
El Papiro de Ipuur es un poema del antiguo Egipto preservado en 17 fragmentos de papiro; clasificado con el nombre de Papiro de Leiden I 344, se encuentra custodiado en el Museo Arqueológico Nacional de Leiden, en los Países Bajos.
También es denominado Lamentos de Ipuur, Lamentos de Ipuwer, Admoniciones de Ipuwer, etc.
El manuscrito fue descubierto en Menfis aunque probablemente procedería de Saqqara; tiene 378 cm de longitud y 18 cm de altura; se data al final del siglo XIII a. C., y aunque la época de la composición del poema se desconoce, algunos eruditos han sugerido que se escribió durante el Primer periodo intermedio de Egipto, o entre el final de la Dinastía XII y el Segundo periodo intermedio de Egipto, de ca. 1850 a 1600 a. C.
El relato se considera una leyenda histórica que mostraba la caída del Imperio Antiguo de Egipto, o un lamento inspirado por el supuesto caos del Segundo periodo intermedio, varios siglos después o, posiblemente, una combinación de ambos sucesos.
Ipuur (Ipu ur), ''el príncipe Ipu'', partidario del viejo orden, describe un Egipto afligió por desastres naturales y en un estado de caos, un mundo revuelto donde el pobre se hace rico, y el rico pobre, y la guerra, el hambre y la muerte están por todas partes. Un síntoma de este desplome del viejo orden es el lamento donde los sirvientes abandonan su servidumbre y se comportan con rebeldía.
A causa de esto, y de afirmaciones como ''el río es sangre'', algunos han interpretado el documento, anacrónicamente, como un relato egipcio de las Plagas de Egipto descritas en el Éxodo del Antiguo Testamento, y a menudo es citado como prueba del texto bíblico por algunas organizaciones religiosas fundamentalistas. Sin embargo James Cameron, director del blockbuster Titanic (1997) cita este papiro como una de las pruebas del relato biblico del Exodo en su documental ''The Exodus Decoded'' donde intenta demostrar que el exodo realmente tuvo lugar.
En realidad parece constituir un género literario ''pesimista'' y de quejas de luenga tradición, del que se encuentran ecos en el Diálogo de un desilusionado de la vida con su alma o, muy posteriormente, el Libro de Job. Un texto como este se recoge en forma muy similar en el lamento de Job:
''Que llegue el día en que la humanidad deje de existir, en que los hombres no engendren, en que ya no nazcan hijos, en que cese todo ruido sobre la tierra y no haya que luchar más.''

El papiro Hearst, también conocido como papiro médico Hearst es uno de los papiros del Antiguo Egipto que versan sobre temas médicos. Data de la primera mitad del segundo milenio adC y fue hallado en la expedición Hearst, cerca de Der–el–Ballas. Contiene 18 páginas de prescripciones médicas escritas en hierático, especializadas en patologías del sistema urinario, de la sangre, del pelo y sobre mordeduras. Es considerado un importante manuscrito aunque algunos autores han puesto en duda su autenticidad.
George Andrew Reisner publicó varios grabados del papiro en 1905. Según este investigador el papiro Hearst fue entregado en la primavera de 1901 en el campo base de la expedición Hearst, en Egipto, de manos de un nativo de la villa cercana de Der-el-Ballas, como agradecimiento por haberle permitido utilizar como fertilizante uno de sus montones de basura. Posteriormente sería bautizado por la madre de William Randolph Hearst, el magnate de prensa, patrocinador de la expedición, organizada por la Universidad de California.
El papiro se fechó en la 18ªdinastía de Egipto, en torno a las fechas de reinado del faraón Tuthmosis III, aunque se cree que el texto original pudo ser redactado anteriormente, durante el Imperio Medio de Egipto, alrededor de 2000 años adC. Se conserva en la Biblioteca Bancroft, en la Universidad de California, Berkeley.
