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19 de mayo de 2011

Egipto: fortaleza de la religiosidad


Decía Hermes a su discípulo Asklepio: "Del grandioso Egipto, sólo quedarán fábulas increíbles para las generaciones futuras". Hermes, el gran sabio, no consideró que lo eterno no se mide por la corta regla del tiempo, prueba de ello la Esfinge. Nadie sabe quién la esculpió, ni cuándo. Pero es evidente que ella estaba presente antes de que existiera el desierto del Sahara, y antes de que fuera océano esa inmensa y hoy desértica extensión. La Esfinge y las pirámides fueron los sitios sagrados seleccionados por los legendarios egipcios para depositar sus secretos místicos, religiosos y resguardar sus conocimientos científicos, salvando en esta forma el alma de Egipto, en beneficio de la humanidad. Sin embargo, los egipcios ancestrales no dejaron un legado literario sagrado, como otras religiones.

Su herencia consiste en "Los textos de las Pirámides" o el ya mencionado "Libro de los Muertos"; recopilaciones de fórmulas para vivir una vida ética, espiritual, próspera y fértil. Las pirámides con su complicada red de corredores y pasadizos subterráneos, hábilmente disimulados bajo las piedras colosales de la superficie, servían de tumbas para los faraones y también como templos iniciáticos, donde los elegidos eran sometidos a extremas disciplinas, hasta que lograran aprender y aplicar esa complicada mezcla de conocimientos espirituales, religiosos, filosóficos y morales de la arcaica religión Egipcia. En los templos, Hierofantes o supremos sacerdotes, tenían bajo su custodia a los discípulos, quienes morían y resucitaban al recibir la iniciación, en las cámaras secretas.

Pero en realidad, los adeptos no morían. Tal trance, que podía prolongarse hasta cuatro días, mostraba al alumno que no existe la muerte como aniquilación. Su cuerpo y espíritu se mantenían unidos mediante un hilo magnético, bajo la vigilancia del hierofante, quien aprovechaba las circunstancias para trasmitir al iniciado los conocimientos que recordaría el resto de su vida. Al recobrar la conciencia el recién iniciado vivía la resurrección de Osiris, o el verdadero y renovado despertar. A estos iniciados se le conocía como "Los Dos Veces Nacido" o los "Muertos Vivos", de ellos habla el "Libro de Los Muertos".

Otra consideración sobre la religión arcaica de los egipcios es su división, constituida por dos vertientes: La primera u Oficial impartida a la casta de los faraones o seleccionados personajes de eminente espiritualidad y la segunda establecida para los ciudadanos comunes o la Religión del Pueblo.

Ambas estaban distanciadas dado a que los dioses más poderosos pareciera que sólo estaban pendientes de los Faraones, para premiarlos o castigarlos de acuerdo a su forma de gobernar. Los faraones del antiguo Egipto eran los sucesores de los dioses y como tales estaban obligados a mantener el orden cósmico establecido. Si algo temía el egipcio de hace 4 mil años era perder ese orden cósmico, para ellos el Cosmos, era la misma Divinidad.

Fortaleza de la religiosidad

La teología de los antiguos egipcios estaba cimentada en una pluralidad de dioses menores aparentemente inanimados, pero con un trasfondo sutil y dinámico. Estos dioses menores eran fuerzas mediadoras atentas a los Mandatos Supremos, para ejecutar acciones positivas o negativas, en la vida de los egipcios. Tales creencias inducían al egipcio milenario a ver y apreciar, en cada fenómeno de la naturaleza, la obra y energía de un Dios Extraordinario, parcialmente oculto, de quien trataban de evitar su furia recurriendo a la ayuda de los dioses menores o mediadores. De esta manera, surgen en la mitología egipcia decenas de dioses mediadores, con los cuales a los mortales les era posible contactar. Para comunicarse con ellos, que estaban en todas partes, se utilizaban formulas sagradas, mantras y oraciones.

Arriba de estos dioses mediadores, femeninos o masculinos, estaban las potencias abstractas regidoras del mundo y el curso de la naturaleza. Estas potencias integraban la Cúspide del Reino Espiritual. Esta Cúspide fue plasmada en las pirámides egipcias mostrando al inaccesible Dios RA, el Soberano Eterno. También en las pirámides se registra a Horus, el sol físico, más cercano a los seres humanos, junto con su hermano gemelo SET, Señor de las Tinieblas. Los lejanos egipcios creían en una Oscuridad Tres Veces Desconocida, en cuya contemplación toda ciencia humana se convertía en ignorancia. En esta trinidad que subyacen en los remotos orígenes del concepto de la Trinidad, simbolizada en las religiones de Oriente y Occidente, base de posteriores misterios célticos, druídicos, cretenses, sirios, hindúes, persas, etcétera, así como la raíz profunda de los ocultos misterios del Cristianismo y otros sistemas religiosos, que registra la historia de las religiones.

