencillo deducir quiénes eran los que llevaban o portaban este símbolo, normalmente colgado de su mano y, a menudo, puesto alrededor del cuello: Siendo un símbolo de la diosa Hathor, eran sus sacerdotisas las que eran representadas con el collar – instrumento – amuleto, por decirlo de alguna manera, por derecho propio, así como la misma vaca-Hathor como animal es frecuente verla con el Menat colgando de su cuello. Pero no era exclusivo de esta clase sacerdotal ni propio tan sólo de las mujeres. Al igual que los sacerdotes al servicio de Hathor, otros sacerdotes e incluso reyes eran representados con él, estos últimos pudiendo aparecer en escenas en las que este collar les es dado en ofrenda por la diosa Hathor, y así lo vemos en un relieve del exterior de la capilla dedicada a esta diosa del Templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari, en donde el collar es ofrecido a la propia Hatshepsut. Sin embargo, es raro que los hombres lo llevaran.

Otras deidades también tienen asociada a su iconografía el Menat. Jonsu, es uno de los dioses que aparece asociado a él debido precisamente a su concepción originaria como placenta (lo cual parece representar uno de los estandartes divinos que aparece ya acompañando al rey en los monumentos de los períodos más tempranos de la Historia de Egipto y posible objeto de culto) o “gemelo” del rey (como dios lunar gemelo del dios sol), por tanto es lógico esta asociación con el símbolo de la “madre” divina.

Junto con el Sistro, el Menat se utilizaba como un instrumento que era agitado, al igual que el primero, siendo asido de sus contrapesos, en el culto a Hathor y estaba asociado al rey en diversas ceremonias: Cuando las princesas hacen su aparición en una audiencia de palacio, están provistas de estos objetos que presentan y ofrecen al rey acompañando esta acción con las siguientes palabras: “Que la Dorada (Hathor) dé vida a tus narices (te haga respirar). Que la Señora de las Estrellas se una a ti” (Frankfort, Reyes y Dioses).

En cuanto a su simbología, además de lo ya comentado, al ser agitado, el sonido que producía ahuyentaba a los malos espíritus. Utilizado en ceremonias o ritos funerarios se pretendía la regeneración del fallecido, su renacimiento. Tiene propiedades mágicas y, por tanto, es utilizado como amuleto, ofreciendo a quien lo porta júbilo, poder y salud.

Como curiosidad podemos mencionar este contrapeso de un Menat, que podemos ver en la imagen, datado en el reinado de Amenhotep III. Presenta, como característica no habitual en este período, una forma totalmente abierta en el trabajo y parece representar a Hathor con los rasgos de la reina Tiy.

Está terminado con la cabeza de la diosa que porta una diadema con el ureus y sus típicos cuernos entre los que se encuentra el disco solar. Hathor, aparece representada en su aspecto humano, como una elegante reina llevando un cetro de papiro, así como en su aspecto animal, en la parte inferior, dotada de los mismos elementos que la caracterizan y en un pantano de papiros.

Revista Egiptología 2.0


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