Novedades editoriales

10 de junio de 2011

Cobre


De la época predinastica data el conocimiento del cobre, utilizado para fabricar cuentas de collares, las cuales, por estar perforadas, implicaban el empleo de herramientas del mismo metal.

Como se sabe el cobre es producido artificialmente. En realidad se trató de un metal de fundición obtenido en hornos especiales. Uno de ellos fue descubierto en el Sinaí, y consistía en un pozo en la tierra rodeado por un muro de piedra. La temperatura de fusión del cobre es de 700 a 800 ºC, lo cual debe haberse logrado fácilmente en la antigüedad. El cobre al calentarse se torna plástico y puede llegar al estado liquido y adquirir la forma del recipiente.

La herramienta metálica es mas durable que una de piedra e incluso los elementos con filo son mas resistentes.

El equipo metalúrgico se completaba con un horno reverbero, mediante el cual se llegaba a la temperatura requerida para la fusión, avivándose el fuego por medio de fuelles, cuya invención esta documentada en el antiguo Egipto hacia el siglo XV a. C. y los cuales serán conocidos en Europa cinco centurias mas tarde, crisoles para contener el metal fundido y tenazas para retirar los objetos del fuego.

Las herramientas de cobre se fabricaron en hornos como los descriptos, según se cree en moldes abiertos a los cuales se les daba forma adecuada mediante machacado en frío con martillos de piedra pulida.

Entre las más conocidas de esas herramientas hallamos el cincel sin mango, aguzado a veces en ambos extremos y el cuchillo corto y chato.

El examen microscópico de dichos elementos ha revelado que jamás llegaron a obtener la temperatura del esmalte propiamente dicho y en el cual desaparece la estructura cristalina y su consistencia no es la requerida para doblegar la tenacidad de la piedra, particularmente la piedra caliza dura, pero teniendo en cuenta que en épocas posteriores se han cortado bloques de calcita por ejemplo, es indudable que se logro una aleación que en concepto de Engelbach le habría otorgado un temple especial mediante una técnica hoy perdida.

El metal por consiguiente habría adquirido mayor dureza merced a la presencia del arsénico, mezclado con antimonio, bismuto, hierro, manganeso, níquel y estaño.

Emery, al referirse a las herramientas utilizadas por los tinitas, no suscribe el punto de vista precedente, afirmando que se ha demostrado que el cobre es una pieza inicial de 87, pudiendo llegar a 135 en la escala Brinell y que se sabe que se emplearon sierras y formones de cobre en el trabajo del esquisto y la caliza dura, señalando que si bien el repujado endurece el metal también puede contribuir a quebrarlo y que por ende , el tan socorrido argumento de la técnica perdida reside en el manipuleo de la herramienta y no en su manufactura.

Revista Egiptología 2.0


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