En los últimos años se han suscitado algunas dudas sobre su autenticidad. El contenido del papiro ha sido investigado intensamente a partir de los grabados publicados pero el papiro original nunca ha podido ser estudiado. Los responsables de su custodia afirmaron en 2003 que se conserva "en un sorprendente buen estado. Casi demasiado para ser cierto." Por otra parte, Reisner nunca dudó de su autenticidad, escribiendo en 1905: "El rollo permaneció sin abrir desde la antigüedad, como se pudo constatar gracias a los restos de arena e insectos hallados en su interior." Para zanjar la cuestión, la Biblioteca Bancroft ha declarado estar dispuesta a que el papiro sea examinado en algún momento, con objeto de determinar si es auténtico o una falsificación casi perfecta.
El papiro Hearst es uno de los papiros médicos del Antiguo Egipto dedicados a la medicina. Contiene 260 párrafos en 18 columnas, básicamente de rectas médicas y fórmulas magistrales, escritas hierático. En él pueden encontrarse remedios para el dolor de cabeza, para enfermedades digestivas, caídas de dientes, enfermedades del pulmón o para mordeduras. Como la mayoría de los pairos médicos, contiene una sección de rituales mágicos que el sanador debía realizar para la completa curación del paciente. INcluye algunos tratamientos para cerdos e hipopótamos.

El Papiro de Ahmes es un documento escrito en un papiro de unos seis metros de longitud y 33 cm de anchura, en un buen estado de conservación, con escritura hierática y contenidos matemáticos. También se le conoce con el nombre de Papiro Rhind. Su contenido se data del 2000 al 1800 a. C.
Fue escrito por el escriba Ala aproximadamente en 1650 a. C., a partir de escritos de doscientos años de antigüedad, según reivindica Ahmes al principio del texto, aunque resulta imposible saber qué partes del papiro corresponden a estos textos anteriores.
Encontrado en el siglo XIX, entre las ruinas de una edificación de Luxor, fue adquirido por Henry Rhind en 1858, y se custodia desde 1865 en el Museo Británico de Londres, aunque actualmente no está expuesto (EA 10057-8).
Contiene 87 problemas matemáticos con cuestiones aritméticas básicas, fracciones, cálculo de áreas, volúmenes, progresiones, repartos proporcionales, reglas de tres, ecuaciones lineales y trigonometría básica.
En él encontramos el tratamiento de las fracciones. Los antiguos egipcios no realizaban el cálculo de fracciones como lo conocemos hoy, pues escribían los números fraccionarios como suma de fracciones unitarias (las de la forma 1/n con n natural) distintas. Este tipo de sumas son conocidas hoy como fracciones egipcias.

El Papiro de las minas, o papiro Turín I, es un mapa egipcio considerado el plano topográfico más antiguo que ha llegado hasta nosotros. Está dibujado en un papiro descubierto en Deir el-Medina, frente a Tebas por Bernardino Drovetti, cónsul de francés en Egipto, que lo vendió a Carlos de Saboya en 1824, y que pasó posteriormente al Museo Egipcio de Turín.
Los muchos fragmentos del mapa originalmente eran considerados como partes de tres papiros diferentes que fueron marcados como papiro Turín 1869, 1879 y 1899. El mapa reconstruido está en cinco fragmentos y representa la zona minera del uadi Hammamat, indicando dos caminos paralelos conectados por otro. Fue hecho circa 1150 a. C. por el escriba Amennjat, hijo de Ipuy, que firmó al dorso del mismo. Fue preparado para la expedición minera de Ramsés IV (1153-1147 a. C.) al uadi Hammamat, formado por rocas precámbricas de la placa etíope. El propósito de la expedición era obtener bloques de bejen (grauvaca) que se utilizaba para erigir las estatuas del faraón.
El uadi no solo era importante por la existencia de las canteras y las minas, sino también por ser una vía de acceso al mar Rojo. El mapa muestra una franja de 15 kilómetros del lecho del Hammamat, y tiene imágenes de la confluencia de este uadi con del Atalla y el-Sid, las colinas circundantes, la mina de bejen y la mina de oro y el asentamiento de Bir Umm Fawakhir. También incluye numerosas anotaciones que identifican las características mostradas en el mapa, los destinos de las rutas del uadi, la distancia entre la cantera y la mina, la localización de los depósitos del oro en las colinas, y los tamaños de los bloques de bejen sacados. La parte superior del mapa está hacia el sur y la fuente del Nilo. Según lo reconstruido actualmente en el museo de Turín, el mapa mide 2,8 m de largo por 0,41 m de ancho, aunque este arreglo de los fragmentos actualmente se considera incorrecto. Una nueva y más exacta reconstrucción fue propuesta por Harrell y Brown (1992a, 1992b).
