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21 de julio de 2011

Amenofis IV, Akhenatón. El faraón maldito


Su rostro ha cautivado a todos los que lo han observado. Su vida es un misterio y en ella hay más preguntas que respuestas. El supuesto padre de Tutankhamón continúa cerrando a la arqueología el arcón de sus secretos.

Si hay algo que llama la atención de cualquier observador del arte egipcio de la época de Amarna, incluso al más profano, es la brutalité de las formas de la escultura de Amenhotep o Amenofis IV, conocido como Akhenatón después de la reforma religiosa que promulgó, allá por el año 1350 a. de C.

El rey que se le atribuye la paternidad de Tutankhamón, casado con la hermosa Nefertiti, de quien el Museo de Berlín conserva uno de los bustos más bellos del arte antiguo, cuenta con un montón de ingredientes singulares en su vida.

Si las extrañas formas de su rostro son consecuencia de un nuevo estilo artístico o simplemente una orden real que obligó a representar a todas las figuras a su imagen y semejanza, es algo que nunca sabremos. Sin embargo, la figura de Akhenatón, de la que se han hecho incluso estudios desde el punto de vista del psicoanálisis, sigue siendo un misterio para la arqueología. Los ojos excesivamente rasgados, labios muy gruesos, lo abultado de sus pómulos y de la barbilla, el vientre colgante, el pecho hundido, las caderas anchas y los muslos afeminados son rasgos tipológicos de una suerte de monstruo que reinó sobre el Valle del Nilo hace casi 3.500 años.

Mucho es lo que se ha especulado sobre la posible naturaleza de estas deformidades, si es que realmente existieron. A la conocida teoría que diagnostica a Akhenatón para explicar su prominente abdomen, una dramática hidropesía ?inflamación por retención anormal de líquidos?, hay otras más modernas y quizás más acertadas que lo identifican con enfermedades como la de Marfan o la de Fröhlich cuya presencia en el ser humano se muestra con características físicas idénticas a las que vemos en las esculturas de Akhenatón.

Por ejemplo, el síndrome de Marfan que también padecieron otros grandes hombres ilustres de la Historia como el violinista Nicolo Paganini o el presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, se caracterizó por la excesiva longitud de los dedos de manos y pies, alargamiento de extremidades y una serie de formas exageradas en el rostro, junto a otras patologías especialmente cardiacas, que podrían encajar con la figura de Akhenatón.

En la misteriosa tumba KV55 del Valle de los Reyes se descubrió en el año 1907 una tumba en cuyo interior había una momia. Los recientes estudios de ADN han demostrado que muy posiblemente este individuo sea el padre de Tutankhamón. No obstante, seguimos sin saber quién era este individuo. Posiblemente Akhenatón, pero también su sucesor en el trono Semenkhare. Todo un misterio para la arqueología.



Artículo: Nacho Ares.

Revista Egiptología 2.0


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