Novedades editoriales

15 de noviembre de 2012

Simbolismo animal en la mitología egipcia


El culto al animal constituye una de las partes más importantes de las creencias egipcias; si se piensa que el animismo fue la base de los comienzos de la religión egipcia, este aspecto no es sorprendente.

Los animales no eran reverenciados por alguna fuerza superior o destreza ni por gratitud, sino por el miedo a que las bestias tuvieran raciocinio y lenguaje propios, imposibles de comprender para el hombre. En consecuencia, se los reverenciaba para poder conectarse por su intermedio con el mundo sobrenatural. 


Pero la idea subyacente es que estas deidades no eran en realidad animales, sino que sólo aparecían así en la Tierra, aunque vivían en el Cielo con forma de dioses, una apariencia humana idealizada.

Analizar el culto a los animales es dificultoso porque se sabe muy poco sobre la mayoría de los animales sagrados; sólo los cultos más prominentes observados en todo Egipto dejaron una información más o menos completa. Las inscripciones jeroglíficas no dicen mucho sobre el culto a los animales, lo que prueba que los sacerdotes tenían poco que ver con este legado de los ancestros.

Apis de Menfis

No obstante, está claro que el animal sagrado más popular era el Apis de Menfis, un toro negro con ciertas marcas blancas especiales sobre su frente y sobre su lomo, además de otros signos particulares. 


Su culto se verifica desde la I disnastía. Fue concebido por un rayo de luz que descendió sobre una vaca, es decir, era una encarnación del Sol. Por lo general, se lo consideraba una corporización de Ptah, pero en los últimos tiempos se lo consideró una reencarnación de Osiris. Se lo representaba con el disco solar entre los cuernos y de este modo, conectado no sólo con el sol, sino también con la luna. El dios viviente habitaba su propio corral dentro del templo, y allí se le acercaban ofrendas que en su condición de oráculo aceptaba o rechazaba.

El aniversario de su nacimiento era celebrado durante siete días cada año, y cuando moría, era embalsamado y enterrado con grandes lujos en las catacumbas de Sakkara. Unos setenta días después del luto, un nuevo becerro Apis era descubierto por los sacerdotes, que recorrían todo el país en busca del animal más apto para encarnar a la divinidad.

Jeprí

Otro animal célebre fue Jeprí, el escarabajo que arrastraba la esfera de excremento que contenía la simiente de la que nacería su cría. Simbolizaba el sol del amanecer como proveedor de energía y dador de vida.

Binebded

También se veneraba al cordero sagrado de la ciudad de Mendés, en el Delta, llamado Ninebded. Se lo consideraba una corporización del alma de Osiris y se lo llamaba "alma de Ra". La divina encarnación también se manifestaba por marcas corporales que los sacerdotes reconocían. Fue venerado como dios de la fecundidad, y su emblema era una espiga de trigo.

El Asno

El asno, compañero del campesino egipcio en sus tareas como animal de carga, era muy respetado, pero solo se lo veneraba en particular cuando tenía pelaje rojizo. En este caso, estaba consagrado al dios Seth, verdugo de Osiris, y solía ser sacrificado como ofrenda en los rituales en su honor.

El Cocodrilo

Simbolizaba las fuerzas del mal, y su destrucción expresaba la eterna lucha de los hombres y de los dioses contra el Caos. Fue representación del dios Sobek en tanto surgía de las aguas, pero también simbolizó a los dioses Geb y Jentijety.

El Hipopótamo

En cuanto a los hipopótamos los egipcios tenían una actitud dual; por un lado, la imagen de la hembra fue asociada a varias diosas que protegían la maternidad, como Tauret e Ipet. Por otra parte, le temían porque la magnitud del animal ponía en riesgo la navegación de las embarcaciones y porque su apetito voraz destruía los cultivos. En alguna época, se consideró que en el hipopótamo convergían todas las fuerzas del Caos, por lo cual aparecen frecuentes escenas que representan al faraón destruyendo al animal, símbolo de la perpetua lucha del monarca contra los enemigos de Egipto.

