
¿Cómo se vestían los faraones? Los relieves policromados de los templos ofrecen pinceladas del estilo de los antiguos egipcios, mientras las telas que han llegado hasta nuestros días muestran un gusto por el lino y las prendas ligeras.
A las túnicas blancas lisas, con adornos florales y geométricos de colores, se suman losvestidos plisados, los cinturones o los chales, que se usaban hace miles de años y siguen marcando tendencia.
"El egipcio antiguo se interesó por la moda y su estilo inspira a día de hoy a las casas de moda internacionales", asegura Rasha Shahin, la directora del departamento de restauración del Museo Textil de El Cairo, el primero de su tipo en Oriente Medio.
Shahin destaca que hace unos 3.000 y 4.000 años ya se crearon "prendas de moda" como los guantes, atados al brazo con cintas, o las túnicas plisadas, que desarrolló mucho más tarde el español Mariano Fortuny y Madrazo (1871-1949) en su emblemático vestido Delphos.
Las diferencias en la ropa femenina y masculina también quedan patentes en la exposición que estos días alberga el Museo Textil de El Cairo sobre moda faraónica, que en opinión de la citada experta era "muy avanzada".
En la época de los faraones había fábricas de lino y telares que diseñaban ademásindumentaria apropiada y específica para cada ocasión: las visitas al templo, las fiestas de la corte y el trabajo.
La clase social importaba mucho en esa época. Como dice el experto y conservador textil Ahmed al Sayed había ropa especial destinada a los reyes, los príncipes y su séquito, muy distinta a la del pueblo llano o los sirvientes.
Los más pudientes optaban por "vestidos cómodos, ligeros, de lino y en tonos claros, como el blanco para reflejar la luz del sol", indica Al Sayed. Vestidos estrechos y estilizadospara las mujeres, diseñados a partir de una tela de corte rectangular, enrollada al cuerpo y ajustada con un cinturón.
Los modelos eran variados, con los hombros descubiertos o con mangas cortas y estrechas o largas y anchas, de cuerpo de cintura alta ajustado o suelto. Fueron evolucionando desde el Imperio Antiguo al Nuevo, entre la tercera y la veinteava dinastía, manteniendo la sencillez, ligereza y comodidad para los ropajes de diario y de trabajo.
Sobre el tejido, la preferencia por el lino viene de que este se extrae de una planta considerada sagrada en la época y a su frescor para luchar contra las altas temperaturas de Egipto.
El conservador del Museo Textil apunta que los antiguos egipcios también utilizaban lalana, pero como el origen de esta fibra es animal tenía "un carácter profano y no se podía vestir dentro de los templos".
En cuanto a los adornos, pintados o bordados solo en la parte superior de los vestidos, Shahin precisa que en un principio abundaron las flores de papiro y loto, y que poco a poco se fueron introduciendo figuras geométricas y animales, como los escarabajos y halcones.
Los colores se basaban también en la naturaleza, obteniéndose los tonos ocres, rojos, verdes y azules a partir de flores y plantas como el hibisco. De forma similar se decoraban los tocados, uno de los complementos utilizados en la época junto a lospañuelos y cinturones, con acabados de flecos.
Los antiguos egipcios contaban además con lavanderías. Según Al Sayed, las clases altas enviaban su ropa a establecimientos especializados para su limpieza, una tarea que no recaía así en sus sirvientes. Se han hallado en las excavaciones piezas de madera y piedra en las que los lavanderos apuntaban con escritura jeroglífica o dibujos, dependiendo de sus estudios, el nombre de sus clientes y sus encargos.
Los talleres textiles estaban asociados a los templos, los palacios y la gente pudiente, trabajaban con patrones y no solo se centraban en la moda. Los avances en el sector buscaron asimismo la comodidad y la limpieza de la población, incluida la de los niños, con el diseño de pañales y bolsas especiales para esterilizarlos.
