Novedades editoriales
26 de septiembre de 2022
Se cumplen dos siglos del descifrado de los jeroglíficos
La civilización del Antiguo Egipto lleva generaciones cautivando a los amantes de la Historia de todo el mundo. Las monumentales pirámides son uno de los elementos más característicos de los egipcios. A pesar de la fascinación que ha causado a lo largo del tiempo este pueblo, el lenguaje escrito utilizado por los antiguos egipcios fue descifrado apenas hace dos siglos. En 1822, el erudito francés, Jean-François Champollion consiguió desentrañar lo que decían los escritos egipcios tras estudiar las inscripciones de la piedra Rosetta, el fragmento de un monumento hallado por una expedición militar francesa.
La piedra Rosetta es un fragmento de una antigua estela egipcia que contenía las palabras de un decreto publicado en Menfis en el año 196 a.C. en nombre del faraón Ptolomeo V. Esta norma se escribió en tres lenguas diferentes: en la parte superior los jeroglíficos egipcios, en la parte intermedia la escritura demótica y en la inferior el griego antiguo. El artefacto fue descubierto en 1799 en una de las expediciones de Napoleón Bonaparte a Egipto y fue la pieza que permitió que en 1822 Champollion descifrara los jeroglíficos.
El descubrimiento de esta epigrafía permitió entender los, hasta ese momento, ininteligibles jeroglíficos del Antiguo Egipto y abrió una nueva página en la historia de la Egiptología. Este lenguaje, compuesto por unos 700 signos, había sido utilizado durante dos milenios. Si no fuera por el hallazgo francés, la comprensión del mundo egipcio sería tan escasa como la que se tiene de la civilización de Tartessos, a caballo entre la Historia y el mito.
Antes de que se descifraran los jeroglíficos, eso era lo que ocurría con la civilización egipcia. La vida cotidiana, la organización de la administración y los intercambios comerciales, cuestiones registrada de forma jeroglífica, fueron inescrutables y un misterio durante siglos.
La palabra jeroglífico tiene su origen en el griego y significa "talla sagrada", es una traducción griega de la frase egipcia "las palabras del dios", que se usaba en la época de los primeros contactos griegos con aquella civilización, para distinguir a los antiguos jeroglíficos de la escritura de esa época, el egipcio demótico, surgido en el Reino Nuevo, la etapa final de la civilización egipcia. Fue dominante en la zona a partir del 600 a.C.
6 de junio de 2022
Descubiertos más de 200 sarcófagos intactos en Saqqara
Una misión arqueológica egipcia, bajo la dirección de Mostafa Waziri, Secretario General de Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, que desde el año 2008 excava en la necrópolis de Saqqara, a unos veinte kilómetros de El Cairo, acaba de hacer un espectacular descubrimiento en el interior de unos pozos funerarios localizados en la zona conocida como Bubasteion, un espacio del yacimiento dedicado a la diosa gata Bastet y donde se enterraron miles de momias de animales sagrados.
Los arqueólogos han sacado a la luz unos 150 objetos de bronce que representan a diversas divinidades egipcias como Anubis, el dios de la momificación con cabeza de cánido; Amón Min, divinidad principal del panteón en su acepción de dios de la fertilidad; Osiris, dios del Inframundo; Isis, esposa y hermana del anterior; el dios loto Nefertum, y la diosa gata Bastet. También se han hallado un grupo de vasijas de bronce que se usaron para llevar a cabo rituales relacionados con la diosa Isis, dos estatuillas de madera tallada que representan a Isis y a su hermana Neftis en actitud doliente y una figura sin cabeza que representa a Imhotep, el arquitecto de la pirámide escalonada de Zoser y que fue adorado como dios de la medicina en la Baja Época.
Pero, sin duda, el descubrimiento más importante, y también el más espectacular, llevado a cabo por la expedición, ha sido el de un conjunto compuesto por unos 250 sarcófagos de madera policromada, en un excelente estado de conservación, datados hacia el año 500 a.C., y que se encuentran intactos, por lo que conservan las momias en su interior. Dentro de uno de los ataúdes, los egiptólogos han descubierto un papiro de nueve metros de largo que contiene fragmentos del Libro de los muertos, un texto funerario con letanías y sortilegios cuyo objetivo era ayudar al difunto a sortear las dificultades que le esperaban en su camino hasta el más allá. Asimismo, en uno de los pozos se han localizado utensilios empleados en los rituales funerarios.
15 de mayo de 2022
Localizada la tumba de un alto funcionario en Saqqara
Un equipo de arqueólogos polaco, dirigido por Kamil O. Kuraszkiewicz, de la Facultad de Estudios Orientales de la Universidad de Varsovia, que excava en la necrópolis de Saqqara, en Egipto, a unos veinte kilómetros de El Cairo, en el marco del proyecto arqueológico del Centro de Arqueología Mediterránea de la misma universidad, ha descubierto en una zona de la necrópolis, conocida como "Foso Seco", la tumba de un alto funcionario del Reino Antiguo, concretamente de la dinastía VI (2305-2118 a.C.), llamado Mehcheczi, que sirvió en la corte del faraón Userkare.
El Foso Seco es una parte del yacimiento de Saqqara, de forma rectangular, que se extiende junto a la pirámide escalonada del faraón Zoser, de la dinastía III (2592-2544 a.C.), y tiene unas proporciones considerables (750 x 600 metros). Hoy en día el lugar se encuentra cubierto por escombros y arena, y no es visible desde el suelo, así que lo que se oculta bajo su superficie solo puede ser observado gracias a la fotografía aérea y las imágenes de satélite. Uno de los hallazgos más recientes del Foso Seco es la entrada a la tumba de Mehcheczi, ubicada en su lado oriental, que los arqueólogos localizaron en octubre de 2021. "Por ahora solo hemos descubierto la fachada del santuario, el interior está a la espera de la próxima campaña de excavación. Probablemente gracias a su buena posición, Mehcheczi pudo contratar a un eficiente equipo de artesanos, ya que su capilla está decorada con relieves de excepcional belleza", ha relatado Kuraszkiewicz.