El Halcón

Era emblema del señor del cielo, que estrechaba la unión entre las esferas terrestres y las celestiales. Fue la representación más frecuente de Horus. Como símbolo del sol en su cénit se manifestaba como Horajty. Como ave audaz y belicosa, fue la insignia de dioses guerreros, como Behedety, Hemen y Montu y fue elegido como imagen alegórica por varios faraones, como Harpócrates y Harsomtus.

El León

Era venerado especialmente en la ciudad de Leontópolis, y se lo consideraba señor del desierto, representando la fuerza salvaje y destructora del sol en ese ámbito. Las escenas de caza suelen representar el triunfo del faraón sobre el león, como símbolo del poder del soberano para someter al orden las fuerzas del Caos. Cuando la imagen del león aparece junto a la del faraón, le ofrece cualidades de invulnerabilidad. Como representación de la energía solar, la leona es la imagen de la diosa Peligrosa en cualquiera de sus aspectos (Tefnut, Bastet o Sekhmet).

El Mono

El mono aparece tanto en escenas cotidianas como en místicas, sobre todo como babuinos. Este animal era considerado patrono de los escribas porque se lo asociaba a Thoth. También se lo consideraba adorador del sol, ya que lo recibía cada mañana con gritos y con saltos.

Otro mono era el cercopitecos que representaba a Atum en su combate contra los poderes del Caos; en este caso, aparece blandiendo un garrote.

El Perro

Era un aminal doméstico para los egipcios, y su figura aparece esculpida sobre lápidas. En el contexto mitológico, aparecía como Upuaut, que despejaba el camino del faraón, y también como Anubis, amo de los cementerios.

Como representación de un dios funerario, el perro aparecía de color negro. Los perros de pelaje rojizo eran destinados a honrar al dios Seth.

El Gato

Venerado especialmente en Bubastos. Se le atribuían poderes de resguardo de la familia. En la iconografía, se lo suele representar junto a la difunta, como emblema de la femineidad hogareña. Se lo consideraba una corporización de Bastet, encarnación de la serenidad femenina.

La Rana

Era para la mitología el símbolo perfecto de la vida en constante mutación. La diosa Heket era representada con forma de rana como protectora de los nacimientos.

Los Pájaros

Entre los pájaros sagrados, el más importante fue el "fénix" de Heliópolis, una especie de garza con larga cresta de plumas. Simbolizaba al dios Sol con los nombres de Osiris y de Ra.

De acuerdo con la creencia, la garza se elevaba en la mañana creándose a sí misma sobre el sicomoro celestial; como el alma de Osiris, descansaba de noche sobre se carcófago.

También se veneraba al "buitre", símbolo de benevolencia y protección; con sus alas desplegadas, tutelaba las mutaciones del faraón difunto en el mundo mítico. Su imagen era emblema de los dioses Mut y Nejbet.

El "ibis", ave de cabeza negra actualmente extinguida, simbolizaba al dios Thoth. Sus momias fueron situadas en grutas y santuarios que honraban a este dios, patrono de los escribas.

Los Peces

Para los egipcios, los peces tenían un carácter dual. Como habitantes del agua, se los consideraba aliados de los poderes del Caos, enemigos del sol. Pero muchos encarnaban manifestaciones divinas, como la gestación acuática de Osiris o como el sol cuando renacía de las aguas.

Atum fue concebido en una de sus manifestaciones como una "anguila" y la diosa Hatmehit adquiría la apariencia de un "delfín".

Las Serpientes

Las serpientes eran objeto de especial devoción en Egipto. Numerosas diosas asumían esa forma, incluso la imagen del reptil era un jeroglífico general para significar "diosa".

Pinturas de serpientes erectas protegían la entrada de los templos, y también se conservaban serpientes vivas en cajas en los sepulcros importantes porque se pensaba que un espíritu tutelaar con esta forma era necesario para cada lugar sagrado. La cobra decoraba la corona real del faraón, y era símbolo del poder de la monarquía.