En otras palabras, en la Trinidad Egipcia empezó a plasmarse el concepto "Padre-Hijo" Osiris-Horus, que siglos más tarde habría de ser popular en la leyenda mítico-mística cristiana de la Santísima Trinidad con la alegoría de la paloma, que representa al Espíritu Santo. También sucedió en el Egipto milenario que los dioses principales se convirtieron en divinidades solares y las diosas en divinidades celestes como esposas o madres del Dios Sol, dando lugar al surgimiento de las vírgenes, señoras o madonas, auxiliares y mediadoras entre el ser humano y los aspectos superiores de la Gran Divinidad. Y a propósito de las Vírgenes, la creencia de la Inmaculada Concepción igual puede considerarse de raíz egipcia o hindú, a continuación una historia:

Toht, como mensajero de los dioses, dice a la reina virgen Isis, que ella dará a luz un hijo. De inmediato Knef (El Espíritu) y Hathour (la Naturaleza) toman a la Reina Virgen por ambas manos, y ponen dentro de su boca el Sigo de la Vida, ¡una cruz!, que ha de fecundar al futuro Niño. Así Horus fue concebido por obra y gracia del Santo Espíritu de Osiris en las entrañas de la Virgen Isis, virgen madre o naturaleza de carácter lunar. Por tal razón las vírgenes cristianas tienen el símbolo de la luna a sus pies. De manera semejante, en la mitología hindú, Vichnú (El Espíritu Santo) desciende sobre la Virgen Devaki, y en esta forma sobrenatural, la Virgen Hindú, concibió y dio a luz a Krishna.

Cabe mencionar aquí que la palabra "Amén", tan familiar en el mundo cristiano, es derivación directa de la voz egipcia Amoun o Amon, Señor de los Cielos, Señor de la Eternidad, Dios del Misterio y Señor de los Mundo: El Sol. Invocado por los sacerdotes egipcios bajo el nombre de "Amén" (El Oculto), y cuyos adoradores han sido denominados por algunos historiadores y eruditos descifradores de jeroglíficos como "los Ameno pH". Por lo que se refiere al símbolo de la Cruz, su origen se remonta a los Atlantes y al Egipto prehistórico que consideraba a la cruz como un representación de la Divinidad Solar irradiando vida de sí, en las cuatro estaciones del año. La palabra originaria de la cruz se deriva de " Guruktz", (Ser Venerable de la Abundancia). Por ello la cruz giratoria o Suástica en sánscrito significa acción originaria del calor. La cruz simbolizó también los cuatro puntos cardinales y el entrelace Espíritu-Materia. Y está escrito que en el antiguo Egipto era colocada sobre el pecho de los cadáveres y que, en la ceremonia anual celebrada, en aquellos tiempos, en el monte Athyr se comían panecillos marcados con el signo de la cruz, de donde proviene la costumbre ritual de la Eucaristía y la Comunión.

Con relación a escrito es importante recordar que el contenido del "Libro de Los Muertos" manifiesta aspectos generales de complejas disciplinas y veladas claves esotérica, que capacitan al estudioso en el control del mecanismo psíquico espiritual de su cuerpo físico y para que aprenda a manejar leyes cósmicas ocultas que le permitan realizar resurrecciones y milagros desconcertantes. En fin, decenas de cientos de cuartillas no son suficientes para escribir sobre la arcaica religión Egipcia, eje luminoso de la religiosidad que se refleja posteriormente en Asia, Judea, Grecia, Europa y la moderna América, así que para finalizar me concretaré a transcribir algunos párrafos, legado de reconocidos egiptólogos en relación a la violación de las tumbas egipcias. "Los que violentaron las tumbas de los antiguos egipcios, liberaron fuerzas que han puesto en peligro al mundo.

Al abrir un gran número de tumbas sin conocimiento lo hicieron también de aquellas que pertenecían a seres nefastos, que durante la degradación de arcaica religión Egipcia, utilizaron las cámaras sagradas para practicar la hechicería y las artes negras. "Cuando se oscureció la blanca luz de la verdad de la religión Egipcia surgió la práctica de la momificación sin discriminación, junto con su complicado ritual complementario. Esta práctica, de principio, solo estaba destinada a faraones iniciados y sacerdotes de avanzada espiritualidad, para que sus cuerpos materiales impregnados de santo poder, lo irradiasen al mundo. Pero al llegar la degeneración religiosa en Egipto, la momificación se realizó indiscriminadamente y con ello se invocaron fuerzas del inframundo para que vigilaran y protegieran tumbas de magos negros y ellos existieran a través de los siglos.

Al abrirse tales tumbas, los las malignas fuerzas castigaron y continúan castigando a los intrusos y su descendencia. De cada una de esas tumbas violadas salió un torrente pernicioso de entes que estaban enjaulados y que se lanzaron como una inundación sobre el mundo físico. Cada momia que era sacada de su tumba y conducida a los museos europeos o americanos llevaba consigo el eslabón etéreo que la unía a esos entes y en consecuencia su nociva influencia."


Artículo: Rosa María Campos.

Revista Egiptología 2.0


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