Además de ser un mapa topográfico con un aspecto asombrosamente moderno, el papiro de Turín es también un mapa geológico (el primero conocido) porque demuestra exactamente la distribución local de los diversos tipos de roca (en color negro los yacimientos de bejen y rosa los de oro) y la litología con las diversas gravas del uadi (con puntos en marrón, verde y blanco), y contiene la información sobre canteras y minas. El autor indica las características distintivas clara y cuidadosamente distribuidas de acuerdo con la realidad de un área particular, agregando claridad al usar letreros y contrastando colores. A este respecto, el papiro de Turín puede ser considerado como el primer Sistema de Información Geográfica.
En el papiro también aparecen los pozos de agua y una estela de Seti I, posiblemente como referencia. La localización mostrada por el mapa se ha identificado y demostrado su exactitud por medio de fotos de satélites: es el uadi Allaqi en Nubia.

El Canon Real de Turín, también conocido como Canon de Turín o Lista de Reyes de Turín, es un papiro con textos en escritura hierática, custodiado en el Museo Egipcio de Turín, al que debe su nombre.
El texto se fechó en la época de Ramsés II (aunque pudiera estar escrito posteriormente) y menciona los nombres de los faraones que reinaron en Egipto, precedidos por los dioses que gobernaron antes de la época Faraónica. A diferencia de otras listas, no se ha hecho para celebrar un faraón en comparación a otros, por lo que contiene los nombres de todos los gobernantes, incluso los considerados menores y los usurpadores.
No sabemos qué fuentes utilizó el escriba para organizar la lista, si la copió simplemente de un papiro ya existente o la compuso teniendo acceso a los archivos de los templos, compilando la lista utilizando antiguas notas de impuestos, decretos y documentos; la primera posibilidad parece la más probable e implicaría que la Lista Real de Turín es realmente un documento de extraordinario valor histórico.
El papiro, de 170 cm de largo y 41 cm de alto, consta de unos 160 fragmentos, la mayoría muy pequeños, faltando muchos trozos.
Cuándo fue descubierto por el explorador italiano Bernardino Drovetti en 1822, en las cercanías de Luxor practicamente intacto, pero cuando el rey de Cerdeña lo donó a la colección del Museo Egipcio de Turín ya estaba muy fragmentado debido a las condiciones de su traslado a Italia.
La importancia de este papiro fue reconocida de inmediato por el egiptólogo francés Jean-François Champollion, y posteriormente por Gustavus Seyffarth, afánadose en su reconstrucción y restauración. Aunque se consiguiera ordenar la mayor parte de los fragmentos en posición correcta, la diligente intervención de estos dos hombres también llegó tarde, ya que muchos pedazos de este importante papiro se habían perdido.
Giulio Farina reconstruyó el papiro y selló los restos del documento entre dos hojas de vidrio en 1938, conservándose así desde entonces, y publicó un estudio: Il papiro dei re. En 1959 Gardiner hizo una transcripción que publicó, utilizando esa reconstrucción y otros fragmentos no incluidos.
En 2008 Richard Parkinson y Bridget Leach realizaron un nuevo estudio del documento, encontrando el resto de fragmentos existentes en el museo que no habían sido incluidos por Farina en la restauración, por lo que actualmente se trabaja en una nueva.
El papiro contiene, por una cara, una lista de nombres de personas e instituciones, y lo que parece ser una estimación de tributos.
Sin embargo, es el otro lado del papiro el que suscitó la mayor atención, pues contiene una lista de dioses, semidioses, espíritus, reyes míticos y humanos que gobernaron Egipto, presumiblemente desde el principio de los tiempos hasta la época de composición de este inestimable documento: Es el único documento que da el nombre de reyes anteriores a Narmer.