Algunos animales eran intocables. El gato y el halcón eran tan venerados que incluso su muerte no intencional era castigada con la muerte (por lo general, se linchaba al ofensor), pena ejecutada por la población o por los oficiales de vigilancia. Una vez muerto, el animal era embalsamado y enterrado en tumbas colectivas; algunos de ellos, en tumbas centrales de la capital del nomo. En ocasiones, las momias eran enviadas desde todo el país hasta los lugares más importantes del culto. Los gatos por ejemplo, eran generalmente enterrados en un vasto cementerio dedicado a ellos, en Bubastos.

Artículo: Mariana Enriquez.

13 de agosto de 2012

Ogdóada


Ogdóada es el nombre del conjunto de ocho deidades primordiales, también llamadas "las almas de Thot", que constituían una entidad indisoluble y actuaban juntas, según la mitología egipcia.

La Ogdóada consta de cuatro parejas de dioses (encarnando cuatro conceptos en sus aspectos masculino-femenino), que juntos, personifican la esencia del caos líquido primigenio existente antes de la creación del Mundo.

La primera pareja la forman Nun y Naunet, "las aguas primordiales", "el océano primordial" o "el caos"; la segunda, Heh y Hehet, "el espacio infinito" o "lo ilimitado" (simbolizada por el agua que se estanca y busca su camino); la tercera, Kuk y Kauket, "las tinieblas" o "la oscuridad" y la cuarta, Nia y Niat, "la vida", "la indeterminación espacial" o "la que se separa", a veces sustituídos por Tenemu y Tenemet, "lo oculto" o, más tarde, por Amón y Amonet, "el principio de lo misterioso" o "el oculto".

Juntos, los cuatro conceptos representan el estado primordial, lo que no se ve ni se toca, la antítesis de la vida, pero por su concepción de parejas de ambos sexos, representan al tiempo lo que puede ser, el estado fundamental del comienzo. En el mito, sin embargo, su interacción en última instancia, resultó ser tan desequilibrada, que produjo un cataclismo y dio como resultado el surgimiento de un montículo primigenio, en cuyo interior había un huevo cósmico. La teología hermopolitana atribuye el suceso a Tot, dios protector de Hermópolis. El montículo se convirtió en una "isla de fuego" y el huevo se fue incubando, hasta que salió del mismo el dios del sol, Ra, que ascendió hasta el cielo. Después de un largo descanso, Ra, junto con las otras deidades, crearon todas las demás cosas del mundo.

Las omnipresencias masculinas de la Ogdóada son representadas como ranas, o personajes con cabeza de rana, mientras que las diosas son simbolizadas con forma de serpiente, o como mujeres con cabeza de sierpe. También podían representarse como parejas de babuinos (que representaban al dios Tot), por estar asociados al dios sol, puesto que anunciaban el amanecer con sus aullidos. Mas tarde, fueron incluso representados como cuatro toros y cuatro vacas.

Las deidades fueron especialmente veneradas en Hermópolis Magna, la ciudad del Alto Egipto, que en idioma egipcio se denominaba Jemenu, "la octava ciudad". Existe una leyenda que dice que parte de la cáscara del huevo cósmico está enterrada en su templo.

También tenían un santuario en Medinet Habu, al oeste de Tebas.

Variante con el huevo

La primera versión del mito dice que una entidad surge de las aguas como un montículo de tierra, la Vía Láctea, que fue deificada como Hathor. Un pájaro celestial deja un huevo sobre este montículo. El huevo contenía a Ra. En la versión original de esta variante, el huevo es puesto por un ganso cósmico. Sin embargo, después del incremento del culto a Tot, se dijo que había sido un regalo de este dios y que lo había puesto un ibis, el pájaro con el que se le asoció.

