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30 de octubre de 2016

Una restauradora onubense forma parte de un proyecto que persigue la recuperación del templo funerario del faraón Tutmosis III en Egipto


La palmerina licenciada en Bellas Artes, Inés García Martínez, se encuentra actualmente en Luxor donde trabaja en la conservación y restauración de las piezas halladas en el templo de uno de los faraones más relevantes del Antiguo Egipto, conocido como el Napoleón egipcio por sus importantes conquistas.

Rosa Mora. A principios del mes de octubre la onubense Inés García Martínez aterrizaba en Egipto para participar en una nueva campaña dirigida por la arqueóloga española Myriam Seco, que desde 2008 coordina en Luxorun proyecto multidisciplinar cuyo cometido es la excavación, restauración y puesta en valor del templo funerario del faraón Tutmosis III.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en la especialidad de Restauración y Conservación de Obras de Arte, la trayectoria profesional de Inés García Martínez ha estado relacionada desde sus comienzos con el mundo de la restauración arquitectónica. En esta línea, es de destacar sus intervenciones en las catedrales de Sevilla y Córdoba; en diversas iglesias de la capital hispalense; en monasterios como el de San Jerónimo, en Sevilla; restauración de monumentos conmemorativos en piedra, bronce y cerámica en el Paseo del Parque, en Málaga; intervención de levantamiento, extracción, colocación y puesta en valor del yacimiento arqueológico en una villa romana de Córdoba; restauración de los artesonados policromados del Palacio de la Madraza, en Granada; restauración de las pinturas murales de Capitanía en la Plaza de España, en Sevilla o la restauración arqueológica en el ‘Proyecto de reforma del criptopórtico de la casa romana número 1. Ciudad romana de Ampurias’, en Girona, entre otro gran número de intervenciones.

La profesional, natural de La Palma del Condado, se unió al equipo de investigación que trabaja en Luxor en el 2010. Desde entonces, cada año participa en la campaña que se desarrolla en tierras egipcias entre los meses de octubre y diciembre, siendo sus principales tareas las de conservar y restaurar las piezas encontradas en el templo funerario del faraón Tutmosis III.

Conversamos con Inés García Martínez sobre este relevante proyecto multidisciplinar que pretende recuperar parte de la historia del que está considerado –por su relevante papel en el Antiguo Egipto- el Napoleón egipcio.

¿De dónde viene su interés por la Historia y especialmente por la Arqueología?
Mi pasión siempre ha sido el arte. Comencé a estudiar Historia del Arte y allí aprendí la estrecha relación que existe entre un momento histórico y sus manifestaciones artísticas. Cómo el hombre siempre ha entendido la importancia de representar, crear y conservar sus bienes como parte de su legado histórico. Fue entonces cuando me involucré en el mundo de la conservación. Cambié mi carrera a Bellas Artes y opté por la especialidad de Conservación y Restauración. Fue la elección perfecta: podía seguir con mi pasión, unida a una nueva inquietud. Actualmente estoy inmersa en actividades directamente relacionadas con lo que estudié y las disfruto a diario.

Cuando comencé a trabajar en 2005 me especialicé en la restauración arquitectónica. Lo mío eran las alturas: artesonados, retablos, fachadas… A través de aquella especialización, pronto contacté con el mundo de la arqueología, restaurando mosaicos o paramentos romanos, entre otros materiales del Mundo Antiguo. Pronto desarrollé una gran afinidad con los arqueólogos ya que, en cierto modo, ambas disciplinas profesionales nos dedicamos a algo parecido: salvaguardar cada vestigio de la Historia. Desde entonces, cuando el destino me lleva a trabajar con ellos me siento cómoda y comprendida.

De hecho, actualmente forma parte de un importante proyecto que arrancó en 2008, ¿Cuándo se unió usted y cómo le llegó la oportunidad?
Efectivamente el proyecto se inició en el año 2008 y yo me uní al equipo en el 2010. Me encontraba sumergida en el desarrollo de mi profesión, en España, cuando supe de la existencia del proyecto. Contacté con la directora y le propuse mi candidatura. Al ser admitida, tuve que cuadrar el calendario laboral de la empresa para la que trabajaba, pues no podía desaprovechar aquellagran oportunidad.

A grandes rasgos, ¿Cuáles son los objetivos del proyecto?, ¿Dónde radica la importancia del mismo?
Los objetivos más esenciales del proyecto son la excavación, restauración y puesta en valor del templo. Se trata de un proyecto respetuoso, serio y muy profesional. Llevamos a cabo un estudio riguroso de lo que fue la estructura del templo y su función durante el reinado de Tutmosis III, artífice de su construcción, y después de su muerte. Una vez finalizada la campaña, durante el resto del año, la investigación es muy importante. Obviamente, y en paralelo a la excavación, desarrollamos un trabajo meticuloso de restauración y conservación del templo y todo lo hallado en cada campaña. Nuestro último objetivo es hacer visitable el yacimiento. La puesta en valor es algo importante para nosotros. Toda obra de arte está hecha para ser vista y queremos que el templo sea uno de los puntos del itinerario turístico de Luxor.

