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15 de noviembre de 2011

Kathleen Martínez en el IV Festival de Pensadores


Desde hoy y hasta el próximo martes 15, la dominicana Kathleen Martínez, reconocida en el mundo por las investigaciones que realiza en Egipto en su búsqueda de la tumba de Cleopatra VII, forma parte del grupo de 50 mentes brillantes que estarán participando en el IV Festival de Pensadores en la ciudad de Abu Dhabi, capital de Emiratos Árabes Unidos, un evento de trascendencia mundial en el que han confirmado su participación cinco premios Nobel. ?

Además de invitada distinguida, Martínez tendrá a su cargo el panel “Jóvenes líderes del mañana”, donde conversará sobre la educación y la ética en el liderazgo, y dirigirá otro sobre liderazgo femenino.

Las ponencias se realizarán frente a los 200 estudiantes más meritorios del mundo pues uno de los objetivos del encuentro es inspirar a la juventud a explorar soluciones para los retos globales. ?Martínez, que considera un honor que le hayan escogido, conversa con Listín Diario acerca del encuentro y de sus éxitos arqueológicos.

Dice que hoy no se le da importancia al pensamiento creativo ni a las ideas novedosas y por eso piensa que fue escogida para tratar esos temas.

Siguen los trabajos?
En agosto pasado, Martínez anunció el apoyo tecnológico del científico chino Ng Tze-Chuen para su proyecto “En búsqueda de Cleopatra”.

Tze-Chen le prometió construir un artefacto que le ayudaría a localizar la cámara donde fue enterrada la reina egipcia en el año 30 antes de Cristo.?

“Él ha estado trabajando y ya me informó de que el equipo está listo. De Abu Dhabi iré a Egipto para reunirme con el Consejo Supremo de Antigüedades para ver si podemos empezar a trabajar esta temporada en enero o febrero”, cuenta. ?

Cercana, abierta y tan alegre como se ve en las fotografías que la muestran excavando en los túneles de Egipto, se deja entrevistar.

Cinco años de trabajo ya, ¿cómo va la búsqueda?
No trabajamos cinco años corrido, solamente puedo trabajar durante las temporadas de excavación, que son cuatro o cinco meses, algo que decide el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Hemos tenido limitaciones, la temperatura, el clima.?De los siete puntos que originalmente le presentamos al Consejo hemos demostrado seis.

Decíamos que el templo (Taposiris Magna) había sido construido durante el inicio de la dinastía (Ptoloméica), mientras los demás científicos decían que nunca había sido terminado. Encontramos la placa de la fundación del templo indicando la fecha exacta. Cambiamos todos los libros que se han escrito.

Dijimos que íbamos a encontrar túneles y pasadizos dentro de las murallas del templo y ya las encontramos, tenemos más de 8 cámaras y un complejo enorme de túneles que aún seguimos limpiando, porque están llenos de escombros, cerrados a propósito con bloques de piedras enormes. Pero no podemos avanzar tanto porque están llenas de serpientes venenosas y de escorpiones.?

También dijimos que íbamos a encontrar las estructuras que una vez condujeron a ese templo dedicado a la diosa Isis y al rey Osiris. Todo lo que nosotros dijimos que podíamos encontrar lo hemos hecho, sólo nos falta llegar a la tumba de Cleopatra y Marco Antonio. Estoy más segura cada día, con más informaciones y con este instrumento que nos está proporcionando Ng Tze-Chuen vamos a detectar la cámara.

Los túneles están a 35 y 25 metros de profundidad y se extienden por kilómetros.?Los túneles que limpiamos están tan profundos que los radares casi no nos dan información para poderlos seguir desde la superficie, pero con este equipo podemos seguirlos desde arriba y nos ahorraremos muchísimo tiempo.

Los equipos que hay hasta la fecha son de dimensiones muy anchas y no nos permitían taladrar para no destruir las estructuras, pero este equipo de dos pulgadas no las dañará. Debe ser un equipo especial que no haga vibración, porque son estructuras viejas. Y para todo se requiere permisos: para excavar, para estudiar, para llevar los equipos.

¿No le temes a las serpientes?
No, no le tengo miedo a las serpientes. De hecho mis mascotas siempre han sido serpientes. No me han atacado y me he encontrado con serpientes venenosas, algunas me han cruzado por los pies, si me hubiesen atacado probablemente no estuviera aquí, solamente hubiese tenido tres minutos de vida, porque salir del túnel me tomaría aproximadamente 20 minutos.

¿No llevan antídoto? ¿Entran a los túneles a sabiendas de que podrían salir sin vida?
No, no llevamos, y soy la primera que entra siempre. Generalmente bajan pocas personas. Los trabajadores y quizá un arqueólogo, de los 15 que trabajan conmigo.

¿Vale la pena apasionarse tanto con un tema al punto de arriesgar la vida?
Cuando entro al túnel o estoy excavando no lo veo como que estoy arriesgando la vida, sino que estoy haciendo un aporte a la historia. Ni siquiera lo veo como un trabajo. Lo veo como algo muy importante que puede cambiar el conocimiento que tenemos sobre un periodo desconocido.

