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12 de agosto de 2019

Nesi, momia y reina (o rey) de Vilanova


Nesi, oh Nesi, quién iba a decirte que acabarías reinando, treinta siglos después, a 5.627 kilómetros de casa, quién iba a decirte que serías finalmente reina (¿rey?) y protectora de una capital (de comarca), a tus apenas cinco añitos eternos.

Nesi, la momia egipcia, es la gran estrella de una entidad –laBiblioteca Museu Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú– que es en sí misma un pequeño gran tesoro, visitado por apenas alrededor de 11.000 personas cada año: un tesoro por descubrir. Una maravilla, una heroicidad sustentada únicamente por el presupuesto municipal.

Es una institución, con vocación de academia, creada por el político del mismo nombre a fines del siglo XIX, con una fabulosa biblioteca de 60.000 volúmenes y –hoy– con una notable colección de pintura catalana, con Casas, Fortunys y otras grandes firmas y que además es casi desde su fundación un minimuseo del Prado, con un depósito permanente de fabulosos Grecos, Murillos y Goyas, entre otros ­maestros, del museo madrileño.

Fue el propio Balaguer quien logró dicha cesión, y ello fue un imán para las donaciones posteriores de obras de arte. También fue un imán para el célebre ladrón de arte Erick El Belga, que en 1981 desvalijó esta institución; los cuadros que se llevó fueron rescatados, no así algunas piezas precisamente egipcias.

Pero volvamos a Nesi, la momia de apenas 83 centímetros de altura, embalsamada en lino y cartón y verdadera estrella del museo.

Es Nesi la primera pieza a la que acuden, corriendo, los grupos escolares que visitan el museo, pero es también presidenta de honor de La Unió Vilanovina, una entidad cultural local.

Un día al año, una representación de La Unió le rinde un delicioso homenaje: tras el cierre del museo al público, rodean a su querida “inmigrante ilegal”, le piden disculpas por interrumpir su sueño eterno, le ruegan que vele por la salud y el vigor de la entidad y de la cultura, y le ofrecen unas flores, unos aplausos y unas carcajadas.

La Unió la tiene como presidenta, aunque las últimas tesis cuestionan que Nesi fuera niña. Posiblemente fue un niño de cinco años. Así lo sugiere la dentición, de leche, pero con presencia de los gérmenes de la edad adulta.

Tampoco el nombre está claro. En el cartón que acompaña al cadáver, el espacio del nombre está en blanco. Si se le ha llamado Nesi es porque el donante de la obra (y de una preciosa colección egipcia añadida), el diplomático y arqueólogo Eduard Toda, así lo dice en sus diarios y notas. Posiblemente el sarcófago llevaba el nombre, pero quizás por su mal estado Toda decidió no traerlo consigo. Nesi es la primera momia que recaló en Catalunya, y para viajar desde Egipto Toda la etiquetó como “bacalao seco”.

Según Toda, Nesi vivió en la XX Dinastía (1190-1070 aC), aunque los estudios posteriores han demostrado que el uso de cartones como los de su momia se generalizaron en la XXVI, entre los años 664 y 525 aC.

El cuerpo fue radiografiado y analizado por los arqueólogos Eduard Porta y Josep Maria Xarrié y por el antropólogo Domènec Campillo. Concluyeron que Nesi era posiblemente niño y que no puede saberse la causa de la muerte. De las imágenes se desprende que tiene algunos huesos dislocados, pero posiblemente eso se deba al proceso de momificación; también se detectó una densidad extraña en el cráneo, que se atribuyó a sustancias minerales empleadas en el mismo proceso.

Artículo: Ignacio Orovio.

Revista Egiptología 2.0


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