La influencia faraónica se observa en la moda occidental, pero también en atuendos muy típicos de Oriente Medio, con túnicas idénticas a las utilizadas para la peregrinación musulmana a La Meca o a las "galabeyas" de los campesinos egipcios, los "descendientes" de los faraones.
Artículo: EFE.

Collar egipcio de carácter ceremonial. Originariamente estaba compuesto de varias vueltas de cuentas anudadas en cada extremo a sendas cuentas, más resistentes, cada una de las cuales finalizaba en un contrapeso
Las representaciones más tempranas de este collar, que no está atestiguado con anterioridad a la VI Dinastía, muestran cómo colgaban estos dos contrapesos de la parte trasera del cuello de sus portadoras. Sin embargo, es a comienzos del Reino Nuevo, cuando ambos contrapesos se funden en uno solo, pero no se olvida su origen pudiendo comprobarse en la mayoría de los menat votivos de este período, los cuales llevan incisa una fina ranura en el borde exterior similando ser dos contrapesos, en lugar de uno, apoyados uno encima del otro.
El Menat está conectado estrechamente con la diosa Hathor: sus sacerdotisas son normalmente representadas con este emblema. Esta diosa egipcia, Hathor, fue conocida como la “Gran Menat”: la palabra “menat” (mnAt) tiene la misma raíz que el término “nodriza” y que “vaca lechera” (Urkunden IV 72, 77…; Textos de los Sarcófagos; Budge, Egyptian Magic”; Lefébure, G. (1891), “Le Menat et le Nom de l’Eunuque”, Proc. Soc. Bibl. Arch., pp. 333 y ss.), lo que sería lo mismo que decir la “Gran Nodriza” o la “Gran Vaca”.
Las representaciones del Menat son numerosas no sólo como elemento inherente a algunas deidades o personajes, sino también por sí mismo. Buen ejemplo de este hecho lo tenemos en Dendera. El collar es representado en varias de las criptas subterráneas del templo: en la cripta en la que se narra el Ciclo de Harsumtus las hileras de cuentas están rematadas en ambos extremos con otras dos más gruesas que acaban en sus extremos con la cabeza de Hathor. En la base de los recogidos hilos de cuentas del lado derecho, una barca solar. Más llama la atención la representación de este collar como objeto personificado: del collar salen dos brazos que agarran a un joven con las características de tal, esto es, el dedo índice llevándoselo a la boca y la coleta o trenza caída sobre su hombro derecho. Es la representación del dios Ihy, hijo de Hathor, de la “Gran Menat” y, en Dendera, fruto de la unión de esta diosa con el dios Horus.
Una de las primeras imágenes que nos han llegado del Menat, aunque no se aprecie excesivamente bien, es la representación de Nebet (Aka-Ibi-Ihy) llevando en su cuello este collar. La escena se ha hallado en la mastaba de Meri de la VI Dinastía en Saqqara, en la estela de falsa puerta que se encontraba en el exterior de la misma. Nebet, esposa de Meri, tiene, entre otros, el título de “Sacerdotisa de Het-Hert (Hathor) en todos Sus Lugares”.
De aquí es sencillo deducir quiénes eran los que llevaban o portaban este símbolo, normalmente colgado de su mano y, a menudo, puesto alrededor del cuello: Siendo un símbolo de la diosa Hathor, eran sus sacerdotisas las que eran representadas con el collar – instrumento – amuleto, por decirlo de alguna manera, por derecho propio, así como la misma vaca-Hathor como animal es frecuente verla con el Menat colgando de su cuello. Pero no era exclusivo de esta clase sacerdotal ni propio tan sólo de las mujeres. Al igual que los sacerdotes al servicio de Hathor, otros sacerdotes e incluso reyes eran representados con él, estos últimos pudiendo aparecer en escenas en las que este collar les es dado en ofrenda por la diosa Hathor, y así lo vemos en un relieve del exterior de la capilla dedicada a esta diosa del Templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari, en donde el collar es ofrecido a la propia Hatshepsut. Sin embargo, es raro que los hombres lo llevaran.
