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8 de junio de 2011

Shabtis


Uno de los elementos más característicos de los ajuares funerarios son las figurillas que representan a un personaje de pie, momificado, ataviado con útiles agrícolas y, en la mayoría de los casos, con una inscripción. Se conocen como "ushebtis", término que se populariza a partir del Tercer Período Intermedio hasta Época Baja, aunque el término más correcto sería "shabtis" ya que es el que se mantiene en constante uso desde Reino Medio hasta Época Tardía.

Los egipcios concebían el mundo del Más Allá como una réplica del mundo donde vivían, donde disfrutarían igualmente de la compañía de su familia y sus allegados, de las atenciones de sus sirvientes y de sus posesiones. La Otra Vida era, en definitiva, un reflejo de los mejores aspectos de sus vidas cotidianas.

Ya desde el Reino Antiguo se incluyeron en las tumbas dos elementos que constituyen los precedentes, al menos conceptuales, de las figurillas funerarias: por un lado, las estatuas Ka del difunto, depositarias de la fuerza vital que garantizaban la nueva vida, y, por otro, figuras de caliza que representaban al personal doméstico realizando algún tipo de trabajo.

En el Reino Medio, ante el fuerte impacto de las concepciones osirianas en las creencias mortuorias, el aspecto de las estatuas del difunto cambia haciéndose éste representar a imagen de Osiris, es decir, como un dios momificado. Por otro lado, los modelos individuales de los sirivientes pasan a formar parte de composiciones más complejas, generalmente en madera, que representan las actividades profesionales como panaderías, cervecerías, carnícerías, etc. Cuando estás maquetas desaparecen como elemento del ajuar funerario aparecen los primeros ejemplos de servidores funerarios. Es muy probable que las nuevas figuras incorporaran formalmente el aspecto de la estatua osiriana del difunto y la función desempeñada por los modelos del personal doméstico.

En el Reino Nuevo, el Más Allá se concebía como un espacio agrícola fértil (Libro de los Muertos 110), de abundantes cosechas (LM 109), que obviamente requería un importante esfuerzo físico para su mantenimiento. El difunto marchaba a este paraíso acompañado de sus servidores para que le suplantaran en el trabajo agrícola, y de ahí que uno de los elementos más importantes de su ajuar funerario sean figurillas momiformes, con los brazos cruzados sobre el pecho y ataviados con útiles agrícolas como azadas y picos, bolsas de grano y jarros de agua (LM 166 de Pleyte). En este período se producen tipos muy variados según las herramientas portadas y la forma de cargarlas.

A partir de la Dinastía XXI, el número de servidores aumenta considerablemente, incluyéndose una figurilla por día del año y una figurilla-capataz por cada diez trabajadores. El shabti capataz, cuya presencia se remonta a finales del Reino Nuevo, se distingue por su falda de frente pronunciado, por la fusta que apoya sobre el hombro mientras el otro brazo cae extendido junto al costado, y por su actitud de marcha. En la Dinastía XXVI se abandona la distinción entre shabtis "trabajadores" y "capataz", imponiéndose una forma estándar, momiforme, con larga barba trenzada, azada y piqueta en las manos y una bolsa pequeña para el grano sobre un hombro. La producción de las figurillas funerarias continuó hasta la Dinastía XXX.

Los shabtis estuvieron sujetos a una evolución tanto formal como conceptual, aunque los cambios no siempre resultan evidentes. Los elementos básicos que proporcionan información para datar los shabtis son el aspecto físico, el tipo de útiles portado y la inscripción. Este último elemento, ubicado en la parte inferior del cuerpo, delante o entorno a las piernas, es determinante, ya que marca la diferencia entre estos servidores funerarios y otras figuras momiformes. La inscripción es, a la vez, un conjuro para hacer uso del shabti y una especie de documento jurídico que vincula al shabti con su dueño, de ahí la importancia de detallar el nombre del difunto para que la razón de ser de la figurilla sea eficaz. El texto inscrito evolucionó con el tiempo, surgiendo fórmulas nuevas o variantes de otras más antiguas.

La fórmula del shabti aparece en Reino Medio, en el Conjuro 472 de los Textos de los Sarcófagos. En Reino Nuevo, este texto queda recogido como el Conjuro 6 del Libro de los Muertos, convirtiédose en la fórmula esencial que ha de acompañar a todo shabti para servir a los deseos de su propietario. De la fórmula estándar derivan versiones propias de determinados períodos (fórmulas de Amenhotep III; de Atón durante la Época de Amarna; y de Khaemmuaset hijo de Ramses II), así cómo textos independientes caracterizados por su brevedad y simpleza (fórmulas hetep di ny-swt de la Dinastía XVII; "Que sea iluminado el osiris N" durante el Reino Nuevo y Tercer Período Intermedio; "Palabras recitadas por el osiris N" de la Dinastía XIX).

El conjuro 6 del Libro de los Muertos dice así: "Recitación para hacer que un shabti realice los trabajos de N en el Otro Mundo (lit. necrópolis). Palabras recitadas por N. Él dice: Oh shabti, si el osiris N es destinado para cualquier trabajo que ha de ser realizado en el Más Allá, o una tarea desagradable (lit. obstáculo) le es impuesta allí, como un hombre en su deber, ‘¡aquí estoy!’, dirás. Si estás destinado a servir allí en cualquier momento, a cultivar los campos, a irrigar las riberas, a transportar arena de este a oeste y viceversa, ‘¡aquí estoy!’, dirás".

Revista Egiptología 2.0


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