El principio y final de la lista se han perdido, lo que significa que no tenemos la introducción –si había tal introducción– ni la relación de los reyes que siguen a la decimoséptima dinastía. El escriba dividió el texto en columnas, de las cuales permanecen once, con diferente número de líneas. La mayoría de las líneas se compone del nombre del rey (inscrito o no en un cartucho) y el tiempo de su reinado.
El papiro cita los nombres de los gobernantes, agrupándolos a veces y dando la duración del gobierno de algunos de estos grupos, que se corresponden, en general, al resumen de las dinastías de Manetón. Además muestra en años, meses y días la duración del reinado de muchos faraones.
Incluye también los nombres de gobernantes efímeros, o mandatarios de pequeños territorios, que apenas se conocen, generalmente omitidos en otros documentos. La lista incluye a los gobernantes hicsos, normalmente excluidos de otras Listas de Reyes, y aunque sus nombres no estaban escritos dentro de un cartucho, se añadió el texto jeroglífico Heqa Jasut para indicar que eran gobernantes extranjeros.

El Papiro de Westcar (Papiro de Berlín 3033) es un fascinante texto egipcio, escrito en papiro, con un conjunto de maravillosos cuentos mágicos. Fue adquirido en 1825 por el alemán Henry Westcar y está conservado, desde 1866, en el Museo Egipcio de Berlín. El documento mide 169 cm de longitud y unos 33 cm de altura.
Los cuentos se originaron probablemente durante la dinastía XII, por el tipo de composición, y es considerado el relato conocido más antiguo de magia. Los acontecimientos se sitúan en el Imperio Antiguo pero el papiro está escrito en tiempos de los hicsos, entre 1650 a. C. y 1540 a. C.
Cada uno de estos relatos está narrado en la corte del faraón Jufu (Keops), por sus hijos.
La primera historia (de la que solamente se conservan algunas líneas) es sobre un mago, tal vez Imhotep, durante el reinado de Necherjet (llamado Dyeser en la composición).
La segunda historia (muy fragmentaria), transcurre durante el reinado del Nebka. Narra Jafra (Kefrén) cómo el escriba del templo de Ptah se vengó de su esposa y su amante, mediante un mágico cocodrilo de cera.
La tercera historia transcurre durante el reinado de Seneferu, el padre de Jufu (Keops). El príncipe Jafra relata cómo un mago separó las aguas de un lago para encontrar la joya verde que se le había caído a una de las veinte jóvenes vírgenes que estaban entreteniendo al rey Seneferu, aquejado de melancolía.
La cuarta historia sucede en la corte, con el mago Dyedi. Trata de cómo el mago Dyedi, delante del rey Jufu y su hijo Dyedefhor, resucita a un pato previamente decapitado. También de los secretos del dios Dyehuty (Thot).
La quinta historia es una predicción sobre los orígenes de los reyes de la dinastía V. Donde el rey Jufu se entera, por la profecía del mago Dyedi, cómo Userkaf, Sahura y Neferirkara (Kaka), los hijos de Rudydyedet, la esposa del sumo sacerdote de Ra, Sajebu (Reuser), llegarían a ser tres reyes de Egipto, uno tras otro, y lo que aconteció.

El Papiro Ebers es uno de los más antiguos tratados médicos conocidos. Fue redactado en el antiguo Egipto, cerca del año 1500 antes de nuestra era; está fechado en el año 8º del reinado de Amenhotep I, de la dinastía XVIII.
Descubierto entre los restos de una momia en la tumba de Assasif, en Luxor, por Edwin Smith en 1862, fue comprado a continuación por el egiptólogo alemán Georg Ebers, al que debe su nombre y su traducción. Se conserva actualmente en la biblioteca universitaria de Leipzig.
Es también uno de los más largos documentos escritos encontrados del antiguo Egipto: mide más de veinte metros de longitud y unos treinta centímetros de alto y contiene 877 apartados que describen numerosas enfermedades en varios campos de la medicina como: oftalmología, ginecología, gastroenterología..., y las correspondientes prescripciones, así como un primer esbozo de depresión clínica respecto al campo de la psicología.