No todos consideran que Cleopatra fuera una mujer honorable…
Es una de las cosas que quiero cambiar. Cleopatra es uno de los personajes más fascinantes de la historia; la historia que conocemos de ella la escribieron los romanos, sus enemigos. Pero yo he tenido acceso a informaciones que están disponibles en la biblioteca de Alejandría, manuscritos árabes, egipcios y medievales y ahí presentan un personaje totalmente diferente del que escribieron los romanos: una mujer extraordinaria, la más grandiosa de toda su dinastía; escribió libros de medicina, fue la primera mujer que hizo estudios sobre el feto, escribió libros de derecho, era una gran constructora, era considerada una líder, de las primeras de su época, y tuvo la osadía de demostrar que las mujeres tenían la misma capacidad que el hombre, que no se trataba de género, sino de trabajo.

Pienso que ella merece ser encontrada y que su historia sea reescrita, porque ella representa todo a lo que aspiramos las mujeres incluso hoy. Ella no se quiso vestir de hombre para gobernar y por eso fue que los romanos la destruyeron y destruyeron su imagen.

Estoy convencida de que al encontrar su tumba nos hablará ella misma. No sabemos qué tipo de objetos vamos a encontrar, pero sabemos que ella fue enterrada con su corona, que Marco Antonio fue enterrado con su espada, que se le dio un tratamiento de realeza. Y que fueron enterrados en un lugar que nadie hasta ahora había podido encontrar.

Si pasan 20 años y no encuentras la tumba, ¿te darás por vencida?
Nosotros acabamos de descubrir hace dos años el cementerio más grande jamás descubierto en Egipto. La limpieza de ese cementerio nos va a tomar 20 temporadas, quiere decir, 20 años. La zona completa se considera ya que puede ser el cementerio donde estén enterrados no solamente Cleopatra sino una gran parte de esa dinastía porque ninguno de estos faraones ha sido encontrado.

El yacimiento arqueológico es tan importante que no lo voy a abandonar ahora. Seguiré trabajando por años y quizá concluir esto me tome la vida entera, no solamente el hallazgo de la tumba sino las obras, sacar toda la información que podamos y los descubrimientos que podamos hacer aunque yo esté convencida de que ni siquiera me dará tiempo de terminar en esta vida el proyecto que significa descubrir todo lo que hay en esa montaña.

Eso podría ser equivalente a Luxor, en el sur de Egipto, donde se ha trabajado por 200 años y son pocos los hallazgos que se han hecho. Pienso que independientemente del hallazgo de la tumba de Cleopatra hay mucho trabajo por hacer.

Como la Escuela de Arqueología…?
Siempre he planificado hacer una escuela para ir formando jóvenes estudiantes de arqueología de Latinoamérica para que tengan la oportunidad de aprender y desarrollar una profesión que ha sido muy difícil porque ha sido siempre acaparada por Europa y Estados Unidos.

A través de la escuela de arqueología de la Universidad Católica de Santo Domingo estamos preparando un curriculum -ya fui nombrada decana de la escuela- para formar y dar la oportunidad a jóvenes estudiantes. O sea, que el proyecto se va a extender. En Egipto las autoridades dicen que sólo se ha descubierto un 25 por ciento de su patrimonio.

Pienso que todo el mundo tiene algo que aportar a la arqueología y quiero darle esa oportunidad a todo el talento que hay en Latinoamérica. De hecho estamos formando arqueólogos egipcios en nuestro proyecto desde hace tres años. Hemos diplomado a más de 150 arqueólogos egipcios que han trabajado ya con nosotros, formándose en nuestro proyecto, y eso quiero extenderlo a República Dominicana y a América Latina.

¿Qué piensan ellos de que una dominicana, que llega de un país sin mucha vocación arqueológica, les brinde esa oportunidad?
?Lo agradecen. Como dijiste al principio, cuando yo salí del país no había una sola persona que no pensara que yo debía tener algún tipo de problema mental porque a nadie se le podía ocurrir que intentara hacer esto. Yo no había trabajado como arqueóloga pero tenía estudios básicos de arqueología, trabajaba como abogada.

Sin embargo siento que al día de hoy todas esas dudas quedaron despejadas, incluso ideas que originalmente tenía y que a mí misma me costó cambiar, porque yo sabía que iba a ser muy difícil dar esos pasos, pero también sabía que el tiempo me iba a dar la razón.

¿Sigues ejerciendo el derecho?
No, ya sólo me dedico a la arqueología porque es un trabajo a tiempo completo, porque el tiempo en que no estás excavando tienes que estar estudiando las piezas que encontraste, descubrirlas. Son piezas únicas que a veces no tienes con qué compararlas y hay buscar su descripción.