Aun así, la información que los arqueólogos han podido obtener de los relieves e inscripciones de la capilla de la tumba de Mehcheczi es muy prometedora. De hecho, aún no han podido penetrar en el interior de la tumba, que se halla en un nivel inferior, algo que está previsto llevar a cabo durante la próxima campaña. Así, las decoraciones de la capilla muestran que, entre otras cosas, este personaje ostentó importantes cargos en la corte de Userkare, como el de inspector de la hacienda real, sacerdote de culto de la tumba del rey Teti y, lo más importante, guardián de los secretos del faraón. Según Kuraszkiewicz, esto podría interpretarse como que Mehcheczi "es posible que que tuviera derecho a conocer los documentos que se presentaban en la cancillería real antes de que se hicieran públicos. Pero esto es solo una suposición, porque tenemos muy poca información sobre este período".
Los relieves de la capilla muestran al propietario de la tumba, pero la decoración está inacabada. En los muros aún son visibles los bocetos en tinta negra sobre yeso de cal y los relieves no han conservado la policromía, pero tienen muy buena calidad. "El propio relieve delata una mano excepcionalmente hábil –líneas elegantes, modelado sutil– de un artista al menos tan bueno como el mejor de los autores de relieves de la tumba de Merefnebef", ha declarado Kuraszkiewicz. Merefnebef, cuya tumba (descubierta en 1997 y que conserva en excelente estado su policromía) se halla en las inmediaciones, fue visir del faraón Userkare, y todo indica que Mehcheczi vivió en el mismo período.
21 de diciembre de 2021
El faraón "del brazo fuerte", el nombre perdido de Ptolomeo I
Ptolomeo I, fundador de una dinastía que terminaría con la más famosa de las Cleopatras, la VII, como buen faraón, tenía cinco nombres o títulos protocolarios además del de familia, aunque hasta ahora solo se conocían cuatro. Uno tras otro, el conservador del Museu Egipci Luis Manuel Gonzálvez va señalando sobre tres bloques de piedra que ocupan unos tres metros los símbolos que los identifican en escritura jeroglífica, un buitre, una cobra, un halcón (Horus)…: "Grande en poder", "Aquel que toma poder con su fuerza" (no en vano sobrevivió a la dura lucha por la sucesión de Alejandro Magno, de quien fue uno de sus generales, alzándose rey de Egipto el año 305 aC.), "Escogido de Ra, Amado de Amón", "Hijo de Ra" y..., en medio, el hallazgo: "El de brazo fuerte", nombre que aún no se había identificado y que forma parte del descubrimiento de los restos del templo perdido de Ptolomeo en Hut-nesut (actual Sharuna), anunciado hace pocos meses, por parte de la expedición de la Fundación Arqueológica de Jordi Clos y el museo barcelonés junto con la Universidad alemana de Tübingen y el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.
De documentar este "'grand prix'’", con el que, señala Clos, han entrado en la historia de la egiptología, y de mostrar otros detalles de la excavación del templo, como la reconstrucción exacta en 3D (tras tomar 40.000 fotografías) de diferentes partes del mismo, se ocupa la nueva exposición del Museu Egipci ‘Ptolomeo, faraón de Egipto’, en la que también se profundiza en el reinado de los Ptolomeos (350-30 aC.) gracias a unas 50 piezas de la colección del centro sobre ese periodo.
El templo de Ptolomeo I, que la misión ha averiguado que se llamaba El Palacio Noble del gran Señor y estaba dedicado a Horus y posiblemente a Isis o Hathor, había sido documentado en 1838 por el pintor y egiptólogo Nestor L’Hôte pero después se le perdió el rastro. Hasta que en 1984 algunos campesinos empezaron a hallar restos y, en 2018, la expedición del Egipci, que llevaba excavando en Sharuna desde 2006, halló siete de los 60 grandes sillares de piedra que han recuperado hasta hoy y que formaban parte de la perdida construcción. Habían sido reutilizados por obreros del siglo VI dC para edificar una iglesia copta y que, protegidos de la intemperie y el vandalismo, se habían conservado en perfecto estado, señala el empresario y coleccionistas Jordi Clos.
España devuelve a Egipto las 36 piezas de la operación Hierática
España ha entregado hoy a la República Árabe de Egipto las 36 piezas arqueológicas incautadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la operación Hierática y que se encontraban desde el año 2014 en depósito judicial en el Museo Arqueológico Nacional. Entre las piezas entregadas hoy a la República Árabe de Egipto destacan una cabeza de la diosa leona Sejmet y un vaso canopo con una tapadera de la cabeza del dios Amset.
Las piezas fueron recuperadas por la Sección de Patrimonio Histórico de la UCO en el marco de la operación Hierática, realizada en coordinación con el Ministerio de Cultura y Deporte. Mediante la operación se desarticuló un grupo criminal dedicado al comercio internacional de bienes culturales expoliados en importantes yacimientos.
La operación recuperó 36 piezas arqueológicas que, por sus características y tipología, habrían sido expoliadas en yacimientos arqueológicos egipcios de Saqqara y Mit Rahina mediante excavaciones ilegales.
Dado el valor de los bienes culturales intervenidos, las piezas fueron depositadas y analizadas en profundidad por expertos en el Museo Arqueológico Nacional. Los resultados del estudio realizado por el Departamento de Antigüedades Egipcias y del Oriente Próximo del centro determinaron que el valor superaba el umbral de los 150.000 euros que marca la ley de Represión del Contrabando para diferenciar los delitos de las infracciones administrativas y que por tanto el asunto podía ser judicializado y perseguido como delito.
El acto de entrega de estas piezas ha estado presidido por el embajador de Egipto, Yuoussef Diaeldin, acompañado por el teniente coronel Javier Rogero de la UCO y de Andrés Carretero, director del Museo Arqueológico Nacional.
15 de septiembre de 2021
Se abre al turismo la pirámide del faraón Zoser
Tras 15 años de restauración, Egipto reabrió ayer a los turistas la tumba sur del rey Djoser, de 4.700 años de antigüedad, en la pirámide de Saqqara, informa Reuters.
La tumba, al sur de El Cairo, se encuentra cerca de la famosa pirámide escalonada del faraón de la Tercera Dinastía, la estructura de piedra a gran escala más antigua de Egipto, que a su vez fue cerrada para su restauración hasta marzo de 2020.
Se cree que la tumba del sur, construida entre el 2667 y el 2648 a.C., se construyó por razones simbólicas, o quizás para guardar los órganos internos de Djoser, dijo Mostafa Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.
Egipto está dispuesto a revitalizar el turismo tras la pandemia de coronavirus y en los últimos meses ha presentado una serie de nuevos descubrimientos y un nuevo museo.