Otras deidades también tienen asociada a su iconografía el Menat. Jonsu, es uno de los dioses que aparece asociado a él debido precisamente a su concepción originaria como placenta (lo cual parece representar uno de los estandartes divinos que aparece ya acompañando al rey en los monumentos de los períodos más tempranos de la Historia de Egipto y posible objeto de culto) o “gemelo” del rey (como dios lunar gemelo del dios sol), por tanto es lógico esta asociación con el símbolo de la “madre” divina.
Junto con el Sistro, el Menat se utilizaba como un instrumento que era agitado, al igual que el primero, siendo asido de sus contrapesos, en el culto a Hathor y estaba asociado al rey en diversas ceremonias: Cuando las princesas hacen su aparición en una audiencia de palacio, están provistas de estos objetos que presentan y ofrecen al rey acompañando esta acción con las siguientes palabras: “Que la Dorada (Hathor) dé vida a tus narices (te haga respirar). Que la Señora de las Estrellas se una a ti” (Frankfort, Reyes y Dioses).
En cuanto a su simbología, además de lo ya comentado, al ser agitado, el sonido que producía ahuyentaba a los malos espíritus. Utilizado en ceremonias o ritos funerarios se pretendía la regeneración del fallecido, su renacimiento. Tiene propiedades mágicas y, por tanto, es utilizado como amuleto, ofreciendo a quien lo porta júbilo, poder y salud.
Como curiosidad podemos mencionar este contrapeso de un Menat, que podemos ver en la imagen, datado en el reinado de Amenhotep III. Presenta, como característica no habitual en este período, una forma totalmente abierta en el trabajo y parece representar a Hathor con los rasgos de la reina Tiy.
Está terminado con la cabeza de la diosa que porta una diadema con el ureus y sus típicos cuernos entre los que se encuentra el disco solar. Hathor, aparece representada en su aspecto humano, como una elegante reina llevando un cetro de papiro, así como en su aspecto animal, en la parte inferior, dotada de los mismos elementos que la caracterizan y en un pantano de papiros.

La vestimenta de los pueblos varía de acuerdo a múltiples factores: características orográficas y climáticas, características antropológicas, pautas culturales, etc. Todos los pueblos del mundo desarrollaron diversos tipos de calzado que a su vez se manifiestaron en una multiplicidad de modelos que respondieron a necesidades propias.
El egipcio vivía en un medio ambiente peculiar: desiertos, mesetas pedregosas, marismas y lagunas. Era caminante por excelencia, le era más cómodo ir descalzo, salvo en desierto puesto que la arena levanta mucho la temperatura y lastima los pies. En el contexto cultural, el calzado puede ser doméstico y ceremonial. Se usa en determinados situaciones, y por ciertas personas.
Básicamente una sandalia es un calzado consistente de una suela, de cuyo extremo parte la traba que pasa entre los dos primeros dedos y se une al empeine por dos tiras que sostienen la garganta del pie.
Las sandalias eran conocidas desde la prehistoria, pero en el caso de Egipto se las usaba en ocasiones especiales. La mayor parte de la indumentaria fue hallada en las tumbas. Sabemos también como se vestían a través de relieves, esculturas o pinturas, pero generalmente vemos al rey y a la familia real, los funcionarios o la elite. Nuestra visión a través de la iconografía, es, en consecuencia, parcial.
En egipcio "sandalia" se vinculaba a las siguientes palabras: tbt, tbwy, tbti, tbw ("fabricante de sandalias"), tbi (verbo ’estar calzado’), tbwt ("sandalias"). Hay especificación de los materiales sobre todo en LM 125 en donde se lee hdty ("sandalias blancas"), y también de color si se trata de sandalias blancas o negras (hd es blanco y km es negro) implica si es de uso cotidiano (de colores) o ritual (blanco). Asimismo se las puede designar por la forma, o por la etnia que la calza, caso nhsi ("nubias"). Había diferentes tipos de sandalias según se trate de hombres, mujeres, o niños. Algunos autores especularon con la idea de que la forma de la sandalia recuerda al logograma "anj", tal fue el caso de Alan Gardiner quien había pensado que el diseño de la sandalia simbolizaba al logograma anj y Schäfer por ende lo comprendió como "vida". La relación (inexistente) entre el anj y la sandalia fue establecida por Bernhard Grdseloff en 1941. La sandalia se vincula más al término rwd ("próspero") y sfh ("purificar").
