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25 de enero de 2018

Empieza la búsqueda de la tumba de la mujer de Tutankamón


Zahi Hawass, el que fuera el omnipotente ministro de Antigüedades de Egipto y responsable durante años del Consejo Superior de Antigüedades en la era de Hosni Mubarak, ha iniciado una excavación que puede volver a catapultarlo en el Olimpo de la Egiptología.

Tal y como publica en su página web, acaba de empezar una excavación con el objetivo de encontrar una nueva tumba real en Luxor, nada más ni nada menos que la de la esposa del famoso faraón Tutankamón, Anjesenamón.

Los trabajos se centran en una área cercana a la tumba del faraón Ay, quien fuera asesor de Tutankamón antes de sucederlo. De hecho, este personaje muy próximo a la casa real esposó a la viuda para poder acceder al trono.

Hawass excava, financiado por Discovery Channel, en una zona del valle de los Monos, en un lateral del valle de los Reyes donde “las exploraciones de radar detectaron la presencia de una posible entrada a una tumba a una profundidad de 5 metros”, indica en un comunicado. También se encontraron cuatro depósitos de fundación que indicarían que ahí se construyó una tumba.

El egiptólogo no tiene ninguna duda de que en este lugar se encuentra una tumba, aunque solo se sospecha, debido a la proximidad con la de Ay, que pudiera tratarse de la de la esposa real, hija también del faraón Akenatón y Nefertiti.

Anjesenamón, que pudo estar esposada con su propio padre, se casó con Tutankamón cuando ambos eran muy jóvenes y aún llevaban al dios Atón en sus nombres, conocidos en ese momento como Anjesenpatón (la que vive por Atón) y Tutankatón (imagen viva de Atón).

Recordemos que el llamado faraón hereje Akenatón proclamó a Atón como dios principal y pasó a perseguir el culto a Amón. Se considera que el polémico rey proclamó un monoteísmo en un país acostumbrado a adorar a multitud de dioses, lo que provocó tras su muerte que sufriera la damnatio memoriae que también persiguió a su sucesor.

Anjesenamón y Tutankamón reinaron durante diez años, un periodo en el que restauraron el culto a Amón, que contaba con un poderoso e influyente clero. Al morir el faraón, Anjesenamón se casó con Ay, que posiblemente era su propio abuelo materno.

Tras este momento, se desconoce qué ocurrió con esta reina, que llevaba consigo el linaje real pero que no dejó a ningún hijo que accediera al trono. Si la tumba que excava Hawass fuese la de esta reina, podría dar mucha información sobre uno de los periodos más misteriosos e intrigantes del antiguo Egipto.

Artículo: La Vanguardia.

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