9 de agosto de 2021
El último viaje de la barca solar de Keops
La barca solar del faraón Keops, la embarcación de madera más antigua y más grande descubierta en Egipto, ha sido cuidadosamente trasladada este fin de semana desde su antigua morada junto a la Gran Pirámide de Guiza al Gran Museo Egipcio, que se inaugurará a finales de este año.
«Después de [...] cruzar las calles de Guiza en un vehículo inteligente, el primer barco de Keops descubierto en 1954 en la esquina sur de la Gran Pirámide ha terminado su largo viaje al Gran Museo Egipcio (GEM)», informó el Ministerio de Antigüedades egipcio en un comunicado.
Este barco solar de 4.600 años, enterrado junto a la cámara funeraria del faraón Keops, de la IV Dinastía, en la creencia de que transportarían a los difuntos a la vida después de la muerte, mide 42 metros de largo y pesa 20 toneladas. Según destacaron las autoridades egipcias, es «el artefacto orgánico más grande y antiguo hecho de madera, en la historia de la humanidad» y el objetivo de su traslado es protegerlo y preservarlo para las generaciones futuras.
Su viaje en un vehículo especial a control remoto, importado especialmente para la operación desde Bélgica, comenzó a última hora del viernes y duró 10 horas, informó la agencia oficial de noticias MENA.
El barco solar, que se exhibía en un museo que lleva su nombre cerca de la Gran Pirámide, fue transportado como una sola pieza dentro de una jaula de metal en el vehículo a control remoto durante 7,5 kilómetros y se convertirá en una de las piezas estrella cuando se inaugure el nuevo museo. Egipto ha publicitado la apertura anticipada del Gran Museo Egipcio en la meseta de Guiza como un importante monumento arqueológico que albergará sus antigüedades más preciadas.
En abril, las autoridades trasladaron los restos momificados de 22 faraones del icónico Museo Egipcio de El Cairo hasta el Museo Nacional de la Civilización Egipcia de la ciudad, en una ceremonia grandiosa.
En un evento televisado cuidadosamente coreografiado, el presidente Abdel Fatah al Sisi saludó los ataúdes que contenían las momias de Ramsés II y de la reina Hatshepsut.
1 de agosto de 2021
Logran ensamblar los fragmentos hallados en una momia
Especialistas en el arte y la historia del Antiguo Egipto lograron reunir dos piezas de la envoltura de una momia de 2300 años de antigüedad y revelaron que estaba cubierta con jeroglíficos del Libro de los Muertos.
Los dos fragmentos de tela se unieron de forma remota después de que el Museo Teece de Antigüedades Clásicas de la Universidad de Canterbury, ubicado en Nueva Zelanda, catalogara en una base de datos online de acceso público la imagen de un fragmento de lino que había sido arrancado de la momia hace tiempo.
Mientras tanto, los historiadores del Instituto de Investigación Getty de Los Ángeles vieron la imagen digital y se dieron cuenta de que poseían un trozo similar de ese sudario que encajaba a la perfección, como una pieza de rompecabezas, con la sección de tela neozelandesa.
“Aunque existe una pequeña brecha entre los dos fragmentos de tela, la escena tiene sentido. El encantamiento tiene sentido y el texto es acertado. Es asombroso poder unir estos fragmentos a la distancia”, celebró Alison Griffith, experta en arte egipcio y profesora en la Universidad de Canterbury.
El Libro de los Muertos fue creado por los egipcios para guiar al difunto a través del más allá. El texto consiste en una serie de sortilegios mágicos destinados a ayudar a los muertos a superar el juicio de Osiris, asistirlos en su viaje a través del inframundo y emigrar hacia la otra vida.
“La creencia egipcia era que los difuntos necesitaban cosas mundanas en su viaje hacia y en la otra vida. Por lo que el arte en las pirámides y las tumbas no es arte como tal, sino que se trata de escenas de ofrendas de suministros, de sirvientes y de otras cosas que se necesitan en el otro lado”, indicó Griffith.
Las versiones del Libro de los Muertos variaban de una tumba a otra, pero una de las imágenes más famosas es la determinación del peso del corazón del difunto que se colocaba en un balanza para compararlo contra una pluma, símbolo de la armonía, la verdad y la justicia. Los dioses formulaban distintas preguntas sobre la vida del difunto y el corazón respondía por su portador. De acuerdo con las contestaciones, el corazón aumentaba o disminuía su peso y finalmente Osiris dictaba sentencia.
Si el corazón era más liviano que la pluma, la sentencia era favorable y el difunto se aseguraba la vida eterna. Por el contrario, si el corazón era más pesado que la pluma, este hecho indicaba impureza y era arrojado a Ammyt, un ser con cabeza de cocodrilo, piernas de hipopótamo y cuerpo de león, que lo devoraba. Esto significaba el final definitivo de la vida sin ninguna posibilidad de resucitación en el más allá.
La tradición de incluir el Libro de los Muertos en las tumbas comenzó con inscripciones escritas directamente en las paredes de los sepulcros durante el final del Reino Antiguo (entre los años 2686 a.C. y 2181 a.C.), y al principio, sólo se ofrecía a la realeza enterrada en Saqqara.
En la época del Imperio Nuevo (alrededor del año 1539 a.C.), se creía que la vida después de la muerte era accesible a todos los que podían permitirse su propio Libro de los Muertos, y el texto pasó a estar escrito sobre los papiros y sobre el lienzo utilizado para envolver los cuerpos momificados de los egipcios que no pertenecían a la realeza.
La tradición de incluir el Libro de los Muertos en las tumbas comenzó con inscripciones escritas directamente en las paredes de los sepulcros durante el final del Reino Antiguo (entre los años 2686 a.C. y 2181 a.C.), y al principio, sólo se ofrecía a la realeza enterrada en Saqqara.
En la época del Imperio Nuevo (alrededor del año 1539 a.C.), se creía que la vida después de la muerte era accesible a todos los que podían permitirse su propio Libro de los Muertos, y el texto pasó a estar escrito sobre los papiros y sobre el lienzo utilizado para envolver los cuerpos momificados de los egipcios que no pertenecían a la realeza.
Napoleón, el general que quiso ser faraón
Cuando el Directorio decidió intervenir en Egipto hacía tanto tiempo que los templos y pirámides yacían bajo la arenas que algunos pensaban en ellas como leyendas inventadas por viajeros. Era el año 1798 y siglos atrás el territorio había sido dominado por hombres que llevaban la media luna tatuada en la piel. Saladino arrebató Jerusalén a los cruzados y se estableció en El Cairo, los mamelucos le dieron esplendor a las mezquitas y los otomanos unificaron todo el Mediterráneo Oriental bajo una misma bandera. Ahora, una cámara de representantes francesa mandaba a un joven general corso, Napoleón, poner al país de las arenas a sus pies.