Los ejemplares de sandalias más antiguos son de la I dinastía, en Abidos: por ejemplo, las etiquetas hechas en marfil, madera o hueso se usaban para identificar objetos del equipo funerario, una de las más hermosas perteneció a Den, y su destino fue estar atadas a un par de sandalias, en el reverso está dibujado el motivo de las sandalias del rey y del otro una escena en la que el rey está descargando la maza sobre el enemigo.
En las tumbas del Reino Arcaico se han encontrado "modelos" de sandalias. Decimos "modelos" porque se toma en cuenta el material y la forma, no por las proporciones de la misma, es decir, no son objetos utilitarios sino votivos. Una de ellas es un modelo de 7 cm de largo tallada en marfil de elefante con dibujos rojos y perforación, se constituye en el objeto más antiguo representando a una sandalia, otra fue realizada en madera. En el Reino Medio encontramos "modelos" de sandalias hechas en madera pintada de blanco.
Los egipcios eran muy limpios y atendían con esmero su cuerpo y su ropa. Tenían pedicuros que les embellecían los pies. En la vida cotidiana el hombre común iba descalzo y solo en alguna ocasión especial usaba sandalias. Las sandalias comunes o para la vida cotidiana se hacían de papiro (Cyperus papyrus) y también de de hojas de palmera datilera, también con cuero, madera con pintura blanca, palmera dum, diferentes plantas gramíneas y metales preciosos.
Al parecer, para los egipcios las sandalias eran un bien preciado. Así, Uni, quien había sido nombrado comandante en jefe del ejército, relata: "Sin embargo, yo fui quien los organicé, a pesar de que mi cargo era el de Jefe de los Terratenientes del Faraón, y quien aseguró el buen equilibrio de la situación, de manera que ninguno de ellos tomó panes ni sandalias a los que se hallaban en el camino, de manera de que ninguno de ellos tomó vestidos en ninguna ciudad, de manera que ninguno de ellos quitó sobras a nadie".
Cuando tenían que ir a algún sitio llevaban sus sandalias en la mano o las ataban al extremo de un bastón y se calzaban cuando llegaban a destino.
Hay que tener muy en cuenta la distinción entre un calzado de uso cotidiano y otro hecho para el ceremonial o la funebria. En el ámbito funerario ponían especial atención al embalsamamiento y todo el equipo que necesitaba el difunto para una vida exitosa en el Mas allá. En este contexto se insertan los sacerdotes y los preceptos que debían cumplir. "Llevan los sacerdotes solamente vestido de lino y calzado de papiro y no les está permitido ponerse otro vestido ni otro calzado" (Herodoto II: 37). Asimismo, la sandalia encerraba en sí la noción de prosperidad, según el testimonio de Herodoto: "Los quemmitas cuentan que muchas veces se les aparece Perseo por la comarca, y muchas veces en su templo, que se encuentra la sandalia que ha calzado, tamana de dos codos, y que cuando la sandalia ha aparecido, todo Egipto prospera" (Herodoto II:91). Las sandalias blancas jugaban un rol central en el culto funerario como símbolo de pureza, puesto que el difunto se tenía que aproximar a Osiris llevándola puestas puesto que portándolas, estaba libre de polvo o suciedad.