Tutmosis III fue un gran faraón. Sus grandes conquistas hacen de él uno de los reyes más importantes de la historia. Es conocido como el Napoleón de Egipto. Es de suma importancia recuperar su legado y partes de su historia que aún se desconocen. Además, el templo se encuentra ubicado encima de una necrópolis de época anterior. Con lo cual tenemos la posibilidad de estudiar y dar a conocer distintos periodos de la historia faraónica.

Y sus funciones allí, ¿Cuáles son exactamente?
Mi labor es conservar y restaurar cada uno de los fragmentos hallados hasta el momento. ¡Y no son pocos! Actualmente tenemos unos 15.000 fragmentos incluidos en nuestra base de datos. Además, debo supervisar a mis trabajadores locales, los cuales me ayudan en esta gran tarea.

Paralelamente a mi trabajo de restauradora, llevo a cabo las tareas de documentación y gestión informática del proyecto. Ésta es una tarea que comencé hace tres años.

¿Principales hallazgos hasta el momento?
Han sido muchos los hallazgos hasta el momento, pero podríamos destacar las joyas del Imperio Medio encontradas en la tumba XIV de la necrópolis situada debajo del templo. Se trata de dos brazaletes y un colgante de oro, tobilleras de plata y un amuleto de oro y amatistas. La tumba sufrió un derrumbe que sepultó a la momia, evitando así el saqueo posterior. En 2013 hallamos dos dinteles de un complejo de época Ramésida que estaba situado en una de las esquinas del segundo patio del templo, con relieves e inscripciones de una gran belleza. Además, con ellos pudimos ratificar que,al menos una parte del templo, seguía activa mucho después del reinado de Tutmosis III.

Ha supuesto una gran satisfacción que estas piezas se encuentren ahora expuestas en el Museo de Luxor. En la campaña pasada organizamos una exposición con los principales hallazgos encontrados hasta el momento.

El equipo lo formáis profesionales de primer nivel.
Lo integramos unos 35 especialistas. El 80% somos españoles y el resto de diferentes nacionalidades. Se trata de un equipo multidisciplinar en el que hay, entre otros, egiptólogos, arqueólogos, epigrafistas, antropólogo, ceramólogo, arquitecto, dibujante, topógrafo y fotógrafo. En un yacimiento de estas características hay mucha especialización y es necesaria mucha gente. También trabajan con nosotros unos 150 obreros locales.

A nivel personal, ¿Cómo recuerda su primera vez en Egipto? ¿Le impresionó? ¿Encontró lo que esperaba?
Recuerdo que vine llena de nervios, sin miedo y deseosa de conocerlo en persona. En la universidad había tenido asignaturas anuales sobre la cultura del antiguo Egipto, pero la realidad es que, para esta maravilla no hay preparación que valga. Actualmente muchos me hacen la misma pregunta y aún no he encontrado las palabras exactas que definan por completo lo que se siente al visitar el templo de Karnak o al adentrarse en una de las muchas tumbas del Valle de los Reyes. Encontré mucho más de lo que esperaba y es que reconozco que lo que más me impresionó fue la gente. Los egipcios son personas humildes, pero muy generosas. Para ellos, valores como la lealtad, la honradez o la felicidad no tienen precio. Recomiendo al cien por cien visitar, al menos una vez en la vida, Egipto.

¿Cómo describiría Luxor, ciudad en la que residís estos meses?
Luxor, antiguamente Tebas, es una tierra maravillosa, dividida por el Nilo. En la parte oriental se encuentra la ciudad, los bancos, el zoco, el tráfico. En la parte occidental uno puede hallarla tranquilidad, el campo, la agricultura. En esta última trabajo y vivo. Cuando quiero civilización, cruzo el Nilo en ferry, debo reconocer que intento hacerlo al atardecer por las extraordinarias vistas, y marcho a la ciudad a tomar algo con los compañeros. Antiguamente mi zona de residencia era considerada un mundo de muertos por encontrarse allí todas las tumbas y templos funerarios y por ser, además, inicio de una tierra árida y desértica.En la separación entre el verde de la vegetación y el ocre del desierto se encuentran muchos templos funerarios, entre los que se halla el nuestro. Al fondo tenemos la montaña tebana, desde donde puedes distinguir claramente la zona fértil provocada porlasantiguas y famosas crecidasdel Nilo. Por las tardes, si sales a pasear por esta zona puedes encontrar a alguien que viene de recogida con sus cabras o el agricultor con la caña de azúcar. El tiempo aquí pasa lento, pero tranquilo.

¿Cuáles son sus aspiraciones profesionales?
Me siento muy satisfecha con lo que conseguí al venir. Esta era una aspiración imposible de imaginar. En un futuro me gustaría poder encontrar otro proyecto que me hiciera pasar algo más de tiempo aquí. En España hay algo que me gustaría hacer, al menos una vez, y es trabajar en Huelva. Por trabajo he estado viajando mucho, pero hasta el momento el destino profesional nunca me ha llevado a mi tierra.

Artículo: Huelva Buenas Noticias.

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