La expedición fue un fracaso y un éxito, tanto para Egipto como para Francia. Napoleón fue derrotado por el ejército inglés, apoyado por cuerpos locales de infantería, los mamelucos que quince años después pintaría Goya entrando en Madrid a golpe de sablazo. Sin embargo, si salió de Egipto como un general derrotado, llegó a París como un emperador, proclamado por la gente y las autoridades. Egipto también obtendría una doble moneda con la que pagar su destino: abrió paso a la colonización inglesa, que duró hasta finales de los años cuarenta del siglo XX, pero el patrimonio de su civilización anterior recobraría vida gracias a la invención de la egiptología. El mundo de la ciencia y la curiosidad había puesto sus ojos sobre los restos arqueológicos de un país infinito y nunca más podría volver a apartarlos.
La expedición de Napoleón no se debe entender solamente como una incursión militar. El conocimiento humano, en esta ocasión, se sirvió de las ansias de poder para abrir caminos en la historia. Nada como la batalla de las Pirámides para entender este hecho, cuando Napoleón pronunció su famosa frase: «Soldados, desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos os contemplan». El propio general quiso pasar una noche en las profundidades de la pirámide de Keops, en la Cámara del Rey, junto a los escorpiones. Salió diciendo que lo que había visto y sentido jamás podría ser creído por nadie. Y el mundo se quedó con el misterio.
El suyo fue un viaje por una civilización que llevaba extinta dieciocho siglos, aunque se había fragmentado y sobrevivido en cientos de puertos del mar, en vasijas que guardaron aceites y en gestos tan maternales como el de la Virgen María con el Niño, trasunto de Isis con Horus. Pero poco quedaba por las calles del Cairo de aquel esplendor. La invasión romana habían transformado el suelo cultural y las posteriores árabes habían suplantado definitivamente cualquier sentimiento de pertenencia que el ciudadano egipcio pudiera sentir por aquellas pirámides que anunciaban el desierto.
Napoleón se quiso acompañar de más de 150 científicos, en cuya tarea estaba puesta la esperanza de analizar y distinguir todo lo nuevo que podría arrojar el mito de Egipto. Componentes de la expedición fueron Monge, matemático y fundador de la École Polytechnique; Dolomieu, geólogo, Vivant Denon, químico, Fourier, físico, Saint-Hilaire, botánico y Conté, ingeniero. Lo mejor de una generación que había participado en la Revolución y le había cortado la cabeza a un rey, ahora se dirigía hacia el Oriente para investigar y rescatar un pasado que solamente habían percibido a través de las bibliotecas. Junto a ellos, también marcharon en las largas jornadas a pie artistas de todo tipo: pintores, grabadistas, escultores y arquitectos. Se trataba de reconstruir con la máxima fidelidad posible un pasado latente bajo el desierto y devolverle el esplendor de antaño.
10 de abril de 2021
Descubierta la ciudad: "El Ascenso de Atón"
Una misión arqueológica egipcia dirigida por el mediático egiptologo Zahi Hawass ha realizado un sensacional descubrimiento: una antigua ciudad perdida en Luxor llamada el "Ascenso de Atón", que desapareció bajo las arenas del desierto hace tres mil años. La ciudad, que ha sido apodada por los arqueólogos como la "Ciudad Dorada Perdida", data del reinado de Amenhotep III (1390-1353 a.C.), aunque al parecer estuvo en activo también durante los reinados de Tutankamón (h. 1334-1324 a.C.) y de su sucesor Ay (1323-1320 a.C.).
"Muchas misiones extranjeras buscaron esta ciudad y nunca la encontraron. Comenzamos nuestro trabajo buscando el templo funerario de Tutankamón porque los templos de Horemheb y Ay se descubrieron en esta área", ha declarado un exultante Hawass. La expedición egipcia se sorprendió al ver que acababa de descubrir la ciudad más grande jamás encontrada en Egipto, fundada por uno de los faraones con uno de los reinados más largos de la historia del País del Nilo, Amenhotep III, padre de Akhenatón, el famoso faraón artífice de la revolución religiosa que implantó el culto a Atón, el disco solar.
Por lo que se desprende de los hallazgos, el "Ascenso de Atón", ubicada en la orilla occidental del Nilo (donde se alzan las necrópolis y los templos funerarios de los monarcas), fue el asentamiento administrativo e industrial más grande de Egipto. "Las calles de la ciudad están jalonadas de casas; algunos de sus muros tienen hasta tres metros de altura. Podemos revelar que la ciudad se extiende hacia el oeste, hasta la famosa Deir el-Medina (el poblado de los constructores de las tumbas del Valle de los Reyes)", explica Hawass.
Muchos investigadores han quedado absolutamente fascinados con este descubrimiento. Por ejemplo, Betsy Brian, profesora de Egiptología de la Universidad John Hopkins en Baltimore, Estados Unidos, ha declarado que "el descubrimiento de esta ciudad perdida es el segundo descubrimiento arqueológico más importante en Egipto desde el de la tumba de Tutankamón. El hallazgo de la "Ciudad Dorada Perdida" no solo nos aportará una excepcional visión sobre la vida de los antiguos egipcios en uno de los momentos de mayor apogeo de su historia, sino que arrojará nueva luz sobre uno de los mayores misterios de la historia: ¿Por qué Akhenatón, junto con su esposa Nefertiti, decide mudarse a Amarna?", se pregunta Brian.
5 de abril de 2021
Egipto pasea a sus momias por El Cairo en un espectáculo solemne y propagandístico
A bordo de extravagantes vehículos y al compás de la música en directo interpretada por una gran orquesta, 22 momias de reyes y reinas del antiguo Egipto han desfilado por El Cairo la tarde de este sábado, tras caer el sol, en una inédita y solemne procesión faraónica.
El desfile real ha arrancado en las puertas del histórico museo egipcio de antigüedades, en pleno corazón cairota, presidido por una banda de tamboreros uniformados, y ha rodeado la icónica plaza Tahrir iluminada, que desde hace meses luce un obelisco y cuatro esfinges de Luxor, antes de enfilar hacia el Nilo. Siguiendo el curso del río, el convoy ha puesto rumbo hacia la que será la nueva residencia de las momias, el Museo Nacional de la Civilización Egipcia, situado en Fustat, la primera capital de Egipto bajo dominio musulmán, y hoy en el sur de El Cairo.