Variante con el loto

Posteriormente, cuando Atum se había asimilado a Ra como Atum-Ra, fue adoptada la cosmogonía de la Enéada, en la creencia de que Atum surgió de una flor de loto azul egipcio y unido a Ra. El loto habría surgido de las aguas después del cataclismo como un capullo, que flotaba en la superficie, y poco a poco abrió sus pétalos del que salió de su interior el escarabajo Jepri. Este dios, un aspecto de Ra que representa al sol naciente, se convierte en un niño llorando - Nefertum (el joven Atum), cuyas lágrimas formaron a las criaturas de la tierra. Más adelante, cuando el dios Jepri fue absorbido totalmente por Ra, se dijo entonces que Ra había salido del loto, de niño, en lugar de que Ra fuese Jepri temporalmente. A veces el niño es identificado como Horus, aunque esto se debe a la fusión de los mitos de Horus y Ra en el dios Ra-Herakty.

15 de octubre de 2011

Aj


Aj (Akh) (representado en jeroglíficos como un ibis moñudo) fue uno de los elementos del ser humano para los antiguos egipcios, aunque varió de significado a lo largo de la historia de la mitología egipcia.

Era una fuerza espiritual de carácter sobrenatural. El Aj pertenecía al cielo en dualidad con el cuerpo humano, que pertenecía a latierra. En el Imperio Antiguo, al rey difunto se le realizaba el rito Saj para transfigurarle y hacerle espíritu Aj.

En general, para alcanzar el Aj, después de la muerte, se deberían realizar ceremonias mágicas con rituales y lectura de pasajes escogidos de los antiguos Textos de las Pirámides, de los Sarcófagos y del Libro de los Muertos.

Al principio, fue la inalterable unificación de Ka y Ba, los otros componentes del espíritu en la mitología egipcia, que creaba la unión tras la muerte del cuerpo físico. En este sentido era como una especie de "fantasma".

Tras esto, pasó a ser parte del Aj-Aj, el conjunto de Aj de otras personas, dioses y animales. Con este enfoque era el aspecto que tendría la persona cuando se reuniera con los dioses en el inframundo, la Duat, siendo inmortal e inalterable.

Posteriormente el Ka fue considerado como el cambio dentro del Aj y del Ba tras la muerte, lo contrario a unirse con el Ba para convertirse en Aj. Dentro de esta creencia el Aj permanecía cierto tiempo en el inframundo antes de volver y ser reencarnado como Ka, con un nuevo Ba.

La separación de Aj y Ba y unión de Ka y Ba se conseguían tras la muerte mediante los textos y hechizos funerarios, con el objetivo de traer fuerza. Una vez que esto se conseguía, era seguro que ese individuo no "moriría una segunda vez", una muerte que supondría el fin de la existencia.

Finalmente, el Aj tenía un significado de espíritus o demonios intermediarios entre los seres humanos y los dioses.

4 de octubre de 2011

Sheut


Sheut, Shuit o Jaibit: literalmente la sombra de un ser humano, o de los seres animados, incluso la de los dioses, necher. La transliteración de su nombre en escritura jeroglífica es šut, transcrito Sheut.

En las teorías funerarias de los antiguos egipcios, la sombra era considerada como una especie de entidad espiritual, constituyente de la identidad de cada persona, debido al evidente hecho de que una persona no existe sin sombra, y la sombra de cada persona no existe sin la misma; los antiguos egipcios conjeturaron que la sombra contenía algo esencial de la personalidad.

La idea respecto a la šut era bastante similar a la que se tenía respecto al llamado Ka aunque, sin embargo, con muchos aspectos opuestos a éste, pues mientras que en el Ka predominaban los aspectos positivos, en sheut prevalecían los negativos del individuo.

Frecuentemente las estatuas de las personas y de los dioses eran referidas como su šut. La Sheut era representada como una pequeña figura de un ser humano, completamente negra, que en este caso muchas veces simbolizaba a la muerte, o sirviendo a Anubis.

24 de septiembre de 2011

Ren


Ren es el nombre de una persona, uno de los componentes espirituales del ser humano, según la mitología egipcia.