El pie así como también el calzado fueron símbolos de autoridad y de la adquisición de propiedades o bienes. Los faraones usaban suntuosas sandalias con la punta realzada hacia el empeine y se representaba artísticamente a los enemigos capturados en las suelas de modo que mágicamente el rey los pisoteaba o aplastaba cada vez que daba un paso. Tanto el rey como la élite eran los que estaban en condiciones de llevar calzado de lujo. En la iconografía el testimonio más antiguo en la escultura de personajes calzados con sandalias los encontramos con certeza en la estatua sedente del Príncipe Ahmosis, aunque esta se halla muy deteriorada (dinastía XVII). En forma de esbozo pintado de rojo (no modelada) se halla en la estatua de la dama Senet de la tumba de Antefoker (visir de Sesostris I, dinastía XII). Una estatua de la V dinastía muestra a un mozo de servicio calzado con sandalias lo cual es un hecho excepcional.
Durante el Primer Período Intermedio los ataúdes de madera se pintan con motivos de ofrendas y textos funerarios. Asyut fue un centro importante de artesanos hacia la dinastía XI. El ataúd de madera pintada de una mujer desconocida de la XI dinastía, proveniente de Asyut, fechado hacia el -1950, mide 1,79 mts en total, y en el panel izquierdo vemos pintadas un par de sandalias blancas con tira negra, y se las denomina "tbwt".
En Deir el-Medina (la ciudad de los trabajadores de las tumbas del Valle de los Reyes), la cual floreció durante el Imperio Nuevo, sabemos por los documentos hallados in situ que los trabajadores vestían un simple faldellín y sandalias de junco que eran provistos por el estado, además de una pieza de fino lino para ocasiones especiales. Un ostraka (trozo de cacharro) contiene un inventario de objetos, entre ellos cuatro pares de sandalias en una sola casa.
Los niños de las clases trabajadoras iban desnudos hasta la pubertad, por lo tanto no hallaremos calzados de este tipología. El salario de un obrero se pagaba en especies, cada 10 días recibían aceite, ungüentos, perfumes, sandalias y vestidos. Todos estos insumos provenían de los graneros reales y se entregaban a requerimiento del vigilante de los trabajos. Este sistema salarial estaba establecido al menos desde la dinastía XVIII. Así, proclamaba Ramsés II: "Para vosotros he llenado los depósitos con toda clase de cosas: pan, carne, pasteles, sandalias, vestidos, abundantes ungüentos de modo que podáis frotaros la cabeza cada 10 días y equiparos todo el año, y que en todo tiempo dispongáis de buen calzado".
En época ptolemaica, se pintaba frecuentemente un par de sandalias en la parte terminal exterior del ataúd, debajo de los pies del difunto, con tiras de cuero aplicadas. Tenerlas era uno de los requisitos para transitar en el más allá.
Uso de las sandalias
Las sandalias en el Antiguo Egipto eran símbolo de dignidad regia asi como un bien de prestigio. Durante el Reino Antiguo. es de uso social para los privilegiados: "Uno, que no posee sandalias no es un Señor que acumula riquezas".
Durante el Reino Medio se las asocia a ocasiones especiales. En el Imperio Nuevo en la aldea de trabajadores de Deir el Medina hay escenas de comercio de sandalias en el mercado.
Las sandalias eran parte indispensable del equipo funerario, baste un ejemplo: en los Textos de los Sarcófagos (colección de fórmulas funerarias) leemos: "Oh Osiris NN! Toma tu parte, tus vestimentas y tus sandalias!". Durante el Imperio Nuevo hay profusión de modelos de calzado y se los decora con materiales preciosos.
En el culto encontramos títulos tales como: hry tbty "el mayordomo de las sandalias" y hrp sndwt "Administrador del faldellín real". Todo esto confirma el complejo ritual de la vestimenta cotidiana del rey. Las sandalias eran indispensables para el rey, el cual debía llevar diferentes modelos según la ocasión, y también en el caso de las funciones sacerdotales. En la ceremonia real del heb sed o de rejuvenecimiento del poder, hay un paso que es el lavado de los pies del rey, y el acercamiento de las sandalias a través de un alto funcionario.