Para la gran marcha, bautizada el Desfile Dorado y que las autoridades egipcias llevaban anunciando durante meses a bombo y platillo, no se ha escatimado en nada. Para la procesión, los cuerpos de la realeza egipcia se han colocado con delicadeza en módulos especiales esterilizados y con nitrógeno para recrear las condiciones de las cajas en las que se exhiben habitualmente, y se han cargado en exóticos vehículos dorados y negros, y dotados con amortiguadores de seguridad. Desfilando por orden cronológico, los carros llevaban grabado en el lateral el nombre del monarca en árabe y en jeroglíficos egipcios. Su paso, pausado, estaba acompasado con el ritmo de una orquesta de 120 músicos y una coral de 100 cantantes.
“El guion del desfile, la historia, [es] el viaje [de las momias] desde su tumba, en la que han permanecido durante cientos de años, hacia la vida eterna. Todo el desfile es como un viaje: empezamos en el interior de la tumba, que podemos imaginar que es el museo, para luego salir hacia su nueva vida”, explicó antes del desfile Nader Abbassi, director de la orquesta y uno de los maestros más prestigiosos de Egipto.
Las momias protagonistas de la procesión se correspondían a 18 reyes y cuatro reinas pertenecientes a dinastías de la XVII a la XX del antiguo Egipto, un período que comprende desde el siglo XVI hasta el XI antes de la era actual, e incluía 17 sarcófagos reales. La mayoría de ellas fueron halladas a finales del siglo XIX en dos excepcionales escondrijos ocultos en el Valle de los Reyes y en el complejo de Deir El Bahari, donde se alza el monumental templo de Hatshepsut, ambos situados en la necrópolis de Tebas, al sur de Egipto. Desde entonces, y durante más de un siglo, las momias han yacido en el Museo Egipcio de Tahrir.
27 de marzo de 2021
El Museu Egipci encuentra los restos de un templo del faraón Ptolomeo I
Lluvias torrenciales como no se habían visto en cien años, plagas de serpientes venenosas e incluso una pandemia a escala mundial que todos ya conocemos. El equipo de la misión arqueológica en el yacimiento de Kom el-Ajmar Sharuna (Minya, Egipto Medio) las ha pasado canutas para recuperar del desierto (y de las aguas freáticas) todo un hallazgo, los restos de un templo de Ptolomeo I.
Podría parecer una maldición faraónica, si existieran, pero todas estas dificultades que los egiptólogos se encontraron no han hecho más que añadir un componente épico al descubrimiento, en consonancia con la biografía del faraón, uno de los generales de Alejandro Magno y uno de los diádocos sucesores del gran conquistador. Ptolomeo fue quien se quedó con Egipto en el reparto de su legado y fundó la última dinastía faraónica independiente, la ptolomaica, además de la famosa biblioteca de Alejandría.
La misión arqueológica, formada por el Museu Egipci de Barcelona, la Universidad de Tübingen y el Supreme Council of Antiquities d'Egipte, empezó a desenterrar los restos del templo en las últimas dos campañas.
Los cartuchos cincelados en las piedras son lo bastante claros, indican el nombre del primer Ptolomeo, que se caracterizó por su intensa actividad constructiva.
Hasta ahora, sin embargo, no se habían localizado tantos componentes de uno de sus templos, en concreto 60 sillares, de unos 500 kilos de peso cada uno, que contienen varios elementos decorativos y arquitectónicos, como el rostro de la diosa Hathor, los cartuchos reales, cornisas, molduras convexas y textos jeroglíficos, todavía en estudio, que indican por ejemplo que el templo estaba dedicado a los dioses Horus y Hathor.
"Es de los pocos que erigió Ptolomeo I fuera de Alejandría y los vestigios encontrados son los más numerosos y de mejor calidad artística, de ahí su importancia", ha explicado el egiptólogo y conservador del Museu Egipci Luis Manuel Gonzálvez Ortega.
Todos estos bloques, que fueron reaprovechados en el siglo VI para edificar los cimientos y el pavimento de una iglesia cristiana, formaban, curiosamente, los cuatro hilados de la parte superior del templo de las dieciséis que debería tener. Según los expertos del Museu Egipci, el hallazgo “permitirá plantear una propuesta de reconstrucción hipotética del templo que hace dos mil años se erigió en la ciudad de Hut-nesut, antiguo nombre del actual Sharuna,” explican los expertos del Museu Egipci.
Se sabía de la existencia del templo desde 1838, cuando el egiptólogo Nestor El Hôte dejó constancia de él por escrito. Luego se perdió su rastro, aunque durante los años posteriores se han ido encontrando algunos fragmentos y también algunos sillares, como fue el caso de los descubiertos por el egiptólogo Tadeus Smolenski a principios del siglo XX y que ahora se conservan en las colecciones egipcias de Viena y Budapest. En el año 1984 también salieron otros durante los trabajos de excavación de la Universidad de Tübingen, cuando todavía no se había añadido a la misión el Museo Egipcio de Barcelona, que lo haría en el 2006.
14 de marzo de 2021
Tres excavaciones españolas en Egipto que optan al II Premio Nacional de Arqueología y Paleontología
La Heracleópolis Magna, primer yacimiento excavado por españoles en territorio egipcio; el proyecto Djehuty, que investiga el conjunto de monumentos funerarios y enterramientos en Luxor; y el yacimiento de la necrópolis de Oxirrinco, con tres décadas de trabajo a sus espaldas, son las tres investigaciones arqueológicas en suelo egipcio lideradas por equipos de investigación españoles que optan este año al II Premio Nacional de Arqueología y Paleontología Fundación Palarq. El galardón, de carácter bienal, nació en 2018 con el objetivo de reconocer la excelencia y originalidad de proyectos arqueológicos y paleontológicos dirigidos por equipos de investigación españoles.