El jeroglífico que compone la palabra Ren es el signo de una boca "R" y una ondulación "N". Aunque parece evidente que este jeroglífico posee un marcado simbolismo, no se ha esclarecido su significado, que pudiera ser simplemente fonético.

Ren es el nombre que una persona recibía al nacer pero que cambiaba a medida que esa persona iba evolucionando, recibiendo así nuevos títulos. A menudo la prolongación o modificación del Ren suponían un acto honorífico en el que el individuo podía obtener reconocimiento por un acto realizado o una circunstancia social.

El Ren era un nombre único para cada persona que permitía que el hombre perdurara; se creía que éste no moría del todo mientras su Ren fuese pronunciado, es decir, mientras el nombre del difunto no fuera olvidado por completo. Esto explica por qué los faraones y otros personajes influyentes hacían enormes esfuerzos en preservar su nombre, inscribiéndolo una y otra vez en los monumentos que construían, en tumbas, en documentos, etc., y explica también por qué la damnatio memoriae era un castigo tan severo para ellos.

Así, una parte del Libro de los Respiros, narración que proviene del Libro de los muertos, contiene precisas instrucciones para asegurar la supervivencia del nombre. Algunos nombres, como el de Ajenatón (Akenatón), fueron minuciosamente eliminados de todo lugar donde estuvieran escritos tras la muerte de su propietario ya que, por algún motivo, estas personas fueron consideradas enemigos del Estado y, por tanto, merecedores de ser castigados con el olvido.

Los cartuchos empleados en la escritura jeroglífica son la representación esquemática de una cuerda que rodea el nombre escrito dentro de él protegiéndolo para la eternidad; también servían para evitar una lectura equívoca, delimitando dónde empieza y termina el nombre.

17 de septiembre de 2011

Ba


El ba es una fuerza anímica, componente de la parte espiritual del hombre, la fuerza animada de cada ser fallecido, personalidad espiritual manifestada una vez acaecida la muerte, según la mitología egipcia.

Es un concepto referente al difunto y no al hombre vivo; el ba era una especie de mediador entre el mundo de los dioses y la Tierra, pues tenía movilidad y hacía posible que ambos mundos se relacionaran. Era el medio que tenía el difunto para desplazarse y reunirse con su ka que permanecía en la tumba.

El ba abandonaba el cuerpo en el momento de la muerte del individuo y ascendía al reino celestial pero, cada noche, debía acudir al sepulcro para alojarse en el cuerpo del difunto, iba y venía del mundo de los dioses a la tumba. El ka y el ba eran componentes indisociables, se necesitaban uno a otro, y la destrucción del cuerpo implicaba la eliminación del ba.

Esto hizo necesario embalsamar el cuerpo, y que en las tumbas se esculpieran estatuas del difunto y "Falsas Puertas", para que el ba reconociera el soporte material que le debía sustentar. En previsión de que el cuerpo se corrompiera, se incluían en las tumbas estatuas de los fallecidos, para que pudieran servir de cobijo al ba.

El ba de las divinidades se manifestaba en encarnaciones terrenales, como animales, en estatuas sagradas, y en otras entidades divinas asociadas: Osiris era considerado el ba del dios Ra. También tenían ba ciertos objetos, tales como las pirámides.

Para los antiguos egipcios los componentes del espíritu humano eran: Ib, Ka, Ba, Aj, Ren y Sheut.

10 de septiembre de 2011

Ka


Ka es la "fuerza vital", un componente del espíritu humano, una pizca del principio universal e inmortal de la vida, según la mitología egipcia. Para los antiguos egipcios los componentes del espíritu humano eran: Ib, Ka, Ba, Aj, Ren y Sheut.

Se pensaba que el ka era creado por Jnum, con su torno de alfarero, para ser depositado en los hijos en el momento de su concepción. Este elemento confería la inmortalidad a cada hombre que incluso podría transformarse en un dios, necher, si lo hubiere merecido por sus excepcionales buenas acciones durante su vida en la Tierra.

