Novedades editoriales

21 de septiembre de 2016

La bajada de las temperaturas permite abrir Debod


El Templo de Debod, un monumento egipcio con más de 2.200 años de antigüedad, reabrió ayer parcialmente tras el cierre el pasado 3 de julio por una avería en el aire acondicionado, que permanece roto. El Ayuntamiento reparará el sistema de climatización y mejorará los sistemas de iluminación con los presupuestos de 2017. La reapertura ha sido posible gracias a que han descendido las temperaturas y el calor no es asfixiante para trabajadores y visitantes.

El Área de Cultura y Deportes, liderada por Celia Mayer, invertirá 400.000 euros en 2017 en la reparación del sistema de climatización y la mejora de la iluminación de las piezas (paredes, relieves, inscripciones), los medios audiovisuales, los gráficos y los textos explicativos del Templo de Debod. La seguridad será reforzada a partir del 1 de octubre con dos vigilantes las 24 horas debido al vandalismo que ha sufrido en las últimas décadas el monumento, ubicado en la calle Ferraz 1, junto al paseo del Pintor Rosales. Actualmente solo hay dos guardas y sus turnos no incluyen algunas horas.

El santuario reabrió ayer con tras dos meses y medio de cierre con solo dos capillas abiertas al público de las cinco que dispone el templo. La reapertura tuvo una media de visitantes más baja de lo habitual. Durante este año unas 1.000 personas acuden el templo, mientras que ayer la cifra no superó los 650 turistas.

Al monumento accedieron grupos reducidos que no superaron las quince personas ni los 30 minutos de visita. Se trata de una medida de prevención que permite regular mejor la temperatura y la humedad relativa de las personas. “Según vayamos viendo los valores de temperatura y humedad iremos abriendo el resto de capillas”, explica el responsable de la conservación del templo, Alfonso Martín. Las capillas cerradas tienen problemas de ventilación y —pese a que se pueden observar desde fuera— esta decisión previene el desgaste de la piedra y los grabados.

El edificio permanece descubierto y sufre las inclemencias de la contaminación y la lluvia ácida, que lleva deteriorando su exterior desde su inauguración, en 1972. El Ayuntamiento estudia la posibilidad de cubrirlo en un plazo de “3 o 4” años. “Hay que empezar a considerar que el templo no es un inmueble: es un objeto de atención museística”, afirma Martín. El santuario recibió en 2015 425.000 visitas.

Lo ideal, cuenta Martín, es que el santuario se convierta en un museo donde el templo estuviera cubierto. Aunque se valora que también pudiera estar cubierto parcialmente, dejando los pilares al descubierto.

Artículo: El País.

Revista Egiptología 2.0


Curso on-line



Exposición temporal: Animales sagrados del Antiguo Egipto (Museo Egipcio de Barcelona). Del 22 de febrero al 30 de septiembre de 2017.