Según ha informado la Fundación en un comunicado, Heracleópolis Magna fue, en 1966, el primer gran yacimiento excavado por españoles en territorio egipcio bajo el equipo liderado por el arqueólogo Martín Almagro. Los trabajos se han ido sucediendo hasta la actualidad bajo el liderazgo de la doctora M. Carmen Pérez-Die. Para los promotores del galardón, la excepcionalidad de este proyecto radica en el hecho de que en la ciudad de Heracleópolis están presentes todos los periodos cronológicos del Egipto antiguo, desde el Primer Periodo Intermedio hasta la época bizantina y copta. Entre los hallazgos más destacados hasta la fecha, figuran el Templo Herishef descubierto por Naville a finales del siglo XIX y excavado actualmente por la Misión Española, siendo ésta una parte esencial del Proyecto.
Por su parte, el proyecto de Djehuty, ubicado en la Colina de Dra Abu el-Naga, en el extremo norte del cementerio de la antigua ciudad de Tebas, hoy Luxor, tiene como objetivo principal la excavación, restauración, publicación científica y la divulgación del conjunto de monumentos funerarios y enterramientos llevados a cabo entre finales del Reino Antiguo, 2200 a. C., hasta la época romana, en la antigua necrópolis. Desde sus inicios, hace dos décadas, los investigadores han formulado preguntas para conocer cómo se fue ocupando el espacio a lo largo del tiempo, cómo se elegía la ubicación de la tumba, o cómo se circulaba y se accedía a las tumbas situadas en los niveles más altos de la colina. Se han localizado restos arqueológicos de las ofrendas realizadas se ha documentado el primer jardín funerario en el antiguo Egipto.
“El descubrimiento del siglo”: hallaron en Egipto vestigios de lo que pudo ser la tumba de la reina Nefertiti
El egiptólogo de renombre mundial y ex ministro de Antigüedades Zahi Hawass ha revelado que está liderando excavaciones junto al templo de Mina Habu en Luxor, y anunciará un descubrimiento importante este mes de marzo.
El hombre de 73 años destacó que encontrar la tumba de Nefertiti sería “el mayor descubrimiento del siglo XXI”.
Por su parte, el egiptólogo Dr. Chris Naunton ha dicho que existe la posibilidad de que ya haya encontrado el lugar de descanso final de la gran esposa real del faraón Akenatón.
“Parece que ya ha descubierto algo, pero no está listo para revelarlo. El mejor escenario posible sería que sea clara y obviamente la tumba de Nefertiti”, dijo Naunton en exclusiva al portal británico Express.
Naunton explicó que “el hallazgo” está casi intacto y que piensan que probablemente sea un faraón y que su descubrimiento nos hará aprender mucho sobre una de las figuras más fascinantes e intrigantes de la historia.
“Es importante enfatizar, sin embargo, que la tumba podría ser descubierta y podría estar sin terminar, sin decorar, violada o sufrido grandes daños. Es posible que solo estemos viendo recortes, y eso aún sería muy interesante”, dijo Naunton.
Zahi Hawass dijo que ahora está trabajando en la parte occidental del Valle de los Reyes para encontrar la tumba de la antigua reina egipcia Nefertiti. Esto se lleva a cabo junto con el trabajo adicional en la tumba del faraón Ramsés II, también en Luxor.
“El descubrimiento de Saqqara más reciente es muy importante, porque cambia muchas cosas en la historia. El templo funerario desenterrado revela, por primera vez en la historia, el nombre de la reina Nearit, esposa del faraón Teti. Ahora estamos escribiendo una nueva página en la historia del Reino Antiguo”, dijo sobre los hallazgos más recientes en una entrevista con Daily News Egypt.
“Anteriormente habíamos descubierto la pirámide de esta reina en 2010, pero este año encontramos su templo y su nombre. También encontramos importantes artefactos del Imperio Nuevo dentro de la zona, como momias y ataúdes, alrededor encontramos estelas, modelos de barcos e importantes cerámicas. Este es realmente un descubrimiento importante que nos dirá mucho sobre el culto del faraón Teti, el primer rey de la Sexta Dinastía del Reino Antiguo que gobernó Egipto hace más de 4.300 años”, agregó.
12 de febrero de 2021
Descubren 16 tumbas con momias en una necrópolis de Egipto
La misión egipcio-dominicana de la Universidad de Santo Domingo, ha descubierto dieciséis sepulcros grecorromanos en la necrópolis de Taposiris Magna, oeste de Alejandría.
La misión, encabezada por la arqueóloga Kathleen Martínez, lleva investigando el yacimiento desde 2005, en búsqueda de la tumba de Cleopatra VII.
Según un comunicado del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, Martínez encontró ayer los pozos funerarios con momias "en mal estado de conservación".
La Doctora Martínez explicó que entre los hallazgos se encuentran dos momias en particular que conservan rollos y partes del cartonaje. La primera presenta restos de dorado y adornos dorados en representación al dios Osiris. La segunda, en cambio, luce una corona decorada con cuernos y serpiente en la frente, además de un colgante dorado en forma de halcón.
No se trata de los primeros descubrimientos de esta temporada. Según el director general del departamento de Antigüedades de Alejandría, el Doctor Jaled Abo El Hamd, se han realizado otros hallazgos destacables, "el más importante de los cuales es una máscara funeraria de una mujer, ocho máscaras refinadas de mármol grecorromanas y ocho capas de oro".
Las dieciséis tumbas, junto al resto de descubrimientos de la temporada, se suman a una lista hallazgos que han cambiado, según el comunicado, la percepción del Templo de Taposiris Magna. Con anterioridad, la misión había encontrado varias monedas con el nombre y la imagen de Cleopatra VIII dentro de los muros del templo. De este modo, se observa que el templo del oeste de Alejandría fue construido por el rey Ptolomeo IV.
Descubiertos los secretos de la singular ''momia de barro''
Un grupo de investigadores dirigidos por Karin Sowada, del Departamento de Historia y Arqueología de la Universidad Macquarie, en Sídney, ha descubierto algo sorprendente: una momia egipcia que estaba envuelta en barro. Este hallazgo ha sorprendido a los investigadores, que no esperaban encontrar al difunto "encerrado" en un caparazón de barro endurecido. Este "caparazón de barro" revela "un tratamiento funerario no documentado hasta la fecha en el registro arqueológico egipcio", según han afirmado los investigadores en un estudio que se ha publicado en la revista PLOS One.
¿Para qué servía esa curiosa "envoltura de barro"? Los especialistas piensan que tal vez se utilizó para estabilizar a la momia después de que esta sufriese algún tipo de daño, aunque el barro también pudo haber sido empleado para emular las prácticas funerarias de la élite, cuyos miembros fueron momificados en numerosas ocasiones con materiales importados a base de resina desde finales del Reino Nuevo (1539-1077 a.C.) hasta la dinastía XXI (1076-944 a.C.), según el estudio.