La farmacopea egipcia de la época recurría a más de 700 sustancias, extraídas en su mayor parte del reino vegetal: azafrán, mirra, áloes, hojas de ricino, loto azul, extracto de lirio, jugo de amapola, resina, incienso, cáñamo, etc.
El papiro también incluye varios remedios obtenidos de insectos y arañas.
El Papiro Ebers está escrito en hierático. Consta de 110 páginas conteniendo algunas de las 700 fórmulas magistrales y remedios.
El papiro contiene un "tratado del corazón". Destacando que el corazón es el centro del sistema sanguíneo, con vasos unidos a cada parte del cuerpo. Los egipcios describieron el corazón como el punto de reunión de numerosos vasos que transportaban los distintos fluidos como la sangre, lágrimas, orina y el esperma.
También tiene un capítulo para los desordenes mentales, en el que se recoge trastornos tales como la depresión y la demencia.
Contiene capítulos de contracepción, diagnóstico de embarazo así como otros trastornos ginecológicos,dermatológicos(manchas, eczemas,acne...) enfermedades intestinales y parasitarias,urologia ;como así la observación medica de ambos organos sexuales; enfermedades oftalmológicas y cutáneas, odontológicas y tratamientos quirúrgicos de los abscesos y tumores, trastornos óseos y de quemaduras.Aparte de las recetas mágicas de los sacerdotes de la diosa Sekhmet como el texto de la leche de una madre acabada de dar a luz para curar las quemaduras, un tanto extraño.

El Papiro Edwin Smith es el documento médico más antiguo conocido del mundo; está escrito alrededor del siglo XVII a. C., aunque se cree que se basó en textos de épocas más antiguas, de ca. 3000 a. C.
El documento, un papiro de 468 cm de largo por 33 cm de ancho, datado a principios de la dinastía XVII, parece estar escrito por escribas de diferente época; es copia de textos más antiguos como lo evidencia su vocabulario y gramática arcaica.
Es un antiguo texto, escrito en papiro, de cirugía traumática, que describe observaciones anatómicas, el examen, diagnóstico, tratamiento y pronóstico de numerosas heridas con detalles primorosos. Es una compilación de 48 casos de heridas de guerra, con los tratamientos que las víctimas habían recibido. Los tratamientos son racionales, y en un sólo caso se recurre a remedios mágicos. El papiro contiene las primeras descripciones de suturas craneales, de la meninge, la superficie externa del cerebro, del líquido de cerebrospinal, y de las pulsaciones intracraneanas.
Los procedimientos quirúrgicos en el papiro Edwin Smith eran bastante racionales para la época. El papiro muestra que el corazón, el hígado, bazo, los riñónes, los uréteres y la vesícula se conocían, y que supieron que los vasos sanguíneos partían del corazón. También contenía un conjuro mágico contra la pestilencia y una prescripción para curar arrugas utilizando urea, sustancia que todavía se utiliza en cremas para la cara.
Se afirma que Imhotep era el fundador de la medicina egipcia y el autor original del papiro, aunque las evidencias sugieren que fue redactado y escrito, al menos, por tres autores diferentes.
Edwin Smith nace en 1822, el año en que fueron descifrados los jeroglíficos egipcios. Fue egiptólogo, y el que compró en 1862 los fragmentos del antiguo manuscrito, en Luxor, Egipto. Aunque él reconociera la importancia del manuscrito y procurara traducirlo, nunca publicó nada acerca de él. Murió en 1906, heredando el papiro su hija, que lo donó a la la Sociedad de Historia de Nueva York.
En 1920, la Sociedad, pidió a James Breasted traducirlo, tarea que concluyó por 1930, ampliando nuestro conocimiento de la historia de la medicina, y mostrando que los cuidados médicos egipcios de heridas producidas en el campo de batalla se basaban en el conocimiento de la anatomía y la experiencia observada, en absoluto contraste con los modos, a menudo mágicos, de curación descritos en otras fuentes médicas egipcias, tal como el papiro Ebers.