Los dioses también llevan calzados, pero raramente lo apreciamos a través de los textos. En los Textos de las Pirámides 1215 se menciona la huella del pie de los dioses en forma de sandalias. Testimonios del calzado de los dioses en la iconografía es más frecuente que en las fuentes escritas. El estampado de los pies de los devotos sobre el techo del templo de Jonsu de Karnak es un hecho notable.
En las tumbas privadas de la dinastía XVIII se exhiben con frecuencia diosas sin sandalias pero reinas calzadas! Hecho sumamente interesante, no es cierto? La reina Nefertari, esposa favorita de Ramsés II, tenía en su tumba bellas sandalias de papiro. Durante el Imperio Nuevo el rey, en su calidad de sacerdote, llevaba en los ritos sandalias de plata para las procesiones.

En las tumbas del Antiguo Egipto se han encontrado numerosas joyas, entre ellas, especialmente anillos. Algunos de los más hermosos ejemplares datan del periodo comprendido entre las dinastías XVIII y XX (mas de 12 siglos antes del inicio de la era cristiana).
Eran anillos de oro puro, de formas simples, pero macizas. Considerados por este pueblo como signo de dominio, o como amuletos a talismanes, se destinaban a proteger a quien los llevara contra fuerzas hostiles y misteriosas. Esto explica los símbolos recurrentes: víboras, escorpiones y otros animales detestables que alejan a los malos espíritus. Escarabajos, conchillas de moluscos y halcones se usaban como protección contra diversos males y adversarios. Otro tema lo representan los símbolos geométricos que tienen cada uno su función como talismán: el ojo de Wedjet (contra el mal de ojo), los símbolos de Djed, Sa Ankl y Tyer (salud, prosperidad, larga vida y otros beneficios personales).
Los anillo talismánicos se fabricaban también para los muertos; según sus tradiciones, ofreciéndoles protección para la “vida” después de la muerte. En los tiempos prehistóricos es posible que tuviesen además, un significado sentimental. Los motivos utilizados se encontraban en estrecha relación con las creencias religiosas de aquella época. Incluso sus colores y materiales tenían significados religiosos. Por ejemplo, el verde, el color de la vegetación o el negro, del suelo fértil; frente al rojo del desierto (ambos símbolos de regeneración). Según los antiguos textos religiosos y literarios, los dioses, que podían tener aspecto humano estaban encarnados entres sustancias: sus huesos en plata (metal más raro y valioso que el oro, para ellos), su carne en oro y sus cabellos y barbas en lapislázuli.
Las tumbas suministraban sortijas de plata, bronce, hierro, arcilla esmaltada o cuarzo. Habían sido llevadas igualmente por hombres como mujeres, ya sea en forma de adorno, como signo de autoridad o como sello.
Las que pertenecían a los pobres eran simples anillos de cobre, bronce, cristal o alfarería, mientras que las de los ricos eran verdaderas joyas en oro y plata, cinceladas, con adornos en relieve.
Llevaban a menudo grabado en jeroglíficos el nombre y los títulos de sus propietarios. Se han encontrado hechos en otros materiales como marfil, ámbar y piedras duras, tales como cornalina.
Era común en la antigüedad que los anillos sirvieran como sellos. Sabemos que los egipcios (tal vez precursores) adoptaron los cilindros empleados en estas tareas por los mesopotámicos y poco después le dieron formato de anillos: Firmaban sus documentos oprimiendo levemente el sello de arcilla, yeso o tierra sigilar para que su impronta hiciera fé en los casos judiciales. El chatón más frecuente en estos casos, es la imagen del escarabajo (símbolo de la deidad solar) esculpida en piedra (cornalina, diorita u otras), arcilla o esmalte, en cuya base se lee una inscripción y jeroglífico grabado en hueco. Otras veces consisten en una placa de oro, piedra o arcilla, e igual que las anteriores, están montadas en pivotes que le permiten girar.