Pero este individuo estaba recubierto con barro en lugar de resina. Posiblemente, según los investigadores, la momia estaba envuelta en este material porque "el barro es más asequible", según la investigadora principal del estudio, Karin Sowada. Aunque esta momia presenta algunas otras particularidades. El cuerpo, que se ha datado alrededor del año 1207 a.C., resultó dañado tras la muerte, e incluso fue enterrado en el ataúd equivocado, que en realidad estaba destinado a una mujer que había muerto años antes, según han podido averiguar los científicos.
Como muchas momias del antiguo Egipto, la "momia de barro" y su ataúd con tapa fueron adquiridos en el siglo XIX por un coleccionista occidental, en este caso por el político sir Charles Nicholson, que se los llevó a Australia. Nicholson donó la momia y su ataúd a la Universidad de Sídney en 1860, y hoy se conservan en el Museo Chau Chak Wing de dicha universidad. Pero parece ser que quien vendió los artefactos engañó a Nicholson, ya que el ataúd es más moderno que el cuerpo enterrado en él.
"Los comerciantes locales probablemente colocaron un cuerpo momificado cualquiera no relacionado con el ataúd para vender un 'juego' más completo, una práctica bien conocida en el comercio local de antigüedades", se explica en el estudio. El sarcófago lleva inscrito el nombre de una mujer, Meruah o Meru(t)ah, y data del año 1000 a.C., según la iconografía que lo decora, lo que significa que es unos 200 años más moderno que la momia que contiene. Si bien la momia de su interior no es Meruah, las pistas anatómicas apuntan a que se trata de una mujer que murió entre los 26 y 35 años.
En 1999 tuvo lugar un examen preliminar sobre la curiosa "momia de barro". Ya entonces, los investigadores descubrieron aspectos inusuales en ella, cuando una tomografía computarizada (TC) reveló algo extraño en su interior. Se extrajeron algunas muestras de las envolturas y se descubrió que contenían una mezcla de lodo arenoso. Cuando un nuevo equipo de investigadores volvió a escanear la momia en 2017 descubrió detalles inéditos sobre el caparazón, especialmente cuando se hizo un examen químico de los fragmentos de barro. Quien reparó la momia elaboró un complicado "emparedado" de tierra, colocando una masa de barro, arena y paja entre las capas de envoltorios de lino. La parte inferior de la mezcla de lodo tenía una capa base de un pigmento blanco a base de calcita, mientras que la parte superior estaba recubierta de ocre, un pigmento mineral rojo. "Aparentemente, el barro se aplicó en láminas mientras aún estaba húmedo y flexible. El cuerpo se envolvió con vendas de lino, se aplicó el caparazón de barro y luego se colocaron más envolturas sobre él", según Sowada.
4 de enero de 2021
Egipto reabre la tumba de Ramses I en el Valle de los Reyes tras restaurarla
Las autoridades egipcias reabrieron este sábado la tumba del faraón Ramses I, emplazada en el turístico Valle de los Reyes, tras haberse completado sus trabajos de restauración.
Las labores de recuperación de este espacio funerario excavado en la roca han consistido en la eliminación de los excrementos de pájaros y murciélagos de las paredes, así como la restauración de los murales y la limpieza del hollín en estos.
La reapertura fue presidida por el ministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, Jaled al Anani, y el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafa Waziri, durante una visita a Luxor, en cuyas proximidades está la fastuosa necrópolis del Valle de los Reyes.
La tumba de Ramses I, descubierta en 1817, tiene una extensión de 29 metros de largo y consiste en un corredor que desemboca en una cámara sepulcral con unas pinturas murales muy bien preservadas y un sarcófago de granito.
Ramses I reinó durante los años 1292 y 1290 antes de Cristo y es el fundador de la XIX Dinastía.
30 de noviembre de 2020
Constatan la precisión en la construcción de las tumbas de las necrópolis de Qubbet el-Hawa de Asuán en Egipto
Los investigadores José Luis Pérez García y Antonio Mozas Calvache, miembros del grupo de Investigación Sistemas Fotogramétricos y Topométricos de la Universidad de Jaén (UJA), han presentado los resultados obtenidos en un estudio consistente en la realización de modelos 3D de tres de las estructuras funerarias más espectaculares de la Necrópolis de Qubbet el-Hawa en Asuán (Egipto), con los que han constatado la precisión con la que se construyeron las mismas.
Las estructuras funerarias están datadas entre el 1845 y el 1773 antes de Cristo y fueron construidas de forma secuencial.
Las tres tumbas estudiantes (QH31, QH32 y QH33) son estructuras independientes y adyacentes, excavadas en la roca, que se internan decenas de metros dentro de la colina donde se encuentra la necrópolis. Están formadas por numerosas salas, corredores y pozos verticales, que alcanzan hasta los 13 metros en el caso de la QH33. Las estructuras funerarias están datadas entre el 1845 y el 1773 antes de Cristo y fueron construidas de forma secuencial. En ellas se enterraron varios gobernadores de Elefantina, sus familias y algunos miembros prominentes de su círculo cercano.
Para la realización de los modelos 3D, los investigadores de la UJA utilizaron distintas técnicas geomáticas, entre las que destaca el escaneo láser terrestre y la fotogrametría.
Debido a la compleja estructura de las tumbas, los trabajos de campo supusieron un importante esfuerzo de implementación de dichas técnicas. Cabe destacar la dificultad en la adquisición de datos en los distintos pozos verticales.
Cada tumba fue estudiada de forma individual para obtener un modelo 3D específico. Sin embargo, los tres modelos pudieron fusionarse al estar todos los datos referidos al mismo sistema de coordenadas, obteniendo un modelo completo que permite analizar el comportamiento espacial de todas las tumbas en conjunto, contextualizando de esta manera todo el entorno.
Como resultado, cabe destacar la obtención de modelos tridimensionales fidedignos de las estructuras funerarias objeto de estudio.
“Estos modelos constituyen un importante instrumento métrico para la documentación de las tumbas. La calidad de los productos obtenidos permite realizar un recorrido virtual[i], así como su utilización por parte de otros investigadores, como arquitectos o arqueólogos, para sus respectivos estudios evitando la necesidad de desplazamiento a Asuán”, resaltan los investigadores de la UJA.