¿Qué hacen con las piezas? ¿Quién pasa a ser su dueño?
Esas piezas son patrimonio de la humanidad y pertenecen a Egipto, pero toda la información que hemos recopilado es mía, para publicar libros, para escribir sobre ella, para dar conferencias. Nosotros estamos cambiando la historia y eso tiene muchísimo valor. En República Dominicana leía la historia, ahora la estoy escribiendo.

¿Se ha convertido esta búsqueda de Cleopatra en una obsesión?
Es que no puede ser una obsesión porque es un trabajo científico que se ha demostrado. La idea la desarrollé en República Dominicana, pero fue cuando viajé por primera vez a Egipto, en 2004, para cerciorarme de si mis ideas podían ser posibles, que se convirtió en un reto.

En ese momento, cuando estaba en las ruinas de ese templo al que llegué finalmente, me senté y lloré de la impotencia. Yo pensé que por ser de República Dominicana nunca me darían permiso para excavar.

Me di cuenta de las limitaciones que tenía por ser dominicana. En ese momento ni siquiera teníamos una embajada donde llamar para que me hicieran una cita. Me sentí impotente. Decía: ¿Cómo llego a RD y les explico, incluso a mi familia, que tengo una idea y que esa idea es posible? Porque es que en RD nadie me va a entender.

Después de un rato de sentirme impotente yo misma me dije: Pero bueno, ¿quién me ha dicho que no? Este fue el reto: que pueda la juventud entender que puede soñar y tener ideas sin importar de dónde seas, y que esas ideas que tienes en la mente son posibles y no porque sean una obsesión, sino porque el pensamiento creativo y el talento surgen no importa de dónde seas o de dónde vengas, porque no tienen nacionalidad.

Regreso a RD pero antes de salir, cada vez que discutí el tema con alguien me decía simplemente que eso no era posible, y no era así. Pienso que este foro de pensadores es importante porque reunirá a 200 jóvenes que serán los líderes del futuro y podremos reforzar en sus mentes ideas de cambio, ideas novedosas, porque solamente así va a haber un cambio importante a nivel mundial y en todos los órdenes.

He hecho un esfuerzo sobrehumano para poder seguir con este proyecto y para que el proyecto sea dominicano. Para mí hubiera sido más fácil hacerlo con una universidad norteamericana (que me lo propusieron), pero entonces la idea iba a ser mía pero el proyecto no. Esta es la convicción de algo que hemos demostrado en un 80%.

¿Cuándo comenzó esa obses…; bueno, el interés por Cleopatra?
?Fue Egipto el que siempre me fascinó. Pero en una discusión, creo que en los 90, oigo hablar del personaje de Cleopatra de forma negativa y me interesé en averiguar más sobre ella como personaje histórico. Yo tampoco me imaginé nunca que con el tiempo iba a salir en busca de su tumba o que lo tenía deparado en mi destino. En mis estudios sobre ella surgen esas inquietudes que han cambiado mi vida.

¿Y cómo conseguiste que te dejaran excavar?
Pensé quién me iba a dar el permiso, si vengo, como dijiste, de un país que no tiene vocación arqueológica, y con lo complicado que es conseguir un permiso aquí. De las más de 2,000 aplicaciones que se reciben al año, sólo se dan 150 licencias, y todas a los más prestigiosos arqueólogos del mundo.

Yo presenté mi proyecto al Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, primero tuve que hablar con el secretario para que el secretario del Consejo Supremo decidiera si lo pasaba al Comité Permanente. Yo les presento el proyecto y regreso a RD pensando: Nunca me van a responder, me escucharon pero no me harán caso.

A los pocos meses me respondieron por correo, me dijeron: “Su proyecto fue aprobado y tiene dos meses para demostrar su teoría”. Eso fue en el 2005, el proceso para que aceptaran el proyecto me tomó un año.

¿Cuál fue tu reacción al recibir el correo?
Me puse la mano en la cabeza y dije: ¿Y ahora qué hago, cómo lo hago? Dos meses en arqueología no es nada, tenía que encontrar o alguna tumba o un túnel y demostrar mi teoría. Era difícil, pero yo sabía que no imposible. Los encontré y me extendieron la licencia. Formé un equipo en Egipto y el proyecto ha continuado porque hemos ido haciendo hallazgos importantes.

¿Quiénes te apoyaron, de quiénes llegó el primer empujón?
De los egipcios, de la gente que no me conocía. Tampoco tenía un equipo, ni dónde formarlo en RD. En mi equipo no había mujeres, pero hace dos años recluté tres arqueólogas de Alejandría.

¿En qué idioma hablan en los túneles?
En inglés. Pero estoy aprendiendo árabe.

¿Te has caído por ahí dentro?
Nada. Nunca me he caído ni me he resbalado.

¿Qué fue lo primero que encontraste en la primera excavación?
Monedas con el rostro de Cleopatra. Tenemos ya más de 500 monedas.

¿Cómo sabes que es ella, si hubo otras seis Cleopatra?
Estas dicen Cleopatra VII, y tienen el rostro más o menos aceptado del rostro de Cleopatra.

Artículo: Yaniris López.

Revista Egiptología 2.0


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