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25 de abril de 2017

Bajo el techo del faraón Tutmosis III


El cartonaje, decorado con vivos azules, rojos, verdes y amarillos, solo tiene un milímetro de grosor. Está muy bien conservado, pero es tan frágil que con solo tocarlo con el dedo podría romperse. En su interior, separada de la superficie por un vacío de unos cinco centímetros, descansa la momia de quien en los siglos XI o X antes de Cristo ostentó el preciado título de Sirviente de la Casa Real. “No sabemos cuál era exactamente su función pero era un alto funcionario llamado Amon Renef. Los rayos X han revelado que conservaba la dentadura completa y probablemente era una persona joven, con todos los huesos en su sitio”, relata la arqueóloga Myriam Seco (Sevilla, 1967), recién llegada al Museo Egipci de Barcelona, donde el lunes impartía un seminario sobre los últimos hallazgos de la misión arqueológica del Templo funerario del faraón Tutmosis III, conocido como el Napoléon egipcio, que dirige tenazmente en Luxor desde el 2008.

El hallazgo de este cartonaje, “de una calidad y un colorido increíble”, ha sido premiado como uno de los 10 descubrimientos del 2016 en Egipto por la revista ‘Luxor Times’. “Estaba en un nicho muy pequeño y estrecho y para no romperlo tardamos ocho días en poder sacarlo con garantías –cuenta Seco-. Lo resguardaba un sarcófago antropomórfico que estaba totalmente comido por las termitas, solo quedaban la cara y los pies. Sobre él había una guirnalda de flores”.

La radiografía reveló que la momia de Amon Renef no tenía amuletos en su interior. “Seguramente porque el cartonaje está decorado con muchas divinidades protectoras, como Isis y Neftis, la cobra del disco solar, los cuatro hijos de Horus, una cabeza de carnero y otra de halcón y Anubis”, continúa la arqueóloga, mientras señala una pieza expuesta en el Egipci, de la misma época, el Tercer periodo intermedio, y con trazos similares, aunque con colores mucho menos vivos y sin el cuerpo de la noble dama que lo ocupó en su día.

La tumba de este relevante sirviente real lleva a Seco a pensar que puede haber otras alrededor, pues el proyecto del templo de Tutmosis III, patrocinado por la Fundación Botín, Cajason, Cemex y Santander-Universidades, no para de dar sorpresas datadas a lo largo de “1.000 años de historia”. En septiembre iniciará la décima campaña con un equipo de más de 30 especialistas -egiptólogos, topógrafos, fotógrafos, dibujantes…-, la mayoría españoles, y 150 ayudantes egipcios y calcula que dentro de unos siete años el macrocomplejo podrá por fin visitarse como un museo al aire libre.

Cuando en el 2008 la arqueóloga sevillana inició el proyecto, los muros del templo estaban completamente cubiertos de arena y a su alrededor descubrieron lo que debió ser como el “basurero”, con toneladas de restos de cerámica de ofrendas -vasijas, ostracas, fragmentos de estelas...-. Ahora, en el perímetro del templo (de 100 metros de fachada por 160 de fondo) del próspero Tutmosis III, hijastro de la reina Hatshepsut, han hallado un complejo religioso posterior, de un sacerdote, Jonsu, que veneraba aún al faraón conquistador en la época de Ramsés II.

Otra de las sorpresas de estos años ha sido el hallazgo, debajo del templo, de una necrópolis del Imperio Medio (2000 - 1800 a.C.), a finales de la dinastía XII, con 20 tumbas hoy ya excavadas. En ellas, recuerda Seco, aún fascinada, el descubrimiento de un ajuar de lujosas joyas de una mujer joven que pertenecía a la realeza. “El techo se había hundido y había aplastado su sarcófago así que cuando los ladrones llegaron no pudieron saquearla y nos ha llegado hasta hoy. Era una tumba de alto ‘standing’ con un colgante en forma de concha, un amuleto cilíndrico, dos tobilleras y dos pulseras de oro de nudo de rizo", (iguales a la que la arqueóloga luce en la muñeca y que se hizo reproducir en plata). Ahora están expuestas en el Museo de Luxor.

También ha aparecido otra necrópolis, de la más desconocida dinastía XI (2150 a 1990 a.C), con tumbas sencillas de gente humilde que no habían sido saqueadas, y tumbas de la época tardía (siglos VIII-VII a.C) con 120 momias en distintos estados de conservación.

Sobre Tutmosis III, el objetivo inicial del proyecto, apunta que, aunque la información sobre su vida aparece de momento muy fragmentada, sí puede hablar de una querencia por los jardines y los árboles. En el patio, cuenta, "había un jardín con ocho agujeros de 9,5 metros de fondo por 2,5 de ancho que llegaban hasta la capa freática y donde plantaban árboles en tierra fértil del Nilo". En concreto, las raíces y hojas halladas en su interior eran perseas, “árboles sagrados”, que también colocaron ante los pilonos de la entrada del templo, en lugar de las habituales estatuas monumentales.

Volviendo al presente, Seco, que vive buena parte del año en El Cairo, sigue muy preocupada por el hecho de que el terrorismo y la convulsa situación política haya “arruinado el sector turístico”. “Egipto necesita que el turismo regrese. Actualmente hay mucho turismo chino, pero los europeos siguen, en general, sin elegir como destino los países árabes. No creo que haya una situación de inseguridad especial en Egipto -opina-. Tal como está el mundo, el peligro terrorista está presente en cualquier sitio”.

Artículo: Anna Abella.

Revista Egiptología 2.0


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Exposición temporal: Egitto. La straordinaria scoperta del Faraone Amenofi II (Museo delle Culture, Milano). Del 13 de septiembre de 2017 al 7 de enero de 2018.