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12 de febrero de 2017

Jaled Al Anani: "En Egipto no buscamos tesoros o cámaras secretas"


Desde su nombramiento hace once meses, Jaled al Anani se ha enfrentado al faraónico reto de poner orden en un ministerio con tendencia al libre albedrío.

Doctorado en Egiptología por la universidad francesa de Montpellier, se curtió al frente del Museo Nacional de la Civilización Egipcia, un nuevo centro ubicado en El Cairo cuya construcción aún no ha sido completada.

Su ministerio se autofinancia con los ingresos del turismo. ¿En que situación se encuentran sus arcas?

La coyuntura ha mejorado en comparación con los últimos años pero el presupuesto es insuficiente para cubrir los gastos y preservar el patrimonio. En 2016 nuestros ingresos apenas llegaron al 30 por ciento de lo recaudado en 2010.

¿Es la recuperación del turismo la única solución?

Es la más factible pero estamos tratando de buscar fuentes alternativas como la celebración de exhibiciones en el extranjero o la reapertura de tumbas y museos cerrados.

El Gran Museo Egipcio que se construye junto a las pirámides de Giza espera revolucionar la exhibición de arte faraónico...

Así es. Se abrirá parcialmente a mediados de 2018. Estamos trabajando para abrirlo incluso antes. Cuando se inaugure, el público podrá contemplar toda la colección de Tutankamón repartida en más de 7000 metros cuadrados. En 2020 será la apertura completa y entonces el museo albergará 15.000 piezas.

Al unísono, se trazó un plan para remozar el museo de Antigüedades de Tahrir y ampliar sus dominios hasta orillas del Nilo...


Es un proyecto que no ha arrancado. Hay otros 20 museos cerrados en estos momentos. Prefiero reabrirlos y pensar luego en la renovación. Se ha cambiado la iluminación del centro; se ha abierto por la noche dos días a la semana y se ha contratado a una nueva compañía de limpieza. Las cosas se mueven.

El expolio es una de las principales amenazas que padece el patrimonio egipcio. ¿Qué está haciendo para evitarlo?


Estamos trabajando con la policía turística. Cada año logramos recuperar entre 2.000 y 3.000 objetos antes de que salgan de Egipto. Además, el departamento de repatriación ha conseguido que una gran cantidad de piezas regresen a casa desde todos los rincones del planeta.

El busto de Nefertiti, actualmente en Berlín, ha sido una de las reclamaciones históricas de Egipto. ¿Lo es aún?

Es un objeto que será discutido en el comité nacional para la repatriación de objetos formado por varios ministerios y figuras públicas. Si el organismo lo decide, solicitaré oficialmente su devolución.

Desde hace año y medio las pirámides de la meseta de Giza se someten a un completo escaneado. ¿Se ha registrado alguna novedad destacada?

Es un proyecto que está funcionando bien y que ha sido renovado. Los resultados sugieren que hay anomalías en la pared norte. El propósito ahora es precisar de qué se trata. Quizás es algo técnico o un corredor. En cualquier caso, no buscamos tesoros ni cámaras o pasillos secretos. Se trata de explorar para conocer mejor la estructura de las pirámides.

¿Cuánto legado queda aún por descubrir bajo las arenas de Egipto?

Muchísimo. Nadie puede proporcionar un número aproximado. Hay zonas especialmente ricas como el delta del Nilo.

¿No le preocupa los efectos de la superpoblación que sufre este país?

Es un problema muy grave. Hay más agricultura y más uso del agua y también más posibilidades para el tráfico de antigüedades.

¿Están empleando nuevas tecnologías para rastrear y localizar señales de saqueo?

Por desgracia no. Es algo que deberíamos hacer pero se necesita un dinero que no tenemos.

Artículo: Francisco Carrión.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Animales sagrados del Antiguo Egipto (Museo Egipcio de Barcelona). Del 22 de febrero al 30 de septiembre de 2017.