Las leyendas que estos anillos, denominados “signatarios” portaban en sus sellos eran de carácter religioso, o en cambio, se trataba de una salutación, lema o nombre propio.
Los anillos se usaban además como emblema: el esposo egipcio lo colocaba en el dedo de su mujer en señal de que le confiaba la custodia del hogar y de sus posesiones. De allí nació la costumbre de las “sortijas matrimoniales”.
Los primeros anillos con piedras engarzadas, se estima que aparecieron en Babilonia, y de allí pasaron a Egipto.
En cuanto a su confección, la lista de materiales resulta lar-ga y variada. Nubia aportaba la riqueza de sus yacimientos auríferos; las sierras del desierto proporcionaban minerales como pizarras, obsidiana y una serpentina de maravilloso color verde. El lapislázuli, en su tono cálido azul turquesa, era típico de las joyas más modestas.
Los joyeros egipcios disponían además de distintas especies de piedras preciosas y semipreciosas, como diamantes, amatistas, turquesas, rubíes, jaspes, cornalinas, etc.
Se mostraban muy hábiles en el arte del lapidador, o sea, en la talla de estas piedras finas, empleando el esmeril para atacar las más duras.

La Indumentaria en Egipto era una consecuencia directa del clima: cálido y seco, y de la forma de vida, al aire libre.
Se usaban ropas exclusivamente de lino, aunque al principio se usaba el algodón, se impuso el lino por la creencia de que era más puro, y se cultivaba para fines textiles en exclusiva. El color preferido era el blanco, aunque podía llevar algunos dibujos en los bordes.
La lana era conocida, pero fue considerada impura, ya que todas las fibras animales eran objeto de tabú, y sólo fueron empleadas (y muy poco) para abrigo, y prohibidas en los templos y santuarios, dónde los sacerdotes usaban ropas de lino de color blanco.
Los campesinos, los trabajadores y las personas de condición modesta, solían ir con un taparrabos, y si se vestían, llevaban sólo el shenti, por otra parte, usado por los varones de toda condición social, que consistía en una especie de faldilla que se arrollaba a la cintura y se ceñía con un cinturón de cuero. Durante el Imperio Nuevo, hacia 1425 a. C., comenzó a usarse una túnica ligera, o camisa sin mangas, así como una especie de jubón plisado.
Entre la gente de alta posición se adornaba la pieza con bordados y se colocaba sobre un calzón o túnica. Encima del schenti llevaban las personas de distinción una especie de saya corta formando menudos pliegues, que para salir de casa se cambiaba por una túnica con mangas o sin ellas, ambas de fina textura. Para cubrir la cabeza ambos sexos usaban una peluca postiza, y los hombres un tocado particular, el claft, que se formaba con un lienzo cuadrado, hecho con una tela de rayas, ajustado a la frente y con caídas a los lados.
El vestuario real está bien documentado, vestían de modo semejante que el resto del pueblo, aunque utilizando los símbolos distintivos, como el cetro y la corona egipcia.
El vestido femenino se mantuvo igual durante varios milenios, modificado sólo en algunos detalles. Las mujeres llevaban la falda larga y con la cintura muy alta, como un vestido largo y ceñido, de una pieza, sujeto con dos tirantes, que a veces eran anchos y les cubrían los senos. También llevaban una especie de capa corta cubriendo los hombros. La forma de colocarse las túnicas era muy varida, dando la impresión de constituir ropa diferente. A veces usaban una muselina muy fina, otras veces eran telas teñidas y pintadas, decoradas con diversos motivos que imitaban por ejemplo un plumaje como las alas de Isis. Las mujeres trabajadoras llevaban ropas más amplias, incluso algunas iban desnudas también.
En la época de dominación romana, en las tumbas de los coptos, se han encontrado túnicas de forma romana y con adornos iguales a los que usaban los cristianos de las catacumbas (los clavi y calliculae) mientras que otras de ellas carecen de toda costura (túnicas inconsútiles).