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6 de abril de 2015

El hombre que construyó tres pirámides


Sneferu reinó en torno al año 2.600 antes de Cristo, como primer soberano de la IV Dinastía, quizá la más importante de Egipto con la XVIII, la de Ramsés y Hatshepshut, que alcanzaría el trono mil años después. Era en aquellos momentos el hombre más poderoso de un mundo que acababa de abandonar las tinieblas del Neolítico. Heredero de su padre, Huny, fue capaz de construir tres pirámides que demuestran tanto la evolución de la arquitectura funeraria en un corto lapso de tiempo como que no fueron obra de los extraterrestres ni de fuerzas telúricas, sino fruto del ingenio y del esfuerzo: en 20 años se pasó de la pirámide escalonada, primitiva, a la auténtica, con cuatro lados rectos.

La primera erigida fue la de Meidum, situada muy al sur, que su padre inició siguiendo el modelo escalonado de Zoser, de la III Dinastía, por acumulación de mastabas una encima de la otra. Sneferu la completó, pero luego decidió cubrir los huecos con piedras, conformando paredes lisas, por lo que su aspecto exterior sería idéntico al de una pirámide convencional. Pero el invento no funcionó y se vino abajo, como todavía se puede comprobar hoy en día.

Siguiendo la relación de prueba-error-prueba, el siguiente intento tuvo como escenario la zona denominada ahora Dashur, mucho más al Norte, cerca de Guiza y Menfis, entonces la capital del reino. Ahí se levantó una pirámide que tendría que ser la mayor de cuantas se habían construido, pero hubo un grave problema en el diseño: los arquitectos se dieron cuenta de que el ángulo era demasiado agudo, por lo que tuvieron que rectificarlo. El resultado no dejó satisfecho a nadie, mucho menos al faraón, que rechazó aquel engendro como su morada eterna. Hoy se llama Pirámide Romboidal, y aunque no se puede visitar su interior-se vino abajo- resulta un lugar fascinante.

Además, es la única pirámide que conserva su recubrimiento exterior de paredes lisas, que también tuvieron las siguientes, aunque fue desmontado para servir de cantera de otros edificios posteriores.

Tras el segundo fracaso, tercer intento, que sería el definitivo con la llamada Pirámide Roja, que a menudo se confunde con las de Guiza, para las que sirvió de modelo. Es la primera auténtica y que fijó las características, incluyendo la utilización de miles de piedras transportadas desde muy lejos. Se encuentra muy cerca de la Romboidal, y a unos 50 kilómetros de Guiza. Tras su finalización, en tiempo récord, Sneferu le dio su visto bueno y allí mismo fue sepultado. Hoy es visitable, aunque su interior se halla muy deteriorado por el paso del tiempo y las repetidas violaciones que sufrió la tumba: no quedan restos del gran constructor de Egipto, cuyo cuerpo desapareció.

Alrededor de su sepulcro se levantaron varias pirámides satélites, de menor tamaño, una de ellas para su esposa, la reina Hetepheres. Pero tampoco debió mostrarse satisfecha, porque igual que su marido, decidió construir una segunda, al lado de la Gran Pirámide de su hijo Jufu, a quienes los griegos bautizaron como Keops. Pero quizá no haya terminado ahí todo, ya que hay egiptólogos convencidos de que la tumba de la mujer de Sneferu, madre de Keops, abuela de Kefren y bisabuela de Mikerinos, está todavía por descubrir en una cámara oculta dentro de la Gran Pirámide.

Si fuera cierto, y hay ciertas pruebas, sería el mayor descubrimiento de la arqueología. Zahi Hawass, el polémico y eterno responsable de la egiptología en el país del Nilo, en el mismo cargo con todos sus gobernantes, va más lejos: está convencido de que se hallará la tumba de Keops y Hetepheres dentro de la Gran Pirámide…

Artículo: Jose Teo Andrés.

Revista Egiptología 2.0


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