Los egipcios también creían que el ka se mantenía por medio de los alimentos. El ka podía perdurar en el cuerpo del difunto si se conservaba momificado; por esta razón era necesario embalsamar a los cadáveres, y se debían depositar ofrendas de alimentos a los difuntos, aunque era los kau de las ofrendas lo que se consumía, no la parte material.

El ka de los dioses y faraones estaba indisolublemente unido a su cuerpo, mientras que los demás egipcios obtenía su ka por mediación del faraón. Las condiciones de la vida futura en la Duat dependían del veredicto en el juicio de Osiris.

28 de agosto de 2011

Ib


Ib, simbolizado por el corazón, era considerado una de las partes espirituales más importantes del ser humano, según la mitología egipcia.

Los egipcios emplearon dos palabras diferentes para designar el corazón: ib y haty. Con el termino ib se suelen referir al corazón como órgano que originaba los sentimientos, la sede del pensamiento, memoria, inteligencia, conciencia, imaginación, valor, fuerza vital, el deseo, etc. La palabra haty solía utilizarse para indicar el corazón en su aspecto físico. Como para otras antiguas culturas, el corazón era la sede de las emociones, también del pensamiento intelectual, conciencia y moralidad.

La escatología egipcia suponía que el corazón, tras la muerte, era sometido a la psicostasis: el ib, representado por el corazón del difunto, era depositado por los dioses en el platillo de una balanza y en el otro estaba situada la Maat, la Justicia y Armonía universal, simbolizada por una pluma de avestruz.

En las momias egipcias, en la zona del corazón, se solía colocar un escarabeo, la representación de Jepri, el escarabajo símbolo de laresurrección, con la inscripción: ''No hablarás contra el corazón durante el juicio de Osiris''.

Para los antiguos egipcios, los componentes del espíritu humano son: Ib, Ka, Ba, Aj, Ren y Sheut.

Entre los antiguos egipcios, la concepción animista del corazón quedaba expresada en frases cotidianas como: aut-ib ''alegría'' (literalmente: amplitud de corazón), aqa-ib ''honrado'' (de corazón correcto), uba-ib ''confiar en'' (abrir el corazón), ua-ib ''insolente'' (exceso de corazón), uah-ib ''capaz de hacer'' (soltar el corazón), beten-ib ''insolente'' (de corazón desafiante), hehy-en-ib ''ingenioso'' (de corazón que busca), Jak-ib ''enajenado'' (carente de corazón).

2 de julio de 2011

Componentes del ser humano en el antiguo Egipto


Para los antiguos egipcios, el ser humano estaba compuesto por varios elementos, tanto tangibles como intangibles. Actualmente la naturaleza de la mayoría de estos elementos es difícil de entender, ya que difiere de nuestra concepción espiritual, por lo que no tenemos palabras exactas para designarlos.

Los egipcios pensaban que el espíritu humano se componía de varios elementos: ib, ka, ba, aj, ren, y sheut. Además de estos componentes estaba el cuerpo físico, llamado ja o jat (jau en plural), significando el conjunto de elementos corporales. También era posible adquirir, mediante un proceso de iniciación, el Aj (Akh) y el Sejem (Sekhem).

En los textos egipcios se suponía que el hombre poseía un cuerpo jat, un cuerpo espiritual sahu, "espíritu" ba, un "doble" ka, inteligencia ju, su sombra jaibit, una forma sejem, un corazón o mente ib, y un nombre ren. El cuerpo, liberado de la mayoría de las partes fácilmente corruptibles, para ser preservado, era limpiado con natrón, rellenado de especias y plantas aromáticas, envuelto con vendas de lino, y protegido por amuletos y textos religiosos, aguardando en su tumba la visita de su ba. Quizás preservado hasta que sucediera su resurrección.

Cuerpo

El cuerpo "físico", denominado Dyet por los egipcios, o Jat si se hace referencia a un cuerpo momificado, es el elemento más tangible de los que componen el hombre.