En 1938 el papiro de Smith fue donado al Museo de Brooklyn, y en 1948 transferido a La Academia de Medicina de Nueva York, donde permanece. El papiro se expuso por primera vez, desde 1948, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, del 13 de septiembre de 2005 al 15 de enero de 2006. Coincidiendo con la exhibición, James P. Allen, el conservador del museo, preparó una traducción íntegramente nueva del papiro, que se incluyó en el catálogo de la exposición.

El Papiro de Ani es la versión más conocida del Libro de los Muertos. Se calcula que fue escrito durante la dinastía XVIII, hacia el año 1300 y, entre todos los textos del Libro que se han encontrado, es el que tiene el mayor número de capítulos, todos decorados con dibujos que explican cada paso del juicio de Osiris.
Es uno de los papiros mayores que nos han llegado, ya que mide casi 26 metros. Forma parte de los fondos del Museo Británico desde 1888, cuando lo descubrió cerca de Luxor el Dr. E. Wallis Budge, agente de compras del museo, en una tumba de la dinastía XVIII.
Los egiptólogos están de acuerdo en que fue escrito por tres escribas, ya que tiene grafías diferentes aunque de la misma escuela: la cofradía de Deir el-Medina, con las ilustraciones obra de la misma mano, algunas de ellas copias entre sí. El nombre de Ani aparece con una escritura diferente e intercalado en espacios en blanco, por lo que puede ser la persona que lo compró.
Forma parte de la llamada «versión tebana» del Libro, con capítulos sin orden fijo. (Desde la dinastía XXVI hasta la época tolemaica se usó la «versión saíta», con un orden fijo).
Está compuesto por tres láminas de papiro, pegadas entre sí, y dividido en seis secciones de entre 1,5 y 8 metros de longitud cada una. El texto ocupa 23,6 metros. Estaba enrollado y sujeto con una banda ancha de papiro.
En el texto aparece quién es Ani: «Escriba real verdadero, escriba y administrador de las ofrendas divinas de todos los dioses», «Gobernador del granero de los señores de Abidos y escriba de las ofrendas divinas de los señores de Tebas» y «Amado del señor del Norte y del Sur». Es decir, era un alto cargo pero su título no era honorífico: era escriba verdadero y administrador.
Su esposa, Tutu, era la Señora de la «Casa de las adoratrices de Amón», y está representada con el sistro y el collar, instrumentos de su oficio.
A pesar de que quizá aprovechó un papiro anterior y que por tanto no todo fuera hecho para él, los dibujos sí lo fueron ya que le mencionan a él y a su esposa Tutu. Esto confirma el conocimiento de su oficio, y probablemente además de escoger a los artistas colaboró en su ejecución. Por otra parte, el hecho de estar casado con una sacerdotisa de Amón hace creíbles sus altos cargos.
Teniendo en cuenta que estas copias del Libro de Los muertos costaban una fortuna, y que la mayoría de las personas sólo podían enterrar con ellas algún capítulo, a veces sin decorar, este papiro de gran tamaño y muy decorado nos da una idea de la posición social y las riquezas de Ani.
Parece que el texto se adecuó a las imágenes (y no al revés, que suele ser lo usual). Sólo así se explican algunas diferencias con otras versiones, algunos cambios de los signos, así como la repetición del capítulo XVIII o la omisión del XVII, que parecen responder a necesidades simbólicas. Por otra parte, las explicaciones de algunas de las ilustraciones son más complejas que el propio texto.
El libro es un manual detallado de los pasos que el ka del difunto debe seguir en la Duat para sortear los peligros del camino hasta llegar al Juicio de Osiris y superarlo con éxito para vivir eternamente en el Más allá. El nombre real del Libro de los muertos o papiro de Ani es Libro para salir al día, aunque el título, podría traducirse como El libro del eterno despertar.
Ha sido uno de lo libros más influyentes de la historia y el referente religioso de los egipcios durante más de tres mil años.
La versión del Papiro de Ani constituye por su buena conservación, sus descripciones y por su estructura, la mejor fuente para el estudio del Libro de los Muertos y la versión más autorizada de la versión tebana.
Wallis Budge publicó en 1895 una traducción y transliteración de los jeroglíficos con comentarios descriptivos de las imágenes, una traducción literal y otra adaptada.