Estos modelos constituyen un importante instrumento métrico para la documentación de las tumbas
Además de los modelos obtenidos, los resultados más sorprendentes aparecieron tras la fusión de los mismos en un modelo completo. Así, cabe destacar la intrincada estructura de salas, corredores, pozos de las tumbas que se entrelazan sin intersección espacial alguna.
“Más concretamente, se ha detectado una gran proximidad entre dos tumbas (QH32 y QH33), de aproximadamente 10 centímetros en algunos puntos, sin que, para nuestra sorpresa, exista intersección entre las mismas.
En un principio, se podría considerar que esta proximidad pudiera ser producto de la casualidad o fortuna durante la construcción. Sin embargo, el hecho de que esta proximidad centimétrica se detecte en varias zonas de las tumbas podría demostrar su premeditación, indicando hasta qué punto era de precisa la construcción de estas estructuras por parte de los antiguos egipcios.
Restos de un tratamiento ginecológico realizado en el antiguo Egipto
Investigadores del Proyecto Qubbet El-Hawa que dirige la Universidad de Jaén (UJA) en Asuán (Egipto) han hallado restos de un tratamiento ginecológico realizado a una mujer que murió en torno al 1800 a. C.
La dama, llamada Sattjeni, pertenecía a la clase privilegiada de la antigua ciudad de Elefantina y fue enterrada en la necrópolis de Qubbet el-Hawa, en la citada ciudad egipcia, según ha informado este lunes la institución académica jiennense.
Entre sus piernas originalmente vendadas se halló un cuenco cerámico con restos quemados. El análisis de los restos óseos fue realizado por un equipo de antropólogos de la Universidad de Granada, que colabora con el Proyecto de la UJA, y confirmó que la mujer había sufrido una lesión traumática en su pelvis, quizá producida por una caída, que le tuvo que producir graves dolores.
El doctor en Egiptología de la UJA Alejandro Jiménez, director del Proyecto Qubbet el-Hawa, ha apuntado que es muy probable que, para aliviar estos dolores, la mujer fuese tratada con fumigaciones, tal y como los papiros médicos contemporáneos describen para solucionar problemas ginecológicos.
“Lo más interesante del descubrimiento de los investigadores de la Universidad de Jaén no es sólo la documentación de un tratamiento ginecológico paliativo, algo que de por sí es único en la arqueología egipcia, sino que este tipo de tratamientos con fumigaciones se describieron en papiros médicos contemporáneos y, hasta ahora, no había pruebas de que se llevaran a cabo”, ha señalado. Este trabajo ha sido publicado por una de las revistas más prestigiosas de la Egiptología (’Zeitschrift für ägyptische Sprache und Altertumskunde’).
La Universidad de Jaén excava en esta necrópolis de Qubbet el-Hawa desde el año 2008. Su proyecto se ha centrado en las tumbas de los gobernadores de la provincia fronteriza de Egipto con Nubia durante la Dinastía XII y en este tiempo ha cosechado numerosos e importantes descubrimientos desde el punto de vista histórico.
16 de noviembre de 2020
Egipto descubre uno de sus mayores hallazgos en años: más de 100 sarcófagos intactos
El sitio arqueológico de Sakkara, situado al suroeste de El Cairo, se ha constituido en un auténtico filón en los últimos años para la egiptología, como demuestran los más de 100 sarcófagos de unos 2.300 años de antigüedad, en un excelente estado, recién descubiertos y presentados este sábado.
Estos ataúdes de madera, con sus respectivas momias, fueron hallados en tres pozos enterrados a entre 10 y 12 metros de profundidad y fueron exhibidos a la prensa y a un grupo de embajadores acreditados en el país árabe solo un mes después de otros 59 sarcófagos, que databan de unos tres siglos antes.
«Las excavaciones continúan en Sakkara y hoy (sábado) anunciamos el descubrimiento de más de 100 sarcófagos pintados y sellados de la élite del periodo ptoloméico», que abarca desde finales del siglo IV a. C. afirmó el ministro de Turismo y Antigüedades egipcio, Jaled al Anani, durante la presentación.
Junto a los sarcófagos, explicó, fueron encontrados «más de 40 artefactos, entre máscaras funerarias, estatuas y vasos canopos», es decir, los recipientes donde se depositaban los órganos internos de los cadáveres momificados.
Durante la presentación, se escenificó la apertura de uno de los sarcófagos y el escaneo de la momia que había en su interior, un varón de entre 40 y 45 años, según se pudo deducir del estado de sus molares.
Aunque estos ataúdes son unos 300 años más modernos que los 59 descubiertos unas semanas antes, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafa Waziri, aseguró que este es el mayor descubrimiento de este año por la cantidad, por el estado en que se encuentran y por su calidad.
«El nivel social de las personas que estaban enterradas aquí era un poco más rico que los otros. Eran élite y tenían sarcófagos dorados, bien pintados y bien decorados», añadió el egiptólogo.
Sakkara, a unos 30 kilómetros al sur de El Cairo, es una de las necrópolis de la ciudad de Menfis, la primera capital del Antiguo Egipto, y contiene 13 pirámides, la más importante la escalonada de Zoser, la primera de piedra, construida alrededor del año 2650 a. C., unas ocho décadas antes que las de Guiza.
A menos de un kilómetro de este monumento funerario, que fue reabierto a principios del pasado mes de marzo tras varios años de trabajos de rehabilitación, se encuentra el Bubasteum, que es el lugar que ha dado más alegrías a la egiptología en los tres últimos años, en los que han tenido lugar cinco grandes hallazgos.
Mohamed al Seaidy, director del Departamento Científico del Consejo Supremo de Antigüedades y miembro de la misión que trabaja en ese lugar desde 2018, explicó que el primer hallazgo, de principios de ese año, consistía en unas momias y unas estatuas de madera dedicadas a Baset, la diosa egipcia del amor, la armonía y la protección.
De esta deidad, que se representa en forma de gata o de una mujer con cabeza de gata, se nombró el lugar, donde a finales de 2018 se descubrió una magnífica tumba de un sacerdote y alto funcionario llamado Wahty, de cuyo hallazgo da cuenta un documental recientemente estrenado por Netflix.
La tercera sorpresa que se llevó esta misión integrada exclusivamente por egipcios fue en 2019 y consistió en unas momias de animales. Además de las habituales de gatos, hallaron otras de escarabajos, cobras, mangostas y monos, entre otros bichos.