Sirve de soporte físico para los demás elementos, por lo que debía de ser momificado para asegurar su incorruptibilidad, y de esa manera garantizar que continuara existiendo, incluso después del fallecimiento.

Sahu

El sahu, o cuerpo espiritual, el que obtuvo un grado de conocimiento, poder y gloria, volviéndose duradero e incorruptible, pudiéndose asociar al alma y conversar con ella. Así, podrá ascender al Cielo y morar con el sahu de los justos y dioses.

Ib

El ib, o ab, simbolizado por el corazón, fue considerado la sede de los pensamientos y las emociones según las creencias egipcias. Era uno de los elementos espirituales más importantes. Esto se evidencia por muchas expresiones cotidianas en la lengua egipcia que incorporan la palabra ib, como aut-ib "alegría" (amplio corazón). Fue representado como el elemento que se contrapesaba con el símbolo de Maat en el Juicio de Osiris.

Ka

Ka (k3 en egipcio) era una pizca del principio universal e inmortal de la vida. Ka es un concepto semejante al de la "fuerza vital", lo que diferencia a una persona viva de otra muerta, muerte que ocurría cuando ka abandonaba el cuerpo. Se pensaba que el Ka era creado por Jnum, en su rueda de alfarero, para ser depositado en los hijos en el momento de su concepción.

Los egipcios también creyeron que el Ka se sostenía por medio del alimento y la bebida. Por esta razón eran presentadas a los muertos ofrendas de alimento y bebida, aunque era el Ka (k3) de las ofrendas lo que este consumía, no la parte física del alimento.

Ba

El Ba (b3 en egipcio) es el concepto más cercano a la noción occidental de alma. Es la parte trascendente que permanecería con el cuerpo tras la muerte del individuo. También era lo que hace único a un ser, similar a la noción de "personalidad". Como el alma, el Ba es la parte de una persona que vivía después de la muerte del cuerpo, y lo solían representar como un ave con cabeza humana, que volaría desde la tumba para unirse con ka en la vida futura.

Ren

Ren es el nombre que la persona recibe al nacer, aunque podría cambiar a medida que la persona iba evolucionando. El ren viviría mientras el nombre fuese pronunciado, lo que explica los grandes esfuerzos realizados para protegerlo, escribiéndolo profúsamente en papiros y monumentos, o destruyéndolo en casos de manifiesta enemistad.

Sheut

Sheut, Shuit o Jaibit: "la sombra". La sombra de una persona estaba siempre presente. Una persona no podría existir sin una sombra, ni la sombra sin la persona, por lo tanto los egipcios conjeturaron que la sombra contenía a algo de la persona que representa. Por esta razón las estatuas de los seres humanos y dioses fueron referidos a veces como sus sombras. El Sheut fue representado como una pequeña figura humana pintada totalmente de negro, símbolo de la muerte, o como un sacerdote de Anubis.

Aj

El Aj es un elemento vinculado con la "luz", es un concepto netamente funerario ligado a las estrellas, y con ellas, a la resurrección e inmortalidad. Es representado con el jeroglífico del ibis cresteado, aunque su relación con este animal es probablemente sólo fonética.

Si bien en un principio sólo los faraones y dioses tenían Aj, este concepto se fue modificando, pudiéndolo obtener algunas personas mediante iniciación y trabajo. Es la máxima expresión del ser humano "realizado" que puede alcanzar la vida futura entre las estrellas. Su aparición surge de la unión del Ka y el Ba, aunque otros autores opinan que surgía de la unión del Ba con el Dyet.

Sejem

El Sejem (Sekhem) era la manifestación de la fuerza y voluntad divinas; podía conseguirse mediante iniciación y arduo trabajo y confería al que lo obtenía el poder de los dioses en este mundo. Los sacerdotes, o magos, que lo poseían se convertían en portadores de la fuerza y voluntad divinas y su manifestación en este mundo.

Su representación simbólica es un cetro sagrado, el sejem, que generalmente era portado por el faraón, o el sumo sacerdote, en las ceremonias de inauguración, para consagrar y bendecir.

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