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18 de abril de 2017

Descubren un tesoro de hace más de 3.000 años oculto en Tebas


El ajuar de un nuevo personaje resucita en la tierra árida de la Tebas que Homero bautizó como la ciudad de las cien puertas. Una misión de arqueólogos egipcios ha desempolvado la colección funeraria de un noble de Reino Nuevo que hace más de tres mil años sirvió en los pasillos judiciales de la actual Luxor, a unos 600 kilómetros al sur de El Cairo.

La sepultura de Userhat -hallada en la ladera de Dra Abu el Naga, donde también excava el proyecto español Djehuty- comparte arquitectura con los nobles vecinos. Una típica tumba en forma de T que comienza con un gran patio al aire libre, se interna en la roca con una primera habitación rectangular y discurre hacia la cámara funeraria a través de un angosto pasillo.

La expedición, que continúa horadando sus entrañas, halló la entrada al enterramiento tras abrirse paso por los 450 metros de escombros que sepultaban el patio. Según Mustafa al Waziri, director de antigüedades en Luxor y jefe de la expedición, el nicho contiene decenas de estatuas, ataúdes y momias.

Así, en la estancia que inauguraba el descanso eterno del noble el equipo descubrió un ataúd de madera "bien conservado y decorado con coloridas escenas", ha detallado este martes el ministerio de Antigüedades egipcio en un escueto comunicado.

Junto al sarcófago, los expertos localizaron un pozo de nueve metros de profundidad que dirigía a dos habitaciones. En la sala oriental, desperdigado entre montañas de desechos, se escondía un pequeño tesoro de máscaras funerarias, ushabtis [figurillas funerarias colocada en las tumbas del Antiguo Egipto con la creencia de que sus espíritus trabajarían para el difunto en la otra vida] y la tapa de un ataúd. "La segunda estancia está ubicada en el lado oeste pero no ha sido aún excavada por completo", precisa la nota.

No son las únicas alhajas que han sido desenterradas. Siguiendo la senda marcada por el corredor de la tumba, la misión se ha topado con una cámara interior que guardaba una colección de sarcófagos de la dinastía XXI (1069-945 a.C.) con las momias envueltas todavía en lino. El nicho almacenaba también sendas colecciones de ushabtis tallados en bella fayenza [cerámica con un acabado vítreo], terracota y madera y vasijas de barro de diferentes formas y tamaños.

Según los arqueólogos, Userhat fue magistrado de la ciudad durante el reino Nuevo (1550 a.C.-1069 a.C.) y halló sepultura en la pendiente rugosa de Dra Abul Naga, una porción de la necrópolis tebana. La limpieza de su vida de ultratumba ha desvelado, además, los accesos a otras dos tumbas contiguas.

El fascinante hallazgo se suma a los que durante los últimos meses han emergido de las tierras de Luxor. El pasado febrero una misión japonesa localizó una tumba de un escriba real que vivió en época ramésida (de los siglos XIII a XI a.C.) en el sur de Egipto. A pesar de los achaques del tiempo, la tumba en forma de T reunía entre sus muros una colección de escenas talladas en la piedra que aún conservan retazos de los vivos colores de antaño.

Artículo: Francisco Carrión.

Revista Egiptología 2.0


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